Saturday, August 8, 2009

Agosto 30, 2009 / Num. 37 / Orange County




El botijo posmoderno. el botijo símbolo de modernidad, de cultura, de busines de tribu urbana. Zaragoza Ilustrada

Contenido 37

José Luis Morillo
Posmodernidad: «Siento, luego existo»

Lucía Angélica Folino
El Quijote en la posmodernidad

Leo Zelada
Nueva Poesía Hispanoamericana: Más allá de la posmodernidad (frag.)

Carlos López Dzur
Megillah de la ovación {cuento)
Experiencias con Dios (4 subpoemas)
Las goteras (cuento)
El nacimiento de la política moderna en los EE.UU. (ensayo)

Santiago Reinoso Velasteguí
La generación del Yo (frag.)

Joserramón Meléndes
La antIpocresía

Extor Henrique Martínez
Elitismo: La alienación intelectual, el sicologismo chafa y optimismo hipócrita

José Agustín Goytisolo
Alguna noche

Javier Rodríguez Marcos
¡Al carajo la poesía!

William Carlos Williams
Una suerte de canción
The uses of poetry

Nilda Spinetto
Testimonio: ¿Cuál es la situación actual de la poesía latinoamericana?

Carlos Fajardo Fajardo
Poesía experimental posmoderna

Clemente Padín
El corazón de las tinieblas
Carlos Pudín

Fernando Aguiar
Enlaces a su obra

Luis Bravo
El estallido

Mariella Nigro
De la muerte y el renacimiento (1}
Cerviz
El río del cuerpo (IV}

Jean François Lyotard
Lo posmoderno

Francisco Cevallos Tejada
La violencia como proceso imaginario de identificación

Arturo Cardona Mattei
Mi camino largo



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José Luis Morillo
Posmodernidad: «Siento, luego existo»


En términos coloquiales, la posmodernidad designa generalmente un amplio número de movimientos artísticos, culturales y filosóficos del siglo XX, definidos en diverso grado y manera por su oposición o superación del modernismo. En sociología en cambio, los términos posmoderno y posmodernización se refieren al proceso cultural observado en muchos países en las últimas dos décadas, identificado a principios de los 70; esta otra acepción de la palabra se explica bajo el término posmaterialismo. Las distintas corrientes del movimiento posmoderno aparecieron a lo largo del tercio central del siglo XX. Histórica, ideológica y metodológicamente diversos, comparten sin embargo la idea de que la renovación radical de las formas tradicionales en el arte, la cultura, el pensamiento y la vida social impulsada por el proyecto modernista fracasó en su intento de lograr la emancipación de la humanidad, y de que un proyecto semejante es imposible o inalcanzable en las condiciones actuales.

Frente al compromiso riguroso con la innovación, el progreso y la crítica de las vanguardias artísticas, intelectuales y sociales, el posmodernismo defiende la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos.

La identificación del concepto posmodernidad en filosofía y cultura como una entidad distinta del modernismo, y el esclarecimiento de los vínculos entre ambos, es una cuestión aún abierta en la teoría contemporánea. La idea de un pensamiento postmoderno ha sido fuente de arduas discusiones y aún lo continúa siendo. Una de las fuentes de esta discusión se encuentra en que no es capaz de definirse en términos precisos, pues es el resultado de diferentes ideas, pensamientos y percepciones en los distintos campos de la cultura occidental. Así en el campo científico, la teoría de la relatividad y posteriormente la física cuántica, revolucionaron la física gravitacional newtoniana y la forma de interpretar el universo. Del mismo modo lo han hecho en el campo filosófico.

Lo mismo ha ocurrido en el área de la psicología y de la psiquiatría con el devenir del psicoanálisis. Si bien Freud ha sido siempre tratado como un autor moderno, aunque critica algunos aspectos de la cultura moderna -especialmente en El malestar de la cultura- algunos de sus seguidores como Laing y Lacan se han deslizado hacia planteamientos posmodernos.

El filósofo italiano Gianni Vattimo define el pensamiento posmoderno con claridad: en él lo importante no son los hechos sino sus interpretaciones. Así como el tiempo depende de la posición relativa del observador, la certeza de un hecho no es más que eso, una verdad relativamente interpretada y por lo mismo, incierta.

En la literatura el posmodernismo -no confundir con posmodernidad- provocó la fusión del espacio y del tiempo en la narración y la percepción difusa de la realidad, así como los distintos puntos de vista del o de los narradores. Junto a la simultaneidad de los géneros, especialmente en la novela, llevó a la ruptura de las técnicas clásicas, abolidas por una absoluta libertad tanto en estilo, forma y fondo. La literatura de imágenes donde la realidad y la ficción comparten el mismo espacio-tiempo se asemeja a la cinematografía, donde los dibujos animados comparten los mismos lugares y la misma vida que los actores de carne y hueso.

La posmodernidad, por más polifácetica que parezca, no significa una ética de carencia de valores en el sentido moral, pues precisamente su mayor influencia se manifiesta en el actual relativismo cultural y en la creencia de que nada es totalmente malo ni absolutamente bueno. La moral posmoderna es una moral que cuestiona el cinismo religioso predominante en la cultura occidental y hace énfasis en una ética basada en la intencionalidad de los actos y en la comprensión inter y transcultural de corte secular de los mismos.

Es una nueva forma de ver la estética, un nuevo orden de interpretar valores, una nueva forma de relacionarse. Uno de los síntomas sociales más significativos de la posmodernidad se encuentra en la saga de las películas Matrix, donde el realce de la estética y la ausencia de culpa causal, unidos a la percepción de un futuro y una realidad inciertas, se hacen evidentes. Otros ejemplos más relevantes los encontramos en Blade Runner, Irreversible y un ejemplo español de culto, Smoking Room. En todos ellos observamos una preeminencia de los fragmentos sobre la totalidad, ruptura de la linealidad temporal, abandono de la estética de lo bello al estilo kantiano, pérdida de la cohesión social y sobre todo la primacía de un tono emocional melancólico y nostálgico.

La posmodernidad es provocada en parte por diversos malestares en el seno de la modernidad: el fin de la idea de progreso, el final de la historia, el impacto de las guerras mundiales, la muerte de Dios y la muerte del hombre, la sospecha frente a toda forma de autoridad, el nihilismo, la crisis de la familia nuclear, la caída de la razón fuerte. A estos malestares suceden nuevos fenómenos que crean el clima posmoderno: el hedonismo o exaltación de lo sensible, el pluralismo ético y cultural, el individuo fragmentado, la indiferencia, la búsqueda de la identidad personal perdida, el imperio de lo débil y lo light, la vida sin sentido y orientación, el vivir el momento («carpe diem») el retorno de los brujos y de Dios.

Mientras el sujeto moderno se cree fuerte y seguro de sus posibilidades, el sujeto posmoderno se sabe frágil y carente de referencias firmes. El moderno grita con Descartes pienso, luego existo, el posmoderno siento, luego existo. La ética es sustituida por la estética. El esfuerzo personal y social hacia el progreso, por el espectáculo instantáneo de imagen y sonidos.

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Lucía Angélica Folino (Argentina)
El Quijote en la posmodernidad


Uno no debería explicar sus palabras
Y sin embargo... vive haciéndolo:

Lo malo del Quijote es
que es un libro demasiado largo
y la gente ya no tiene tiempo
para tantas letras
ni ganas de poseerlas,
devorarlas,
hacerles el amor
e hincarles el diente,
con gracejo castellano.

Prefieren el cine comercial,
los videos de entrevistas zip
y los ci-dís piratas.
Adoran a los diferentes demasiado iguales,
para ergotizar pantallas de cine,
antes que a ciertas mujeres y hombres reales.
Prefieren los colchones vacíos a las camas llenas,
las Playboy a los libros filosóficos,
los obituarios a la poesía,
los Shoppings a radio Cultura
y los anillos de brillantes
inconmensurables,
a los de pedido de mano.

Lo malo del Quijote es
que los locos
no marchan a luchar contra molinos de viento,
sino a bombardear Irak.
Y eso vende más diarios,
que ejemplares de
vidas de ingeniosos hijosdalgos,
y las corresponsales de guerra,
desesperanzadas,
se casan con príncipes que las apadrinan
-por si aun fuera poco
¡Dios salve sus almas!-
y todos sonríen para la foto
de bodas, de beneficencia
o rancio protocolo
e inauguran academias
y páginas web a las que llaman
Cervantes, orgullosamente.

Lucía Folino / Bltácora

[Lucía Angélica Folino nació en Avellaneda, Buenos Aires, Argentina el 19 de diciembre de 1956. Abogada, docente y poeta, ha publicado su primer libro: Retablo de duelos por Editorial Dunken, una cosmogonía poética que ha recibido elogiosa crítica. También publicó su segunda obra: Acuario Plateado por la Luna en una pequeña edición de autor. Está por aparecer la edición publicada de su obra actual. Lucía ha sido directora, editorialista e ideóloga de la revista La Fiera Literaria, con circulación por suscripción cerrada].


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Leo Zelada
Nueva Poesía Hispanoamericana: Más allá de la posmodernidad


Es casi desconocido el devenir poético de la poesía escrita en nuestro idioma luego de los poetas posmodernistas latinoamericanos y la generación del 27 en España. Sabemos de la existencia de poetas importantes en Latinoamérica como Eunice Odio, Carlos Martínez Rivas, José Lezama Lima, Jorge Eduardo Eielson, Nicanor Parra, Alejandra Pizarnik. Pero son pocos los poetas que han logrado ir más allá del pequeño círculo académico literario para llegar a un público más amplio, tal el caso de Jaime Sabines y Mario Benedetti, aunque debo acotar que la obra de ambos autores carece del valor literario que sí aparece en los autores antes mencionados. De España podemos destacar la poesía escrita por autores de la denominada generación poética de los 50s, entre los cuales destacan Francisco Brines, José Agustín Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Ángel González, y Claudio Rodríguez.

Empero, es significativo encontrar un gran desconocimiento por parte de los lectores, de la poesía escrita por nuevos valores poéticos en nuestro idioma; esto, entre otras razones, se debe a la falta de comunicación y diálogo entre poetas que hablamos la misma lengua y a la nula integración editorial por parte de la mayoría de países de América Latina y España. Esta antología, este aproximamiento poético, nace con el fin de dar a conocer a los lectores los nuevos adalides de la poesía escrita en castellano. Empezaremos primero con una semblanza estética en el cual se desenvuelven la Nueva Poesía Hispanoamericana y su posterior devenir en España y Latinoamérica, a través de un literario viaje imaginario.

En la actualidad la mayoría de estos poetas escriben dentro de un contexto social en cual se ha anunciado el agotamiento de los grandes discursos de la modernidad, y por ende, también, del fenecimiento de las grandes propuestas estéticas de la modernidad que desde los años aurorales del romanticismo, acabarían en su variante más radical y extrema que vienen a ser las vanguardias literarias europeas de la primera mitad del siglo XX. El afán de novedad y la búsqueda de originalidad en forma compulsiva, agotaron estas propuestas literarias de la era moderna para dar paso a un escenario posvanguardista en el cual predominaban los discursos eclécticos y a-críticos de la posmodernidad. Este quiebre de paradigmas poéticos y literarios derivó en la búsqueda de nuevas propuestas líricas que hallaron su renovación en una poética del pastiche y en una poetización superficial y vana.

Todo ello se enmarca dentro de la dictadura del mercado editorial que operan bajo criterios de lo que es «correcto» comercialmente editar. Hay que agregar que en esta época el papel gravitante de la poesía y de los poetas en la esfera pública decayó notoriamente. Todo ello ha posibilitado la creación de una gaseosa posvanguardia experimental que cae en una nihilista pirotecnia verbal, carente del sentido y del fundamento que sí tenían las vanguardias poéticas de la modernidad, que es el sentido crítico. Por crítico entiendo, no una crítica -valga la reiteración- discursiva social, sino una visión personal, distinta y autónoma del creador, en este caso del poeta frente a las leyes, ideologías y reglas del mercado editorial mercantilizado.

Esta visión autónoma del arte y la libertad de expresión poética, si bien es cierto, se teoriza y cimienta en la modernidad, tiene sus precursores en algunos poetas y artistas que a través de la historia se han enfrentado al canon de las formas literarias y las estructuras sociales de su época. La tradición libertaria en contra de los discursos de poder siempre ha existido en la poesía. Esto viene desde Li Po quien se enfrentó al emperador chino Xuan Zhong, pasando por Villon que desafió a los señores feudales de su época, o el caso emblemático de la poeta rusa Marina Tsvetáeva quien realizó una crítica lúcida al régimen autoritario comunista soviético y, más recientemente, a la actitud contestataria de los poetas Bukowski y Ginsberg contra el discurso de la utopía virtual de la sociedad del consumo y del espectáculo del imperio estadounidense.

Muchos de los poetas compilados en esta antología poseen un amplio reconocimiento literario en sus respectivos países de origen y varios han logrado abrirse paso a través de las fronteras, otros son sólo solitarios guerreros de la palabra. Todas estas voces expresan cabalmente el nuevo mosaico en el cual se desenvuelven los derroteros de la poesía escrita en nuestro idioma para el siglo XXI.

En resumen, ésta es la primera antología de la Nueva Poesía Hispanoamericana que va más allá de la posmodernidad, la cual presenta ante el público hispano hablante, a los nuevos poetas de nuestro firmamento literario, ellos y su poesía se harán responsables de desafiar al tiempo y mantener vigente nuestra valiosa tradición literaria.

Madrid, 1 De Diciembre de 2007 /
Leo Zelada

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Carlos López Dzur (Puerto Rico)
Megillah de la ovación

... the healthy energetic self-regulation depends on a natural, uninhibited orgasm reflex. Chronic muscular tension created blocks of armoring which inhibited the flow of orgone energy through the body much like clotting blocks the flow of blood through arteries... These energetic blocks also created corresponding blocks in emotional development, mutating an individual's naturally flexible character structure into a series of rigid psychological defenses and neuroses: Wilhelm Reich

Madonna es la reina de la esperma. Había sido huérfana del oogonium. Ya no. Ahora es cogelona. Se rodea de phuton y phuton, aunque Hegai la cuida. Es tan hermosa, pese a la fama de bisexual. Hasta los eunucos se la sepultarían sobre un tálamo de algas. Con ella se les antoja la chupazón de begonias sobre la estera.

Cuando se acuesta sobre un reclinatorio de oro discográfico, cada productor la espía. Quisieran tenderla y sacar brillo a sus rosadas hebillas. En fiestas y veladas, han visto cómo baila. Se le observan los calzones. Viste unas faldas cortas y provocativas. A veces se roza con mujeres gratamente. Ella no tiene miedo a los abismos del qué dirán si me ven, cachondísima con unos y con otras.

Ella (h)ace-tatos con su voz. Es una nymphette atolondrada. Es una comidilla sin comidas. Sale en revistas cuando secreta sus ooscitas. Publicaron que ha escogido muchachos en la calle. Los lleva a su mansión y, sobre el losado de pórfido y de mármol de sus habitaciones, los seduce. Han rociado sus húmedos vergeles ... hombres que son indígenas, negros, pálidos de mejillas, pero feroces vikingos, que la ultrajan sin piedad como bugarrones que equivocan el lugar donde los óvulos guarda.

Y eso que Hegai la cuida. La reprende al decirlo: «¡Mujer! ¿Cómo puedes ser tan puta?»

En la estera de Ester, si la Vasti se queda, Madonna va al auxilio, cuchillo en boca, réplica genésica (por aquello de no dejar a los soberanos gonos sin las fluyentes ofitas, sin la ristra de oosporas). Ella es una reina de arquegonias. Una señoritinga que se arquea sin el triunfo del mundo. No deja títere con cabeza que pueda hundirse entre sus muslos. A veces traen hongos para que ella alucine. O un polvo blanco porque narices le sobran. Mas, como afroda en bacanalia, lo que la reposa es el sexo. Mastica los guindolines como chicle. Engulle un buen tallo, como casta cautiva del deseo.

Es una buena mujer, sin embargo. Dona su óbolo para las causas de veintisiete provincias (de la India a Etiopía). Con ella ninguno sufre hambre. Es comprensiva, solidaria. Da besos, abraza a quien le place. Si es cabulera, sabe la razón de su astucia. Se viste por la cabeza porque es mujer; pero bien que andaría desnuda ya que tiene por corazón a una danzadora cibeliana, coribante llena de frenesí.

Indiscutiblemente, sabe asirse de un palo. Tiene juicio al aprovechar la oportunidad, en el arte de sobrevivirse.

Otros traen por los cabellos su vida privada, su originariedad, pero son envidiosos que no aprendieron a bajar la cabeza y por su mediocridad dan alarmas. Gente cuaca y grosera que, distinta a ella, no es artista y no preparan ninguna cosa para la fe como acto de esperanza y libertad. ¡La envidian únicamente desde la Iyyunith, o el mercado, o el robo! Por el contrario, por tal razón, vende discos (de blastos) y dulces de cromosoma. Se entrega ella misma como citomegálico pastel que se comería el mundo, en Persia y media medida de papaya.

«Hay, hay, pero no para todos», dice y añade: «Por desgracia».

No se le puede pedir todo, siempre y a capricho, a una chica que es reina de la esperma que, aunque sea vivípara, no controla el mundo en su totalidad, máxime a los que viven en la Susa del desuso. Es artista, enemiga de la cuaja y la pereza. Necesita tiempo para sí y de quien la mime.

«Dénme al menos su calor en el aplauso», dicen que dijo una revista. «No amarguen el caldo, no lo revuelvan con vómitos». Niega que tenga una satrapía placentaria, o un burdel escondido en sus verijas. Es simplemente la Reina del Oon, símbolo de placer, contento de otros ojos que han de quererla por bonita y cálida cuando chilla de hedoneé. Es cierto. Siendo judía, convoca celularmente al Purin con la réplica adenoica. Así es Madonna.

Hegai defiende su fama de inocente y su derecho a ovular sus ovaciones. Infame es aquel que cierre su oviducto. Tiene su venia, discreta sí, siendo que la cuida para que con su garganta de algas haga gorgoritos, bese bocas de amigas tornasoles, diablillas del angeon, maromeras del coito, mas que sepa su límite, ya que el Purim no es la suerte a gatas. Es día santo y heroico. No se condene a Madonna en el pulso amarillo de la linfa ni en las rojas notas de un blue descabellado. Es falso que sonsaque, desde el Bronx, a cualquier gallo de la medianoche y lo desplume.

Ella merece el megillah. Nuestra ovación.

Adentro se han rajado los violines y se desgranan las harpas. Vuelos de huevos espían su casa. Los paparazzi toman sus fotos. Ven el árbol. Los troncos. Los juzgan por lo externo y seco del duramen. En rigor, ¿quién la mirará con su entropía, lucidez y valor? ¿En la exuberancia sensorial de su canto y en su intimidad de reina oogónica?

Cuando se le calienta la rajita, se unta mantequilla por los ductos del oráculo y raspa su tortilla. Venga la otra, oh Génesis, oogénesis, oh Kutos, On palos, y que la novena esfera nos coja in confessatio...

Carlos López Dzur

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Experiencias con Dios


Dios viene cuando le da la gana.
Entra al mundo y al hombre sólo cuando le place
y no le importa que le digas: «No vengas».

No oye consejos de nadie.
Se mete a las prisiones.
Se goza en la cantina
y sale del bar enterito.

Echa sus pláticas con quien menos lo quiere.
Se da nombre de granuja y predica el dolor
o el regocijo. Se alegra del que adquiere consuelo
en medio de la razón a ultranza, el vil racionalismo.

La fe se manifiesta cuando uno la comprende.
A veces, no sé cuántas, Dios es el terror manifestado.
Si el cura que lo predica es pedófilo, o villano
que esconde la sotana y folla con mujeres,
El calla. Dios castiga y expone cuando le da la gana.

El no se mete al mundo por razón del majadero.
Los pendejos y los criminales delinquen.
Y el mal en el mundo sigue su explotación perenne.

* * *

UNO DESCUBRE ALGUN CONSUELO

Uno, con suerte, con Dios o sin El,
descubre algún consuelo. No puede estar seguro
si es Dios quien lo envía. Uno no pone
a Dios presión alguna.

El que tropieza y se va de bruces, al final se levanta.
Uno dice que no hay dolor que dure para siempre.
Uno mismo aprende a consolarse, aunque a Dios no lo vea.

La vida que recordamos es corta y se parece
a un mambo; hay tan hermosos abismos y placeres
que uno se tira por ellos, se ríe y danza.

Cuestión de inteligencia emocional que se midan
los riesgos; yo, en las páginas de un libro apolillado,
me encuentro un pasaporte de alegría
y voy con mis perdones, tan lirondo, cantando.

* * *

A VECES ME CONSUELO HASTA CON UNA PENDEJADA

A veces la paz me la brinda un agudo siseo
de serpiente; a veces, por lo mismo, la tristeza
la desata el pájaro en la rama, sin nido.

O se me alcanza un bolero, me consuelo
con una pendejada, la evocación de algo extraño,
melodioso, la nostalgia perdida, el lloro
de algo vivo que está en los sumideros.

Me compadezco. Dios debe saberlo.
Si no lo sabe por distante, que venga
y se lo digo. Conmigo se puede hacer
un hombre decente y compasivo.

La paciencia y la resignación culminan la miseria.
Desde los días de mi parto, comenzó el llanto
que hoy, sólo en ocasiones, escucho.

Ese llanto se transformó de llanto en hambre
y evoluciona, en lamento menos dolorosamente.
Al fin, es desaliento, estrés,
porfía en rutinas muy poco deseadas.

Al fin de cuentas, por mucho o poco que haya sido,
se dice adiós al hastío. Y yo no culpo a Dios.
No he tenido el placer de verlo cara a cara
y como ante lo que no se ve, es difícil decir
lo necesito. Y difícil culparlo, sólo frustra lo hallado.

