Sunday, June 6, 2010

Mayo 15, 2010, Núm. 60, Orange County




Cuadro al óleo sobre tela de Eduardo Urbano Merino, artista mexicano, (n, en 1975) con técnicas y temas surrealistas, figurativos e idealistas. Ver más en Mundos paralelos / Arte mexicano y Bitácora del artista. Ha estudiado con interés a Dalí y Caravaggio y opina que: «En este tiempo particularmente existe una decadencia de valores auténticos, ya que muchos artstas utilizan la libertad de expresión con una deficiente orientación que finalmente se encamina hacia el libertinaje. Considera que no es ético usar dicho libertinaje para expresarse. Por ello cuando el talento genere producción artística, de las manos del artista en el entorno debe surgir lo mejor en todo sentido porque considera que es árido el 'presentar por presentar'».


Contenido 60
Virgilio Salinas Rodríguez
Existe polaridad en la posmodernidad

Tatiana Pérez Rivera
«Ser poeta tiene un precio»
(Luz María Umpierre asegura haberlo pagado gustosa y con creces)

Aquiles Nazoa
Credo

Juan Manuel Pérez Álvarez
Palabra

Ana Lucía Montoya Rendón
Cópula
Amantes sinfónicos

Carlos López Dzur
Declaración de las primeras impresiones
¿De qué sueño americano estará hablando? / Frag. de novela

Jorge Luis Estrella
Este
El biombo de Tökugawa
Calle con cielo

Eduardo Expósito
El angel

Fanny G. Jaretón
Gotypeo
La energía poética…
Ajustes de cuenta
Inconformismo

Manuel Rico
La serenidad lúcida de Blas de Otero / Ensayo

Carlos Adalberto Fernández
Los despojadores / Cuento

Liliana Varela
La nena no puede-ni debe

Mi Señoría: un clásico de la farsa política puertorriqueña

Leonel Flores Magallanes
Epitafio

Alberto Guzmàn Lavenant
La vida
Galán

Rachell E. López Ortíz
Trece años después… con Silvio Rodríguez

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Virgilio Salinas Rodríguez (Perú)
Existe polaridad en la posmodernidad


Desde que se aceptó que así como la ciencia estudia los hechos naturales la historia estudia los hechos humanos, esto ha permitido inferir que nada en es eterno, que todo nace, crece, se desarrolla y muere en el tiempo, lo que hoy se denomina evolución y permite aceptar que lo inmutable es el progreso, el cambio y el desarrollo.

Este privilegio por el progreso, potenciado sin límites, escalado hasta el extremo, nos puede permitir escapar de la dialéctica del sentido, es decir, nos permite fugar y proliferar al infinito.

Es más, por analogía, nos este progreso nos permite pensar que podemos obtener los mismos efectos en el orden del universo. De este modo la sinrazón puede vencer en todos los sentidos. Esto puede ser aceptado si se acepta que el universo no es dialéctico, que el universo esta condenado a los extremos, y no al equilibrio. Condenado al antagonismo radical, no a la reconciliación ni a la síntesis. Una especie de genialidad del objeto que logra estratégicamente vencer al sujeto.

Los seres humanos no escapamos de esta sutil radicalización de nuestras cualidades secretas, oponiéndonos con lo más verdadero a lo verdadero y con lo más falso a lo falso. No enfrentaremos lo bello y lo feo, buscaremos lo más feo que lo feo, lo monstruoso. No enfrentaremos lo visible a lo oculto, buscaremos lo más oculto que lo oculto, lo secreto.

De este modo, en nombre del progreso, no buscaremos el cambio ni enfrentaremos lo fijo y lo móvil, buscaremos lo más móvil que lo móvil, la metamorfosis. No diferenciaremos lo verdadero de lo falso, buscaremos lo más falso que lo falso, la ilusión y la apariencia.

En esta escalada a los extremos, es posible que tengamos que enfrentarlos radicalmente, pero tal vez habrá que acumular los efectos de la obscenidad y de la seducción.

DESAFIO Y DUELO: Buscaremos algo más rápido que la comunicación, el desafío o el duelo. La comunicación es demasiado lenta, es un efecto de lentitud, pasa a través del contacto y de la palabra. La mirada corre más, es el médium de los media, el más rápido. Todo debe representarse instantáneamente. No nos comunicamos jamás. En la ida y vuelta de la comunicación, la instantaneidad de la mirada, de la luz, de la seducción, ya se ha perdido.

Pero en contra de la aceleración de las redes informáticas, buscaremos la lentitud, que serpa distinta a la lentitud del espíritu, más buscaremos la inmovilidad absoluta, lo más lento que lo lento, esto es la inercia y el silencio. La inercia ante el esfuerzo, el silencio por el diálogo. También aquí hay un secreto. De la misma manera que el modelo es más verdadero que lo verdadero, esto es, es la quintaesencia de una situación, procura de este modo una sensación vertiginosa de verdad, también la moda tiene el carácter fabuloso de lo más bello que lo bello, lo fascinante. La seducción que ejerce es independiente de cualquier juicio de valor. Supera la forma estética en la forma extática de la metamorfosis incondicional.

MODA Y SEDUCCION: Forma inmoral, mientras que la forma estética supone siempre la distinción moral de lo bello y de lo feo. Si la moda posee un secreto, más allá de los placeres propios del arte y del gusto, es el de esta inmoralidad, esta soberanía de los modelos efímeros, esta pasión frágil y total que excluye cualquier sentimiento, esta metamorfosis arbitraria, superficial y regulada que excluye cualquier deseo, a menos que el deseo no sea eso.

Si eso es el deseo, nada nos impide pensar que también en lo social, en lo político y en todos los ámbitos diferentes al del adorno, el deseo se inclina hacia unas formas inmorales, igualmente aquejadas de esta denegación potencial de cualquier juicio de valor y mucho más entregadas a este destino extático que arrebata a los seres humanos de todo subjetividad para entregarlos a la única atracción repetida, que también los arrebata de sus causas objetivas para entregarlos a la exclusiva fuerza de sus efectos desencadenados.

Cualquier ser elevado de este modo a la potencia superlativa, atrapado en una espiral de redoblamiento, esa que privilegia lo más verdadero que lo verdadero, lo más bello que lo bello, lo más real que lo real; goza de un efecto de vértigo independiente de cualquier contenido o de cualquier cualidad propia, y tiende a convertirse actualmente en nuestra única pasión. Pasión por el progreso escalado, pasión por el aumento en potencia del éxtasis, independiente de la cualidad, que siempre es relativa a su contrario (lo bello a lo feo, lo real a lo imaginario, lo verdadero a lo falso) y por el contrario pasar a lo superlativo, a lo sublime porque, en cierto modo, ha absorbido toda la energía de lo feo, es decir, aparece como moda. Imaginemos que lo verdadero absorbiera todo la energía de lo falso, nace la simulación, la hipocresía.

La propia seducción es vertiginosa porque se obtiene de un efecto que no es de simple atracción, sino de atracción redoblada de una especie de desafío, o de fatalidad de su esencia.

Hemos pasado a los modelos, hemos pasado a la moda, hemos pasado a la simulación y es posible que nuestra cultura este pasando de los juegos de la competición y de la expresión a los juegos del azar y del vértigo. La misma incertidumbre sobre el fondo nos lleva a la supermultiplicación de las cualidades formales. Por consiguiente, a la forma de éxtasis. El éxtasis es la cualidad propia de todo cuerpo que gira sobre sí mismo hasta la pérdida de sentido y que resplandece entonces su forma vacía y pura.

La moda es el éxtasis de lo bello, la forma pura y vacía de la estética giratoria. La simulación es el éxtasis de lo real, como ejemplo, contemplémonos frente a la televisión, en ella todos los acontecimientos reales se suceden en una relación perfectamente extática, o sea, en los rasgos vertiginosos, irreales y recurrentes, que permiten su encadenamiento insensato e interrumpido. Extasiado esta el objeto en la publicidad y el consumidor en la contemplación publicitaria, en un torbellino del valor de uso y del valor de cambio, hasta la anulación en la forma pura y vacía de la marca comercial.

ANTIPEDAGOGIA: Permítanme pasar a la antipedagogía que es la forma extática, esto es, pura y vacía, de la pedagogía. El anfiteatro es la forma extática del teatro, basta la escena, basta el contenido, el teatro en la calle, sin actores, teatro de todos para todos, que se confundirá en su límite con el desarrollo de nuestras vidas sin ilusión. Nuestra ilusión se extasía al resurgir nuestra vida cotidiana. Así es como el arte actual intenta salir de sí mismo, negarse a si mismo, y cuanto más intenta de este modo, más se hiperrealiza, más se trasciende en su esencia vacía. Nada ha contribuido en su forma más pura e inane que el éxtasis de un objeto vulgar como un acto pictórico, artístico o cultural. Si el objeto gira sobre sí mismo y llega a desaparecer genera en nosotros una fascinación definitiva. El arte sólo ejerce actualmente la magia de su desaparición.

Una especie de un bien que resplandece con toda la fuerza del mal, de Dios perverso que crea un mundo por desafío obligándolo a destruirse a sí mismo…
Lo que también deja atónito es la superación de lo social, y su reemplazo por lo más social que lo social, la masa. Aquí también lo social ha absorbido lo antisocial, la lógica de lo social encuentra ahí su extremo, el punto en el que invierte sus finalidades y alcanza su punto de inercia y de extermino, pero en el que al mismo tiempo roza el éxtasis. Las masas son el éxtasis de lo social, la forma extática de lo social, el espejo en el que se refleja en su inmanencia total.
De otro lado, lo real se borra a favor de lo más real que lo real, lo híperreal, igualmente lo verdadero se borra a favor de lo más verdadero que lo verdadero, la simulación.

La presencia no se borra a favor del vacío, se borra a favor de más presencia que la presencia, con lo que borra la oposición de la presencia y de la ausencia.
El vacío tampoco se borra a favor de lo lleno, sino a favor de lo más lleno que lo lleno, a la obscenidad en reemplazo del sexo, por ejemplo.

Del mismo modo el movimiento no desaparece ante la inmovilidad sino pasa a lo más móvil, y lo conduce a no tener sentido. Las cosas visibles no concluyen en la oscuridad y el silencio, se desvanecen en lo más visible que lo visible, la obscenidad.

Ejemplo de esta excentricidad de los asuntos humanos es la indeterminación, la relatividad. La reacción a este nuevo estado no ha sido un abandono resignado de los antiguos valores, sino más bien una sobredeterminación, una exacerbación de estos valores de referencia, de función, de finalidad, de causalidad. Es posible que la naturaleza sienta horror por el vacío, pues es en el vacío donde nacen los sistemas pictóricos, hipertróficos, sobresaturados, instalándose lo redundante donde ya no hay nada.