Culpa el que es, además de triste, tonto.
Yo soy más triste que tonto, pero, por cauteloso
digo, si Dios es tan poderoso y puede ayudarme
en algo, no por oportunista ni egoísmo,
voy a decirle: «Bienvenido».

A veces me descubro menos infeliz y aseguro,
«No merezco más de lo que tengo». ‚Mentira!
Soy ambicioso; es por apatía, que me vuelvo pedante
y no pongo este pecho para que se muela en él vida.

Cierto que veo a otros que padecen mucho más
y carecen de ojos y no ven otros bosques y piernas
que caminar no pueden ni explorar lo dulcemente dado.
¡Oh, Dios, es cuando me siento impotente
y te ruego que existas y vengas y corrijas!


Carlos López Dzur

* * *

ESTA ES LA PARADOJA

Una linda mujer me quita las fatigas.
Una musa de carne y hueso me devuelve propósitos.
La dicha aún musita lindamente y me llama.

Esta es la paradoja. El dolor se alquimiza.
La piedra bruta tiene días para forjar el oro.

Esta es la fe por la que digo: «Aún podemos.
Tras la sinrazón que limita y desfigura,
lo sublime da pálpitos, hay claros
en medio del olvero. Hay misterioS
de amor en arquetipos».

Pero es verdad. La historia asusta.
Te jala los pies y tú te cagas o te mueres de risa.
Todo depende del Dios que te da ventanas
y de entrar por ellas como luz en tus ojos.

En vano que le digas: No vengas.
No entres a casa. Estoy con mi desnudo lloro,
sin una frazada de fe en el centro de la cama.

El optimismo es un dios tan profundo que te crispa
los nervios cuando se vuelve dual y se filtra en la Maya
del rincón humano, el orden natural y el tiempo.

Pero sí... sigo creyendo en Dios,
lo declaro con este addedum: Existe sí.
Viene cuando le da la gana. Responde
como dicen: «Apretando, apretando»,
pero sin ahogarte...

5-9-2003 / El hombre extendido /
Carlos López Dzur / en Parnassus

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Las goteras / Cuento
In 1999, 10,396 Americans ages 15 to 19 died by accident, homicide, or suicide: Kids counts Data Book, 2002
¡Que llueva, qué llueva, que se inunde todo! Ya no estoy aquí. Ni allí ni allá. Corrí. Tengo su cuerpo. Me escapé con ella. Marisol me espera. Salté sobre las bardas que el barrio impuso. Odié sus sentidos: lo baboso, lo que es pedo, lo que es mugre prosaica.

¡Qué importa otra amenaza hecha para rayar mis hígados! Diluvio, cúmplete al fin. No hagas a Dios pendejo ni a Noé... Ya mis hígados, mis riñones, son dos piedras, pintarrajeadas como los muros que cercan el cantón. ¡Qué se derrame la última copa, que caiga sobre ellos el amargo orujo!

¡Que se desplome el combo cielo y sus tejas de sótano pudrido! ¡Evadí la modorra de esta rutina de garata y desaliento! porque vestíamos chuecamente sobre la gacha calaca un camisón de asco y aún no me gustaba, no. Endurecer alma y huesos con amor, de ella y yo, tan separados, fue el ideal y no fue posible allí, en su casa y ni en la mía. Ni un mutuo villancico, con tibio olor a alconfor, nos dieron cuando más lo pedimos.

¡Ladren y griten como sepan, jódanse, a la chingada; pero sin nosotros! Yo me llevé su entrega, los relámpagos que reventaron en su talle cuando la abracé y tuve. Al fin, conocimos el amor y nos sudamos uno al otro, como si tuviésemos fuego y no la sucia humedad de estas cloacas. Ahora me sobrarán sus labios dulces y sus pálpitos tiernos. Unimos nuestros miedos y carencias para ser más valientes.

¡Que nos esparza la corriente muy lejos! ¡Que ni se molesten en hallarnos y decir: enterremos sus cadáveres!

Marisol cumplió 16 años apenas. En su casa, hay un velorio en su recuerdo. Nada habrá más noble y bello que ella; aún en la muerte, que es mi paraíso. El agua más salada de la mar me pareció tan dulc, al ser tragada. La más fría corriente, tan cálida, porque yo la abrazaba y ella era una ola deliciosa, y juntos como olas nos perdimos...

Esa tarde La Chuca fue por el pago de la renta, y dijo:

«Le acompaño en su pena».

Quizás habría tenido yo, por ventana, otros ojos de mujer, sólo que el paisaje de la espuma de la mar que formó a la Afrodita venusina, hizo una para mí. Con mi edad y con mis fantasías, y mi novia se llamaría Marisol. Elegimos la misma playa y olvidamos que, en su casa, la gotera que fue suya, fue peor que la mía. ¡Ah, Dios! ¿Por qué hicíste la lluvia más pobre para el pobre?

Sin darnos cuenta, nuestras casas se volvieron otro cañocal fuera de cauce. Pensé que ella se llenaría de odio y de mugre. ¡Perdón! No del todo. Me amó. Mientras la llenaba de besos, le propuse: ¡Vayamos a la playa! ¡Olvidemos el destino de cochambre, estas casas y estos barrios marcados por pandillas y verbos crueles! Un mutuo deseo de no volver se nos metió en el corazón y ella dijo: ¡Sí, sí, vámanos lejos!

Seguro que, por dinero, nos estuvieron esperando.

Ayer llovió muchísimo. Se predijo tormenta al acecho. Entre las endijas del techo, un ejército de gotas de agua se filtró a la húmeda quejumbre y con más pánico que la reciente balacera. La alfombra (sobre la cual mi padre dormía sus borracheras) se mojó hasta pudrirse a la vista de mi jefa.

Ella disparaba su metralleta de dragón sonoro. Se le hinchó el cuello de ira y una batea de babas, que yo repugno, estuvo bajo su quijada para recoger la pólvora de su garganta de pura dinamita impía. Mi madre es gorda como un chile campana y yo la quiero, cuando no la veo ni la oigo ni la siento...

¡He llegado a odiar todos mis sentidos! Cuando repica y repica, me ensordece...

Ahora dice que me llora, pero, al no ver que yo llegara, con mis mínimos dólares a la mano, dijo que soy mal hijo, desagradecido, un chucho putejo que se va tras su morrita, u otras vagas, sabe Dios con qué vicios, y a culiar como animales. Yo había dejado la escuela por aprender el mugre oficio de la mecánica y los engrases.

Como mi piel que conoce al jabón que forma espuma, conozco yo que su alma es menos cosecha de granos que de pajas. Hay que oírla para odiarla y yo me sé sus cuentos punto en boca: América es la tierra del progreso y no echamos pa'lante, mugre suerte. Ay, que tu padre no trabaja; ay, que este barrio lleno de envidias y ladrones; ay, mugre vida que vivimos... y si esa rucaila maldita que dio calcio a mis huesos y me puso su pezón en la boca para quitarme el pulgar de la sed de consuelo, ay esa vieja, valemadre, si se callara, me alimentaría más sanamente que todo refín que echa a mi plato. La mar y sol se habrían mudado conmigo hace mil siglos si yo hubiese acertado a escuchar menos a ella que al silencio. Mas no fue posible.

Suspendidos como gotas de lluvia que no acaba de caer, fueron mis días. ¡Qué pesadez, combez de muecas y el plafón, llantén de nuestras caras ya no soportaba otro mojón encabronado! En las habitaciones, la palabra mugre ha sido mi número, convocatoria sórdida de una loteria a la que no juego y, aún jugando, nunca se gana! Se agasajó con gritos de oquis cada uno de mis momentos, oir es una condena y para que cada gota caída, su rito de baba bombardeada, sonara para mi desconcierto, estas orejas han sido radares sensitivos, que yo devolvería al que fabrica musgos y setas venenosas.

Odio mi olfato. Yo sí me repugno, me retuerzo con cada latido de culantro, con cada olor de pedo lastimero. Mugre es la palabra favorita de mi madre. Déjate de babosadas es el único recurso con que mi jefe protesta. Mugre casa, dice ella, pinche cantina, añadía cuando lo miraba con náuseas. El llega borracho cuando se le pega la gana, al cantío del gusto, y vomita fuera por no molestarla. Mugres cacerolas, pinches frijoles, mugre vecindario, pinche familia que somos.

Así se pasan las horas y días, días y ollas, y yo en el medio, con el puñal atravesado, con una agonía de decepciones, queriéndolos y odiándolos, preocupado por añadir mi propio chivo para que ellos coman y se atrevan a decir, a mi cuenta, al menos, una vez al año siquiera: Gracias.

Olvídalo, falta gratitud bajo este techo. También mis ojos me condenaron a no ver una sonrisa, ni perdida.

Antes de que Marisol y yo nos largáramos, supe que a la siguiente mañana sería el día en que, como de costumbre, vendría la rentera. ¡Ojalá se pudiera pagar en mugre, o en pinches quejas! O en cagadas de punto en boca -porque nos levantamos y acostamos con profanidades, con galas por hacer la palabra pendejo la perfección del día. Y yo no tenía lana... O más bien, me había cansado de pagar por tan poco.

Pancho del Rancho es el filósofo de mi padre. Se buscó un estúpido pendejo por maestro y seríamos víctimas de cualquier babosada que nos endilgara el primer necio en la radio que nos vea la costuras y se dote del deseo de ser el rendentor de nuestras vidas... Así los días de rentas y cobros llegan y se van, y el pancho bien sintonizado y éramos cada vez más pobres, tres almas que vivimos aquí como en la charca de las maldiciones y el hedor de los lamentos. Sólo que la nueva radio nos halló en el aire como mensos y no cesaría de anunciar que somos unos piojos en el maravilloso mundo de avelar.

La Chuca, que se cree gabacha, según mi madre, había sido feliz porque pagamos, sea como sea, por esta pocilga, techo y habitaciones en el edén de la piojambre. ¡Pero ya no más! Que pague mi madre con sus maldiciones y el jefe con su peda y vómitos frente a la puerta. Esta vez no doy un centavo más por ser un inquilino de la cloaca. Llevaré a la mar y al sol todo lo que tenga. La corriente estará furiosa en nuestra calle. ¡Que llueva, que se limpie el mundo, que venga el naufragio cósmico, el Diluvio!

En nuestro patio, el barrio había comenzado a ser lápida, viacrucis, infierno... Frente a la mata de jitomate, aquella que está allí, llena de hormigas, todavía se recogen las balas. Dos años atrás, mi única hermana murió herida de un proyectil de metralleta; ahí mismo, donde se antoja que crezca el jitomate.

Aquí agredimos cada espacio de onda audible en que quepa una palabra o una buenaventuranza... y la neta: la mugre del alma (si es que existe) y la sangre de los cuerpecitos inocentes sustituyen una mirringa de magnitud a la que convenga el silencio o la ternura. O el amago de ambas cosas. Nadie dijo que me ama, a no ser Marisol. Nadie canta. Nada es dulce ni esperanzador. Nada me obliga a querer lo que ya conocí.

El tedio se atora a cada paso y me agüito, ¿cómo no? Mi novia siente igual que yo. Un deseo de ir hacia... otro mundo, al cielo inefable... más allá de las goteras y del altar al jitomate, donde las semillas son balas, o un torpedo que lastima.

A pesar de todo, en una absurda güeva, las imágenes son difíciles de fraguar. En este estado, uno oye a los ángeles; encaprichado por dar a ellos la cara de una chava conocida, a Marisol la veo desfigurada por un poco de mis lágrimas, sumo a las suyas y las ilusiones frustradas. Por esta razón, no la conozco del todo; sino que la silueta de su cuerpo es mágica y el peso de sus nalgas, las redondeces más tibias que mi vientre ha conocido. Invoco su boca, dulce y tímida, y la pulpa rizosa que mi mano ha escarbado, como si quisiera yo meter mis dedos en una alforja, o morral de dichas prohibidas y prometidas, que sólo a una escuincla se ha dado a guardar. Ella está más allá de los argüendes de una pinche bellacada; pero yo vivo con demasiada prisa... Y, aún así, vamos a la muerte sin caminos.

En el McDonald's, donde ella trabaja, su padre le hizo una escena cuando le dijeron que noviaba conmigo. El cabrón estaba borracho y le manoteó la cara y le dijo resbalosa, putilla, mala hija... delante de la gente y de eso hará unos días, como si fuera hoy... y sólo vino a mi casa a decir: ¡Yo quiero morir, yo quiero morir! Estaba embarazada y, yo en miseria, lo mismo que sus padres.

Yo me arrepentí de husmear, en su rajita de vírgen, y clavar mi boca a esa gruta, donde mana miel de las peñas del deseo. Y, aunque nadie nos ha visto tan sedientos de dulzura, yo sufrí con ese manotazo al rostro de los ángeles, si es que los hay. Mucho más arrepentido dije yo, antes que ella lo dijera: ¡Me gustaría estar muerto; pero no me gustaría dejarte!

Y si el amor no para mieces a los pedos y a las palabras cochinas de piojos en cloacas, temo que tampoco da caminos fáciles. No es cómplice de este apego al fango y al gotear del malvivir.

Al menos, a unas horas de su osote, ví al viejo llorar como si la hubiera matado, al ofenderla. Escuché, al ella regresar a casa y vernos, la lengua de mi madre, quien es todavía una culebra en mis paredes, una viuda negra, venenosa; total que le dijíste lo que no debíste, qué puta suerte, que te pegó tu padre... Querías un pedacito de alfombra, pero a mi lado...

¡Tan mala y mezquina que ni ese espacio permitió! Negó a ella la protección de una noche en la casa porque su padre podía volver a pegarle y lo temía.

«¡Pues no cuentes con mi renta, carajo!»

Esta copa de hiel hoy se desborda. Si es mucho o es poco lo que he dado al gasto, ya no coopero más para que haya techo y alfombra. Después de todo, el mundo que dejamos hiede a mugre... Si dejé la escuela por mi chamba por ellos lo hice. Ahorita que se quejen de mí, me vale...

Que el único horno con brasas sea amor, Marisol, mi morrita, y su única piel, esa tortilla... y mi único placer su boca y adivinar su silueta, sus nalgas con redondez encantadora... Yo no sé que pasará con nuestras vidas.

«¡Vámonos! No dormiremos sobre la alfombra de lodo, ni resbalaremos sobre la agresión y el miedo que ellos escupen. No quiero oír más centellas de voces oscuras, roncas, sucias y maldicientes... Aunque vayamos solos y desnudos, ¡seguro que serán las sales de las olas más dulces!»

A la casa de ella cortaron el teléfono y la luz. «Nos van a cortar el agua», dijo Marisol.

«Bueno, tu padre hiede a rayo. Es otro briago como el mío», dije. También en su casa había goteras: chispitas de menosprecio, cayendo y goteando, cayendo y goteando, cotidianamente, hasta colmar el corazón tan delicado que ella tenía.

La Chuca se enteró primero que mis padres que nos llevó una ola gigantesca hacia otro cielo.

«Murieron juntos», dijo y agregó:

«Les acompaño en la pena... y, por casualidad, ¿dejó el morrito, entre sus cosas, el abonito de la renta?»

Octubre 1987 / Carlos López Dzur

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El nacimiento de la política moderna en los EE.UU.: Libro de Lynn Hudson Parsons

He leído un interesante libro The Birth of Modern Politics: Andrew Jackson, John Quincy Adams and the Election of 1828 [Oxford University Press, 2009, 272 ps.], talentosamente escrito e investigado por Lynn Hudson Parsons. Para la gente que vomita loas a la democracia estadounidense en abstracto y a su sistema político, la historiadora Parsons reúne y examina información poderosamente sugestiva sobre cómo fue la elección presidencial de 1828 y cómo ésta originó importantes cambios modernizadores en la práctica de la política de la nación, esto es, el reemplazo de la república patricialista creada por los Padres Fundadores con el sistema de dos partidos o democracia de masas bipartidista.

La modernidad eleccionaria que surge del 1828 tiene como elemento jacksoniano la mácula del encubrimiento a través de la imagen, acicalada y pulida. Lo que nace, en cierto modo, es el maquillaje para las agendas y la ocultación de los defectos del candidato. «The Jacksonians skillfully burnished their candidate's image, while the followers of Adams emphasized their program for nationwide economic development», nos dice la historiadora, lo que me recuerda que la derecha consevadora y los partidos de élite, por lo general anti-progresitas y anti-étnicos, en Norteamérica como en cualquier parte del mundo, también se maquillan al postular las agendas llamadas «Valores Tradicionales» / «Carácter» y «Patriotismo», utilizándolas como velo que evita la discusión y debate de las condiciones económicas.

En las tácticas de campaña también incidirá la innovación en los partidos políticos organizados nacionalmente. Por primera vez, realmente se buscará un acceso de poder en cada Estado de la Unión Americana y se coordinará a los medios de prensa y propapaganda para promocionar el voto, la recaudación de fondos, la celebraciones de mítines, las encuestas de opinión, la elaboración de parafernalia sectaria partidista, reorientación y coqueteo con los bloques étnicos; correo directo al elector; se harán estudios en torno a la oposición e implementarán tácticas de husmeo en el campo rival. La autora sugiere a Jackson como el primer candidato presidencial obsesivamente interesado en su victoria y quien se sirvió de donativos de campaña. Su populismo, empero, sería hueco y pequeñoburgués. Cuando el poder fue suyo, ninguno de los grandes problemas quedó resuelto.

Para dar contenido y contraste a este «nacimiento de la política moderna» en los EE.UU.. Lynn Hudson Parsons nos repasa, a partir de la Revolución de Independencia a la década del 1830, una descripción sobre la situación económica del país y estructuras de poder, cambios menores y/o continuidad que caracterizan su paisaje social, económico y político. Como ha observado Ron Formisano, profesor de historia de la Universidad de Kentucky, uno de los resultados de ese cambio que se marca señero en el 1828 es el nacimiento de una larga tradición antiintelectual en la política estadounidense. Parson, quien no endosa la idea de otros historiadores de que la del 1828 haya sido «the first truly democratic election», o primera elección genuinamente partidarista, indica que, en adición, el cambio originaría la formación del sistema político conocido como «antebellum political system».

En rigor, las elecciones previas no fueron democráticas. Solía votar el 57% de los varones blancos inscritos, obviamente no las mujeres ni los jóvenes, mucho menos los afroamericanos. «Most of the population was still ineligible to vote, and results were still skewed by the three-fifths rule that amplified the influence of Southern planters by giving their states partial credit for their nonvoting slaves». Sin embargo, ciertos avances se irán logrando y la pionero en coordinar estrategias de medios de votación y propaganda es la Maquinaria Política de Jackson, pese a que ambos candidatos, Jackson y Adams, son miembros del mismo partido. Ante la escéptica atención de Parson, un puñado de historiadores alega que el talentoso abogado en Tennessee y militar de rango (que fue Andrew Jackson) «de veras interesaba, en caso de ser electo presidente, actuar como un representante directo de la gente (del hombre común) y que más que ninguno de sus predecesores fue electo por el voto popular».

Si bien Parson simpatiza con el estilo político, las novedades pioneras que hilvana Jackson, respeta más a John Quincy Adams y nos da un retrato del primero que inquieta lo suficientecomo para explicar por qué fue tan sucia la batalla presidencial de estos dos candidatos. El carácter de los contendientes es uno de los factores. Con la advertencia de que la elección de 1828 «was certainly a nasty battle, but it wasn't the first nasty battle or even the most nasty battle to date», la investigadora nos habla del hombre Jackson tan ferozmente rígido por cuestiones de honor y con ánimo tan temperamental que se vio involucrado en reyertas y en un duelo, matando a un hombre «who cast an unjustified slur on his wife Rachel». Empero, advino el séptimo presidente de los EE.UU. y derrotó a Adams, que fue el sexto y quería reelegirse. Obsérvese que historiadores como los editores de The Papers of Andrew Jackson, 1825-1828 [Harold D. Moser, J. Clint Clifft y Wyatt C, Wells}, advierten que Jackson había sido el ganador del voto popular en las elcciones de 1824, aunque perdiera la elección. En 1828, es un candidato reacio, pero sintió el llamado del pueblo a servir («called into service by the voice of the voters»). Y la convicción de ésto lo involucra en la campaña de 1838 «one of the longest in American history [...] it was also one of the dirtiest campaigns in American history».

Jackson, agricultor esclavista y hombre próspero, fue el primer funcionario electo por Tennessee a la Cámara de Representantes y sirvió brevemente en el Senado. Desde el 1812, obtuvo el rango de general en una guerra contra los británicos. Venció durante una batalla acaecida en New Orleans. Con un temperamento, cascarrabias y tozudo, por la genética del ancestro escocés-irlandés, él se consideraba un guerrero fiero, «a gaunt, fiery, honor-obsessed warrior». Admiraba a Monroe, el quinto presidente, y adoptó la peor versión del Destino Manifiesto. Crecer como nación y que nadie obstruya la marcha sirve como buen adorno para las ansias patrióticas. Mas los detractores de Jackson le hallaron siempre deficiente en no sólo los aspectos de la vida pública, sino en la privada. A los 58 años de edad, se dijo que no estaba calificado para ser presidente de los EE.UU. y la razón esgrimida fue: «He lacked the moral principles, the temperament, the education, and the family background requisite for a president of the United States». [Cf. Moser et als: ] Jackson mismo decía que se le juzgaba como un «diablo encarnado».

Distinto a él, siendo que fue criado a la europea en una familia de la Noreste de ios EE.UU., John Quincy Adams tuvo un estilo aristócratico. Fue educado en Harvard y se opuso intelectualmente a la esclavitud. No fue un enemigo del hombre común, pero, sí rival de toda populachería y ruido. Hábil como diplomático, siempre honorable. En común, Adams, como Jackson, creyeron que el Destino Manifiesto de los EE.UU. sería convertirse en una superpotencia continental. Son monroístas.

La campaña de 1828 es, como bien dice Parsons, una de las primeras que critica el continuismo y los jacksonianos toman ese leit-motif. Se ufanan de apoyar la causa de la verdad y la democracia contra las ambiciones de políticos corruptos y una aristocracia del poder que se perpetuaban en sus cargos, «self-seeking politicians, an aristocracy of power built upon bargains and dubious political alliances dedicated to its perpetuation in office». Jackson se proclama el defensor del voto, pero su visión del sistema electoral y los derechos seró todavía limitada y excluyente; pero, el mensaje llega. «The great constitutional corrective in the hands of the people against usurpation of power, or corruption by their agents is the right of suffrage; and this when used with calmness and deliberation will prove strong enough».

El modo / o medios para su quehacer / con que Jackson servía a sus convicciones e idearios fue insano, típico de su carácter temperamental y burdo. Un hombre de maquinarias políticas, ambicioso e infatigable en el deseo de poder, fue el primero en pedir la eliminación de los Colegios Electorales en su primer mensaje al Congreso. Henry Clay, Daniel Webster y otros líderes del Partido Nacional Republicano («Whigs») se proclamaban defensores de las libertades populares frente a la usurpación de Jackson, al ganar la Presidencia. Los caricaturistas de la época lo llamaban el Rey Andrew I. Contrario a otros presidentes previos, Jackson no se conciliaba con el Congreso, no consultaba, no escuchaba en materia de elaboración de políticas públicas, sino que abusaba de su poder de veto y su camarilla de Partido para ejercer su comando.

¿Por qué se tiene tal percepción? es decir, de que el democrata Old Hickory Jackson fue un usurpador y absolutista pese a que pretendiera ser aquel que actuara en nombre del hombre común... El estilo otra vez. El retrato que Parsons ofrece es conocido, Jackson tuvo un estilo populista que apelaba a la clase hacendataria, la de agricultores, muy poco cosmopolitas, enemigos del Gobierno Federal y los políticos Cabeza de Huevo. Tuvo la habilidad de hacer pasar a Adams como uno de éstos, en parte por su valiente agenda de expansión gubernamental.

El temperamental Jackson, como una bomba de tiempo por su carácter, sería especialmente recordado en Carolina del Sur cuando el asunto de la nulificación de unas tarifas consideradas gravosas, muy altas, por John C. Calhoun, líder del movimiento opositor a las mismas. Jackson envió las fuerzas armadas a Charleston y amenazó privadamente a Calhoun con la horca. «Violence seemed imminent until Clay negotiated a compromise»: La tarifas fueron reducidas; pero, dijo mucho del estilo de Jackson, dizque la voz autoproclamada del «hombre común», o el Little Guy como se decía en la pasada campaña. «It is to be regretted that the rich and powerful too often bend the acts of government to their own selfish purpose», escribió Jackson. Este es el hombre que dirá más tarde: «Cada reducción de los gravámenes públicos surgidos de los impuestos ofrece a la empresa individual un aumento en su poder y da a todos los miembris de nuestra feliz confederación nuevos motivos para el amor patriótico y el apoyo».o their own selfish purposes», escribió Jackson.

Cuando, en 1832, el Senado le rechazó al Presidente Jackson la nominación de Martin Van Buren como Ministro a Inglaterra, Jackson enterado de ésto, exclamó: «By the Eternal! I'll smash them!» Su manera de vengarse fue designar a Van Buren, su favorito, como Vice Presidente y el hecho es que el corrupto Van Buren, cuando el Old Hickory / Jackson / se retiró de la política, advino Presidente.

Por la historias que Parsons nos detalla en su libro, aprendemos mucho acerca de lo que se trata este cinismo de la modernidad. En Jackson, sutilmente se sobreentiende, tenemos a uno de los primeros presidentes que se le sube el poder a la cabeza y se sienten con el derecho al desplante y al puteo, como el malhablado y disciplicente Richard Nixon. Políticos que se sienten con el derecho de llamar hijodeputa a quien se les pega la gana. Tenemos uno que supo, como los de hoy, cómo llenarte el buzón de peticiones de donativos y cartas que hacen la barba a los electores, aunque se cuelen las mentiras. A su mansión privada de Hermitage invitaba a los que le ayudarían a triunfar, a sus amigos especiales, o representantes de intereses especiales.

Jackson fue un político que encontraba irreconciliables los intereses de la clase comercial y los de los agricultores. El hacendado de aquellos tiempos quería ser el que planta un producto y el que lo vende; no quiere la competencia del que no siembra y predica modernización industrial. Además Jackson se oponía a la creación de bancos nacionales. El hacendado rico puede ser el prestamista. Al existir bancos nacionales la tentación a adquirir deudas nacionales y circular papel moneda se amplía. «I have always been afraid of banks», dice. No en balde, Jackson dio batalla contra la creación del Segundo Banco de los EE.UU., una corporación privada, virtualmente convertida en un monopolio con patrocinio gubernamental, pero, ¿fue su lenguaje convincente para oponerse? Y Jackson utiliza el veto contra el Banco, alegándolo un «privilegio económico indebido», convenciendo al electorado en 1832 para su reelección y esta vez con el 58% del voto popular y casi cinco veces más de los votos electorales que antes.

La más interesante aportación de Jackson es su defensa a los Derechos de los Estados, la más peligrosa su fe en la Mob Rule, en el régimen de asalto. Parsons nos recuerda, como el mejor ejemplo de lo último y precedente de conducta política, cuando el General Jackson, todavía no presidente, provocó un incidente internacional que prologa la Doctrina Bush y la hace parecer pequeñita frente a la osadía. Parsons la describe como -- «a pre-emptive and unauthorized invasion of Spanish Florida for harboring Indian terrorists». El mismo Presidente Monroe y su Gabinete, unánimemente, se pasmaron ante la actitud temeraria, imprudente e invasora de Jackson. Adams era el Secretario de Estado y defendió a Jackson como «un agente patriótico de la potencia estadounidense» y, aún más, negoció con España las bases de un tratado para la anexión de la Florida.

Para juzgar el carácter de Jackson, es importante examinar unas profundas convicciones de las que él dejó constancia y fluyen por The Papers. Está orgulloso de la República adquirida y, de hecho, fue el último de los veteranos de la Revolución en ser presidente. Concibe una misión perfecta a los EE.UU., aunque está consciente de los ciudadanos imperfectos, quienes pueden, tarde o temprano, degradar la nación. Para él, ese amor fanatizado al país le permite decir que: «La guerra es una bendición comparada a la degradación nacional». Si bien «la paz, sobre todas las cosas, es lo deseable, en ocasiones la sangre debe derramarse» para obtener tal paz en términos duraderos, «on equable and lasting terms».

Jackson sabía que asistía a una nueva era de gobierno, aunque con cierto temor a lo nuevo, se mantenía provincialista. A su juicio, lo más importante es preservar la Unión, tener un sistema judicial «independiente y virtuoso», no designados para más de siete años y que la gente tenga el derecho a elegirlos. Desde el mecánico al jornalero, el hacendado al ganadero, que son el «gran cuerpo del país», la idea que los vincula es su amor a la libertad y el deseo de igualdad de derechos e igualdad ante la ley. «We are beginning a new era in our government. I cannot too strongly urge the necessity of a rigid economy and an inflexible determination not to enlarge the income beyond the real necessities of the government», su enfoque pragmático.

Jackson, el Viejo Nogal americano, tuvo la capacidad de unir el ala Nacional Republicana, cautivar la próxiima generación de la política a partir de 1828 y transformarla en el Partido Demócratico Republicano. Del viejo grupo Republican Party --o Demócratas Republicanos, adheridos a Jackson; es que vienen los republicanos del GOP de hoy. Y de los viejos Whigs, los demócratas.

En el partido el ala favorecedira de Adams se dividirá, uniéndose al desprendimiento del Partido Federalista, para formar los Whigs. Al final, según escribe Parsons, será Jackson, «who would come to represent the future» -- el futuro deque cada voto cuenta y que más importante que el intelecto es la responsabilidad política y que las campañas políticas y la militares funcionan de igual forma. En la guerra todo se vale; pero, después de tal disgresión, Parsons reflexiona. Es John Quincy Adams quien nos anticipó el futuro real, con su visión del Gobierno Expandido y una complejidad de los compromisos financieros e internacionales. Pero la lección acerca de la democracia es ésta y el túetano el siguiente: En 1828, triunfó el ignorante sobre el culto. «An unlettered, hot-tempered southwesetern frontiersman, trumpeted by his supporters as a genuine man of the people, soundly defeated a New England "aristocrat" whose education and political resume were as impressive as any ever seen in American public life». / Carlos López Dzur / Artículos

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Santiago Reinoso Velásteguí
La Generación del Yo


EL ENTORNO: El escenario en que han nacido es la globalización. En una sociedad donde hay cambios en la pareja y en la familia, en las representaciones de las sexualidad. Por el impacto de los medios, música, televisión, internet, celular, sus respuestas expresan fragilidad. Ya no pesan sobre ellos las ideologías, como en las generaciones anteriores. Aspiran a relaciones auténticas.

Están en búsqueda de la verdad: si no las encuentran (relaciones auténticas y verdad), esperan encontrarlas en su propio interior. O se repliegan en sus sensaciones. Se evidencia el individualismo.

¿QUIENES SON?: Los jóvenes posmodernos están en búsqueda de las razones para la vida sobre las que construir su existencia. Tienden a asirse a gratificaciones primarias y tienen dificultad para madurar;. tienen un acercamiento lúdico a la vida, necesitan ir de fiesta en fiesta. Son ambivalentes. Quieren encontrar el modo de entrar en la realidad. Quieren encontrar el modo de salir de ella. Son capaces de ser generosos, solidarios y comprometidos con causas que los movilizan... El problema es que tienen menos referencias sociales menos sentido de pertenencia.

Son individualistas. Tienden al igualitarismo y a la tolerancia (el ejemplo del arete) y están en peligro de caer en el conformismo de la moda. Están en una etapa de fragilidad afectiva. Dudas sobre la identidad, el sexo, la familia. Viven una confusión de sentimientos; no distinguen entre una atracción a nivel de amistad y una tendencia homosexual.

El considerable número de familias disfuncionales no favorece la fe en el otro ni en el futuro. Estas personalidades son el resultado de una educación, una escolarización y una catequesis que en ocasiones no han favorecido el desarrollo de la inteligencia.

Se mantienen cerca de todo tipo de sensaciones las drogas, las fiestas, la marcha, el botellón y espacios propios para ellos en donde no tienen que seguir reglas.

Cuando encuentran adultos maduros, coherentes, capaces de transmitirles los valores de la vida: escuchan. Emprenden proyectos trascendentes Quieren ser mejores. Se interesan por los demás.

Universidad Panamericana, campus Bonaterra

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Joserramón Meléndes (Puerto Rico)
La antIpocresía


El carágter básico de la posmodernidá, asta aora, es todabía su identidá contestataria contra la modernidá; todabía la posmodernidá no a definido su personalidá diferensiada de su origo istórico. Si la modernidá es la época de la Representasión, la posmodernidá desbanca ese alegato: i se presenta como (auto)presentasión descarnada, amputando aqel ‘re’. Lo qe le falta es presisamente el ‘auto’ entre paréntesis, de contrabando; qe se proclama para la misma ‘presensia’ orijinaria, de qe la re-presensia qería dar fe.

Por eso la primera manifestasión libidinosa de la posmodernidá, es jagtarse de cafre. Todo lo empaqetado de la Representasión, todo lo Formal, los Manerismos de la Corte: le paresen demodés. No se parese al padre ni a la madre esta jobenata jaculatoria qe desasebta reglas de combibensia impuestas. Lo qe todabía, sinembargo, es solo el expediente contestatario de un anticomportamiento. I su comportamiento propio es todabía una mueca de lo qe no qiere ser: no a descubierto su ‘código’ todabía.

La forma dejenerada de la Representasión es la ipocresía. Los muchachos de la rebolusión mundana de la posmodernidá –qe son los qe la arán, i no los académicos; como los comuneros renasentistas isieron la modernidá, i no los cortesanos–: no pueden ser más anticorteses. Empesaron por erutar comiendo, se pusieron los pantalones alrebés, imbentaron el marinobiasgo; de su estética es bien difísil ablar –es solo anti; i su ‘ética’ se a mesclado con el lumpen –asosial.

La antipocresía militante neoumana arremete traisionada contra la moralina de paqete qe les bendieron sus padres semiburgeses o semiproletarios. Qe si el trabajo onra: ¿cualqier trabajo? Qe la fidelidá: ¿al egoísmo? La disiplina: ¿de la esclabisasión? ¡Al éxito!: ¿abusando? Progresa, destácate: ¿en lo qe no tengo talento?

La mobilidá sosial de la rebolusión del indibiduo contra el feudalismo -la modernidá- se estrabió en su camino darwinista (avant la lettre) del más fuerte. Como tratábase de un alegato altruísta (iba a poner: ultraísta), pues qe el abusador era el Señor del qe se protestaba: todo empesó mui relijiosamente bestido de justisia. Fue asta la giyotina qe se le bio el pescueso mondado de gayo de pelea: deportibo. I la modernidá, de Voltaire asta Morgan, se bistió de pelucas la filántropa.

Para alcansar el desarroyo del indibiduo entre el cuerpo sosial, el lenguaje se ensebó asta la baselina. El transaxionismo de todos los Tratados de la Liga Hanseática, ocultaba una mafia. I así sigió. Conspirasiones eclesiásticas segtarias, estados clientes, satélites, emigrasiones Kibuzianas de colonos plantados: Todas las formas ‘negosiables’ del desarroyo asta el poscapitalismo iperindustrial o sibernético de la modernidá umanista, son produgtos transaxionales cuya trasparensia tiende a sero.

Pero la anti-ipocresía no es la sinseridá. Entre otras cosas, porqe el signo interpuesto para la comunicasión es opaco. Reusar el lenguaje de una manera menos manipuladora, no ba a lograrse con (otra) proclama, sino por una tarea ardua de desmonte. Abrá qe desmantelar ‘las formas de la ipocresía’, esto es: la dejenerasión formalisada de embelecos suntuarios de un lenguaje forense cortesano, una re-presentasión tupidora qe engañara las ‘formas’ de lo qe se presentara. Se trataba de gerra susia: se ablaba de negosio limpio (se entiende: Se trataba de negosio susio: se ablaba de gerra limpia.)

La antipocresía biembenida de loas jóbenes, irá desoyinando, cuan duro fuere, aunqe nos dañe el tímpano como un qiutib, los oídos tupidos de seriya de poses i manieras modernistas. Eyos encontrarán las condisiones, i las irán criando, en qe ya no les sea sufisiente ese líbido contestatario. Cuando nos maten a todos sus padres, o simplemente nos caigamos en cantos, de obsoletos; empesará otra cosa.

A los preantiguos, antiguos, o como qieran yamarnos a los cumplidos –los incumplidos no ocurren en el tiempo–; nos debe conformar ese bislumbre: Saber qe atestiguamos el momento ebolutibo en qe el umano se cansó, saturado, de ser dúplise. Todas las fuersas de la existensia qe empuja, ban a una identidá neoumana, no ya ‘umanista’ —o no retrogradantemente Una: nostáljica del Ser único Totalitario de La Presensia. La posmodernidá realisará su ayasgo en la bariegasión de la diferensialidá, en la riqesa de la diferensia, en las posibilidades bocasionales de la espesie. Siertamente, después de la ipocresía; i más ayá de la antipocresía.

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Extor Henrique Martínez [México]
Elitismo: La alienación intelectual, el sicologismo chafa y optimismo hipócrita

Cuántos ideólogos posmodernos —que ayer ostentaban muy orondos credenciales marxistas— hoy aparecen en nóminas de gobiernos burgueses y reaccionarios, cobrando la catorcena como asesores, consejeros o funcionarios culturales. Tránsfugas y camaleones del izquierdismo del que, cínicamente, todavía presumen y hacen eco estéril.

Enquistados en las instituciones oficiales o enganchados a pulpos empresariales que difunden chatarra mediática, los intelectuales pretenden justificar un papel de independencia crítica, una posición progresista, pero esa «ilusión activa» choca con la realidad del drama social y su monstruosa falsificación histórica; y en el momento de que se ven impelidos a afrontar las contradicciones y a dar prueba de su legitimidad supuestamente marxista, sino se van por el camino de los viejos utopismos (de «los sueños gelatinosos», como decía Gramsci), entonces incurren en la reabsorción convenenciera de materialismo dialéctico y, a la manera de la ortodoxia, sólo toman el método, «adecuando» la teoría de Marx en grado tal que pueda coincidir con cualquier corriente política, sea ésta agnóstica, liberal o reaccionaria.

Aunado a lo anterior, al plantear sus premisas, encaminadas a cuestionar el orden existente, no escogen salivazos o fuego, sino suavidad y buenos sentimientos para llenar el discurso. Deben ser muy cautelosos cuando hay que «criticar» a la burguesía (a cuyas expensas hacen carrera, fama y logran «estatus», grados de distinción, años sabáticos, premios, becas y galardones). Si la «crítica» no representa peligro alguno para clase dominante o no trastoca algún interés político o económico, entonces se les permite vociferar tratando de encubrir el mensaje con una retórica dualista, ambigua, confusa o abstracta. Se estilizan las expresiones y se orquestan los temas con una jerga rígida y pedantesca. Y las formas de encubrimiento verbal son múltiples y con la gacha intención de que el lector no pueda encontrar la intelección teórico.

Y es que las estructuras ideológicas dominantes imponen las maneras de expresar un discurso, en este caso con jedor libresco y de cubículo. Otros, como el tal José Luis Martínez H, suelen ser más descarados y, a pecho abierto, lengüetean la gastada demagogia tratando de reivindicar lo que no existe. Leamos algo de lo que este opinativo mercenario de la mentira institucional suelta con relación al birote de la cultura:

«Ahora, el Estado, representado por el secretario de Educación Pública y Bellas Artes, deja absoluta libertad a los artistas que emplea. Todos quienes trabajaron para la SEP reconocen el merito de Vasconcelos de no haber intentado jamás imponerles un determinado credo estético, fuera de los criterios que el rector haba definido en su discurso inaugural»:

«La clase de arte que el pueblo venera es el arte libre y magnifico de los grandes altivos que no han conocido señor ni bajeza... Los otros, los cortesanos, no nos interesan a nosotros los hijos del pueblo. La instauración de una estetica nueva implica la previa constitución de un verdadero código moral del artista, basado en el rechazo al sometimiento, a la servidumbre del poder o la fortuna, a la lisonja servil y al parasitismo. En efecto, la única exigencia que el Estado, en cuanto representante del pueblo, puede y debe manifestar respecto de los artistas que patrocina es que el saber y el arte sirvan para mejorar la condición de los hombres» [El Apoyo a la Creación en México, The privatization of culture project at New York University].

La casta de elite prefiere —no solamente para deslumbrar a ingenuos y papagayos— disponer de un lenguaje convulso y amorfo; lo disemina y lo encripta a través de la expresión rebuscada; lo vuelve categoría de especialistas. Bonita labor de académicos en ciencias abstractas. Y, desgraciadamente ese elitismo formalista es el que rifa en las universidades, academias y centros de investigación.

Cuando el proceso de alienación intelectual pierde su calidad engatusadora, entonces otros fetiches entran a escena; nuevas formas de adaptación y asimilación irrumpen el panorama social como estrategias de control y dominio. Así, la técnica se supera y la escolástica academicista se torna en promoción de los valores del éxito, del liderazgo mezquino, propios de la mal llamada «cultura de la eficiencia» que no es otra cosa que porquería del reciclaje del sicologismo chafa, esoterismo «niuéich», optimismo hipócrita y relativismo económico.

En la enseñanza y producción de conocimiento (que siguen teniendo carácter artificial, pero más mezquino) se extrapola la figura de profesor a investigador; y más tarde el académico es desplazado por el gerente de recursos empresariales (como el campesino que caducó en jardinero y después en obrero y técnico). Ahora, grotescos individuos vienen a encarnar la representación del elitismo y en la metamorfosis mediática el intelectual deviene en caricatura proletaria, y para trascender más allá de su enclenque existencia, vana será su ilusión de eternizarse en un papel que casi nadie hojea, por tanto. Por tanto, si quiere sobrevivir en el mismo terreno, vuelto fango de mercadotecnia, y ganarse su hueco en el infierno, tendrá que ponerse la chaqueta de merolico, publicista o títere teledirigido en cuadro de pantalla.

Cierro la nota citando nuevamente el texto del Sub:

«Si quiere recibir legitimación social, el nuevo intelectual de derecha tiene que desempeñar su función en la era visual; optar por lo directo e inmediato; pasar del signo a la imagen y de la reflexión al comentario televisivo. Si en el hipermercado de la globalización, el Estado-Nación se define como una empresa, los gobernantes como gerentes de la sociedad y los ejércitos y los policías como cuerpos de vigilancia, entonces la derecha intelectual se redefinirá como área de Relaciones Públicas. En otras palabras, a la hora de la globalización, los intelectuales de derecha son multiusos: sepultureros del análisis crítico y la reflexión, malabaristas con las ruedas de molino de la teología neoliberal, apuntadores de gobiernos que olvidan el script, comentaristas de lo evidente, defensores de soldados y policías, árbitros que dicen lo verdadero o lo falso según su conveniencia, guardaespaldas teóricos del Príncipe, y presentadores de una nueva historia. El Príncipe ha dado sus órdenes: «¡Atacadles! ¡Yo proveeré al ejército de armas y de mass-medias; vosotros de ideas!"» [Manière de voir-Le Monde diplomatique, 2004-01-15, traducción de Simón Royo].