La determinación no sede a favor de la indeterminación, sino a favor de la hiperdeterminación, esto es, la redundancia de la determinación, en el vacío.
La finalidad no desaparece a favor de lo aleatorio, sino a favor de la hiperfinalidad, de la hiperfuncionalidad, más funcional que funcional, más final que final, en hipertelía.

Después que el azar nos haya sumergido en una incertidumbre anormal, hemos respondido a él con un exceso de causalidad y de finalidad. La hipertelía no es un accidente en la evolución de las especies, es el desafío de finalidad que responde a una indeterminación creciente. En un sistema en el que las cosas están cada vez más entregadas al azar, la hiperfinalidad que reemplaza a la finalidad se convierte en delirio, y permite el surgimiento de elementos que superan su fin hasta invadir la totalidad del sistema.

En esto se incluye la hiperespecialización de los hombres, una hipervitalidad en una sola dirección, una operacionalidad del menor detalle, una hipersignificación del menor signo, que genera sistemas hipertrofiados, como los de la comunicación y de la información, de la sobreproducción, de la destrucción masiva, que han superado los límites de su función, de su valor de uso, para entrar e la escalada fantasmal de las finalidades.

HISTERIA DE LA CAUSALIDAD: Histeria inversa a la de las finalidades, la histeria de la causalidad, la búsqueda obsesiva del origen, de la referencia, de intentar agotar los fenómenos en sus causas infinitesimales. Así, el complejo del génesis y de la genética, la biogenética hipertrofiada satura las probabilidades por la disposición fatal de las moléculas, la hipertrofia de la investigación histórica, el delirio de explicarlo todo, de imputar todo, de referenciar todo. Todo esto ocasiona una acumulación fantástica, las referencias viven las unas sobre las otras dependiendo unas de otras. Originando un sistema sobredimensionado de interpretación sin relación alguna con su objetivo. Todo eso procede de un salto hacia delante reemplazando los contrarios.

EL MUNDO SATURADO; Los fenómenos de inercia se aceleran, las formas inmovilizadas proliferan y el crecimiento se inmoviliza. Esa es la forma de la hipertelía, de lo que va más lejos que su propio fin. Protuberante, hipertélico, tentacular, ese es le destino de la inercia de un mundo saturado. Negar su propio fin por hiperfinalidad. El crecimiento da paso a la excrecencia. Desquite y derrota de la velocidad en la inercia. También las masas caen en este proceso de inercia acelerada. La masa es este proceso excrecente, que precipita todo crecimiento hacia su pérdida. La superpotencialidad destructora de los armamentos es un ejemplo de ello. Manifestación de excrescencia e inercia. Anomalía victoriosa, ningún principio de derecho humano puede moderarla. Lo peor es que ahí n existe ningún desafío, ninguna desmedida por la pasión y el orgullo. Parece que hemos sobrepasado un punto específico, del cual nos es imposible regresar, desacelerar, frenar.

PROGRESO Y ANOMALIA VICTORIOSA: El progreso surgió cuando la historia se hizo científica, permitiendo que se conozcan los hechos históricos así como la ciencia nos permite conocer los hechos naturales. Pero en un cierto momento del tiempo, la historia fue más allá de historia y se hizo irreal. Sin percibirse de ello, la totalidad del género humano ha abandonado la realidad. A partir de este momento ya no sería del todo real, sin poder entenderlo nosotros. Sin embargo, nuestra tarea consistiría en descubrir este momento del tiempo, y mientras no lo consigamos, tendríamos que perseverar en la destrucción actual.

El punto de no retorno que todo sistema franquea puede permitir su propia contemplación extrema, en el éxtasis. Esta culminación, esta escalada no se limita a ofrecer inconvenientes, aunque adopte siempre la forma de una catástrofe. Así ocurre con los sistemas de destrucción y de armamentos. Hasta el punto de la superación de las fuerzas de la destrucción, acabada la escena de la guerra. Ya no existe una correlación útil entre el potencial de aniquilación y su objetivo, y resulta insensato servirse de él. El sistema se disuade a sí mismo, y esto es el aspecto paradójico pero benéfico de la disuasión, ya no queda espacio para la guerra. Hay que desear la persistencia de esta escalada nuclear, y de esta carrera armamentista, es el precio pagado por la guerra pura, es decir, por la forma pura y vacía, por la forma híperreal y eternamente disuasiva de la guerra, en la que por primera vez podemos congratularnos de la ausencia de acontecimientos.

GUERRA Y PODER MILITAR: La guerra, al igual que lo real, jamás se producirá. A no ser que las potencias nucleares consigan precisamente llevar a término su desescalada y lleguen a circunscribir nuevos espacios de guerra. Si el poder militar, a costa de una desescalada de esta locura, recupera un escenario de guerra, entonces las armas recuperarán su valor de uso y su valor de cambio volverá a ser posible. Bajo su forma orbital y extática la guerra se ha convertido en un intercambio imposible, y esta orbita nos protege.

El deseo de recuperar el punto ciego más allá del cual los seres humanos dejamos de ser verdaderos, más allá del cual la historia deja de existir, sin que nosotros lo hayamos percibido, sin lo cual no nos quedaría más remedio que perseverar en la destrucción actual.

En el supuesto de que pudiéramos determinar este punto, quedaría por establecer cómo haremos para que nuestra historia vuelva a ser real, como lograremos remontar el tiempo para prevenir la desaparición. Pues este punto es el del final del tiempo lineal, y todos los prodigios de la ciencia-ficción para remontar el tiempo son inútiles si ya no existe, si detrás de nosotros el pasado ya ha desaparecido.

Virgilio Salinas

[NOTA DEL EDITOR: El autor
Virgilio Salinas es un estudioso de la masonería, de cuya estética y futuro elabora excelentes artículos en la red. Subtítulos temáticos pertenecen al editor.]

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Tatiana Pérez Rivera (Puerto Rico)
«Ser poeta tiene un precio»
(Luz María Umpierre asegura haberlo pagado gustosa y con creces)


«Quisieron etiquetarme, las Julia Childs cocineras, para luego señalarme en supermarkets y tiendas como aquel producto raro que vino de lejanas tierras. Pero yo no quise amoldarme ni conformarme a su esquema y yo misma me forjé una bonita bandera que leía una palabra, seis letras. HUMANA»: Extracto de 'La receta'

El 6 de mayo, a las ocho de la noche, Luz María Umpierre subió a escena en el Anfiteatro de la Escuela de Artes Plásticas. Enérgica leyó y habló. Observó y grabó en su memoria el momento. Después de tantos poemas y años fuera de la Isla, había sido invitada a retornar y a pertenecer.

«Uno de los homenajes más grandes me lo llevé esa noche que leí junto a Nemir (Matos Cintrón, otra poeta boricua radicada en Estados Unidos). Era la primera vez que leíamos juntas en Puerto Rico. Como he sido la oveja negra de la literatura puertorriqueña fue un momento muy emotivo», rememora la santurcina que ahora vive en Florida.

El dolor aún se cuela en su voz. Umpierre afirma que por décadas ha sido borrada del universo literario del País «porque escribo en inglés, a veces, y porque soy abiertamente lesbiana». «Eso ha sido un pecado capital», enfatiza la mujer retirada del mundo académico estadounidense donde culminó, además, sus estudios doctorales y posdoctorales.

«Una puertorriqueña en Penna», fue el primer poemario que publicó en el 1979. Sus vivencias en Pennsylvania fueron el detonante. Al discrimen por orientación sexual que sintió en la Isla, agregó en suelo estadounidense dos más: el que provocó ser mujer e hispana en el entorno académico.

Quizá The Margarita Poems (1987), poemario en el que se expresa en torno al erotismo lésbico, el bilingüismo, el feminismo y la experiencia migratoria, es una de sus publicaciones más conocidas.

«Eso lo va a decir el tiempo», responde a la posibilidad de que tanto tiempo después sea reconocida por la mayoría de sus colegas en la Isla como poeta.

«Pero creo que será imposible seguir escondiéndome por la relación que he desarrollado con las nuevas generaciones. Ellos quieren que se les señalen nuevos derroteros en la lucha que llevan en la Isla a diario y estar hablando de florecitas y cosas inocuas en la poesía ya no les funciona», subraya la participante en el pasado Festival de la Palabra en un foro que comentó la extranjería.

Activismo y palabra: Comisario de barrio era su papá en el barrio «muy pobre» en que vivía en la Parada 21 en Santurce. Su mamá, empleada de la compañía de teléfonos y luego de un banco, abrió las puertas al mundo laboral a otras mujeres. La poeta, a los 18 años, ya era voluntaria para conseguir donaciones de sangre a personas que no podían pagarla.

«Les abrían las puertas a otras posibilidades a muchas personas», resume la labor que realizaron sus padres. Sin saberlo, aprendió a ocuparse y ser la voz de otros. Lo ha sido desde el aula y desde las letras.

«Vale la pena luchar», aconseja a las nuevas generaciones de estudiantes, escritores y profesores universitarios.

«Yo sólo he sacado fuerza de la lucha, pero los que vinieron detrás de mí, pudieron disfrutar los resultados», dice y pone como ejemplo la querella por discrimen que radicó en la Universidad de Rutgers ya que consideró se negaban a nombrarla directora del Programa de Estudios Puertorriqueños por temor a que variara demasiado los ofrecimientos del currículo e incluyera literatura boricua moderna y de corte homosexual.

«Además, francamente temían que yo no tengo pepitas en la lengua. No me daban el puesto aún con el apoyo tan grande que tenía de otros colegas dentro y fuera de la universidad. Pero tengo la satisfacción de que, con el tiempo, se lo dieron a otra puertorriqueña. Me da mucha alegría que mi lucha sirvió para algo», señala Umpierre quien por estos días, «prefiere hacer mucho bien», lejos de la academia.

«Es muy duro ser poeta, sabes. Ser poeta tiene un precio, porque no se escribe lo que otros quieren oír sino lo que tu voz interna te dice; eso es lo que es necesario manifestar», comparte satisfecha con la lealtad y devoción conque ha acogido ese oficio que la ha mantenido al margen.