El Charkito

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José Agustín Goytisolo (España, 1928-1999)
Alguna noche


Alguna noche -las fogatas eran
de dolor o de júbilo-
la casa te veía desertar.

Te abrías a una vida
distinta, a un mundo
alegre como los ojos de un dios:
voces mayores, fuegos de artificio,
inacabable noche de San Juan
en tu estancia vacía...

El tiempo se agrandaba en los rincones,
se detenía en torno al corazón,
mientras el estruendo proseguía,
lejos, lejos, quién sabe si real.

Después, todo más claro:
los sonidos pequeños, el crujido de un mueble
la lluvia en el desván.

Nueva vida a las cosas, el alba aparecía,
y tú llegabas, amorosamente.

Cuando todo suceda
Digo: comience el sendero a serpear
delante de la casa. Vuelva el día
vivido a transportarme
lejano entre los chopos.
Allí te esperaré.
Me anunciará tu paso el breve salto
de un pájaro en ese instante fresco y huidizo
que determina el vuelo,
y la hierba otra vez como una orilla
cederá poco a poco a tu presencia.
Te volveré a mirar, a sonreír
desde el borde del agua.
Sé lo que me dirás. Conozco el soplo
de tus labios mojados:
tardabas en llegar. Y luego un beso
repetido en el río.
De nuevo en pie siguiendo tu figura
regresaré a la casa lentamente
cuando todo suceda.

Donde tú no estuvieras
Dónde tú no estuvieras,
como en este recinto, cercada por la vida,
en cualquier paradero, conocido o distante,
leería tu nombre.
Aquí, cuando empezaste a vivir para el mármol,
cuando se abrió a la sombra tu cuerpo desgarrado,
pusieron una fecha: diecisiete de marzo. Y suspiraron
tranquilos, y rezaron por ti. Te concluyeron.
Alrededor de ti, de lo que fuiste,
en pozos similares, y en funestos estantes,
otros, sal o ceniza, te hacen imperceptible.
Lo miro todo, lo palpo todo:
hierros, urnas, altares,
una antigua vasija, retratos carcomidos por la lluvia,
citas sagradas, nombres,
anillos de latón, sucias coronas, horribles
poesías...
Quiero ser familiar con todo esto.
Pero tu nombre sigue aquí,
tu ausencia y tu recuerdo
siguen aquí.

¡Aquí!
donde tú no estarías,
si una hermosa mañana, con música de flores,
los dioses no te hubieran olvidado.

J. A. Goytisolo

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Javier Rodríguez Marcos (España)
¡Al carajo con la poesía!

Alguien muere cada cuatro minutos
en el estado de Nueva York...
Al carajo contigo y con tu poesía...
Te pudrirás y esfumarás
en el próximo sistema solar
junto con el resto de los gases...
¿Qué carajo sabes tú al respecto?
Así son algunos de los poemas que escribió William Carlos Williams (1883-1963). Otros son así: La Rosa se marchita / y es engendrada de nuevo / por su semilla con naturalidad / pero adónde / acudirá / salvo al poema / para no sufrir merma / en su esplendor. Ambos pertenecen a dos de sus grandes libros. El primero, a La primavera y lo demás (1923). El segundo, a Cuadros de Brueghel (1962), que le valió el Premio Pulitzer.

No hay ideas sino en las cosas. Williams repitió y aplicó cuanto pudo esa consigna. Fiel a ella, su obra huye de las grandes abstracciones para ahondar en lo concreto y encontrar la poesía lejos de lo poético. "Objetivismo" es la etiqueta que él mismo puso a su trabajo. No es, pues, raro que se le considere el maestro de los maestros del realismo (más o menos sucio): de Robert Lowell, Carver o Bukowski. Él es, sin duda, uno de los grandes de la lírica estadounidense del siglo XX junto a nombres como su amigo Ezra Pound, Wallace Stevens o Marianne Moore. Pediatra de profesión, sus libros tardaron en traducirse al español.

Durante años estuvo en manos de francotiradores más o menos ilustres como Octavio Paz, Ernesto Cardenal o Carmen Martín Gaite. En los últimos años, no obstante, las editoriales españolas han ido poniéndose al día. Este mismo año, por ejemplo, se publicó Viaje al amor en Lumen, que hace dos editó el citado Cuadros de Brueghel. Entre tanto, Visor tiene en su catálogo dos antologías a las que viene a sumarse ésta, bilingüe, preparada por Juan M. López Merino.

Aunque hay libros representados con un solo poema -es difícil resumir dos decenas de títulos y medio siglo de escritura-, el resultado es una buena introducción a la obra de un poeta cuya voz se nutrió tanto de las vanguardias como de la experiencia urbana. Sus poemas son muy estadounidenses sin dejar de ser a veces universalmente clásicos. Tienen toda la crudeza de la modernidad menos sentimentaloide y la delicadeza del impresionismo oriental.

El único libro no representado en la selección de López Merino es Paterson --hay traducción de Margarita Ardanaz en Cátedra-, un ambicioso poema único con tintes épicos que Octavio Paz criticó con unas palabras que bien podrían ser un elogio: «La reducción de los Cantos de Pound al formato provinciano». No suena tal mal.

Hay una Antología poética de William Carlos Williams, con textos en traducción de Juan Miguel López Merino, publicada por la editorial Alianza. [Madrid, 2009. 240 páginas}.

Tomado de El País

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William Carlos Williams (USA)
Una suerte de canción


Que la serpiente aceche bajo
su matorral;
y la escritura,
que sea de palabras, parsimoniosas y agitadas, súbitas
al atacar, serenas en la espera,
desveladas.

-reconciliar por la metáfora
a las personas con las piedras.
Componer. (No hay ideas
más que en las cosas) ¡Inventar!
La saxífraga es mi flor, la que parte
las rocas.

William Carlos Williams / William Carlos Williams / 2

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The Uses Of Poetry
by William Carlos Williams

I've fond anticipation of a day
O'erfilled with pure diversion presently,
For I must read a lady poesy
The while we glide by many a leafy bay,

Hid deep in rushes, where at random play
The glossy black winged May-flies, or whence flee
Hush-throated nestlings in alarm,
Whom we have idly frighted with our boat's long sway.

For, lest o'ersaddened by such woes as spring
To rural peace from our meek onward trend,
What else more fit? We'll draw the latch-string

And close the door of sense; then satiate wend,
On poesy's transforming giant wing,
To worlds afar whose fruits all anguish mend

W. Carlos Williams

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Nilda Spinetto (Argentina)
Un testimonio: ¿Cuál es la situación actual de la poesía latinoamericana?


La poesia latinoamericana atraviesa por una riquísima gama de libertades en todas sus variantes... Debe ser, sobre todo, porque nadie le da bola. Entonces podemos crear, creer, descreer, escribir, construir, deconstruir, re-escribir, plagear (joda), ser influenciados (suena mejor), ser surrealistas, ser espantosamente realistas, ser denunciativamente simbolistas, ser lo que queramos, con la más absoluta impunidad, al igual que nuestros desfachatados gobernantes y políticos...

Total a nosotros, al igual que a ellos, nadie nos da bola. El arte se despolitizó y la política perdió cualquier ideal o pasíón que hubiera tenido. Estamos en el todo vale de un mundo capitalista, que dice que su hijo pródigo está agonizando (la crisis financiera de los mercados de Wall Street lo anunció los últimos días).
La situación actual de la poesía latinoamericana es la mejor para que podamos escribir todo lo que queramos al menos sin que nos jodan o nos persigan.

Somos tan libres que no dan ganas ya de escribir poesía con ribetes sociales. Todo se fue tan al carajo. Humildemente y con respeto.

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Carlos Fajardo Fajardo (Colombia)
Poesía experimental posmoderna


Poemas Performances, Poesía Fónica, Polipoesía, Poesía Fractal, Holopoesía, Poemas Objetos, Videopoesía, Poemas Plásticos… son algunos de los multiprocesos de experimentación que se están produciendo en las poéticas posmodernas. Hijas de la hibridación de los géneros y proyectadas en una escenografía cultural de la descentralización y ruptura con la concepción unitaria y orgánica del arte moderno, son estas poéticas la mayor garantía de expresión de libertad imaginaria, cuyos antecedentes se pierden en la niebla de los tiempos. Se sabe que casi todas las vanguardias propugnaron por llevar a cabo un experimentalismo en las producciones artísticas, muy unido a la idea de experimento científico-técnico de principios del siglo XX. Dadá, Surrealismo, Futurismo, Expresionismo, Ultraísmo, Creacionismo, lograron fusionar géneros y discursos diversos que se creían incompatibles, pero que producían un efecto seductor, mágico y maravilloso. Así, las diversas artes se conjugaron para crear una polifonía multi-estética, multi-sensitiva. La Poesía Experimental, manifiesta en la posmodernidad, ha continuado indagando en los procesos de hibridación de los géneros.

Estos procedimientos sincréticos han creado, por ejemplo, la llamada Poesía Sonora, cuyos orígenes se remontan a tiempos antes de Cristo, con las composiciones denominadas Tautogramas, donde el punto fuerte de los versos “reside, justamente, en la lozana sonoridad y no en el significado» (Dick Higgins, Catálogo de la Exposición Poesía Experimental, 2001, 18). En la poesía sonora, es el elemento acústico «el que determina su valor estético y formal» (Higgins, 18) constituyéndose este valor en el componente básico que produce el significado. Aquí, el sonido es el que genera el sentido poético. En palabras de Higgins, cuando está representado a lo vivo, el poema sonoro se sirve de otras cuestiones que parten de su integración a otros medios y lenguajes: espacio, gestualidad, vídeo, interacción con el público.

Sin embargo, todos estos elementos deben participar dirigidos por el proyecto del poema sonoro e integrado en un proceso de montaje, de relación intersígnica intermedial». Tal como se plantea, la poesía sonora retoma la estructura de multimedia donde se conjuga el arte con la alta tecnología, junto a las acciones más primigenias y rituales del cuerpo y los sentidos. El poema, así comprendido, pasa del texto escritural, e incluso oral, al texto multimediático. El resultado de estas interesantes y seductoras fusiones lo encontramos en la Poesía Performática. Los poetas Clemente Padín (Uruguay), Enzo Minarelli (Italia) y Fernando Aguiar (Portugal), invitados al XI festival Internacional de poesía de Medellín, son grandes exponentes de dicha poesía.

En las puestas en escena de sus acciones poéticas, Clemente Padín hace dialogar lo irónico, lo lúdico, la sátira, logrando gratas sensaciones extremas donde es el espectador el que resuelve el poema visual, lo completa, pues Padín lo invita a pasar a la otra orilla por medio de la innovación, la evocación y lo imaginario. El lector de este texto visual, se transforma en poeta al ser inducido a producir el poema como símbolo, es decir, como sugerencia y seducción. La gracia simbólica de los poemas performances de Clemente Padín, se nutre de una cotidianidad exaltada por el devenir de lo trágico-cómico. De allí su visión de la vida como fortuitos y azarosos encuentros o desencuentros plurales, manifiestos en su exhaustivo trabajo.

La Poesía Performática de Enzo Minarelli transita por varias posibilidades. El teatro, la poesía sonora, el vídeo, la poesía digital, sirven a éste para explorar las múltiples posibilidades de lo poético. En su trabajo sonoro, entran el humor, las técnicas vocales, los susurros, los gritos junto a las tele-tecnologías actuales. Al poner en escena la Polipoesía, funcionan como catalizadores el sonido, la imagen y la palabra hasta lograr una atmósfera de sensaciones que más que decir sugieren lo que es un poema. La Polipoesía, término creado por este poeta, «es concebida y realizada para el espectáculo en vivo; se apoya en la poesía sonora como prima donna o punto de partida para establecer relaciones con la música (acompañamiento o línea rítmica), la mímica, el gesto, la danza, la imagen, la luz, el espacio, las vestimentas y los objetos» (Enzo Minarelli, Catálogo de la Exposición Internacional de Poesía Experimental, 2001, 19).

La polipoesía polifónica, polilinguística, polifuncional, llega a ser en Minarelli una manera de mostrar la infinidad de posibilidades desde las cuales la poesía posmoderna actual está explorando sus lenguajes como fragmentación, descentramiento y ruptura con las tradicionales poéticas orgánicas, unitarias y cerradas de los modernos. (Confróntese, por ejemplo, el CD- rom de polipoesía Cinema / Museo; In/forma di Catalogo, Cento, Italia, 2001. El CD. de Poesía Sonora coralmente me stesso, Cento, Italia, 1998 y el Larga Duración The Sound Side of poetry, Cento, Italia, 1990)

Por su parte, el poeta portugués Fernando Aguiar, considera que la poesía performática «contiene ese aspecto de sincronismo de acción /reacción que hace vivo el poema. Las personas asisten al nacimiento y al término del poema. Observan a quien crea y la ejecución del poema, ayudando, a veces, a su creación (…). Posibilita la información integrada recíproca e instantánea. Apela a la participación. Se aprecia aquí que la práctica del poema deja de ser un acto solitario y pasa a convertirse en un acto público, espectacularizado en tanto entra a ser representado en vivo y en directo. Este espectáculo de la poesía performática llega a ser ambiguo, puesto que puede caer en la mediocridad facilista del poema light - tal como lo anunciamos arriba - o bien puede producir un gran sentido de calidad estética, en donde la exploración del lenguaje, la disciplina creativa y el conocimiento de los procesos multimediáticos lleven al poema performático a un estallido simbólico imaginativo mayor.

Desde luego, este último es el caso del poeta Fernando Aguiar. Palabra, teatro, plástica, texto oral y escritural, diseño gráfico, música, hacen parte de las «puestas en escena» de sus poemas. Este performer-poeta ha explorado distintas expresiones que pasan por la poesía concreta, la poesía visual, los poemas-objetos, llegando a la poesía bricolage y a las fusiones que se logran maravillosamente en sus experimentaciones. El poema es más que un texto escritural u oral llega a ser un multitexto, rizomático, descentrado, discontínuo, simultáneo, paradojal, contingente y laberíntico, sintonizado con las categorías de las estéticas posmodernas.

La gran explosión o Big Bang que se produjo en las estéticas unitarias y universalistas, elevó la alteridad, el discenso, la variedad y la heterogeneidad a conceptos artísticos. El poeta rompe con lo uniforme y asume una vida en plural (Fernando Pessoa). Del sujeto centrado, autónomo, al sujeto múltiple y plural. El poeta Aguiar acepta el desplazamiento de una sensibilidad a otra; teje nudos, redes y no linealidades ni fundamentos últimos. Sus rasgos están en la multi-identidad y diversidad. Fernando Aguiar manifiesta en su obra, sin traumas ni sentimientos de culpa, estos estupendos desplazamientos estéticos. (Confróntese, por ejemplo, sus libros Os Olhos que o nosso olhar nao vé, antología de poesía, 1972-1980. Poemografías. Perspectivas da poesía visual portuguesa, Lisboa, 1985. Minimal poems, Alemania, 1994; Indicis, Barcelona, 1995; y sus obras Poesía sonora IV, 1996; Soneto a cuatro voces, 1986, rede de canalizacao, 1983; Discorso (s) Polipoesía, 1991…).

Por otra parte, en la llamada Videopoesía observamos cómo se integran las tele-tecnologías en la creación de poemas. Aquí «el movimiento incorporado al texto es la principal contribución que el lenguaje del vídeo trajo a la poesía… Se amplía la noción de tiempo de los vocablos y se quiebra la linealidad de la lectura, revelando los textos según la programación del autor, con las palabras en movimientos distintos del tradicional de arriba abajo y de izquierda a derecha» (Álvaro Andrade García, catálogo de La Exposición de poesía Experimental, 19). La videopoesía facilita superar al texto tradicional lineal y cerrado, puesto que provoca una lectura pluridimensional de distintas formas cuantas veces se desee. «Texturas, colores y formas revistiendo y haciendo de fondos para las palabras, permiten la superposición de elementos de las artes plásticas en el encadenamiento sintético de los poemas. La videopoesía acerca inmensamente esas dos formas de expresión, tradicionalmente tan afines» ( Andrade García, 19).

Hija de la cibercultura, la Holopoesía es la máxima expresión artística de la era digital computacional. Poesía producida gracias a la realidad tecno-virtual y realizada en el espacio inmaterial tridimensional en constante transformación. Según el brasileño Eduardo Kac, la Holopoesía, en contraste con la poesía visual, «pretende expresar la discontinuidad del pensamiento; en otras palabras, la percepción del holograma no tiene lugar ni lineal ni simultáneamente, sino en fragmentos que el observador ve en función de las decisiones que toma, es decir, dependiendo de la posición que adopte respecto al poema» (Catálogo Exposición: 20). Aquí los fractales son los integrantes mayores del Holopoema. Son creaciones de sintaxis nuevas, discontínuas, irregulares, indescifrables, no medibles por las tres dimensiones no euclidianas y cuya morfología posee el carácter estético de lo maravilloso. Los Holopoemas, igual que las figuras neobarrocas posmodernas, están dotados de dinamismo, inestabilidad y metamorfosis rítmicas graduales.

«La percepción espacial de los colores, los volúmenes, los grados de transparencia, las transformaciones de la forma, la posición relativa de las letras y las palabras, y la aparición y desaparición de formas es inseparable de la percepción sintáctica y semántica del texto» (Catálogo..20). Poesía virtual. Poemas cuatridimensionales que integran no sólo lo espacial, sino lo temporal. De allí su fluidez, su fugaz percepción y la no permanencia en el tiempo. Poesía para la memoria instantánea global, promocionada e impulsada por la cibercultura. (Véase,por ejemplo, los Holopoemas de Eduardo Kac, Zero, 1991; Havoc, 1992; Holo/Olho, 1983): Ver

Un gran ejemplo de obra poética que reúne a la gran mayoría de las exploraciones aquí citadas, es el poemario multimediático Árbol Veloz, editado en tres formatos (libro, cd-rom y casete) del poeta uruguayo Luis Bravo, invitado al Festival de poesía de Medellín, en el cual encontramos intersecciones entre poesía visual performática, música, gráfica y poesía leída. Multimedia que construye una cierta Estética del video-clip donde observamos el dinamismo de un collage de textos e imágenes en movimiento, secuencias en un tiempo no lineal, superposiciones de palabras con iconografías simultáneas, fluidez y aceleración que expresan la vida cotidiana de las actuales ciudades.

Luis Bravo proclama en este trabajo la Velocidad como el actual mito de nuestra posmodernidad dentro del cual animación y escenario, fotografía y dibujo, lectura hipertextual y cortes transversales son aspectos fundamentales en su propuesta. En palabras del mismo autor, en esta obra «no hay sólo un espectador, como en la videopoesía; también hay un lector, un escucha y un operador que debe «navegar» por esa estructura arborescente…En este caso el lector lee y amplía la lectura. Incluso puede optar por leer mientras escucha el texto donde la voz y la música, trabajadas específicamente, generan un segundo nivel de escucha».

«En otro nivel están los info-videos (así se les denomina cuando están incluidos en el formato CD-Rom) que incluyen la banda de sonido y el trabajo de imágenes en distintas técnicas expresivas y, en este caso, desde diferentes estéticas». De esta manera, Árbol Veloz se constituye en un gran hipertexto, que nos invita a explorar sus universos multiestéticos y multimediáticos. El poeta, al decir de Mariella Nigro, se transforma en un «juglar cibernético» con «su laúd electrónico», pero también en un poeta rizomático que nos seduce por su gran gama de posibilidades y exploraciones.

Como se observa, son múltiples las manifestaciones de la denominada Poesía Experimental en la posmodernidad. Sus rupturas, a veces radicales con las formas tradicionales de la poesía tanto clásica como moderna, son innumerables, llevando a los conservadores a dudar de su valor poético. No caemos en estos últimos. Creemos más bien que la poesía, como expresión de la libertad imaginaria, tiene licencia para marchar por los campos abiertos de la creación, aunque sólo legitimamos dichas creaciones en tanto su calidad poética se mantenga; de lo contrario, como muchas veces sucede con la basuralización cultural, aceptaríamos la relajación acrítica y una sensibilidad de lo incontestable y la conciliación.

Tomado de Wiki-Learning / Carlos Fajardo Fajardo

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Luis Bravo / Uruguay

Luis Bravo nació en Montevideo, Uruguay, en 1957. Es ante todo, poeta; uno de los más importantes de su país; pero también es o ha sido crítico literario, performer, ensayista, docente, editor, periodista y promotor cultural. Ha publicado varios libros incluso Claraboya sos la luna (1985), Lluvia (1988), La sombra es el arco (1996), Árbol veloz (1998), Liquen (2003) y Tarja (2004). En 1993, Luis fue uno de los poetas que co–organizó el Festival de Poesía Hispanoamericana en Montevideo. Textos poéticos suyos han sido publicados en antologías y revistas especializadas traducidos al inglés, francés, portugués, sueco, alemán, estonio y recientemente al persa.

El estallido

es una estrella atravesando el nervio
el estallido no se escucha
se presiente, como el relámpago
: la caída del rayo, su trayectoria,
como esquirlas que se incrustan
entre el corazón y el estómago
el estallido es una marca indeleble
si la estrella cae a tus pies
y tú con ella:

“te llevará años escalar el cráter
volver del humus sagrado entre carbones
y a cada tormenta
el cielo te cruzará el pecho con sus estalactitas de nácar”
el estallido es esa voz que viene de ti,
_una estrella atravesando el nervio_
a la que tendrás que obedecer,
a ciegas: lineazo eléctrico de la fe.

(derivaciones)

1
el estallido es una evidencia de la que no podrás librarte
una vez ejercida su acción propiciatoria

2

Son múltiples los estallidos espejeantes en la superficie
sólo la hondura alcanza a demoler la incertidumbre

3
¿qué cosa quiere aquel que quiere aquello que desea?
¿quiere el fluido incesante de aquello que al ser será piedra?