Tomado de
El Nuevo Día

[Nota de los Editores: La educadora puertorriqueña Luz María Umpierre es «una de las más destacadas poetas puertorriqueñas contemporáneas, residente en Estados Unidos, autora de siete libros publicados y cientos de artículos el diarios y revistas. Sus libros más conocidos son En el país de las maravillas donde expone el shock cultural y la discriminación y Nuevas aproximaciones críticas... que contiene una colección de ensayos de crítica literaria. La Dra. Umpierre es profesora de literatura y una reconocida luchadora contra la discriminación y defensora de los derechos humanos, tarea por la cual ha sido nominada y ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos, el Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica la nominó Mujer distinguida del estado de Maine en el 2002. Es autora. por igual, de Ideologia y Novela en Puerto Rico (1982), una colección de ensayos. Su bitácora personal es
Dr. Luz Maria "Luzma" Umpierre].

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Aquiles Nazoa
CREDO


Creo en Pablo Picasso, Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra;
creo en Charly Chaplin, hijo de las violetas y de los ratones,
que fue crucificado, muerto y sepultado por el tiempo,
pero que cada día resucita en el corazón de los hombres,
creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de la vida
perdurable,
creo en el amolador que vive de fabricar estrellas de oro con su rueda
maravillosa,
creo en la cualidad aérea del ser humano,
configurada en el recuerdo de Isadora Duncan abatiéndose
como una purísima paloma herida bajo el cielo del mediterráneo;
creo en las monedas de chocolate que atesoro secretamente
debajo de la almohada de mi niñez;
creo en la fábula de Orfeo, creo en el sortilegio de la música,
yo que en las horas de mi angustia vi al conjuro de la Pavana de
Fauré,
salir liberada y radiante de la dulce Eurídice del infierno de mi
alma,
creo en Rainer María Rilke, héroe de la lucha del hombre por la
belleza,
que sacrificó su vida por el acto de cortar una rosa para una mujer,
creo en las flores que brotaron del cadáver adolescente de Ofelia,
creo en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar;
creo en un barco esbelto y distantísimo
que salió hace un siglo al encuentro de la aurora;
su capitán Lord Byron, al cinto la espada de los arcángeles,
junto a sus sienes un resplandor de estrellas,
creo en el perro de Ulises,
en el gato risueño de Alicia en el país de las maravillas,
en el loro de Robinson Crusoe,
creo en los ratoncitos que tiraron del coche de la Cenicienta,
en Beralfiro el caballo de Rolando,
y en las abejas que laboran en su colmena dentro del corazón de Martín
Tinajero,
creo en la amistad como el invento más bello del hombre,
creo en los poderes creadores del pueblo,
creo en la poesía y en fin,
creo en mí mismo, puesto que sé que alguien me ama.

Aquiles Nazoa

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Juan Manuel Pérez Álvarez (España)
Palabra


Antes de que el mundo de la Conciencia se formase, y la Gracia de la Inteligencia fuese a todos manifiesta, ya existía la proverbial ciudad de Jerusalén. En el remoto misterio de la noche subconsciente – recipiente de la futura luz- se alzaban la muralla de la Urbe con sus almenas verdes y la torre de Sión, vacía como el vientre de una doncella. Ningún cartógrafo había descrito las dimensiones exactas de la destinada a ser patria de la Humanidad entera, dormida todavía en el barro de la posibilidad, en las remotas galerías de la percepción divina. Dios residía en la distancia, y su rostro no se había figurado aún en el retrato del Amor. Por eso la ciudad estaba apagada y sus edificios tomaban la magnitud de lo incomprensible. Como la Conciencia aún no había sido visitada por el ángel de la Iluminación, la ciudad permanecía suspendida en el universo de las tinieblas, morada del temor.

Ningún ser humano tiene la necesidad de hacer memoria de las épocas anteriores al tiempo porque realmente no existen, aunque la existencia venga de ellas. El Amor tuvo antes del tiempo la máscara del miedo sobre su rostro, y su misericordia era en el principio ira. Voy a revelar mi identidad al final de este relato, porque pretendo ante todo que mi fisonomía se deduzca a través de esta página. Para ello voy a desvelar el sentido de todo el mobiliario de las cosas, y voy a empezar dándome un nombre. De momento me llamaré Belleza. Seré la Idea latente en todas las mentes, la Madre de la Humanidad que con múltiples semblantes escucha la metáfora de mi voz.

Pues bien, imaginadme con una túnica blanca y el cabello caído sobre mis espaldas en el corazón de la selva de la antigua Jerusalén , vedme caminar sobre las hojas caídas un día caluroso de la estación lluviosa de la Amazonia – esta es la comparación que os propongo- , entre los árboles altísimos – columnas de la Urbe que sostienen su templo forestal, a imagen del Partenón de Atenas- que oscurecen el cielo azul, oyendo el canto oracular de los simios bamboleándose en las altas ramas de las heveas, percibiendo el olor a humedad y los rugidos lejanos del jaguar que caza en las siniestras mansiones de lo desconocido.

A medida que voy recorriendo la soledad del laberinto de la ciudad –o de la jungla- siento las sucesivas agresiones de un entorno hostil. Mi piel blanca cubierta de una película de crema hidratante – la delicadeza de mis emociones- siente la picadura de los mosquitos. Incluso las mariposas polícromas de la fantasía vienen a beber con su lengua hiperbólica en mis cabellos mojados, y son tantas que las tengo que expulsar a manotadas. Estoy sola.

Las calles de la ciudad –los caminos de la selva- son estrechas y sinuosas. Hago un recorrido cada vez más arduo, y mis sandalias tropiezan con las raíces al descubierto de los árboles del cacao, en cuyas ramas bajas una bandada de tucanes celebra un concierto de hormonales acordes. Tengo sed. ¡Y está lloviendo!. Pero el agua solo cae sobre mí en forma de frágiles gotas que se aplastan en la palma de mi mano. Tomo varias hojas de hiedra y las entretejo con un hilo de corcho – apenas un símbolo para mis deseos- y fabrico un improvisado vaso en el que se depositan las gotas de la lluvia hasta formar un breve lago de pureza en el que mojo mis resecos labios. Esto sacia mi ansiedad por unos instantes, y continúo mi marcha a través de los torreones góticos de la vegetación.

El sol se cuela por las hendiduras de la mampostería colosal de la estatua de la dimensión y algunos oblicuos rayos hieren como flechas mis retinas acostumbradas a la oscuridad, procedentes del astro de la omnipotente luz en la paz estable de su cenit. Entonces oigo un ruido de pasos y el gruñido de una fiera que se acerca con sigilo al lugar en donde estoy. Su cabeza se asoma entre las ramas bajas cuya madera está cubierta de hongos amarillos como hígados descoloridos. Veo su cabeza alargada con una incipiente trompa móvil en la base de su hocico. Es un tapir que me mira con los ojos muy abiertos, olfateando un peligro inminente, el Temor que vigila el deambular de mis pasos perdidos en la intrincada maraña de la selva, donde las sombras toman las proporciones de los árboles. Cuando me acerco a su cabeza gruesa y cubierta de cerdas de la que se desprende un perfume almizclado, oigo el rumor de la velocidad que se desvanece entre el plectro de la hojarasca.

El Mensajero de la Premonición se ha ido, pero ha dejado tras de sí un rastro de desconfianza, un reguero de incertidumbre, la trampa camuflada de una duda. Puedo, a lo lejos, percibir su campo magnético en mi interior, y tiemblo cuando me doy cuenta de que soy el único testimonio de conciencia en el ilimitado territorio de la conjetura. La Ciudad , cuyas calles son rectas y paralelas, es como un papel vacío que debo llenar con la narración de mi vida. A veces pienso que mis vestidos son demasiado frágiles para resistir la intemperie, y que mi piel es tan fina que no podría proteger mi cuerpo de la corrupción.

De momento solo he logrado calmar la sed. No me atrevo a probar los frutos de estrambóticas formas que penden de las ramas bajas, de colores tan llamativos que parecen hechos de fuego, pues desconfío de que su ingesta pueda resultarme fatídica. ¡La Ciudad –digo, la selva- es tan ruidosa! No puedo estar tranquila cuando el repentino claxon de un hoazín percute en el tambor de mi tímpano haciendo vibrar mi aliento, ni cuando el próximo rugido de un ocelote me hace gritar sin querer. A veces las puertas se me cierran – es decir, las plantas me impiden el paso- y doy vueltas como una loca buscando una salida en la concha cerrada de mi intimidad. Además, no sé hacia dónde voy, si avanzo o si retrocedo, si me salvo o me condeno. Quisiera poder tener las alas de la harpía que sobrevuela mi cabeza en busca de fáciles presas, para librarme de tropezar continuamente con los troncos imperturbables de los rascacielos vegetales.

Oigo, de pronto, el rumor de un gran río. La pared de hojas se aclara y su máscara se vuelve un poco más diáfana, proyectando una red de cinematógrafo onírico en la que se abren tres boquetes de resplandor. Las plantas de mis pies sangran por algunas contusiones hechas cerca de los dedos, adaptados a un relieve menos abrupto. Como un lacayo que anunciara mi llegada, un intempestivo quetzal cuyo frac verde roza con su cola mi frente, emite un carraspeo ceremonioso. Descorro la cortina de un manojo de helechos y ante mí se despliega la arteria azul del río Amazonas, ancho como el manto de un patriarca, cuyas riberas son tan marcadas como los bordes de una puntilla de lino. El río es una sucesión indefinida de imágenes que se diluyen en el oro de la luz y en la sombra del tiempo. Veo –mientras las yemas de mis dedos tocan la superficie evolutiva de la realidad del agua- una cofradía de caimanes cuyas mandíbulas móviles parecen alas de ángeles, dos nutrias que chapotean como teólogos en el origen de la vida, una anaconda descomunal pintada de geometría que mide diabólicamente las aguas con precisión científica, una manada de capibaras – gregarios instintos agrupados en la sociedad de la pasión dual del placer y del dolor-, y un delfín rosado cuya joroba de desengaño roza las plumas livianas de los pájaros.

Sin determinar qué efecto pueden producirme las bacterias del mal que pululan en el cauce líquido del río de la vida, ahueco mis manos y bebo un sorbo de la sucesión, un sorbo de tiempo, mientras noto que por mi garganta desciende el espíritu fresco de la cavidad del mundo. Ya se encienden mis ojos lentamente hasta iluminar el anfiteatro de mi rostro. Los colores purpúreos regresan a mis mejillas empalidecidas por el ayuno de la jornada de la edad y una sonrisa anida sobre mi boca. Corto las maromas del silencio y me dejo llevar por el ritmo de las aguas del río que me arrastran sin querer a un espacio reservado a la meditación. Entonces , se hace el milagro de la lluvia. El cielo se precipita en fragmentos irregulares sobre la templada porosidad de la tierra y los cabellos limpios del chaparrón peinan mis cabellos sucios del éxodo.

En las ramas de la palmera, al ritmo de una cítara o de un ukelele se pasea el mono de cara roja, Gabriel de las premoniciones, demiurgo con frente despejada y tronco de fauno lanudo. Se oculta la madre del cálao en un tocón seco, minarete del silencio. Los colibríes esgrimen sus floretes y retan a duelo a las femeninas enaguas de las acacias. El halcón se posa sobre la peña del centro del río – Mesías que anuncia la estación lluviosa-, y la rana roja arborícola, altamente venenosa, rememora la maldición del pecado que seduce y castiga. Me siento a percibir el toque sensorial de la campana del mundo, reflejado en el templo del río Amazonas, perdido entre edificaciones de maleza. Siento que la Ciudad –la selva- está dentro de mí, y su caricia ecuatorial marca el derrotero de mi sangre interna y vigilante. Las ruinas de los foros de la memoria – los recuerdos que siempre huyen como cometas de cola imborrable- son árboles que terminan donde empiezan otros árboles, confundiéndose el hilo del tiempo en el simultáneo ovillo de la eternidad, que soy yo, su convergencia.

Soy yo la Ciudad, y, no obstante, ¡qué débil soy!. El peso de mi cuerpo naufraga en la extensión del mensaje en blanco de la figuración, que es siempre una ficción. Hay tantos seres vivos junto a mí – o dentro de mí- que no puedo contarlos. Mientras narro la historia de mi nacimiento, que es la matriz de la Inteligencia, un escarabajo Hércules corretea cerca de mi talón derecho, y cuando lo aparto con el pie vuelve a su derrotero ciego, sin comprender el plan de mi vida. Hay hormigas rubicundas que ascienden por el báculo del cáñamo, y un oso hormiguero, con cabeza de alquitara, las recoge con su lengua de orador forense, sin hacer ruido, sin rasgar la cortina de la confidencia. Hacia arriba y hacia abajo, la naturaleza es ilimitada.

La dimensión de la Ciudad equivale a la Nada. Es tan solo el lugar que ocupa mi pensamiento. Es tan solo la forma ficticia de mi pensamiento. Pero no puedo pensar otra cosa, porque fuera de la Ciudad se evaporan los sentidos, vehículos a través de los cuales yo puedo comunicarme. Sin el papel en blanco de la Ciudad yo no podría hablar en absoluto. Esa es la Verdad. Por eso, Jerusalén es para mí la luz. Da lo mismo que los animales de las emociones tengan un tamaño u otro, lo importante es que son, es decir, viven en mí. Porque todo lo que vive, vive en mí, que soy el Alma, aunque Belleza me llame. Esa circunstancia es a lo que yo denomino Jerusalén o, de otro modo, realidad.

Ya he terminado de construir una balsa argumental de troncos enlazados con lianas para tomar asiento en el tren del río. Entonces siento mis pies mojados por la templada película de agua que me arrastra sobre la pobreza de mi conclusión a lejanos derroteros que guardan el tesoro de una esperanza, oculta en el cofre de la niebla. En el lecho oscuro del río dilatado, un banco de pirañas devora el cadáver de un caimán arrancando con los dientes pedazos de carne, allá en el fondo turbio de los leviatanes del temor, en el subconsciente, en los arrabales de la Metrópolis encendida por las farolas de los astros. Sola celebro la máquina del tiempo. Las piezas ensambladas del Arte son la Ley de la Ciudad, y yo debo cumplirla para morar en la infinitud limitada de mi circunstancia. Así debe ser, porque así es. Nuevas orillas me muestran sus secretos virginales – las regiones de mí misma que no conocía- y el hambre despierta mi modorra cuando veo cocoteros que dejan caer sus frutos flotantes al agua sin freno. Supero meandros en donde caza el margay, en donde el puma – león de la civilización- tiene sus cubiles y en donde la tortuga verde baña la cúpula sonora de su caparazón.

El sol rasga las nubes y celebra la victoria de su majestad, ojo omnipotente, espíritu de consuelo que da la vida. Me acerco al atrio de la incertidumbre. El río canta y me conduce a través de las notas de la hojarasca, piano de nostalgia. De repente, un remolino en medio del río amenaza con absorber mi mísera embarcación – pobre voluntad perdida en la corriente de la providencia- con su ritmo de destrucción. ¿Qué hacer?. Nadie puede oírme, en la Ciudad todas las ventanas de la Inteligencia han sido cerradas y los tabiques de los fenómenos naturales no permiten que pueda superar el obstáculo de su dura necesidad. Desesperada, doy un grito y los abejarucos se asustan.

Con la intención arrebatada de salvarme, me arrojo a la fría sucesión de las aguas pobladas de bancos de peces sensoriales y nado braceando para superar la tiranía de la corriente, mientras siento que el frío repentino del agua paraliza mis articulaciones y mis pulmones sufren por el esfuerzo realizado, percutido por el martillo persistente de mi corazón anhelante. El agua me arrastra. La angustia me devora. Creo que estoy retrocediendo y trato de imaginar que ya estoy en tierra, que ya toco suelo firme, que el sol me da en la cara, que mis cabellos se secan. Siento que el fin se avecina. Estoy próxima a la orilla de la extinción. No percibo nada del exterior, hasta que de pronto, mientras las aguas se van calentando y la corriente se detiene, algo vivo toca mi frente. Recuerdo que tengo los ojos cerrados, y que la corriente del río fue en parte soñada. Frente a mí veo los bigotes y la nariz negra y húmeda de un armadillo que olfatea mi rostro. Un dolor recorre mis músculos que regresan a la existencia. ¡Un armadillo!

Me incorporo quejándome y el animal se asusta haciéndose una pelota parecida al mundo. Lo tomo en mis manos y beso su rugosa coraza de cuerno, llamándolo Redentor, amigo bueno que me ha salvado despertándome del río de la Muerte. Soy otra vez la misma, aunque hay señales en mí que revelan el naufragio pasado, en los abismos del Diluvio, al pie de los manglares de los recuerdos. ¿Dónde estoy? Me pongo en pie para contemplar la isla en la que me encuentro, un brazo de tierra que ha combatido contra mi desaparición inminente. Escucho unas lejanas voces como de fiesta, unos gruñidos que semejan palabras. Camino imprimiendo mis huellas sobre la arena recorrida por legiones de cangrejos de ojos saltones que buscan alimento en el arenal del tiempo.

Detrás de una palmera –mejor dicho, de dos palmeras- de copa en forma de estrella verde una hoguera está encendida. El humo llega hasta mi nariz encharcada. Cuando me aproximo, veo a unos seres parecidos a mí – pero su pelaje revela que son bestias, aunque sus ojos son casi tan despiertos como los míos- que celebran un banquete en un rincón de la selva. Sí , ahora veo que son unos doce aproximadamente – no tengo ocasión de precisar más, en semejantes condiciones no estoy para hacer cálculos-, y están asando unos peces en el fuego cubierto de ramas. No quiero acercarme, pero el hambre me obliga a llegar casi al centro de la reunión. No parecen verme. ¿Estarán ebrios?

Me pongo junto al fuego y distingo a dos hembras – tal vez por sus senos abultados desparramados por el pecho y de color lechoso- y, con la esperanza de que me vean, me acerco al lugar en donde saborean unas bolitas de tapioca amasada con cacao molido. Una de las hembras lanza un grito, mientras un pavo real le roza la espalda con la cola. ¡Son capaces de hablar!. No estoy asustada. Hagan lo que me hagan, nada podrá ser más terrible que lo pasado. Uno de los comensales alza su cuerpo poblado de pelos negros y se aproxima a mí con los puños cerrados sobre el suelo. Siento que su tamaño me sorprende, a mí, a la que nada creía que pudiese sorprenderme.

«Te aguardábamos», me dice el animal con voz humana. «Siéntate a comer con nosotros». «¿Quiénes sois?», pregunto con un hilo de voz, «¿de qué me conocéis?»

«Somos», dice el primate mirándome con unos ojos de sombra, «los dioses de la vida». «No os conozco” replico. «Yo no os he visto nunca».

«Somos los dueños de la Ciudad», me informa él, mientras blande una vara de fresno tallada en figura de relámpago. «Te conocemos», me dice con una sonrisa arrugada, «eres la Belleza».

Cuando me doy la vuelta, un asiento de piedra con relieves de semblantes figurados ha sido puesto detrás de mí como escaño. Un joven simio con una risa sarcástica impresa en su rostro de color de almendra me ofrece el asiento indicándome el lugar con una vara en la que se enroscan dos mambas negras. Reparando bien, reconozco en el asiento a un pedazo de basalto erosionado por la caída de la lluvia, y los relieves no son otra cosa que incisiones hechas por la meteorización de los vientos.

«Siéntate, dama de la Inteligencia, junto al fuego del Progreso» me invita el muchacho cuyas orejas son tan prominentes que parecen alas de murciélago. Y antes de que me atreva a preguntar nada, me adelanta frunciendo los labios, arrugados por una hilaridad involuntaria: «Tendrás curiosidad por saber mi nombre, lo adivino. Soy Mercurio, el Mensajero de los dioses, patrono de la Astucia, la primera de las habilidades. Siempre camino delante de Júpiter el Grande, como embajador suyo, que es la quintaesencia del Poder, del que los elementos de la tierra son súbditos. Oh, y tú, Gracia solitaria en la Ciudad decrépita, ¿no querrás probar un dedo de ambrosía?»

«¡Calla, embaucador! ¡Te voy a moler a palos!», grita con voz estentórea, alzándose sobre las patas traseras, el simio que me ha dado la bienvenida, aullando y deformando la boca, «tus intrigas no pueden volverse contra el Tonante, de cuya propiedad es el agua que cae sobre los campos verdes y la espada fulminante del rayo vengador. Mía es la fuerza y la abundancia, piernas en las que se sostiene el cuerpo del Dominio, cuna de la Civilización. Quien esté contra mí, que soy la estatua de la Seguridad, está en contra de su propio pellejo. Yo he devastado la raza de los Gigantes de la Enfermedad, he inventado el rito del fuego, he castigado al Reloj de la Naturaleza y he vencido a mi padre el Tiempo. ¿Quién tiene algo que replicarme? Yo soy el dueño de la propiedad. Puedo rescindir el alquiler de vuestras vidas cuando quiera, puedo terminar con todo si llego a enfurecerme. ¡Ay de vosotros, esclavos de mi ira! ¿Cada día he de haceros una demostración de mi bravura? Me dan ganas de ataros al pie de mi fuerza y golpearos con la tempestad de mi enojo hasta deshaceros, canallas. ¿Delante de mí os hacéis valientes? Yo soy la Política, la vara y el látigo, y mis órdenes son leyes, Yo soy Yo y vosotros, ¿quiénes sois?. Sois sin ser, porque Yo soy la Supervivencia. La Supervivencia , ¿oís? La Supervivencia soy Yo».