4
la carne ardiente
el corazón ardiente, la ardiente carne del corazón
el ardiente corazón hecho carne
(¿qué cosa quiere aquel que quiere aquello que desea?)

5
y quiero estar
y no estar
al mismo tiempo.
Como una cuerda que al sonar
revienta

6
el fino desmayo de las horas
se disputa:
el placer o la peste

7
en el estallido
el presente se esconde tras una fina película
puedes abandonarte a la fuerza centrípeta del remolino

_la trituradora de la paradoja está en el centro_

serás devorado hacia territorio desconocido: black hole,
cambio de piel, capricho de la química de los cuerpos.


Se puede escuchar con música este poema aquí:
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=72&Itemid=79&limit=1&limitstart=4#2

Tomado de Mahmag

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Mariella Nigro (Uruguay)
De la muerte y el nacimiento (I)

Aprieta y duele. Un árbol
laúd barcaza pero ataúd,
llegada a la madera, la poeta
en la raíz del viento en el silbido
en la fría humedad de la rotura
en la luna del hueso enterrada la hoz
con su corte en el aire sin remedio.

Ha entrado en la magnolia
a la pasión del árbol lleno de cosas vivas
y de niñas antiguas.

Ahí adentro ella escribe
sobre la flor enorme
con su ala menuda.

De este lado
se caen las piedras de la boca
y se incendia la lengua

y luego la poesía se pone un traje oscuro.

A Marosa di Giorgio,
in memoriam

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Cerviz

Esta
la vertical de mí
tallo del pensamiento
esa flor blanca
y abierta.

Desde donde no miro
debajo de la gasa y el collar
quiebra el hilo de plata
el transcurrir del sueño.

Mano que corta la trenza imaginaria
ahueca el hueso
deja roto el carey
en la nuca quebrada.

Y en una pesadilla de ortopedia
apronta Salomé su mano crespa

sostiene desde ya
la blanca flor del cuello.

(De Umbral del cuerpo: Marella Nigro)

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El río del cuerpo (IV)

Así, si en el cuerpo naciera el río,
si la poesía vertical
desgranara en él su pedrería
y voltearan a su paso los recuerdos,
agotadas margaritas
amarillas deshojadas los penares
los dolorosos desmayos como quebrados juncos
alegrías, camalotes brillantes
y espeso plancton, las dudas y temores.

Si pliegues en la ensenada de los años
así en él formaran las arrugas
desesperada la piel en su tersura
desconcertara al tacto, si engañara
la juventud antigua su luna oscura
ese espejo, como el cielo, de la vejez que viene

enjoyada yo andaría
cascando los brillantes abalorios
engalanada entre lo verde y lo fluido
entre las ondas verticales
los erectos remolinos
el elevado albur

allá en lo hondo.

De El río vertical

[Mariella Nigro (nacida en Montevideo, 1957) es doctora en derecho y ciencias sociales; ha cursado estudios extracurriculares sobre filosofía del derecho y arte. Obra poética publicada: Impresionante Frida. Poemario al óleo (Biblioteca de Marcha, 1997), Mujer en construcción (Vintén Editor, 2000), Umbral del cuerpo (Colección Hermes Criollo-La Gotera, 2003) y El río vertical (Artefato, 2005). Y Los cinco elementos, textos del Libro de acuarelas de la artista plástica Cecilia Mattos (2005). Ha colaborado con artículos literarios y breves ensayos en diversas revistas literarias y publicaciones académicas nacionales e internacionales].

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Jean François Lyotard (Francia}
Lo posmoderno (frag.)


¿Qué es pues lo posmoderno? ¿Qué lugar ocupa o no en el trabajo vertiginoso de las cuestiones planteadas a las reglas de la imagen y del relato? Con seguridad, forma parte de lo moderno. Todo aquello que es recibido, aunque sea de ayer (modo, modo, escribía Petronio), debe ser objeto de sospecha.

[…] Lo posmoderno sería aquello que alega lo impresentable en lo moderno y en la presentación misma; aquello que se niega a la consolación de las formas bellas, al consenso de un gusto que permitiría experimentar en común la nostalgia de lo imposible; aquello que indaga por representaciones nuevas, no para gozar de ellas sino para hacer sentir mejor que hay algo que es impresentable. Un artista, un escritor posmoderno, están en la situación de un filósofo: el texto que escriben, la obra que llevan a cabo, en prinicpio, no están gobernados por reglas ya establecidas, y no pueden ser juzgados por medio de un juicio determinante, por la aplicación a ese texto, a esta obra, de categorías conocidas.

Estas reglas y estas categorías son lo que la obra y el texto investigan. El artista y el escritor trabajan sin reglas y para establecer las reglas de aquello que habrá sido hecho. De ahí que la obra y el texto tengan las propiedades del acontecimiento; de ahí también que lleguen demasiado tarde para su autor, o, lo que viene a ser lo mismo, que su puesta en obra comience siempre demasiado pronto. Posmoderno será comprender según la paradoja del futuro (post) anterior (modo).

[…] La respuesta es: guerra al todo, demos testimonio de lo impresentable, activemos los diferendos, salvemos el honor del nombre.

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Francisco Cevallos Tejada
La violencia como proceso imaginario de identificación


El mundo de sentidos, emociones, significaciones, imaginario-simbólicos juegan un rol prominente en la acción juvenil, asimismo en su conflictividad. Es la mirada, por ejemplo, que está en el mundo de la significancia, como decía Barthes, inicio imaginario de la conflictividad: «¿Cómo va a ser posible que esta puta venga hecha la buena a robarse la mirada de todos?...»

«Dejarse ver la cara», «dejarse ver las huevas» generan violencia ante la reducción de la palabra, por una incomprensión o por la imposibilidad de construir una mediación simbólica: entre la posibilidad de apalabrar esa mirada o no entender y explorar nuevas formas de apalabramiento.

El sentido en tanto apropiación y subjetividad que (actualmente) piensa en sí misma y no por sí misma, atrapa las relaciones de la sociedad y las de los jóvenes, en elementos imaginario-simbólicos de identidad / alteridad que desatan la conflictividad y una dinámica de no ver y de no ser visto cobra fuerza; una noción de envidia que es señalada por Zizek (1995) en el sentido de invidencia, por ello es importante un look para evitar pasar desapercibidos; pues existimos porque el otro (amigos, pares, incluso enemigos) o lo otro, otorga existencia.
Quería sentirme diferente a los otros manes... A mí me gusta todo original, que sea Levis, zapatillas Nike... Sentirme mejor vestido que otros manes...
Presencia del Otro que re-significa nuestra presencia en el mundo (Liberman Ibid.), que hace operar lo que hacen los demás de mí y lo que hago yo con lo que los demás hicieron de mí (Sartre), y donde la otredad existe pero ya no como potencial para la realización ética, sino como valor de cambio (Lyotard).

Procesos imaginarios y subjetivos de identificación-diferenciación ligados incluso al mercado, donde «las órdenes de consumo, obligatorias para todos pero imposibles para la mayoría, se traducen en invitaciones al delito» (Galeano, 1998).

Las diferenciaciones sociales (re)aparecen, se materializan, se (re)afirman y profundizan cuando el mercado ya no es sólo un mercado de bienes y servicios, sino de imágenes e imaginarios de status, felicidades, confort y bienestar; de consumos y satisfactores "básicos" y "exclusivos" para jóvenes.

Esto podría explicar de alguna manera porqué alguien puede asaltar a otro simplemente por los zapatos; porque para quien asalta, los zapatos son el signo de su visibilización y reconocimiento como sujeto en los espacios que cotidianamente ocupa. Estas identidades conflictivas y permanentemente cuestionadas empujan a la búsqueda de modelos de identificación a través de los cuales autoafirmarse, y corren imaginarios de emulación de la marca, la pinta, y efervescen conflictividades de alteridad y competencia.
Cuando tú vas a la disco tú no buscas, sino encuentras. Si las `manes' te ven bien vestido, cuando estás a la moda, cuando tú bailas bien, o eres popular, eres alegre, divertido ellas te buscan...
El juego imaginario de producir la diferencia se compone de elementos característicos de las culturas juveniles como el vestuario, los tatuajes, el cabello «se han convertido en un emblema que opera como identificación entre los iguales y como diferenciación frente a los otros» (Reguillo, 2000a); sin embargo, este carácter preeminentemente visual que los hace reconocibles e identificables, los lleva a ser «asociados a connotaciones negativas (lo sucio, lo feo), [y] trasladados, como atributos, a sus portadores» (Aguila, Ibid.).

Jóvenes que para transformar el estigma en emblema y para hacer operar con signo contrario las calificaciones negativas que les son imputadas, se encuentran volcados en nomádicas o errantes búsquedas de identificaciones e identidades que les sirvan para ser reconocidos y reconocidas y se remiten a un 5 uso del cuerpo como forma de politicidad desde lo cotidiano. Atrapados en esa alteridad imaginizada, la violencia se configura entre el mito de la afirmación que se cumple con la ritualidad del enfrentamiento, ya que «es la violencia lo que les garantiza adquirir respeto, status, reconocimiento social y sentido de pertenencia a un grupo" o "la forma más segura de sobrevivir» (Concha-Eastman, 2001).

Por una pelea tú das todo, tú sabes que en esa pelea eres tú o él, y prefiero yo, entonces es donde juegas todo; tú me estás disparando y yo te estoy disparando y ¿a quien prefieres?, ¿tú o yo?.

El sentido del juego social pandillero podría relacionarse con lo que Bourdieu llama "illusio", por el interés y los envites que provocan tales acciones; asimismo, en las relaciones humanas, más difíciles que las definiciones humanas, ya Nietzsche (19946) hablaba de la alegría maligna del daño ajeno cuando el hombre se acostumbra a considerar a los demás hombres como sus iguales, o cuando la venganza no es más que hacer que cese el peligro como un instinto de conservación provocado por el miedo al segundo golpe.

Así también los principios de la afirmación y la demostración nacen en los intersticios de las relaciones sociales; discursos cotidianos que son (re)construidos y utilizados por las organizaciones pandilleras como solución a sus propios conflictos internos e intergrupales: la masculinidad, la hombría, la virilidad, asumidas culturalmente, se vuelven práctica social, constitutivos que incluso han repercutido en masculinizar el rol femenino.

Nuestras calles, barrios o instituciones son entornos apropiados para adquirir los conocimientos para demostrar su capacidad de administrar lo imprevisto y su incertidumbre, pues la afirmación identitaria para reconocer(se) un terreno propio, ganar(se) un lugar en, responder(se) porqué me dicen qué o qué, o demostrar(se) ser persona lo hace con viveza, respeto y valentía, únicas maneras de tener un nombre, un rol, un sitio.

En el tejido social, los ciudadanos gestan su conducta, su sentido de ciudadanía y su relación con las instituciones por la vía de la violencia (el paro, la huelga). Esta configuración de relaciones es la que torna impracticables sentidos mínimos de armonía entre la institucionalidad y los diferentes actores de la sociedad.
2. Culpa, miedo y soledad: jóvenes en busca de otro lugar

Miedo que da miedo del miedo que da
Puedro Guerra
El círculo de violencia no inicia con la violencia callejera de las pandillas y tampoco concluye con los métodos de coerción social. «Si se castiga o se recompensa el pasado de un hombre», decía Nietzsche, «deberíamos remontarnos más atrás y castigar o recompensar lo que fue causa de tal pasado, es decir, a los padres, a los educadores, a la sociedad misma» (Ibid.) No sólo la familia o la escuela son las únicas responsables de la violencia juvenil, tampoco lo es la calle ya que es un espacio de socialización. Así, los relatos de ex pandilleros demuestran que sus diferentes entornos como el barrio, la discoteca, entre otros, siguen siendo escenarios de conflictividad, donde la desvinculación de ellos con respecto a una organización pandillera no ha provocado mayores cambios en sus entornos cotidianos.

Ante una realidad donde caen muros y torres; ante una realidad de frío en el clima y en la esperanza, la diversión, el licor, la droga, entre otras, se muestran como alternativas para el escape hacia otros lugares, para reducir los miedos, las penas y la soledad.
...eso ñaño, se sacaba así los temores, y uno se sentía diferente y sociable... para pasar bien yo no me drogaba...
Soledad, sea por la exclusión o autoexclusión de los espacios sociales; por la reducción del espacio común hasta el ámbito privado -mediatizado especialmente por las industrias culturales e incluso por la economía; o soledad que causada por los «ritos de negación del contacto» o por la «imposibilidad de habitar la otredad», provoca sentidos de vacío y aislamiento; soledad que Fajardo (2001) caracteriza no como la soledad rilkeana generadora de creatividad, sino la soledad aburrida, abrumadora, que provoca desgastaste, anuladora, del hombre del rincón, solitario peroglobalizado.
Miedo... a la soledad. Yo tengo pavor a estar solo. Yo, a veces, me deprimo porque me siento solo.
De la soledad a la emoción; de la muerte como incertidumbre y riesgo, al inmediatismo y la ausencia de futuro; la configuración de las subjetividades juveniles transita entre no solo el riesgo de morir de hambre, o de amor... sino de aburrimiento, pues «ante una vida sin emoción, no se puede perdonar una muerte sin emoción», ya que «la muerte tiene el extraño poder de suscitar el frenesí de la vida» (Maffesoli, 2000). «Si de nada sirve vivir, buscas algo porqué morir», dice Fito Páez en una de sus canciones.

Vivir como venga y morir de una. La vida y la muerte en los jóvenes forman parte de sus entornos cotidianos; «el infierno es lo que vivimos aquí...». No habla sólo del «infierno son los otros» que promulgaba Sartre, sino del «infierno artificial en sí mismo» como diría Fajardo.

Jóvenes: emergentes, pero invisibles

Según Reguillo (2000b), existe una tendencia fuerte a (con)fundir el escenario situacional con las representaciones profundas de los jóvenes o, peor aún, establecer una relación mecánica entre prácticas sociales y universos simbólicos. Solamente al entender los sentidos, razones y valoraciones que para la juventud tienen las pandillas, se provocaría en la mirada adulta, en la mirada social estigmatizadora, en la mirada institucional y programática la búsqueda de soluciones referidas a las causas estructurales (muchas de ellas de tipo emocional, no sólo como vehículo sino como constructor de realidades) más que a los problemas manifiestos.

La violencia juvenil no podrá ser solucionada con respuestas fáciles -léase inmediatas ni de corto plazo-, ni tampoco en la medida en que social y culturalmente se alteren patrones propios (personales y colectivos) de conducta ética y estética: desde el discurso duro, viril y autoritario, a las medidas represivas, reeducativas, rehabilitadoras, reformadoras.

Si no alteramos los entornos sociales cotidianos en los cuales los jóvenes varones y mujeres se desarrollan, cualquier política de juventud y menos aún en relación con la violencia, tendrá resultados efectivos. Es decir que es imprescindible superar la pobreza, la marginalidad, y la exclusión -imaginarias o simbólicas, pero igualmente reales.

Se propugna como hipótesis que la emergencia de la juventud como sujeto social se expresa en un proceso de redefinición de la ciudad en el espacio y en el tiempo (Feixa 2000). Esta emergencia de los jóvenes como actores y actoras sociales, como ciudadanos y ciudadanas, merece otro saber, uno que parta de la existencia de una(s) juventud(es) distinta(s) a la definida, al estereotipo, que afirme la riqueza de sus interacciones y sus búsquedas; que unas juventudes rechazo social ­como lo son las pandilleras-, se integren como actores.

Paradójicamente, la situación juvenil entraña y extraña esperanzas y futuros. La juventud exige actoría en lo político, en lo público, en lo privado y en lo íntimo; reclama airosamente los espacios que le pertenecen. Generación del suspenso entre la autopista de la información y el estadio de la pobreza; interactivos y desconectados, hoy por hoy, se enfrentan a la composición de sus prácticas cotidianas de vida llenas de complejidad, pero a su vez y quizá en mayor proporción, llenas de vida (Cevallos y Cevallos 1999).

Por ello, es posible desarrollar respuestas efectivas si contribuimos a generar las condiciones para que la sociedad y la juventud tengan espacios de palabra y expresión; de circulación de ideas; de reflexividad sobre los sentidos de la vida; de mediación simbólica de su conflictividad, si fuera del caso.

Solamente si se relievan las relaciones del joven con la ciudad en cuanto objeto cultural de consumo y sus experiencias de apropiación de los lugares públicos es posible entenderlo como actor social. De hecho, el reconocimiento juvenil en lo público, otorgará -a la conflictividad- más luces que sombras y ocultamientos.

[Ver Cevallos Tejada, Francisco. Una mirada al nuevo enemigo social, las pandillas juveniles. En publicacion: ICONOS. Revista de Ciencias Sociales, no. 15. FLACSO, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Quito, Ecuador: Ecuador. Diciembre. 2002 1390-1249. En Ver]


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Arturo Cardona Mattei (Puerto Rico)
Mi camino largo

Mi largo camino
Camino cabizbajo, con paso lento
Con pensamiento apretado
Mi mente es una película larga
De muchos cuadros bien arraigados
Que no se borran con los años
Hoy tengo más preguntas que ayer
Mañana tendré más preguntas que hoy
Mi camino se acorta y las muchas preguntas
Se revuelcan en el inmenso espacio

Tengo preguntas tontas
También cargo las de temas amargos
Las que nadie quiere enfrentar
Las que nadie se mueve a solucionar
Las que se quedan revoloteando
Las que todos quisieran olvidar
Tengo un ánimo fuerte de preguntar
Y sólo en mi camino encuentro la verdad

Voy solitario, sin nadie con quien hablar
Subo la mirada a la copa de los árboles
Y por los caminos de la sierra alta
Busco la piedra de toque que abra su caudal
Para que me diga, para que me conteste
Pero enmudece, no quiere su secreto soltar
Nadie se compromete, todos callan por igual

Sigo mi camino en profunda soledad
Cabizbajo, atolondrado de tanto pensar
Ni siquiera el viento me consuela al pasar
Y el riachuelo noble que riega mi senda
No lleva en su cauce la contestación magistral
La misma que busco entre las piedras
En el frondoso bosque, en el suelo del mar
Camino cabizbajo evitando el mañaneo solar

Tengo muchas preguntas que nadie quiere abrazar
Y en un atrevido arrebatamiento miro al cielo
Me escapo de la tierra…empiezo a gritar
Irreverente mortal que llora, que sufre
Que busca una eterna paz
Que tiene muchas preguntas
Que nadie quiere con ellas lidiar
Así voy muriendo entre llamas ardientes
Que quieren sacar cenizas de mi alma mortal

Habacuc también preguntaba, duramente clamaba
Por la violencia eterna que cubría su mirar
Como eterna es la maldad que se alberga en nuestro pensar
Simple penoso afán el del hombre que todo lo quiere salvar
La ley se entumece, la justicia torcida está
El inicuo cerca al justo, lo empuja, lo quiere acabar

Sigo dejando huellas en mi solitario caminar
Cabizbajo, cargando mis viejos harapos
Clamando al que me preste sus oídos
Hasta expirar al final de mi cabalgar

Largo camino el que voy caminando
Ruego pesado el que voy arrastrando

8 de agosto de 2009
Caguas, Puerto Rico


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Sequoyah 1 / 2 / 3 / 4 / 5 / 6 / 7 / 8 / 9 / 10 / 11 / 12 / 13 / 14 / 15 / 15 / Sequoyah 33 / 34 / 36 / 37

Wednesday, August 5, 2009

Agosto 15, 2009 / N. 36 / Orange County


No es la sofística ni arte confiable de la persuación ni conducción de las almas. Es su captura. Una forma de inducir la inteligencia al cautiverio para que el alma permanezca dormida. Sofistas fueron Protágoras, Gorgias, Hipias, Pródico, Trasímaco, Critias y Calicles. Y Platón llamó a sus enseñanzas discursos retóricos, «indignos de arrogarse el derecho a persuadir e instruir en la verdad. Su arte de la persuasión no está al servicio de la verdad sino de los intereses del que habla. Es el arte de adormecer y cobrar».

Contenido 36

Long-Ohni
El ejercicio del arte como instrumento para la recuperación de los valores
A mi hermano
Cartografía
Deus in nobis

Fernando Luis Pérez Poza
Hoy es un día triste

Pedro Pietri
Puerto Rican Obituary

Saúl Ibargoyen
Poetas de Puerto Rico, hoy

Carlos López Dzur
Roland Kessler y sus libros de espionaje
Un weekend en La Habana, reseña de libro
La reina de los hippies
Los sofistas
Su pedagogía
El festín del sofismo facho
Anaisthesia / o el Sinsentido

Kattia Chico
Un hombre desnudo es un paisaje bienvenido

Alfredo Villanueva Collado
Telos

Erik Martínez
Breves notas sobre Reflexión hacia el sur de Jorge Etcheverry

Jorge Etcheverry
Hable con la mano
Diálogo reo y siquiatra

Pedro Du Bous
Loucura

Arturo Cardona Mattei
Mi bosque preferido

Dr. Angel L. Ortiz García
McLuhan y Puerto Rico

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Long-Ohni (Argentina)

El ejercicio del arte como instrumento para la recuperación de los valores


Vivimos inmersos dentro de un mundo globalizado en crisis, un tiempo al que Pilles Eipovetsky denominó, en 1983, La era del vacío.

¿Qué entendemos por crisis? Creo que ese preciso momento en el que el pasado ya ni sirve ni rige y el futuro nos es incognoscible, plena oscuridad que provoca desasosiego y anonadamiento.

Toda crisis histórica se sustenta, en principio, en la pérdida de los valores anteriormente instituidos, en particular, en la pérdida de aquellos valores que se encuentran dentro del plano de la ética del individuo como tal y como persona social, valores éticos esenciales a lo humano, no principios morales que resultan instrumentales para las diferentes épocas.