«Cálmate, Campeón de la Furia», dice una voz más límpida de hembra, con timbre de gemido, en tanto el lomo del simio aullador, en forma de arco erizado de bayonetas capilares se desvanece progresivamente hasta desaparecer, sus carrillos se desinflan y su boca se cierra escupiendo rabia en un esputo de baba, «todos sabemos que eres el Soberano del Mando, el propietario legítimo del Poder, y son tantos tus títulos que fueran precisos varios capítulos para recogerlos al completo, por eso nosotros, que somos tus protegidos, no logramos a veces hacer memoria de tantos méritos como son los tuyos. Eres tan grande que no te vemos la mayor parte de las veces, pero eso no quita que tu esposa la Paz – que tiene la dicha de ser la misma que te habla- no sea la borla de tu triunfo, la cimera de tu terrible aspecto, tu misma mirada, si cabe. Así que la única que puede calmarte y detener tu impulso salvaje cuando te enfureces es la que tiene la dicha de dirigirse a ti, la honorable Juno, la Elegida, la que tiene ojos de buey y cara de hogaza. No nos derribes con tu brazo, permítenos decir alguna inconveniencia de vez en cuando, deja que entre tanta benevolencia haya de vez en cuando alguna broma».

Sin responder, el simio que se llama a sí mismo Júpiter se sienta de nuevo en su preeminente y privilegiado recorte de suelo, con los ojos puestos en mí, mientras arranca un trozo de carne de un costillar de guanaco y me declara con los labios chorreantes de pingüe grasa de mamífero: «Bienvenida a la Asamblea de los Dioses, esencia de la unidad, Belleza, reflejo del mundo. Cántanos el Poema de la Felicidad».

El resto de los comensales, blandiendo el lábaro de su voz me interpelan y demandan que brote de la roca de mi silencio un repentino torrente de palabras. Pero yo no sé qué decir ni a quién invocar. La prosopopeya de sus ceremoniosos gestos, semejantes a un secarral de desvanecidos acordes que marcan el ritmo de la respiración enajenan mi tranquilidad. Un deforme jiboso cuyas sudorosas sienes están coronadas de un esqueje de parra con racimos de uvas colgantes, exhalando un fétido aliento de fermentación ahogada, se dirige a mí con un brazo levantado a la altura de mi cabeza diciendo: «Doncella linda y vergonzosa, ¿eres muda de nacimiento?. Somos el magnífico Senado de los Elementos, los Quirites de la Fiesta de la Diversidad del Espectáculo Mundano. Estás en medio de nosotros y no abres la apetitosa boca. ¡Ea! Demuestra que tienes gracia y ponte a bailar moviendo las onduladas caderas, desatando el dosel de tus cabellos, para que te veamos y te admiremos, para que gocemos de la cascada procelosa de tus inacabables formas. ¡Y si no te atreves por vergüenza, te daré a probar el remedio del alcohol, cúspide del placer, y verás todo a tus pies y nada para ti estará prohibido. ¡Habla, necia! ¿De qué te sirve tu figura si no es para contentarnos y para agradarnos? No vales poco ni mucho sin nosotros». Y después de esta estólida intervención, una hembra de pelaje untado con crema de guayaba y con aceite de coco me increpa: «No sirve de nada intentar que ese palo de escoba baile y se mueva. ¿No veis que es como carne de búfalo seca y sin salsa? Está ahí mirando para el suelo y en lugar de dirigirse a nosotros con la cítara de una lengua suave o con la lira de las caricias tiernas de los destetados, se queda tiesa como una estalactita de cal, esperando que la divirtamos. Fúmate una hoja de marihuana o al menos, si te cuesta absorber el humo del desenfreno, aspira por la nariz unos polvos tostados de nicotina. ¡Ni para eso vales, perra, muladar de Venus, no tienes sangre de mujer ni gustas a los hombres!»

Con ademán solemne, contemplando el oblicuo vuelo de los sinsontes, declaro: «No os conozco. ¿Quiénes sois vosotros, que habláis conmigo como de igual a igual?». Una carcajada bajo el crisol de un regüeldo invade el final de mis términos alrededor del fuego.

«¿De dónde ha salido esa mula?», pregunta un simio con unos dientes que le salen fuera de la boca. «Viene de la selva, es una pervertida prostituta de la Ciudad. Apártate de ella, Marte, el de los fogosos bigotes», le aconseja una anciana horrible con legañas y cataratas en los ojos que lleva un ramillete de olivo entre las patas traseras, a modo de taparrabos. «Dejad que orine sobre su rostro virginal». dice entre muecas de esqueleto un viejo de cerúleos labios, «Recibirá el ramo de novia de Neptuno».

«¿Acaso no estás desposado con las escamas de Anfitrite, adúltero de los mares que encierran como anillo la tierra?» protesta con remota sorna una mona cubierta de un manto de piel de serpiente. «¡Aguarda, no puedes olvidar que mía es la sangre de las doncellas cuyo principio es la lava de los volcanes de las pasiones!», clama un desaforado monstruo de fealdad cuyos rasgos son úlceras inflamadas y cubiertas de pus amarilla.

«¡Silencio!», ordena un cojo de ambos pies, con una barba quemada y unos ojos de topo, «La dama ha de hablar, para eso está aquí. Que diga lo que tenga que decir y que después se vaya”. Sus últimos bramidos guturales son reproducidos por la cópula del eco: «¡Que diga lo que tenga que decir y que después se vaya! ¡Que diga lo que tenga que decir y que después se vaya!»

Entonces me levanto de la silla de basalto confundida por un clamor que no comprendo, por el estruendo de la matraca del espectáculo alrededor del fuego del Progreso, que es la Civilización, la Asamblea de los Dioses. Por accidente he llegado hasta la orilla de la Muerte.

Lo acabo de comprender. Mis pasos son débiles, pero mi resolución es firme. Comprendo lo que debo decir, pero antes, arrojando mi peplo al fuego y quedándome desnuda, apago con su humedad la tenue llama. El humo se desvanece. La mirada fatal de los Dioses se cierne sobre mí. Entonces declaro: «Es el día de la ira. Todas las pantallas serán abolidas».

Asustados, los Dioses se enfrentan unos a otros, el semejante contra el semejante y el descendiente con el ascendiente, ciegos de furor al ver la llama del Progreso apagada, llamándome con insultos desde todas partes de la selva, de la Ciudad en tinieblas. Su batalla es una explosión de odio incontenible, como una ráfaga de metralla vindicativa. Pero sobre el techo de hojarasca de la selva luce la memoria absoluta del sol, copa de oro que escancia gota a gota el don de la alegría. Me pregunto qué será la armonía, qué la perfección, qué la mesura. Las iguanas del deseo tumbadas atrapan los fulgores líricos de los rayos de la Madre Idea, la Luz. Y yo, desnuda en el espacio más allá de la Muerte, cuya monarquía es la Esfinge de la Corrupción, vislumbro el no sé qué de la revelada forma que modela mi vaporosa materia. Los Dioses –digo, los simios funambulescos de los instintos- se han subido a los árboles y allí prolongan sus aullidos hueros y sin consistencia emocional, blandos montones de excretado excremento, mecánica de la reproducción de las células del sueño.

Desde la lejana placidez del Sentimiento, salón central de la dorada mansión de la Inteligencia, compruebo las infinitas degradaciones cinéticas en la plástica película del universo en expansión, hasta que al fin sus sonidos se disuelven en el santo ácido del silencio. Buscaba la Ciudad en la Ciudad, y no la hallé. ¿Dónde encontrarla?. Noto luego, a pesar de la intrincada habitación de mi persona, que la selva se difumina en tintes misteriosos, después de haber encontrado el tesoro de la Realidad –que es la Palabra Invisible- en el lugar más remoto de mi interior, más allá aún del mar de la luz –trono de la percepción-, en la conjunción de todo, en la victoria de la unidad, en el yacimiento de Dios, a través del universo de mi cuerpo, en el repentino continente de la Comunicación.

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Ana Lucía Montoya Rendón (Colombia)
Cópula


Hoy, por el Chena River y por su vecindario todos copulaban, unos delante de los otros. en el aire, en el agua, en la tierra, en el fuego. el Sol lamía mis mejillas invitándome a seguirlo a algún recodo para hacerme suya sobre los susurros de la hojarasca ocre. los cisnes con su largo cuello cortejaban batiendo las alas mientras los patos de cuello violeta y verde lo sumergían buscando proteínas. el río aún congelado, dejaba que lo hendiera un tempano que se deslizaba como amante en celo abriendo la entrepierna del agua. arriba en en el aire dibujando arabescos una pareja de pájaros hacían planeos subiendo y bajando en ritmo de orgasmo. por momentos el macho sobre la hembra cubría la necesidad de la Naturaleza de continuar la especie. deliciosos, todos alborotando hambres. alborotando deseos negros y deseos blancos. negros como el celo aullante de la luna en el lecho; blancos como el canto dulce de la Luz, la Libertad, el Amor. y yo soñaba... soñaba caminar sobre el coraje. entregarle a la noche mis desvelos para que los amanse entre abrazos y cabalgatas desbocadas.

el agua seguía copulando con el témpano... un sueño se craquelaba con el graznido de un cuervo...

ana lucía montoya rendón / abril 2010
Welbsite ALMR

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Sinfónicos amantes

«...con esa inocencia aparente desde el do infinito
hasta el si preclaro que expande aún más el Universo...»:
Poeta lejano

Lira igual que la caricia de tu voz,
abrazo anhelado en una playa / lecho,
pentagrama de tus notas en mi cuerpo
nativo amante primitivo hambriento.
Así mi ser,
enredado eternamente al tuyo,
Hiedras Dos / Uno, Todo,
a través de mil Lunas,
errantes.

Una galaxia siempre nos espera,
rincón oculto de pareja primordial
donde armónicos
acompasados y ardientes
en ritmo lujurioso,
nuestros pies nos llevan
tras un pálpito vertiginoso,
orgásmico.

¡Deliciosa sinfónica, ósmosis de placer!
Mi boca intenta sostenidos en la tuya
y la realidad le grita:

¡Lengua hoguera, flama bruja!

Enredada talanquera
enfrenta feroz a la lógica civilizada,
horda frenética que impele mis sentidos
hasta el sacro de una mujer en celo.

!Qué de sinrazones atajan el vuelo de mi espíritu!

Mientras,
coquetea la mar
para izarme en olas
mis piernas sostienen mil deseos
esperando tocar el borde de tu tierra
donde sé, me espera el "son" de las palmeras.

Escrituras,
míticas historias
-aplicadas, expertas-
plasmadas en la totalidad de nuestras pieles.

Letras rojas manan de mi poseso vientre,
sedienta, excitada flor espera tus vitales gotas.

Arca áurea rodeada de mil fuegos,
cohibidos pebeteros gritando:

¡Libertad!

Tuya en el éter,
en la vigilia o en el sueño.

El Rincón de Ana Lucía / Albor de las palabras

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Carlos López Dzur (Puerto Rico)
Declaración de las primeras impresiones


1.

Hay una esencia serena, mujer.
Me la da tu sonrisa como un leve reflejo
que transparenta tu alma;
comienzas a obsequiarme sin premeditaciones.
Me siento protegido, confiado, por esos labios
que no bostezan ni aburren
que no tienen torcidos dilemas escondidos.
La primera impresión para quererte
son esos músculos del semblante tranquilo,
sin misterio, o engañosos enigmas.
Sonríes y te he sentido mía
como si me besaras.

2.

Tú vienes con tu cordialidad y está bien
que lo seas; pero lo cordial se calcula,
se instruye, se posa y hay gente cordial
que es ladrona y asesina, egoísta, superficial,
gente que no equilibra la virtud
acorde a muchos avatares de la expectativa.
Gente que es mejor no tenerla por rival.
La cordialidad se le cambia
con la imprevisión de las primera pruebas.
No es cordialidad por lo que juzgo yo
ni a las gentes que me agradan lejanas
ni a las gentes con que quiero profunda cercanía.

3.

Te conozco inofensiva y me das miedo.
Me late más que pueda hallarte un signo
dulce y provocador de adrenalina.
Conozco tantas moscas muertas en la calle,
seres conbardes y agachones, gente que tira
la dignidad a las cloacas; ¡ay, tu beso inofensivo
no me gusta! No me dice tu cara que habrás
de hacer defensa de tu casa, que has de ser fiel
a lo que sea el tipo de lucha que nos rete.
La vida es dura. Batalla. Que sepan otros
y tú misma que a veces hay que matar las tentaciones,
que hay sacar las garras y dejarse de poses,
ese posar de muerta, cucaracha, en vez
de huir, si es necesario.
No seas inofensiva, sé benévola,
saca las vivaces agallas, marca el límite.
Dí que vales, que tu aparente paz
puede ser una guerra, una causa,
una lealtad activa para quien sea tu amado.

4.

Yo sé, mi amor, que uno juzga desde lo que es
y lo que tiene aprendido.
Y las zonas del carácter engañan.
Tienen sus laberintos; pero, ahora que te he hallado,
¿dónde tu curiosidad se halla con la mía?
¿Qué haremos para no aburrirnos si nada
quieres aprender, si te veo tan satisfecha,
tan reacia a lo nuevo, a lo viejo, a lo presente?

¿Dónde, mi amor, podrá tu curiosidad
alcanzar lo profundo que te ofrezco,
yo, que tan livianamente, me acerqué
y te dije acompáñame, vayamos juntos
hacia alguna aventura? y has comenzado
por decirme,
no te compliques la vida,
aquí estamos bien, tenemos todo...

¿Todo? ¡Menos tu atención,
menos un encuentro con que yo quiero
filtrarte hasta lo profundo de mi alma
para poder decirte: Compañera!

5.

Te dejo porque eres toda virtud social,
esclava de toda expectativa de poderes
que no son autónomos, interiores,
legislados desde un fondo de universo nuevo,
sorpresivo, ambicioso;
todo lo quieres condonado por un qué dirán,
instituciones que han pasado a nuestras vidas
sin darnos ni lo mínimo ni el saludo.

¡Qué bueno que no debemos nada
a ese mundo, que podría acusar su cordialidad
de recua de chingaqueditos, hipócritas,
malversores del aire que junto respiramos!
«No me hacen falta», te digo, y te dejo
porque los defiendes, quieres un mundo virtuoso,
rutinario, cotidianidad de sierva
de los otros y mi mismidad se quedando seca,
con una sed que no colmas tú ni el mundo.
No te asomas a mí y me tapas el pozo
de esa compañía que me complementaba,
tu alma que era esponja empapada
para darme un corazón de agua,
un manantial de amor profundo.
Te dejo. La soledad sin tí sería menor
no sabiendo que estás sin estar conmigo.

6.

Hay extrañas coqueterías en tí.
Tenías que ser mujer para ser así
de encantadora; que linda niñas eres,
creces, envejeces, no se nota,
porque no pierdes el alerta, la viveza,
la alegría, la forma femenina de alborotar
dulcemente con tu ajetreo todo,
todo lo magias con una delicadeza
de hormiga, o de avecilla cantadora,
o de afanes minucioso, en todo quieres
una fiesta de besos y de cantos.
En todo pones la risa, las recomendaciones,
la cautela protectiva, en todo quieres ser una madre,
o una anciana curiosa. ¡Cómo crece extrañamente
la edad de tu cuidado, esa vanidosa costumbre
del ornato! Todo debe ser limpio, estético,
por más humilde que sean los recursos
y es que así eres, inocente coqueta que adorna
la vida como si fueras una flor en lo más alto
y noble de un ramo, el árbol de nuestras vidas...

7.

No eres la más elocuente de las mujeres
que yo he conocido; tú lo admites;
pero eres buena y justa. Sabes cúal es el rival
que nos asedia: ese poder corruptor
de la ambicion dominadora que no lleva
a ningún lado, pero se viste de discursos y moral,
palabras huecas que incentivan prejuicios
y temores... tú sí sabes que no necesitamos
organizar muchas palabras para decirnos:
«Te amo»; ni exhaustivas razones
para ser misericordiosos, que a veces es inversión
dar lo que nos sobra, que a veces restando
se suma; no eres la más inteligente mujer
con que me he topado, a la Fe la llamas tu Ciencia,
pero a tu Sabiduría la llamas «el Trabajo».

Tu Dios es un simple amor sin teología,
quererse cotidianamente con la simple pregunta,
«¿tienes hambre? ¿comíste? ¿te sientes bien?
Te veo triste»;
¡ay, amada mía, yo no cambio
esa elocuencia tuya, casi de simple campesina,
por nada que dicten academias y congresos.

Yo no cambio tu femenino ser
por nada sublime que me prediquen
las publicidades del mundo, no cambio
tu fe por recetarios ni hegemónicas pamplinas
del discurso social que organiza la nación
o ningún imperio del mundo.

8.

Yo sé, amada mía.
La gracia natural de los cuerpos cautiva.
La simpatía en la mujer es como un gancho.
La hermosura jala más que una carreta
Las hembras afectuosas, fácilmente,
son como el anzuelo idóneo que nos caza,
empalagoso fruto al final, aunque antes
nos atrapa y a veces nos tira y nos rechaza
cuando más seguros y gozosos presumimos.
«Esta belleza es mía
Esta nena es mi lazo».


Y uno se emputa hasta por lo que no le conviene.
Hay gracia, simpatía, belleza espléndida,
que sólo una genética reinante,
pura hembritud pagada de sí misma,
dándose un precio por los mejores postores
y no siempre es uno,
pobre, feo, pero lleno de amor y de apetito.

¿Cómo librarse sin sufrir de estos apegos,
la nalga elocuente de la hembra,
apariencia coqueta de la nada,
o lo externo, la ausencia de misericordias afectivas
que puedan, al final, servir de ancla
al corazón humano que la anhela?

... por eso hago yo estas declaraciones
de primeras impresiones
mirando en mi mismidad con temor de agua pudrida;
por eso medito sobre el amor al lado de las alcantarillas
y sientos hambre de alimento espiritual
cuando veo estos cuerpos urbanos
y me da finalmente por extraviarme
hacia campos lejanos, en soledad expectante,
para poder armonizar toda mi vida.

27-08-2001 /
Indice: Las zonas del carácter

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¿De qué sueño americano estará hablando? / Frag. de novela

Mucho antes de lla tarde en que Gustavo tocara su guitarra y la «vieja Canuta», la Mole de enormes chichis y culo cargado, le contara su nostalgia de la Era de Pat y Jerry, padre e hijo gobernadores, había una escasa admración por ella. Se enteró sobre diversas cosas de oídas que conciernen a ella. Algunas de constan, otras no.

Por principio, él no respeta a quien está en distrito escolar sólo ganándose un salario, sin convicción de la importancia de la pedagogía. Este trabajo es diferente a casi todos los demás. «Hay que aprender todos los días, de esos maestros invisibles, estrellas tan fugaces, que son los niños y jóvenes. Amar este sacerdocio de la pedagogía para no volverse loco». Y, sufrir depresiones a lo largo de la trayectoria de trato con alumnos, perturba, requiere mucha concentración y energía emocional. No, en balde, él conoce a quienes no resisten y dejan la escuela, cuasi perturbados. Pasan de sus casas y escuelas al manicomio. Si se recuperan, se les suplica que vuelvan al aula y no lo hacen. Quedan memorias dolorosas. Quien tiene vocación, mucha fortaleza, es el único que resiste.

En rigor, Miss Meteoro fue educadora, aunque todavía tiene sus sesiones de clase. Enseña en el Departamento de Ciencias. Estudió sin vocación y pasó por sucesivas escuelas como maestra. Es todo. Ahora está aquí con privilegios porque, de jueves a sábado, lo dedica a sus estudios posdoctorales, a cumplir con lo que llama una agenda personal. Nunca su corazón ha estado ni estará con un diálogo directo con los niños. A veces, se le encuentra mrando al vacío, pero sin perder la hilación de lo dice. Parece una autómata, o robot programado, para soltar a pura memoria sus lecciones. Es una forma dismulada de estar enferma. No le importa quien aprende o no. Un cierto egoísmo la mantiene en las corduras establecidas, en lo canónico.

Es ambiciosa. «Sin una agenda personal, no hay destino. Ni persona. Ni realización». No sería secretaria ni quiso vender algo detrás de una caja registradora. No le habría gustado quedarse sola, como está, ni se le concretó el sueño de ser conquistada por un gringo de ojos azules. O un europeo fino.