Cualquiera advierte hoy la conmoción de la sociedad y del individuo de la era del consumo masificado y globalizado y la emergencia de un modo de socialización y de individualización inéditos.

Se trata de una mutación sociológica global en la que el proceso de personalización remite a la fractura de la socialización disciplinaria regida por aquellos valores éticos esenciales que constituían un reaseguro para la vida individual y social. Estamos frente a una sociedad flexible que responde a un mínimo de coacciones y a un máximo de elecciones privadas, a un mínimo de austeridad y a un máximo de consecución de los deseos inmediatos, imperio de los valores hedonistas, nueva significación de la autonomía en la que la libertad del individuo campea sin marco de contención, sin frontera definida entre lo bueno y lo malo. Se trata de una sociedad que no termina de decirnos: Está todo bien, en tanto la legitimación del placer resulte posible y la modelación de las instituciones se corresponda con esas aspiraciones individuales.

Por supuesto que el derecho a ser uno mismo, el derecho a la libertad, el derecho a disfrutar de la vida son derechos cardinales dentro de una sociedad que ha elegido desasirse de las ataduras victorianas, de la tiranía de una moral represora hasta el grado de lo asfixiante. Pero, ¿se puede construir una persona y una sociedad en base a una libertad ilimitada? Y es más, ¿es una realidad posible la libertad ilimitada instalada en todos los planos, en el económico, en el político, en el del saber, en el de las costumbres y la convivencia social?, ¿se puede vivir absolutamente libre, sin represiones, sin valores éticos que funcionen de contención y, al mismo tiempo, eludir la angustia del vacío y del sin sentido?

Imagino visualmente a la libertad como un río que corre sin represas hacia un destino final, un objetivo; sin represas pero con márgenes más cercanas o más distantes pero márgenes al fin, porque no hay río posible sin orillas. Sin orillas, desaparece el río, es decir, la libertad como instrumento propulsor de las acciones y los movimientos que conducen a un futuro. El agua se desmadra y se constituye en extensos bañados sin fronteras, se estanca, no va hacia ninguna parte.

Este individualismo hedonista que no encuentra ni oposición ni barreras caracteriza a nuestra sociedad posmoderna, aquella en la que reina la indiferencia hacia el otro, hacia el entramado social, donde domina el sentimiento de reiteración y estancamiento, donde todo se banaliza y en la que el futuro ha dejado de asimilarse con la posibilidad de logro de objetivos a largo plazo, sociedad posmoderna en la que lo que vale es la realización individual inmediata porque se ha disuelto la fe en el futuro. La gente se interesa en vivir el aquí y el ahora, satisfacer sus deseos inmediatos, conservarse joven y, de ninguna manera se propone como objetivo el forjar un hombre nuevo. Se ha agotado el impulso modernista hacia el futuro y campea entonces el desencanto, la monotonía, el cansancio, el escepticismo, la apatía.

La sociedad posmoderna ya no puede entusiasmarse con ninguna ideología, con ningún proyecto histórico movilizador, con ningún sentido ni objetivo que pueda asociarse con aquello que entendemos como futuro. Estamos destinados entonces a realizarnos a través del consumo, del consumo de objetos, información, ocio, deportes, viajes, en fin, del consumo de nuestra propia existencia. Ante el abandono de los grandes sistemas de sentido se ha generado este enorme vacío en technicolor.

Queda entonces el sujeto des-sujetado, queda el individuo con su propio narcisismo, sus deseos y su sólo presente. El, y todo lo que lo rodea, se desliza en la indiferencia, en ese estar todo bien de cualquier manera y a cualquier costo, en ese estar todo bien en el que lo bueno y lo malo, lo superior y lo inferior, lo privado y lo público, lo importante y lo trivial quedan indiscriminados. Han sido destituidas las bases de lo que antaño configuraba un anclaje estable y dotaba de sentido trascendente a la vida de cada ser en tanto individuo y en tanto parte de la sociedad: los valores.

Dicho de otro modo, nos encontramos ante individuos altamente narcisistas, movidos por un exacerbado hedonismo dentro de un puro presente, individuos lábiles, flexibles y sin convicciones, en definitiva, individuos que flotan en esas aguas desmadradas, estancadas en las que la libertad de correr hacia un futuro posible es inexistente, libertad que no es significante porque a nada conduce y por lo tanto deja al individuo merced a la nada, con la angustia de la soledad, la intrascendencia y el vacío, angustia que se torna insoportable, angustia que muestra su rostro más trágico en esa pseudo enfermedad que tanto ha proliferado y que conocemos como ataque de pánico, angustia que vuelve a mostrar su rostro cuando nos precipita al consumo de cualquier tipo de drogas para tornarla soportable y que nuevamente se desnuda cuando, para minimizarla, el individuo se integra a colectivos con intereses miniaturizados, micro grupos, agrupaciones de viudos, de alcohólicos, de tartamudos, de madres lesbianas o de bulímicos.

Se observa, por un lado, la retracción de los objetivos universales a falta de los valores que antaño los sustentaban y por la otra, el deseo de paliar la soledad, el miedo a la nada y al vacío, de suturar la angustia provocada por el deslizamiento y la indiferencia. Al parecer, la felicidad posible del hombre, aunque cada día encuentre en los mercados más ofertas para consumir y satisfacer sus deseos inmediatos, ha quedado atomizada, reducida a expresiones mínimas que no pueden pasar las fronteras del más escueto presente y precisamente porque las márgenes de ese río han desaparecido, la libertad sin las orillas de los valores se ha transformado en un tosigo que lleva más a la muerte que a la vida trascendente.

Si existe una terapéutica capaz de sacar al individuo del coma desentido al que lo ha llevado esta sociedad en crisis, ella es la recuperación de los valores éticos sustanciales.

He dicho que la ejercitación del arte es un instrumento válido para que dicho objetivo se cumpla y digo ahora que para el logro de tal fin se hace necesario el concurso de padres y de formadores, es decir, de laeducación. ¿Cuál es la finalidad de la educación? Desarrollar en elindividuo al mismo tiempo que su singularidad una conciencia social. Lasingularidad carece de valor práctico en el aislamiento. El objetivo de laeducación es propulsar tanto el proceso de individualización como el de integración, o sea, lograr la reconciliación entre la singularidad individual y la unidad social.

En ambos planos, el individual y el social, la educación debe ser necesariamente capaz de proveer a la persona de conocimientos, destrezas y valores. A simple vista se verá que, sin el respaldo de los valores, tanto conocimientos como destrezas pueden operar en dirección contraria a la que podría proporcionarle al ser un cierto sentido trascendente de su vida o, dicho de otra forma, al menos una porción de genuina felicidad.

Es la prosecución del Bien la que dota de verdadero sentido la adquisición y la práctica de conocimientos y destrezas. Pero, ¿cuál sería la función del arte en la educación? Ya lo respondió Platón: El arte debe ser la base de la educación. El camino hacia la armonía, el equilibrio, la integración social es el camino de la educación por el arte. La intención de Platón, contenida en su formulación textual en La República, Leyes y Protágoras, es mostrarnosque el arte es la única educación que, de la mano de la Belleza, nos conduce al Bien, idea de un valor supremo que acoge en sí a todos los valores éticos.

A través del diálogo entre Diótima y Sócrates, expuesto por Platón en el Banquete se viene concluir en que el Amor es amor a la Belleza trascendente. En este mundo constituido de materia que se transforma de continuo, que envejece, se aja y acaba desapareciendo, inmersos en este mundo de lo perecedero, deseamos la superación, una suerte de inmortalidad, dejar algo en la vida, un objetivo cumplido. Así Platón, con su metáfora de la escalera en boca de Diótima nos habla de un ascenso, viaje que a través de lo Bello, lo Bueno y lo Justo que nos lleva a lo Verdadero y ese ascenso nos permite el encuentro con la felicidad.

La satisfacción de los deseos inmediatos nos proporciona placer, pero un placer que se agota en sí mismo en un mero instante. Las personas que buscan la felicidad en la satisfacción de los deseos materiales e inmediatos se convierten en dependientes del mismo objeto que les alimenta el placer y de esta forma quedan anclados en un círculo vicioso que sólo genera frustración e infelicidad pues no hay valores más allá del deseo, valores que le aseguren significación trascendente a lo deseado.

Lo Bello es el esplendor de lo Verdadero, dicen los platónicos. Toda verdad ilustrada por la Belleza nos conduce a un movimiento amoroso, es decir, nos acerca a las cosas amables, y sólo es amable lo Bueno, porque nuestra voluntad se dirige amorosamente hacia el Bien que es lo que nos procura un sentido de la vida y una felicidad no perecedera, felicidad que no sólo atañerá al individuo sino que redundará en la felicidad de la sociedad en la que convive.

Ha sido también Platón uno de los pocos filósofos que se ha percatado de que los conceptos de arte y sociedad son inseparables y que la sociedad, como entidad orgánica viable, en cierta manera depende del arte como fuente de energía y fuerza unificadora.

En la misma dirección ya nos advertía Horacio, el poeta latino del siglo I a/C, que era preciso que la poesía deleite y eduque, y entiendo que se apunta a lo formativo, al propósito de transmitir y asegurar valores éticos. Y nuevamente, la ética y la estética resultan ser las dos caras de una misma moneda.

Siguiendo la ruta del filósofo griego, Schiller, influido por Kant, encuentra una base idéntica para la ética y la estética, tal como lo plantea en las Cartas sobre la educación estética del hombre. Para Schiller, lo estético es la condición de la moralidad, la forma que adopta la conciliación de lo sensible y de lo moral. De tal forma, es necesario considerar el estado estético como un fundamento común que convierte a lo sensible y limitado en infinito y eterno.

En conclusión, la recuperación de los valores éticos fundamentales podría ser el elemento sustancial que nos posibilite la salida de esta crisis mundial. De entre todos los valores, el Bien vendría a ser la casa en la que habitan todos los demás, pero para poder recuperarlo resulta necesario que nos sea discernible, es decir, comprender e internalizar que no todo está bien sino que existe un registro del Bien y uno diferente del Mal. El mal por excelencia que ha minado nuestra sociedad es precisamente la indiferencia, y reitero, la in-diferencia, la no diferenciación de nada, indiferencia que, en términos intelectuales podría confundirse con el relativismo, gran enemigo del arte y la poesía.

Si, como se ha dicho, el Bien cohabita con la Belleza, puesto que nada feo puede entenderse como bueno, es lícito, al menos sospechar, que a través de la ejercitación del arte, arte en el sentido más amplio de la palabra, nos sea posible reencontrarnos con los valores perdidos. Está harto dicho ya que leer y escribir poesía, componer y escuchar música, pintar y contemplar un cuadro, en fin, son acciones que nos vuelven más humanos en el sentido de nuestra semejanza con el Dios Creador. Y nos vuelven más humanos porque los temas por los que se desvela el arte son, en particular, aquellos fundamentales que hacen a la condición humana desde todos los tiempos, aquello esencial que nos hermana con todos los hombres durante siglos y siglos de historia.

Justas son, hasta un cierto punto, las generalizaciones cuando se pretende dar cuenta o vislumbrar al menos los signos de lo que nos sucede, pero sería falaz e inaceptable caer en reduccionismos que nos lleven a olvidar o negar una parte, aunque sea una ínfima parte, de la realidad que nos toca. Entonces debo decirles que, sin bien campea la indiferencia, ese ser flexible que se acomoda a una especie de anomia ética, también brotan, individual o grupalmente, muchos gestos y acciones de repudio, manifestaciones de un arte crítico, voces poéticas que se alzan aunque sea desde la intemperie y desde la soledad. Veamos entonces en estas manifestaciones, la semilla y acordemos, para cerrar, con los últimos versos del poema Por qué escribimos, de Roque Dalton, poeta salvadoreño, que rezan: Bien, eso hacemos: custodiamos el tiempo que nos toca.

[Trabajo leído por su autora en la Academia de Artes y Letras de Niterói, Río de Janeiro, Brasil]. [Especial dedicado a Long-Ohni / en Poeta 2000]

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A mi hermano

Todo en él fue fugaz y repentino
como el vuelo de un pájaro silente
que en pleno cielo ni mudarse siente
la buena ruta que impidió el destino.

Vino el invierno y con la muerte vino
el silencio total. Quedó pendiente
lo que nunca se dijo, lo corriente
que debió haberse dicho en el camino.

Así la vida que con tanto celo
a la muerte custodia y siempre avanza
puso en tu boca inexpugnable velo.

Y ahora que el silencio es tu labranza
hermano que no estás, yo te interpelo
a que vuelvas vestido de añoranza.

Long-Ohni /
Blogsite

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Cartografía

Mira tú, peregrino
cómo ansían las bestias el estiércol
y de qué oscuras formas
el barro de sus almas se construye
con el lodo mediocre del impuro.

Mira tú, peregrino
qué llevas en tu alforja, qué sustento
habrá de urdir la trama de ti mismo
y en qué panal recoges el sentido
de un camino que sabes sin regreso.

Eres tú, peregrino,
Eón que anda en silencio con su llave,
el que somete el tiempo a sus designios
y vuelve con las horas renovadas,
sigue sin pausa la luz que te precede
sin detener el paso ante las miasmas
del podre ser, de aquel envilecido
y atiende sin desmayos la celeste
cartografía de Thales de Mileto.

Nosotros, tus devotos,
seguimos tras las huellas del cayado
que encierra la virtud de la poesía.

Long Ohni

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Deus in nobis

Hacen falta más locos.
Molinos hay bastantes.
En el margen de luz va la poesía
y a filo en la penumbra se desliza
buscando a dios, quién sabe
mientras mueren contigo los destellos
y el viento pasa roído por la vida.

Breves palabras como breves sueños
y el querer seguir siendo,
perseverar, acaso, en lo imposible,
huir del arte de arte *
y encontrar en la hierba
o en la espesa penumbra
el oro necesario para darse a la muerte.

Sembrar sin la esperanza de ninguna cosecha
y que sean los cuerdos los que talen
el árbol de la poma que has sembrado
y que el fruto mitigue tal horror al vacío.

Precioso el riesgo del que en la nada espera
la voz de dios, posada en la palabra,
del que batalla en sueños por la luz que se escapa,
del que despliega velas frente al mar tormentoso,
de aquel que se arrodilla consigo en el desierto.

Vaya con la agonía por la vida
quien no quiera morir completamente;
vaya con su monólogo en la alforja
por cada mar, camino,
ensoñación, vigilia.

Bien sé que cada noche es oportuna
para velar las armas,
nuestras propias costillas
y el puñado de alma que acaso nos habita.

* palabras de Miguel de Unamuno

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Fernando Luis Pérez Poza (España)
Hoy es un día triste
[En la muerte de Abrahán Vallejo Soriano]


Hoy es un día triste. Me han llegado noticias sobre la muerte en Honduras del maestro Roger Abrahán Vallejo Soriano, de 38 años de edad. Ha muerto vilmente asesinado por esa gente que a cambio de un salario prescinde de cualquier principio y se dedica a liquidar a los que deberían ser sus hermanos. Cumplen órdenes, es su disculpa, pero todos sabemos que eso no acallará la voz de su conciencia por muy escondida que la tengan. Siento pena por el maestro muerto, en la flor de la vida. Se nos ha ido alguien que podría haber desarrollado una gran labor en su país. Un maestro, con vocación de tal, puede generar un río cultural en su entorno de una magnitud incalculable.

Aquí, en España, durante la guerra civil, hicieron lo mismo las hordas de Franco. A unos los torturaban, a otros los mataban. A mi abuelo paterno, Roxerius, lo llevaron varias veces al paredón y lo fusilaron otras tantas con balas de fogueo, como da testimonio en uno de sus escritos Alfredo Conde, premio nacional de literatura. Aquella situación le generó una dolencia de corazón que lo arrastró muy joven a la tumba después de ver cortada su carrera como Inspector de Enseñanza y tener que dedicarse a dar clases particulares para sobrevivir cuando lo dejaron libre, entre comillas. Mi primo Luis Poza no tuvo tanta suerte. Con él emplearon balas de verdad después de encerrarlo en la Isla de San Simón junto a su padre y hermano, a quienes el régimen franquista confiscó todos sus bienes por el único delito de ser librepensadores. Al padre, cirujano, que atendía a los enfermos pobres en plena montaña y les dejaba dinero para los medicamentos debajo de la almohada, lo pasearon por un montón de potros de tortura hasta que consiguieron la inutilidad en uno de sus brazos, lesión de la que se recuperó gracias a su fuerza de voluntad. A su hermano, Celestino Poza, compañero en la Residencia de Estudiantes de Buñuel, Dalí, Lorca y otros tantos intelectuales y artistas de la época, le amargaron el resto de la existencia con detenciones ilegales hasta que falleció víctima de un accidente de tráfico.

Me pregunto por qué los regímenes dictatoriales siempre la emprenden primero con los maestros, los poetas, los intelectuales. Los van a buscar a sus casas, los desaparecen y les pegan uno o cuatro tiros, el número no importa. Y la respuesta es bien clara: temen que la gente aprenda, porque en una sociedad culturalmente preparada es más difícil que campen a sus respectos y hagan lo que les da la gana esos hijos de la puta nada.

Hoy es un día triste. Le han dado un tiro en la cabeza a un hermano, aunque no tuviera la oportunidad de haberlo conocido nunca personalmente, por el simple hecho de no estar de acuerdo con los gorilas tiranos. Sin embargo, también siento pena por sus asesinos, aunque carezcan de remordimientos. Desde su lógica, han cumplido una orden. Luego se irán a sus casas, y cuando se quiten el uniforme todavía manchado de la sangre caliente de sus víctimas, volverán a ser padres y amantes esposos. Se sentarán a la mesa, cenarán y dormirán a pierna suelta con la satisfacción del deber cumplido. Son seres vacíos de neuronas, la materia gris no les funciona. Carecen de un mínimo de decencia aunque posean una nómina domiciliada en el banco y éste les conceda incluso préstamos hipotecarios gracias a esa solvencia económica.

Me pregunto también ¿cómo es posible que a estas alturas del siglo XXI sigan aconteciendo hechos como éste? Y la respuesta es también muy clara. Los que hicieron lo mismo antes se han ido de rositas para el cementerio, han muerto en su cama después de recibir la bendición apostólica y, tal vez, una indulgencia plenaria de la iglesia católica. A alguno de ellos incluso lo han canonizado.

Hoy es un día triste porque junto al maestro han matado a un campesino. Sobre sus espaldas pesaba el terrible delito de arar la tierra. Le ha seguido en la lista el también maestro Martín Rivera, de 45 años, compañero de Roger. Y le seguirán muchas más víctimas. Al recuerdo vuelven los desaparecidos en la Argentina, en Chile y de otros tantos países que, como en España, han sido víctimas de la tiranía. Por eso el grito debe ser unánime. Un grito alto, claro, fuerte, que incluso logre derribar las murallas bañadas en oro del Vaticano, donde un Papa nazi juega a ser el elegido de un dios que nadie ha visto nunca.