«Es que aman a las mujeres flacas», dice con resignación.

Gustavo le tiene una pizca de lástima porque es una mujer llena de complejos, con una mente lógico-deductiva, pero simple. Cuando quiere es razonadora lo es por inercia. Ha echado al traste mucha de su inteligencia. Le falta genio, intuición y se afana por cosas por lo que, de contínuo, forja estereotipos o ese mundo que describe tan esquemáticamente. Lo que ella menciona como inteligencia no es nada espiritual, sino algo a lo que pueda ponerse como una la etiqueta, con su conjunto de vagas instrucciones. Hay gente que nace neutra y todo lo resbala. Sólo ocasiomalmente entristecen con intensidad. «¿Sabes, Gustavo? Por lo único que una puede sentirse triste, es por no tener dinero, techo, o la comida. Esa gente es infeliz. Yo solucioné ese problema. Por más jodida que se me imagine, no lo soy. En el peor caso, estoy en la velocidad neutra. El mundo niega muchas cosas; pero yo me burlo del mundo porque mi neutralidad la tengo ya garantiza. Voy a morir muy bien sepultada, con el estómago lleno».

Gustavo, quien se ahorra muchas palabras para no ser cruel con ella cuando la oye, sólo dice: «Wow». Que equivale a 'cada cual, con su cuento'. Es que él, ni quiere su falso amor ni odio, ni su mínimo odio. La cree peligrosa porque si se lanzara una bomba sobre la ciudad en que vive para matar a los pobres y los indeseables, por cualquier razón axiomática, diría: Muerto el perro se acaba la rabia.

Es por lo que ella admira la época en que no había tanta zozobra por la pena de muerte. Si hay criminales, lo mejor es matarlos para que se acaben. Cree que a los depredadores sexuales, se les debe castrar y, si un ladrón hay que sea empedernido y reincidente, que les corten la mano con que hurta. A de Gustavo, Miss Meteoro debió ser una excelente coetánea para la época y ciudad en que se instituyó como la mejor jurisprudencia el Código de Hamurabi.

Por lo general, a él no inspira confianza, como persona persuasiva y sincera, ni ella no ninguna que tome por sentado lo que se llama el Sueño Americano, como si el precedente del soñar un ideal, o la conquista de proyectos humanos productivos, naciera en Norteamérica con la gabachada. Miss Meteoro conversa mucho sobre sueños americanos y, a los cinco minutos de oírla, la gente se pregunta sobre qué tipo de codicias estará hablando. Mas ella es mediocre hasta en la codicia. No tiene las agallas de ser millonaria. Quizás ni quiere que otro lo sea porque juega a la defensa de la clase media; la que define como clase profesional, o gente con salariio de seis cifras, cien mil año, o poco menos...

Parece que sueño es sólo cosa medida, acumular algo, tenerlo en las manos; así como su sueño (ya que tiene casa, propiedades menores, automóvil de lujo) es ahora otro diploma más para su pared. Un doctorado tras otro. Le importa que se vea. Un diploma grande, vistoso. «Si no me lo dan así, yo lo encuadro en un marco vistoso, chapeteado de oro, si es necezario». Educarse es como un objeto de lujo, educación cosificada, en aras de su salario clasemediero: sus $90,000 anuales, su seguro médico, su temor a un infarto por gorda. «Y que la vida siga y yo cagando de contento».



Considerado así, esta mujer es tan vaga en precisar lo que llama Sueño Americano. Soñar a la americana es tener el derecho, su frase favorita, a hacer ruido. «Tronar los chicharrones». En Norteamérica, los truena el que dice: «Aquí está mi casa paga, mi automóvil del año, mi diplomota de Harvard, Yale, Princeton». Ella ha tenido que conformarse con UC, Berkeley, UC, San Francisco, UC, Los Angeles... La toman por Chicana, aztlanista, mexicana, pero ella es lo vaporosamente universal que se pueda sugerir con la palabra 'mujer moderna / cosmopolita'. El caso de Gustavo es distinto. Educar y si se vale soñat con educarse es para mejor servir y servir debe ser transformar. En algún renglón de profesión y servicio, uno debe transformar algo; tal vez, transformarse uno mismo, hasta que sienta que su felicidad es algo auténtico, no un trasunto de conformidad, por el estómago lleno y las seguridades precarias, porque. aún la vida es incierta. «Quien más tiene, por la accidentalidad de los destino, puede verse bien abajo, en pérdida total». Y educarse-transformarse es prepararse para ese momento, sin pensar en lo atroz y lo trágico, ir armónicamente a donde quiera que la vida conduzca.

En cambio, tal parece que, cuando su colega habla sobre la posmodernidad de los sueños alcanzables en Norteamérica, describe una estrategia, no para lograr un ideal positivo, o plan de vida que la armonice con otros soñadores y su circunstancia, sino su obsesionarse de modo resentido con algo diferente al ancestro, o lo que se tuvo logrado. Ella parece convencida de que no hay raíces o su pasado es una mierda. «No todo ha sido una mierda antes de la posmodernidad. No se me amargue, doñita», le dice a quien no admite que haya consolaciones.

En fin que sólo es posible soñar en inglés y soñar de este lado. En México, ningún sueño se tiene, o se tuvo. No ella. Los sueños comienzan en los EE.UU. y sólo aquí se concretan. Si soñar es tener ambiciones, en ninguna parte del Tercer Mundo se puede soñar. Allá los sueños serán fraudulentos, o sueños menos sublimes y valederos, que los sueños que tienen en los EE.UU.. Le gusta hablar sobre ese fraudulento México de los López Portillo y sucesores y de gente como Echevarría, gente masacradora de estudiantes. Ese es el tiempo en que muchos de sus hermanos dejaron México.

Tal parece que el alma de esta mujer fue inventada por un mito gabacho. Tal parece que también inventaron la inteligencia y la civilización. Inventaron el sueño. Inventaron el progreso. El hilo negro y la última CocaCola del Desierto. Cuando ella comienza esas filosofadas tan mafufas sobre el Sueño Americano, él la deja con la palabra en la boca y corre con la excusa de que le han entrado ganas de mear.

Hoy que habría conversado con gusto sobre el recuerdo de la «Niña de Guatemala», no la del poema de Rubén Darío, sino la de la alumna que tuvo, oriunda de El Quiché, la que regresó a su país por un asunto de luto, él no ha encontrado a ninguno confiable. Esta colega vino con la cantalela de sus sueñitos americano de vitrina. Y no dejará que él hable, o acote nada. A Gustavo le habría gustado que, a su lado, estara una persona sensible de veras que entienda cuando él diga, como su alumna guatemalteca, que él también ha comenzado a sentir que pertenece a la «sociedad de almas», más tibias que calientes, pero nunca expansivas como una bomba caliente.

Mas entiende que en la sociedad que vive, el ideal es que esté entre The Hottest Peoples To Look At. En el peor sentido libidinal en que se le puede juzgar, Gustavo se ha sorprendido que haya en la Dirección Escolar quien haya dicho de él que hay que observar a esos Latinos Calientes que, siendo maestros, se atreven a mirar y aprovecharse de las bellacadas y calenturas de las hermosas adolescentes que son sus estudiantes. Intuyó, de paso por la oficina que alberga el Achievement Reinforcement Center (ARC) que chismeaban en torno a él; pero, hipócritamente, el grupo cambió el tema. No se trata de un varón. Se aludía a la educadora Naomi Pérez. El Caso de la Saddleback HS. De súbito, la Latina Caliente es una maestra de Brea que tuvo sexo con un menor de edad, uno de esos «estudiantes calientes».

Esta hipocresía del grupito de docentes y empleadas aburridas hizo que avanzaran, atropellándose unos a otros, una hilera de pensamientos que alguna vez leyera de Elsa Maxwell (1883-1963), escritora norteamericana. No acierta a mediatar cuán fidedignamente se le vienen a la cabeza. Mas se siente, como si camina entre las tumbas de un cementerio, asaltado de frustración más que de odio. «Bores put you in a mental cemetery while you are still walking». «A bore is a vacuum cleaner of society, sucking up everything and giving nothing. Bores are always eager to be seen talking to you». «I don't hate anyone. I dislike. But my dislike is the equivalent of anyone else's hate».

¡Si supieran que siente nostalgia por una niña fría en un mundo caliente! ¡Si supieran que su mente se ha ido con ella, su mejor alumna, a Guatemala y con ella se sumerje en un río fluyente de aguas refrescantes y acariciadoras, como en el poema de Darío, que cita el lugar donde María García Granados se ahogó! ¡Qué deseos él siente hoy de besar en las sienes a una niña fría, como aquellas dos! Y, besarlas en la frente: 'era su frente, -¡la frente / que más he amado en mi vida!', habría escrito nuevamente Darío, si con él hablara.

Ha recordado a un niña que, al pie de un campesino vestido con traje típico, como si representara alguna clave gráfica, dibujó un gato con la carita asombro y la cola entorchada. Ese gato lo absorbe en aras interpretativas. Representará algo comunicado. Un día buscará los poemas sobre los gatos que Baudelaire escribiera. Uno, si mal no reuerda, y rememoa bien los versos, diría:

Los enamorados ardientes y los sabios austeros
aman igualmente en la edad madura
a los gatos poderosos y dulces, orgullo de la casa
que como ellos son friolentos y como ellos, sedentarios.


¿Habrá tomado aquella Niña de El Chiché de este contexto su sabiduría para definirse friolenta, al mismo tiempo ardiente? ¿Será su gato al pie del campesino el símbolo de su alma? Nunca olvidará la reflexión suya en The Journal y guarda la tarjeta con el dibujo del campesino, en traje típico, como tesoros compartidos de una alma poderosa y dulce. Ella es el orgullo de su experiencia en la escuela y... ¡qué pena no verla guardarse! Desgarrador ese día que se fue del campus y le dijo: «Me regreso a mi país. Ahora que entraba al Programa de Estudiantes de Honor en CHS».

Y se despidieron y, aún la consoló. «¿Para qué sirve un maestro que no consuela, que no anima a ese 'hijo / hija', no putativo y sanguíneo, que la vida regala y pone en relación directa, cinco días a la semana?» Ella triste porque se va, sin conquistar un sueño americano / guatemalteco / su diploma de la prepara y el honor de haberse educado con estudiantes aplicados, los mejores de la escuela. Seguro que han escrito que ella es una desertora, fracaso estadístico de la CHS, no siendo cierto. De modo que, pensado que la gatita friolenta, con la colita en alto, es un símbolo del alma de la Niña de El Quiché, le dijo:

«¡Qué pena que te vayas! Salúdame a la gatita que dibujaste en la tarjeta de nuestra despedida». Lo que le dijo, no fue necesariamente en tono de consuelo, fue un elogio: Que dondequiera que ella fuese es la más digna, curiosa, poderosa, incontaminada, de las niñas que ha conocido, la mejor de sus alumnas, la más perspicaz. Tendrá más vidas, éxitos y honores que la sigan, que un gato.