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Pedro Pietri (Puerto Rico)

Puerto Rican Obituary

They worked
They were always on time
They were never late
They never spoke back
when they were insulted
They worked
They never took days off
that were not on the calendar
They never went on strike
without permission
They worked
ten days a week
and were only paid for five
They worked
They worked
They worked
and they died
They died broke
They died owing
They died never knowing
what the front entrance
of the first national city bank looks like

Juan
Miguel
Milagros
Olga
Manuel
All died yesterday today
and will die again tomorrow
passing their bill collectors
on to the next of kin
All died
waiting for the garden of eden
to open up again
under a new management
All died
dreaming about america
waking them up in the middle of the night
screaming: Mira Mira
your name is on the winning lottery ticket
for one hundred thousand dollars
All died
hating the grocery stores
that sold them make-believe steak
and bullet-proof rice and beans
All died waiting dreaming and hating

Dead Puerto Ricans
Who never knew they were Puerto Ricans
Who never took a coffee break
from the ten commandments
to KILL KILL KILL
the landlords of their cracked skulls
and communicate with their latino souls

Juan
Miguel
Milagros
Olga
Manuel
From the nervous breakdown streets
where the mice live like millionaires
and the people do not live at all
are dead and were never alive

Juan
died waiting for his number to hit
Miguel
died waiting for the welfare check
to come and go and come again
Milagros
died waiting for her ten children
to grow up and work
so she could quit working
Olga
died waiting for a five dollar raise
Manuel
died waiting for his supervisor to drop dead
so he could get a promotion

Is a long ride
from Spanish Harlem
to long island cemetery
where they were buried
First the train
and then the bus
and the cold cuts for lunch
and the flowers
that will be stolen
when visiting hours are over
Is very expensive
Is very expensive
But they understand
Their parents understood
Is a long non-profit ride
from Spanish Harlem
to long~sland cemetery

Juan
Miguel
Milagros
Olga
Manuel
All died yesterday today
and will die again tomorrow
Dreaming
Dreaming about queens
Clean-cut lily-white neighborhood
Puerto Ricanless scene
Thirty-thousand-dollar home
The first spics on the block
Proud to belong to a community
of gringos who want them lynched
Proud to be a long distance away
from the sacred phrase: Que Pasa

These dreams
These empty dreams
from the make-believe bedrooms
their parents left them
are the after-effects
of television programs
about the ideal
white american family
with black maids
and latino janitors
who are well train
to make everyone
and their bill collectors
laugh at them
and the people they represent

Juan
died dreaming about a new car
Miguel
died dreaming about new anti-poverty programs
Milagros
died dreaming about a trip to Puerto Rico
Olga
died dreaming about real jewelry
Manuel
died dreaming about the irish sweepstakes

They all died
like a hero sandwich dies
in the garment district
at twelve o'clock in the afternoon
social security number to ashes
union dues to dust

They knew
they were born to weep
and keep the morticians employed
as long as they pledge allegiance
to the flag that wants them destroyed
They saw their names listed
in the telephone directory of destruction
They were train to turn
the other cheek by newspapers
that mispelled mispronounced
and misunderstood their names
and celebrated when death came
and stole their final laundry ticket

They were born dead
and they died dead

Is time
to visit sister lopez again
the number one healer
and fortune card dealer
in Spanish Harlem
She can communicate
with your late relatives
for a reasonable fee
Good news is guaranteed

Rise Table Rise Table
death is not dumb and disable
Those who love you want to know
the correct number to play
Let them know this right away
Rise Table Rise Table
death is not dumb and disable
Now that your problems are over
and the world is off your shoulders
help those who you left behind
find financial peace of mind

Rise Table Rise Table
death is not dumb and disable
If the right number we hit
all our problems will split
and we will visit your grave
on every legal holiday
Those who love you want to know
the correct number to play
Let them know this right away
We know your spirit is able
Death is not dumb and disable
RISE TABLE RISE TABLE

Juan
Miguel
Milagros
Olga
Manuel
All died yesterday today
and will die again tomorrow
Hating fighting and stealing
broken windows from each other
Practicing a religion without a roof
The old testament
The new testament
according to the gospel
of the internal revenue
the judge and jury and executioner
protector and eternal bill collector

Secondhand shit for sale
Learn how to say Como Esta Usted
and you will make a fortune
They are dead
They are dead
and will not return from the dead
until they stop neglecting
the art of their dialogue
for broken english lessons
to impress the mister goldsteins
who keep them employed
as lavaplatos porters messenger boys
factory workers maids stock clerks
shipping clerks assistant mailroom
assistant, assisant assistant
to the assistant's assistant
assistant lavaplatos and automatic
artificial smiling doormen
for the lowest wages of the ages
and rages when you demand a raise
because is against the company policy
to promote SPICS SPICS SPICS

Juan
died hating Miguel because Miguel's
used car was in better running condition
than his used car
Miguel
died hating Milagros because Milagros
had a color television set
and he could not afford one yet
Milagros
died hating Olga because Olga
made five dollars more on the same job
Olga
died hating Manuel because Manuel
had hit the numbers more times
than she had hit the numbers
Manuel
died hating all of them
Juan
Miguel
Milagros
and Olga
because they all spoke broken english
more fluently than he did

And now they are together
in the main lobby of the void
Addicted to silence
Off limits to the wind
Confine to worm supremacy
in long island cemetery
This is the groovy hereafter
the protestant collection box
was talking so loud and proud about

Here lies Juan
Here lies Miguel
Here lies Milagros
Here lies Olga
Here lies Manuel
who died yesterday today
and will die again tomorrow
Always broke
Always owing
Never knowing
that they are beautiful people
Never knowing
the geography of their complexion

PUERTO RICO IS A BEAUTIFUL PLACE
PUERTORRIQUENOS ARE A BEAUTIFUL RACE

If only they
had turned off the television
and tune into their own imaginations
If only they
had used the white supremacy bibles
for toilet paper purpose
and make their latino souls
the only religion of their race
If only they
had return to the definition of the sun
after the first mental snowstorm
on the summer of their senses
If only they
had kept their eyes open
at the funeral of their fellow employees
who came to this country to make a fortune
and were buried without underwears

Juan
Miguel
Milagros
Olga
Manuel
will right now be doing their own thing
where beautiful people sing
and dance and work together
where the wind is a stranger
to miserable weather conditions
where you do not need a dictionary
to communicate with your people
Aqui Se Habla Espanol all the time
Aqui you salute your flag first
Aqui there are no dial soap commericals
Aqui everybody smells good
Aqui tv dinners do not have a future
Aqui the men and women admire desire
and never get tired of each other
Aqui Que Paso Power is what's happening
Aqui to be called negrito
means to be called LOVE

1973 / Viñeta biográfica / Poemas

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Saúl Ibargoyen
Poetas de Puerto Rico, hoy


La poesía del Caribe hispano siempre ha sido más conocida en Latinoamérica a través de la producción generada en Cuba. Como hemos señalado más de una vez en estos mismos abiertos espacios de Tinta seca, con respecto a la difusión de la lírica de nuestra Patria Grande en el propio continente, es todavía asombroso -más allá de esfuerzos editoriales, revistas en papel y pantalla, festivales, encuentros, foros, intercambios, etc.-, todo lo que desconocemos de autores y obras, tanto de ayer como de hoy. Los motivos literarios, ideológicos y sociopolíticos que generaron y no dejan de pesar en esta situación, ya han sido expuestos y discutidos con largueza en diversos ámbitos. Los soslayaremos en esta rápida presentación.

Por eso es que resulta oportuno ofrecer, aunque más no sea, una breve muestra de ocho autores puertorriqueños de recientes promociones y cuyos años de nacimiento se ubican entre 1957 y 1974. En razón del constante y agitado movimiento de la producción poética de Puerto Rico, además de las resonancias culturales originadas por una conflictiva y dolorosa vinculación histórica con el asociado mayor, el Imperialismo estadounidense, hemos preferido ordenar estos comentarios en función de lo acontecido en dicho movimiento a partir de los 80.

Se registraron varios momentos nodales desde esos años hasta ahora, que Carlos R. Gómez y Ángel Rosa Velez comentan sucinta y sustancialmente en el insoslayable volumen Los nuevos caníbales: una triple antología dedicada a Cuba, República Dominicana y Puerto Rico y preparada por especialistas de esas naciones caribeñas. Gómez distingue dichos momentos en función de sucesos tales como aparición de revistas y antologías, a más de la formación de actividades grupales y convocatorias de certámenes literarios más allá del género poético. Asimismo, ha sido de confirmada resonancia la vinculación de poetas e investigadores al ámbito universitario.

Así, en la década de los 80, la revista Filo de Juego (1983-1988) inicia una separación con respecto a los Poetas de los Setenta; algunos de los autores que incluimos en la muestra pertenecieron a esa publicación. En esa misma década, entre 1985 y 1988, aparece Tríptico, de la que derivarían un concurso literario y una propuesta editorial que nucleó a numerosos jóvenes. Luego, entre 1993 y 1999, se dio una positiva actividad intergeneracional con el grupo Puertas: movimiento artístico-literario de fin de siglo, el que sostuvo una «consistente presencia», en buena medida con base física en un topos urbano: la Librería Papyrus (esto nos recuerda algo similar en el Montevideo de los 60, con las librerías Alfa y Arca). También en los 90, bajo la acción catalizadora de Mayra Santos Febres, funcionará el grupo En la mirilla y aparecerá Mal(h)ab(l)ar: antología de nueva literatura puertorriqueña, que coadyuvaron en calidad y cantidad a la difusión de poetas y narradores (la propuesta poética se caracterizaba por lo urbano, lo alternativo y lo performativo. A esto se agregan los concursos de cuento (desde 1997) y el de poesía (2000) convocados por El Nuevo Día, el periódico de mayor circulación en Puerto Rico, y que estimulan visiblemente el quehacer literario.

Finalmente, los poetas del nuevo siglo (la denominada Generación X) han continuado la tradición de las revistas en publicaciones como Zurde, Tonguas, Alma universitaria, Taller literario, El sótano 00931, etc. No puede omitirse una referencia a El límite volcado: antología de la generación de poetas de los ochenta (2000) que permite, como no siempre sucede dada la cercanía temporal, un estudio más profundo y completo de esa generación.

Ahora, debemos anotar aquí algunas veloces reflexiones con respecto al contenido en sí de esta ineluctablemente corta muestra. Pueden percibirse en general tonos de cuestionamiento salidos, tal vez, más de experiencias existenciales que socioculturales, y que buscan una formulación estética que parece ignorar o desatender tanto las tradiciones líricas hispánicas como las más evidentes aportaciones de las vanguardias en tránsito a la modernidad. ¿O es más bien un malestar de la cultura implícito en la más que centenaria y peleada dependencia con relación a Estados Unidos? Esto se insinúa en las variables temáticas y aun en ciertas construcciones sintácticas o en inserciones idiomáticas que orientan ritmos y sonoridades, paradójicamente, hacia una refrescada verbalización metafórica e identitaria.

[Entre los poetas consoderados, con una muestra por el autor se hallab: Rafael Acevedo, Eduardo Nieves Mieles, Israel Ruiz Cumba, Zoé Jiménez Corretjer, Alberto Martínez Márquez, Frances Negrón Montaner, José Raúl González y Urayoán Noel]. Ver: Espacio Latino

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Portada del libro — In the President's Secret Service: Behind The Scenes With Agents In The Line of Fire And The Presidents They Protect — de Ronald Kessler, jefe de corresponsales en Washington del servicio Newsmax.


Carlos López Dzur (Puerto Rico)
Roland Kessler y sus libros de espionaje


Desde que me he interesado por la historia estadounidense, el nombre de Ronald Kessler se me hizo muy familiar, asociado particularmente a lo que es su muy especial interés, o tema recurrente. Las lealtades, secretamente organizadas o revestidas, para el hombre poderoso. Ningún autor coloca una urgencia tan publicitada y apasionada vsión por la necesidad de proteger a los agentes del Servicio Secreto, siendo que son valientes y dedicados, para que a su vez sean los que cuiden las espaldas del Super Jefe. Cuando de magnicidios se trata, «few agencies are as important as the Secret Service». En cuanto el aparato de seguridad que el Gobierno requiere y su interno santuario, «inner sanctum of the White House», Kessler se preocupa porque las normas de protección se han relajado. «Resulta un milagro que no hayamos tenido un asesinato exitoso», escribe al lamentar que la administración del Servicio Secreto, en años recientes, ha traicionado su misión «by cutting corners, risking the assassination of President Barack Obama, Vice President Joe Biden, and their families». Desde que Obama tomó la Presidencia, las amenazas de muerte se han disparado un 400%, — «up 400% since he took office», le indican los encargados de su protección.

Mas antes de comentar sobre los detalles de tal afirmación y otras, así como sobre el libro que la contiene, consideremos otros hechos. Kezsler es el defensor por excelencia del espionaje, lo secretivo y todo lo que a la postre sirva para montaje secreto de protección y la seguridad dizque nacional, y por ello en cada libro que escribe, expresa abierta o tácitamente, su queja: los agentes secretos [SS] continúan («as lone gunman») siendo el sujeto solo y armado «malamente equipado, pobremente preparado», en el caso de que tenga que encarar ataques terroristas y atacantes suicidas con bombas.

Ronald Kessler ha escrito The Bureau: The Secret History of the FBI [2003], Inside the CIA [1994], The CIA at War: Inside the Secret Campaign Against Terror [2004], y The Terrorist Watch: Inside the Desperate Race to Stop the Next Attack [2008] que dan buena cuenta de lo que me refiero: una obsesión casi paranoica de que Norteamérica será atacada, con muy poca intención de explicar los expedientes en que Norteamérica es quien va y ataca. En los libros de Kessler hay, por igual, una fascinación voyerista por el otro, el espiado. Entonces, surgen títulos de su autoría como: The Sins of the Father: Joseph P. Kennedy and the Dynasty He Founded [1996], Laura Bush: An Intimate Portrait of the First Lady [2007] y éste, su nuevo libro, In the Presidents Secret Service: Behind the Scenes with Agents in the Line of Fire and the Presidents They Protect [Crown Publishing Group (NY), 2009]

La Presidencia es una estructura de poder, símbolo de un gobierno constituído y una experiencia de vida en Norteamérica que ha evolucionado dentro de las corrientes hoy llamadas la democracia y el sistema político del capitalismo. Cuando uno compara los libros de Ronald Kessler, con el tipo de investigación y análisis de Harold Zinn, que toma en cuenta la amplia perspectiva de lo dicho, el primero (Kessner) se percibe trivial, sectario, chismoso, insincero y parcializado con alguna élite de poder. Es un intelectual hegemónico de la ultraderecha. Lo mejor que se puede decir de este libro sobre el Servicio Secreto [SS] es que es divertido. Nos da otras imágenes que no conocíamos acerca de figuras públicas relevantes, como son los miembros de Gabinete y otros ayudantes presidenciales. Kessler realiza una buena labor humanizándonos al agente secreto que, después de todo, es un trabajador que se gana la vida, cumpliendo con lo que se le pide y se espera de sus labores asignadas. No obstante, él no prescinde de su mentalidad policíaca.

Para documentar el libro, Kessler entrevistó a más de un centenar de agentes secretos juramentados para la tarea de defender las vidas de los Presidentes y sus familias con la suya, si es necesario. Alcanzado el privilegio de ser presidente, más que ninguna otra persona que sea ajena a sus familias, es cierto, surge una necesidad adicional de protección. En el mundo de la división del trabajo y la profesionalización, se satisface esta necesidad. Y un presidente es rodeado con una comitiva donde no faltan sus asesores, sus escuderos, sus adláteras, todo lo que le brinde la confianza de que no está solo ni es tan vulnerable.

Son los agentes secretos quienes pueden confirmar que no son sólo íconos, sino seres humanos, con sus cosas buenas y malas, abiertos o cerrados como personas. Ser presidente en un mundo como el que vivimos da miedo, requiere una estámina moral, sicológica, intelectual y espiritual, que muchos no tienen a grado necesario para ser competentes y brillantes. Es que el Presidente no es sólo un símbolo de una suma de fuerzas políticas, orientadas ideolígicamente, es una posición colectiva y, al mismo tiempo individual, que compromete durante su mandato lo que había sido su vida privada, sus círculos de compañía, a quiénes conocicíste o les hicíste defensa.

Consideremos, por ejemplo, la importancia que le da Kessler y los agentes secretos al hecho de que Obama haya realizado reuniones secretas con el Reverendo Jeremiah Wright: Kessler pregunta, como periodista obseso con los arreglos conspiratorios o mangoneos a escodidas: «Was a secret deal cooked?» ¿Por qué un pastor como Wright tiene que estar bajo el recelo de agentes secretos y de Kessler?

Jeremiah Alvesta Wright, Jr. es también un individuo influyente en el ámbito de su iglesia que tiene 8,500 miembros (aunque recientemente se acogió a la jubilación) y su papel en la promoción de educación teológica y preparación de seminaristas para la Iglesia Afroamericana y una Teología de la Liberación sistematizada para afroamericanos. Tal teología fue iniciada por escritos de James Hal Cone. Los sectores ultraconservadores blancos quierem hacer pasar al Pastor y amigo de Obama como un hereje religioso que enseña «doctrinas controversiales». Wright, Jr. no tiene derecho a decir, o a ser tolerado por decir que con el Ataque Terrorista del 9/11, «Dios amonesta» a los norteamericanos. Los defensores de Obama, J. H. Cone y el pastor Wright, Jr. tienen que defenderse como personas con amor en sus corazones para el país, así como con «cólera justa por los Estados Unidos» («righteous anger for USA».

Se ha creado toda una malsana costumbre de espiar a Obama, como a su pastor, sin que haya un delito que persiguir. Sólo la valentía de opinar. A Obama lo quieren hacer culpable de algo que ni siquiera es un delito. Los agentes secretos, consultados por Kessler, no sólo abrieron la boca por la alegada visita secreta, también por algo más cotidiano. Pocos estadounidenses han visto fumar a Obama durante una actividad pública, o han visto que lo haga y haya sido sorprendido por la TV o la prensa. Kessler cree que este problema (trivial si no fuera el presidente), su lucha contra esa adicción, no debe pasar inadvertido. Quiere hacer una prohibición general al tabaco, quien no tiene la fuerza de voluntad inmediata para dejar el vicio cigarrillo.

El autor Kessler «ventanea», o expone, no siempre con buena fe, a muchos presidentes en este relato de In the President's Secret Service: Behind The Scenes With Agents. No será algo personal, pero deja que sean los agentes secretos los que diluciden cuando se llevan de maravillas con sus protegidos; o cuando éstos marcan una cierta distancia afectiva. El trigésimo-noveno Presidente Jimmy Carter, demócrata, fue uno de esos «odiosos», «hipócritas», o «menos gratos» para el SS.
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Un Weekend en La Habana: Reseña de libro de Cecilio R. Font

lUn Weekend en La Habana [Editorial Cidral, New York, 2009], es una novela breve que, en sus 73 páginas, origina un conjunto de positivas percepciones sobre las artes narrativas de Cecilio R. Font (n. 1942), largamente radicado en Nueva York. Esta es la primera novela de quien, anteriormente, ha publicado varios libros de cuentos. Font es uno de los escritores de San Sebastián del Pepino (Puerto Rico) más creativos e intelectualmente equipados.

La influencia de Alejo Carpentier, con su lema «todo es un juego» para explicar las «incongruencias temporales», de los cronopios (o el paso fantasmal de la memoria del pasado al presente) de Julio Cortázar, lecturas del cubano Orlando Quiroga para sustanciar la influencia de la mafia en la vida nocturna de la Cuba prerrevolucionaria, se suman a la fuente inmediata de su inspiración motivadora para escribir esta novela, que fue su lectura de un libro de Rosa Lowinger y Ofelia Fox, Tropicana Nights Hancourt (2005). Cecilio R. Font (CFR) añade al relato novelesco, como elementos empotrados, cuentos titulados con el anagrama, leído de derecha a izquierda, del término «Cronopios» para que equivalga al exótico Soipomorc.

No hay necesidad de que esta confesión se añada al relato; pero, en la descripción de su estética, intencionalidad o método narrativo, destaca lo que sucede en su libro, esto es, que como creador literario inventa un «análisis siquiátrico, sicológico». El analista del comportamiento tiene, al hacerlo, una «forma de hacer novela, la literatura de análisis como lo hace Stendhal». Como parte de las «historias fingidas» de la novela, contrapuestas a las «verdaderas» de los cuentos de Soiponorc, crea un personaje, o protagonista colectivo, que es la música. Font Ríos ama la música, de los danzones al bolero, y con el manuscrito de su novela, me ha enviado otra muestra de su capacidad investigativa y su interés por el Caribe. Es el libro La música en Puerto Rico [Editorial Cidral, New York, 2009], que son 83 páginas que nos pasean por la pasión emocional e intelectual que él pone en la música, su interés por sus orígenes, evolución y transmutaciones, a fin de proveer significados tónicos y espirituales a la vida. La música es cura y terapia y Font reflexiona mucho sobre la misma.

En la novela, como prefacio a ese ambiente de bolero cubano del que salpicará su relato, donde muchos de sus personajes son músicos, cantantes y gente del medio farandulero, analiza los versos del bolero Lágrimas Negras de Miguel Matamoros; lo asocia a la sociología, no sólo en los campos del sufrimiento y perdón por los amores no correspondidos, sino a los campos del trabajo opresivo y la explotación social del negro. Al citar las bellas letras de Matamoros, habla de otros abandonos y cómo el sufrido lo transmuta en lágrimas de perdón, hasta cuanto es posible, porque al decir de Pedro Albizu Campos, «el odio embrutece» y ante los males sociales no soluciona nada. Este prefacio de Lágrimas Negras es necesario para conocer el pathos de la novela y la función de la música como protagonista en la historia que él nos cuenta. Font Ríos ha dedicado el libro a la Revolución Cubana, «por acoger a los desamparados» y, de un modo más personal, a su padre, porque éste vivió huérfano desde la edad de 9 años. El abandono inspira luchas y templa las almas.

Como dice Font Ríos: la trama que se contiene en Un Weekend en La Habana es sencilla:

«La mafia americana en Chicago controla la mafia de Cuba a través de Meyer Lansky, de Salvatore Luciano y de Amieto Batistini... Un fin de semana, cuando los barbudos van a echar a Batista del poder, la mafia de Chicago va a cobrarse la deuda de un millón de dólares que le deben. Sabe que si los barbudos llegan al poder, vendrán dificultades. Planean robar dinero y joyas, más cuadros valiosos de Poglioti, Mariano Rodríguez y Servando Cabrera. Ese fin de semana, Liberace, el Anacobero, Nat King Cole y Machito se presentan en el Club Tropicana de La Habana. En eso llegó Fidel y pasó lo que pasó» [Cecilio R. Font, loc. cit., 5]

LOS PERSONAJES: Antes de iniciar a identificar rasgos en torno a esta narrativa que CFR nos ofrece, vale repararse en la observación siguiente que incluye en la novela: «La física cuántica nos muestra que el electrón puede estar en dos lugares simultáneamente y que debido a la incertidumbre [principio de incertidumbre de Heisenberg], este concepto es real. La teoría moderna del modelo atómico o modelo standard muestra que la materia vibra y hay vibración universal, como lo sugieren los budistas hace miles de años. El mantra no es asunto de juego».

Detrás de estas declaraciones de Font, lo que discierno es un fondo para su trama que tiene que ver con cronopios, no necesariamente como las personas ficticias que aparecen en los relatos de Historias de cronopios y de famas (1962) de Julio Cortázar. No creo que estos cronopios de Font plantéen entidades o criaturas metafísicas, sino que como las 'famas' y 'cronopios' de Cortázar, los suyos viajan y comunican una memoria y de ésto se tratan muchos de los personajes que veremos, viajeros del tiempo, hijos de la paradoja de los gemelos y la teoría especial sobre la relatividad que arguye el fenómeno del «tiempo dilatado», así como «gravitational time dilation», en la que la leyes de la física pudieran dar cabida a viajes hacia el pasado («backwards time travel», no sólo hacia un futuro probable.

El primer personaje que CFR presenta es un cronopio / o persona / que en esta ficción novelesca sirve para marcar el espacio de acción [«desde el Café La Marina hasta el Club Los Marinos, en el Paseo de Céspedes. Llegaría hasta el bar de El Globo»]. Este el ambiente habanero al que, en rutina temporal, reciprocarán otros personajes / o voces / que se unen a Brik el Rojo para contar la historia del robo y el triunfo revolucionario. «Johannes Dierick Van der Walls» es un cronopio y su alias es sugerente. Es más conocido como Brik el Rojo y, por la descripción que CFR, da acerca de él, llega fácilmente a nuestra atención otro tipo de alusividad, o paralelismo: Erik el Rojo, el fundador de Groenlandia. En La Saga de Erik el guelecola, se describe a varios navegantes noruegos, entre ellos Erik, que llegan a Groenlandia. Se trata de Erik y su familia, quienes huyeron por causa de cierta matanza, estableciéndose en Islandia, de donde volvió a ser exiliado por asesinatos hacia el año 982.
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La Reina de los Hippies

A Janis Joplin (1943-1970)

I was a misfit. I read, I painted, I didn't hate niggers.
I wished a little bit of peace: Janis Joplin


Tú sólo querías ser diferente y atreverte a serlo.
Que con la fiesta salvaje se festejara tu muerte
y se anunciara tu resurrección.

Hay un más allá de las jeringas heroicas que se clavan
como puñales en la negación; así sepultas
con la heroína pura a quienes se acercaron
y dijeron: you freak, you pig!
bitchy creep!
gorda, cara de piña, sabandija,
tú, sin ángel, Janis Lyn.

¡Tú sólo querías ser diferente!
enterrarte en el azul de los mares como puñado
de cenizas anhelantes, silenciadas por tu propia voz.

Querías un pedazo de paz que nunca hallaste.
Un pedazo de tí que se tuvo prohibido.
Querías una sobredosis de ser que nunca vino.

¿Cómo has sido tú? ... ¿qué harías por dividirte en dos
y por cambiarte, si nacíste con ese corazón
de psicodelia, lamentativo en tu incendio de dolor?

Escarbando entre tus propias venas nacíste.
Con jeringuillas te formaste una cruz
y el último estertor de kosmic blue.

Tú, la hermana de Michael,. tú, con una cicatriz gris
y el seno tatuado de cupidín en rojo y el socialismo
amargo, perseguido, anárquico, y el recuerdo de Laura
y el secretivo hijodeputa de JP, el que da soledad,
el que ata con inseguridad afectiva tu porvenir...

¿Cómo has sido tú? que concluíste que nadie te amará...
y te atrevíste a ir a prisa, asegurándolo,
al morir de ese modo.

Escuchaste los óleos de angustia y el sepelio vivo
in the blues. Tú, hembra sajona con arañas negras
debajo de la piel, tú acusada, acusable, acusadora
desde tu rosadez de camaleón.
A tí, ¿quién te amará? si el elucidario de karma es burla,
amargo trazo de traición, Cheap Thrills.

¿Cómo has sido tú? que te objetan dentro y fuera de las faldas,
dentro y fuera del jean azul-mahón y te gritan:
You creep, you pig!

«No me gusta tu pelo anaranjado», 35 kilos detesto en tí
y son tu peso. No me gustan tus canciones esenciales
y son tu esencia. No me gusta tu Perla.

Ni el tono Beatnik ni la cinta roja entre teclas duras
y angustiosas para tus dedos desadaptados,
erráticos, guitarreros, rasgadores.

«No me agrada tu voz ni bares de Luisiana que animan
tu folclor de negritud. No me gusta Odetta,
ni Leadbelly o Bessie Smith, saliendo
de tu boca cantadora. Ni los hippies ni San Francisco
ni las comunas del speed. Ni Venice ni New York.

Ni que seas amiga de negra piel y rebeldones.
Ni que compres en Goodwill's stores tus harapos
o tus ropas de corduroy. Nada tuyo, Janis Lyn.

Hálito de Texaco es tu canción, hígados de petróleo
tiene tu raíz, niña sedienta de atención y, en fin,
¿cómo has sido tú cuando querías tan sólo diferenciarte?

Distinta pues a Goldwater, Mr. Conservative, a McCarthy,
al Gran Inquisidor, a esa derecha canalla, antihumana
que te escupe y te surte para que mueras
abatida de blanco vicio y estupor.

¿Cómo eres, ida de copas, ebria de inconoclasia
y sabe Dios qué cuña de rencor, o descontento vital
o de temeridad? Cansada de oír el No,
cansada de el No me gustas, no te entiendo, no te creo,
te has muerto con el 40% de pureza en el ácido letal.

Te has muerto como un Porsche Chevrolet
lleno de pastiches de venenosa hiel
y una bandera sangrante de América USA en el baúl.

¿Cómo eras tú, realmente, cuando quisiste ser
diferente y te dividiste y te despedazaste
lejos de Seth y Dorothy Joplin?

22-05-1980 / De: Memorias de la contracultura de Carlos López Dzur

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Y dijo Sócrates: «Aquellos que venden su sabiduría por dinero a todo el que lo desea, son llamados sofistas». Y del que practicaba la listeza y la argucia: sophía; del ingenioso, se dijo sophón; según Eurípides, «el arte práctico del buen gobierno» es el verdadero sofismo porque jamás hubo, ni habrá por largo tiempo, gobierno en que el pueblo haya mandado. Se gobierna para un monarca y por pequeños grupos, dispuestos al uso de la espada, para sofocar la inmensa mayoría de los débiles.


Los sofistas

Para que no vaya ninguno tras la pista
del poetizar que filosofa y de su origen,
rastro por rastro, esencia por esencia,
se juntaron estos opinantes
de la felicidad barata,
gazmoños de cinismo operativo
y ética triunfante.

Fue durante una fiesta celebrada en Esparta.
Un simposio de invasores.
Varieté de domingo donde hicieron del capricho,
chorizo con papas y satisfacción del gusto
más grotesco, ignorantón o imbécil.
Cobranza taquillera.

Cerraron puertas al final
y en el transcurso y ante el primer bostezo.

Gorgios de Sicilia ya lo dijo:
Convencieron a los necios de que no hay posibilidad
de conocer el mundo. Ni existencia de verdad objetiva.
La vida es un enigma. Un juego. Y una enema.
O creemos que es así o nos metemos, al final,
decepcionados, el desaliento por el culo.

4-17-1982 / Heideggerianas

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Su pedagogía

En esquinas de la Nada,
adepto es de capillas polisémicas sin habla.
Es mudo, paseador de fonemas entre pulgas
de su perra vida y el rabo de lo dicho.
Es sordo. Y le preguntan al viajante Crátos.
¡Cínico, pata de perro, filósofa en su casa
y algún lenguaraz le traduce la señas.

¿Cómo es posible que instruya?
... quien no oye ni habla
y vive de la perfecta traición
a Mnemósyine, la memoria
y partera del lenguaje?

04-17-1982 / Carlos López Dzur

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El festín del sofismo facho

¿Dónde se fundó el mundo abierto
y por éste, asomante la aparición del Ser
en el Claror de la Ereignis?

¿Cómo ha de cerrarse lo abierto, reorganizarse el presente,
cuando los sofistas se turnan y desacreditan el origen,
desagradecen lo futuro?

Respondieron cuando Anaxágoras discursó
sobre el origen de semillas / homoeomorias
de todos los objetos y Empédocles observó
las raíces, infinitamente divisibles de todo
lo que existe: Tierra, Aire, Agua y Fuego.

Pero lo que dijeron se habló
desde fruiciones aberrantes
(¡ellos, tan cínicos, ellos... estolos
con mediaciones tramposas, eruditos a la violeta
con humor absurdo, sospechoso!)

«¡Que se callen los jonios y los naturalistas!»,
propusieron. Que les corten las lenguas
a Tales de Mileto, a los que aprenden
en Focea y son oyentes en Efeso.

Callémolos. Son preferibles los micos
como Crátos, los que callan, los que mienten
Desterremos a Anaximando y Anaxímenes,
a Heráclito, Empédoclos, Demócrito...

Que a Elea, colonia griega en el Sur de Italia,
venga la estupidez más práctica,
y sean ellos los maestros... los que censuran
al apasionado que se afana por problematizaciones.

«Tranquilos, por moralistas, nos pagan».
Son los predicadores del inmovilismo, creyentes
en el Uno perverso y el Diez de perfecciones.

Se juntaron los shamanes de la clase dominante,
con sirvientes empresariales
y maestros de lambisconería y oscurantismo,
genios del espectáculo, con desubicadas iságoges
de kitsch y panderetas, con hipermnesia violenta
de roedores, y la propuesta final
es la fruición y el fanatismo

04-17-1982 / Heideggerianas

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Anaisthesia / o el Sinsentido

«¿Cómo se inició todo? No entiendo»,
los atenienses preguntan
y uno que otro antiesclavista
y uno que otro ateo, herejético
por hablar del peligro
del Despliegue de la Esencia
y la apofánsis del Ser inagotable.

«¿Quiénes son estos enemigos
que, desde la pólis oligáquica
de Esparta, nos importan la maldición del fin,
el sinsentido, la Anaisthesia?

Empobrecimiento de todas las pulsiones.
El fin de todo auxilio.
La pérdida del rastro de la esencia en la Poesía.

4-17-1982 / Heideggerianas

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Kattia Chico (Puerto Rico)

Un hombre desnudo es un paisaje bienvenido

Los hombres desnudos son criaturas de flama,
erizos que de súbito girar prenden el aire
con voces de su luz cutánea y ágil.
Son hologramas del sueño,
generosos abrevaderos,
escarchas que se quedan en las manos.

Los hombres desnudos son medicinales,
antidepresivos, analgésicos;
y buenos argumentos en contra del suicidio
o para cuestionarse la Ley de gravedad.
Por sus virtudes ígneas
imprimen a las sábanas su firma corporal
(como en Turín, pregúntenle a Magdala).
Son dulces y angulosos, son archivos históricos,
alfabetos en célula, cisnes de cuello impune,
casas donde vivir;
criminales absueltos.

De la transparencia de su almizcle
podría vivir,
y de la sangre clara desús verbos.
Que nadie se ofenda si digo que son buenas camas,
que no hay almohadas sin su vientre,
que soy toda una víctima del terciopelo,
porque un hombre desnudo es como un libro.
Gusto palpar .su lomo,
examinar al azar su piel de página
letra por beso, abrazo por palabra,
y respirarlo como si fuera hecho de oxígeno.
Es una dicha estética,
una inevitable filmación de la pupila,
también una copa de nostalgias previas.
Y sus dedos, sus dedos,
un incienso que nunca se consume.

Hermosos son los hombres si desnudos,
si visibles, cuando la oscuridad.
Por sus lunares nacen nuevas mitologías
y les ocasionan nombre a las estrellas.
Hermosos si caminan, si están quietos,
más aún si dormidos;
para mirarte mejor,
querido lienzo.

Kattia Chico / Ver Traducción al portugués en Antonio Miranda

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Alfredo Villanueva Collado [Puerto Rico]

Telos

No existe tal cosa como la
eternidad. Lo que llamamos
eterno, sólo una sarta de tiempos
momentáneos, una cadena de
aguijonazos, nombres, fragancias
que la memoria recoge en sus fragmentos
y guarda, atesorando, un poniente, un bolero,
tantas manos sabihondas de llaves
que abrieran las compuertas
de innumerables cuerpos.

La engañifa de la divinidad perversa,
afanosa de orgasmos, a nuestra semejanza,
requiere el sacrificio de partes vitales,
la soledad llena de fantasmas.
Putrefacción, muertes, violaciones,
alimentan su insaciable apetito.
Lo incrementan porque sólo puede hacer suyo
lo que sus miembros embriagados perciben
a través del montaje de una ruina aparente,
el cambio incesante de la puesta en escena.

Y mientras tanto, cuánto desencantan
dragones, muchachas, morriñas, llantenes.
fantasías ingenuas que no confrontan
la inexorable oxidación de fibras.
Al que sabe lo que le espera a la vuelta
de cualquier día, ya no le queda
tiempo para pueriles exquisiteces.
Nuevas tareas le ocupan los sentidos.
Deja atrás un planeta. Lleva consigo instantes.
Tiembla mientras se entrega de nuevo al misterio.

Alfredo Villanueva

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Erik Martínez (Chile)

Breves notas sobre 'Reflexión hacia el sur' de Jorge Etcheverry

Me propongo comentar e interpretar el último libro de poemas de JE publicado en septiembre de 2004 por la Editorial Amaranta. Como ustedes saben, JE y yo hemos participado en diversas actividades poéticas desde nuestros días en la facultad de filosofía en Santiago a mediados de la década de los sesenta. Se podría pensar entonces que por ese sólo hecho yo podría tener una clara ventaja al momento de interpretar la poesía de JE.

Bueno, desde el punto de vista más inmediato, el nivel del lenguaje, debo admitir que a diferencia quizás de personas de otras culturas o que no manejen el habla típica del chileno, usada contra un trasfondo político filosófico y literario moderno, yo sí puedo comprender la casi totalidad de las palabras y referencias culturales que forman los poemas. Algunos lectores obviamente podrían tener dificultades en comprender algunos de los giros o expresiones empleados. En Chile hay ciertas expresiones que usamos sin pensar y cuyo significado es claro para todos nosotros pero no así para personas de otros países o de otras culturas.

Sin embargo, este primer nivel básico del lenguaje no me da, de ninguna manera, gran ventaja para comprender el mundo poético que se despliega en la obra del autor. Si bien la poesía se hace con lenguaje, es decir en este caso particular, el castellano hablado por una cierta clase social en Santiago, ese lenguaje es sólo un material con el cual se construye un mundo.

Quiero decir de partida que la poesía de JE siempre me ha hecho sentir una extrañeza y es precisamente esa extrañeza o dificultad para comprender un lenguaje específico lo que me despierta el interés de la lectura. Por algún motivo, este lenguaje que parece transitar por muchos lugares comunes y que se disfraza a veces de un tono como a ras de suelo, a pesar de eso, no parece comprensible de suyo. Hay algo que lo hace a uno pensar «qué es exactamente lo que se dice en este poema, para dónde va la cosa».

En mi percepción, éste es un libro bien armado cuyos poemas constituyentes no quedan aislados, esto a pesar de lo que afirma el autor en su Prólogo. Dice JE, «Este volumen reúne textos de diferentes épocas, algunos publicados otros no». Y más adelante agrega que «entregado a la selección de textos, me encuentro frente a un mosaico de diversas maneras de (intentar) escribir e instancias temporales y situacionales que se me convierten en piezas contiguas y armables en una especie de presente. La afinidad y el gusto personal deciden ciertos textos en desmedro de otros …» Es decir que, según el autor, no habría un criterio rector mediante el cual se habría ordenado el conjunto de los diferentes poemas. Espero poder probar todo lo contrario. Es decir, todos los poemas tienen diferentes fuerzas que los organizan a distintos niveles. También será quizás necesario preguntarse cómo es posible esta discrepancia tan radical. Por una parte la afirmación de que se trata de un mosaico …que se convierte en piezas contiguas y armables existiendo incluso la posibilidad de recontextualizarlos y, por otra, la armazón orgánica que percibo y que quisiera mostrarles.

El libro se inicia con el poema que le da título al libro mismo. Este poema me dio muchas dificultades. Al comienzo pensé que no pertenecía para nada al conjunto del libro. Debo confesarles, lo leí varias veces pensando que no tenía sentido alguno. Creo que no soy el único al que le ha pasado eso. Ya hablaré sobre esto dentro de unos momentos . Pero echémosle primero un vistazo al poema. Quiero hacer notar que se trata de un poema dividido en tres partes. La primera parte parece ser un panegírico de Chile. «Somos un pueblo extrañamente dotado por la naturaleza». Y prosigue de ese modo a una descripción de lo más esquemático de nuestra historia, una especie de repaso de la historia que nos enseñan en la escuela primaria y las historias que escuchamos por ahí al pasar sobre distintos personajes de distintos sectores de la nación así como de otros personajes pertenecientes el ámbito de la vida personal del autor.

Ver ensayo completo / Continuar en La Cita Trunca

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Jorge Etcheverry [Chile]

Hable con la mano

Con esta
Mírela
Frente a su cara
Hable con la mano
como dicen los gringos
No me venga con cuentos
No me invente historias
No me venga con amenazas
Mire
No lo escucho
Quédese callado
Mejor
Hable con la mano
Con esta palma abierta
frente a su cara
Con estos cinco dedos
extendidos
No me moleste
No me busque
los ojos
Para usted
no tengo ojos
Hable con la mano
si quiere
No conmigo
Como dicen los gringos
con la mano
De nuevo
Terminemos
Hable con la mano

En Alba Volante

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Diálogo reo y siquiatra

No me asusta la muerte
No creo en Dios
(ojalá no exista)
Hice cosas horribles
Me arrepiento
Pero a lo mejor
no se pudo evitar
Acordándome
Como usted dice
pero con otras palabras
Es como
ser el excusado
genético
que usaron mis padres
día tras día
No es culpa de ellos
Y luego
Como si fuera poco
ahí estaba el mundo
para empeorar la cosa
Como le digo
No creo en Dios
si creyera
a lo mejor
otro gallo cantaría
O habría cantado
en su momento

Jorge Echeverry / Blogsite

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Pedro Du Bois (Brasil)

Loucura

Esqueço a loucura
objeto
e sujeito refletidos
no entrelaçamento do presente:

a dúvida em linhas
enredadas refaz
mentes acostumadas
ao ordinário. A loucura

traduz adágios: o pensamento
exemplifica atrasos e o salto
(inelástico)
da responsabilidade.

Atento ao discurso paradigmático
da sobrevivência lembro a loucura
objeto
e trajeto do sujeito
apático ao faz de conta.

(Pedro Du Bois, inédito) Poemas

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Arturo Cardona Mattei (Puerto Rico)
Mi bosque preferido


Arboles…muchos árboles…muchísimos árboles
Con múltiples colores y tonalidades
Eran tantos que no cabían en el bosque
Bosque denso…apretadamente denso
Eran más que vecinos unos de otros
Estaban hermanados por raíces y ramas
Entonaban canciones y gritos melodiosos
Se movían lentamente…luego ligeramente
Sus ramas bailaban como bailan las nubes blancas
Y sus raíces profundas…bien profundas
Sacaban el agua que el río Eufrates le proporcionaba

El bosque crecía como mágicamente
Sus ramas como violines sonaban
Sus troncos eran como columnas agigantadas
Sus hojas caían para formar un tapiz de mucha gracia
Su amigo el viento no tenía día de descanso
Y su amiga la lluvia quitaba las impurezas de su lado
Verde…muy verde…verdísimo bosque mágico
Tabernáculo de lo bello, de lo excelso, de lo inacabado

Bosque grande, inmenso, inmedible
Crecía mágicamente, apresuradamente
En baile violento todos ellos chocaban
Se juntaban, se abrazaban, se saciaban
Así se reproducían, así se multiplicaban
Ninguno de ellos moría, ninguno se enfermaba
Crecían altos, robustos, con mucho ánimo
En tierra fértil nacían, crecían, se acoplaban
Y en sus copas tenían un velo que los resguardaba

Mi bosque preferido, altar de muchas alas
En tu paciente ambiente mi espíritu se escapa
Mi vida toma nuevos giros con nuevas alboradas
En ti el Sol penetra, alumbra, pero no mancha
En ti los rayos de la Luna forman caminos de alabanzas
En ti la lluvia se goza brindándote caricias embrujadas
En ti el río se mueve a través de tan magno panorama

Mi bosque preferido, tú tienes gracia
En ti se encuentran los mejores placeres del alma
En ti el niño crece, el jóven corre, el viejo se levanta
En ti hay motivos, también esperanzas
En ti el amor nunca se acuesta ni descansa
En ti el dolor no existe tampoco la desgracia
En ti solo hay vida para toda una nueva raza

Mi bosque preferido…hoy no tengo sueño
Tampoco cansancio en mi garganta
Alabo tus riquezas que se muestran como montañas

Hoy he tomado una decisión, mi última jugada
En tu eterno verdor que nunca se amilana
Pongo mi presencia eternamente en tu magna sábana

30 de Julio de 2009
Caguas, Puerto Rico

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Dr. Angel L. Ortiz García (Puerto Rico)
McLuhan y Puerto Rico



El mes de mayo del 2009 fue crítico para los medios de comunicación en nuestra isla.

Los problemas entre la estación de televisión WAPA-TV y sus empleados, algunos de ellos despedidos, llegaron a su cenit.

Para comprender la dinámica en los medios de comunicación de Puerto Rico, al igual que en otros países del mundo, debemos referirnos a los postulados del eminente profesor universitario canadiense Herbert Marshall McLuhan. Su especialidad era Informática y Teoría de la Comunicación. Uno de sus libros de impacto es La galaxia Gutenberg: Comprendiendo los medios de comunicación. McLuhan expuso la tesis de que aquel que controlara los medios de comunicación controlaría al mundo.

La idea de este intelectual se evidenció en la guerra Tormenta del Desierto donde el primer evento de los Estados Unidos fue desmantelar los sistemas de comunicación de Irak.

El año pasado un destructor estadounidense derribó a un satélite de comunicación que se había salido de su curso. Las implicaciones bélicas de este hecho son evidentes.

Tangentemente a lo expresado, Puerto Rico ha perdido el control de sus medios de informática. La mayoría de la prensa escrita, entiéndase periódicos, revistas profesionales y faranduleras, excepto EL Nuevo Día y Primera Hora, se encuentran de facto en sus infraestructuras en manos extranjeras.

Las tres principales estaciones de televisión, WAPA-TV, WAKQ-TV y WKBM están en manos foráneas al igual que muchas de las estaciones de radio y la industria telefónica.

Al parear esta realidad con la llegada del cable, la internet y los satélites se completa el dominio extranjero de lo que una vez fueron nuestros medios de comunicación. Añada a esto que muchas de las agencias de publicidad proceden de otros lares.

En resumen, los despidos y cancelaciones de programas en WAPA TV no son causas sino consecuencias de unas condiciones reales que ya habían sido profetizadas por McLuhan.

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