Gustavo recuerda el día en que fue a averiguar qué tipo de clasificación estadística aplicaron a esta alumuna por su abandono de la escuela. Efectivamente, que desertó. Que se fue porque le dio la gana, bajo la excusa de que sus padres se iban a Guatemala. Ella no explicó si regresaría y lo que necesitaba, al irse, fue el privilegio de un permiso de ausencia temporal. Se fue de golpe y porrazo, como quien se va de pinta de la escuela / dándose 'in defiance of authority'. Asumieron que los niños son mentirosos, desdeñosos, caprichosos y no creyeron lo que ella les dijo: Que tuvo una imprevista necesidad de irse.

«¿Cuándo? ¿Y por cuánto tiempo».

Ella respondió: «No sé si volveré. Es que no somos residentes legales».

«A la Dirección escolar no le importa tu estatus. La Ley 187 fue declarada inconstitucional. No vamos a expulsarte por eso; pero, firmaste un 'compromiso de estudiante', quedarse en la escuela», le dijeron.

La niña del El Quiché no tuvo la autoridad para determinar 'pues me quedo'. Es que sus padres se la llevan y, sin ellos, el mundo caliente la lastimaría. No dio más explicaciones. «Es que me tengo que ir».

No lo dijeron. Sólo pensaron en torno a ella: «Otra a quien la embarazan. Otra que deserta de la escuela y se va sin diploma». Malinterpretaron su alma gatuna en el ARC, concluyó que la niñez es

Ernesto Schóo es otro de los autores que describió el alma de los gatos y Gustavo leyéndolo asiente, cree lo mismo, y se lo aplica a la niña que se fue: «El más digno y el menos sumiso, desdeñoso, tiránico, malicioso y travieso, el gato ha atraído tanto a los artistas, porque lo mismo que ellos, es una criatura todavía independiente en un mundo donde serlo cuesta cada vez».

Indice / Novela «Dice Gustavo el maestro / Carlos López Dzur

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Jorge Luis Estrella (Argentina)
Este


Aquí estoy, al Este de ningún río,
de ningún puente, de ningún dique,
y está bien habitar al Este
aunque sea de ningún lado
porque facilita los discursos
especialmente para disimular la más común
de las muletillas.
Por ejemplo, voy a decir que en esta tarde
de marionetas húmedas
este... este... este...
el silencio este... me grita palabras obcenas
este... este... y me refugio en las entrañas
este... cálidas de algún reactor nuclear.
Me quedo obnubilado este...
entre mariposas cibernéticas,
lujurioso de pudores este... radiactivos,
radiante como losa de departamento,
me quedo hurgando el Este este... de la nada.
Y yo que tengo el Sur en el ombligo,
el Oeste en la manga y mi norte este... es el Norte,
digamos la quebrada de Humahuaca,
me afinco este... al Este de cualquier achura,
al Este de un delirio calculado este...,
al Este del fantasma de la noche.
Y los que tienen el poder este... me miran,
no me sacan los ojos de los ojos
y si supieran que existo me sacarían los ojos este...
este... este... me robarían el pan y las sandalias,
me dejarían calvo y en pelotas diciendo
este... este... este...

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El biombo de Tökugawa

Un argentino mira, en Missouri, un biombo japonés de papel pintado, época de Tökugawa. El dibujo se extiende en forma continua sobre las seis hojas y, en cada hoja, pasta, descansa o se encabrita un caballo. Los ojos del argentino son argentinos, el biombo es japonés, Missouri es un estado norteamericano. ¿Los caballos son japoneses?. No se podría afirmar eso, ni negarlo.En ese instante, entra al museo una sueca y le pregunta, en inglés, al argentino: —¿Qué está mirando? Éste, en inglés, dice: —Soy argentino y estoy mirando, en Missouri, un biombo de papel pintado, época de Tökugawa. La sueca, ahora en japonés, le pregunta al argentino:—Si yo también miro el biombo japonés, ¿seguiré siendo sueca o me convertiré en japonesa como el biombo de la época de Tökugawa, en argentina como sus ojos o en norteamericana como este edificio público en el que estoy con usted?». El argentino contesta, en japonés: «Seguirá siendo sueca, tal vez una yegua sueca olfateando a los seis caballos, pero sueca». Entonces, la sueca, en sueco, dice: «He leído que, en Argentina, hay una inmensa pampa húmeda repleta de caballos. Yo quisiera ser una yegua sueca y que usted fuese un caballo argentino y que hiciéramos el amor aquí, en un museo de Kansas, Missouri, Norteamérica, frente a un biombo japonés de papel pintado, época de Tökugawa». Luego de escucharla, el argentino se va, molesto por no entender el idioma.

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Calle con cielo

La calle tiene un cielo
pegado a las espaldas de los muertos
y camino la calle
con recuerdos que olvidaré
cuando la noche nazca.
No sé por qué los pies a veces duelen
como un alma cortada a pedacitos
y camino la noche de los muertos
con un sol en las manos.
El fin está en el principio,
allí donde se encuentra lo que se escapa
y somos lo que somos
caminando el abismo
que soñamos.
Los animales están en la guarida
con el hocico lleno de nostalgias
y voy sembrando flores ya marchitas
mientras camino
la selva
de mi casa.
¿Por qué será
que siempre pierdo los anteojos
y ando a ciegas
por patios sin geranios
y me choco con todos los fantasmas
de mi futuro?
La vida tiene tumbas
escondidas
en los recodos de cada circunstancia
y caminamos
con los pies que duelen como un alma
pisando las espaldas de los muertos.

© Jorge Luis Estrella

[Jorge Luis Estrella nace en Zárate (Provincia. de Bs. As.) en 1944. donde vive hasta 1958, en ese año se muda a Villa Carlos Paz (Provincia de Córdoba), y desde 1973 vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se recibe en 1969 de Licenciado en Literaturas Modernas por la Universidad Nacional de Córdoba. Año en el que publica, con otros cinco compañeros de Facultad, Sésamo, abrite. En 1972 obtiene el segundo premio en el Concurso organizado por el Teatro Gral. San Martín con la obra La Pulga, estrenada en el 2003. Son puestas en escena además sus obras: Filoctetes, versión libre de la obra de Sófocles, Dulce mamá, Turrón de almendras e Invasiones. En 1997 construye una libreta digital con poemtos (poemas-cuentos) e ilustraciones propias con el nombre de El moribundo y otros poemtos. También digitalmente, desde el 1998 al 2000, realiza varios publicaciones que pretenden poner algo de orden en todo lo escrito hasta allí y darlo a conocer. Forma parte de los grupos literarios «La luna que...», «Gente de Lunes» y «Utopoesía». Ediciones Muestrarios publicó su libro Menú ejecutivo.
Blog / Entrevista a Jorge Luis Estrella: En Poetas Contemporáneos / En: Zona de Minicuentos]

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Eduardo Espósito
El ángel


Todos guardan un monstruo debajo de sus camas
una sustancia viscosa
gris
inacabada
la gestación interrumpida de algún ángel
olvidado de Dios y de los hombres
todos lo alimentan cada noche
con la leche nutricia de sus sueños
y lo malcrían en mundos más allá de las palabras
en parajes de óxido y de nieve
y cuando todos salen a cumplir con el día
ellos arrastran sus ventosas debajo de otros muebles
Deambulan por la casa
son sobras de la sombra
oscuridad

Todos guardan un monstruo debajo de sus camas
una mascota para el sueño
pero nadie se fía en verdad lo suficiente
como para dejar colgar su mano
hacia el fondo de esa pena.

Colaborado en
Eduardo Espósito

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Fanny G. Jaretón (Argentina)
Gotypeo


Hace días que pensaba
en vos
en agua lluvia
en agua clara
en agua menta
despertando los pulmones de la vida.

Pensaba hasta que se desbordó
la memoria.

Pensaba en vos y apareciste
como un relámpago de fuego:
tu Palabra.

Fanny Jaretón: Poetas de Córdoba

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La energía poética…

Muchas veces nos contentamos con los axiomas que por época nos con/tienen.

¿Estaremos capacitados para romper los viejos paradigmas y hacernos Eco por lo que la vida nos merece?

Tuve la oportunidad de leer un libro de reciente publicación, escrito por un psiquiatra, avalado por el laboratorio que le provee la medicación a experimentación y hacía una suerte de tratado a partir de una buena exploración / investigación donde abarcaba una banda de artistas/poetas como Fijman, Artaud, Van Gogh, Lautreamont y hacía el enunciativo entre Arte y locura.

En hora y media me terminé el libro, segura de que me suicidaría y a corto tiempo. Me volví sobre los pensamientos y articulé una expresión grosera.

Pienso que nosotros los escritores, digo en ellos para los que escribir es un ejercicio que está en nuestra naturaleza, digo de nosotros que somos revolucionarios porque tenemos una perspectiva de la visual con una comprensión diferente…

Digo que deberíamos empezar a defender nuestro lugar como de Privilegio. Y lo digo asumiendo que la locura es simplemente «un estado diferente de conciencia». Lo digo anteponiendo la seguridad, que cada vez que la gente «vulgar», tómese como componentes de la masa- no comprende de ese estado que nos sucede y nos seduce, entonces nos «amarran» con el chaleco de fuerza, o como en el caso de Artaud, que terminó su vida como consecuencia de doscientos electroshock, o Fijman que por toda identificación portaba un número colgando sobre su pulgar del pie en un nosocomio mal llamado casa para enfermos mentales.

¿Alguien se animaría a asegurar que todos ellos, según la obra heredada, eran diferenciados condenables?

Tal así a Juana (de Arco) la Loca la quemaron junto a muchas otras por tratarse de brujas.

¿Esa banda de artistas representa a la gran comunidad de los que lo somos?

¿Qué hay del Ay?, puesto por los físicos cuando se preguntaron: ¿Y el átomo? ¿Qué pasa cuando se llega al átomo?

Los científicos al querer atrapar al universo de las subpartículas cuánticas mediante la Razón y la Lógica, no previeron que todo iría a parar a la más pura concepción poética del Surrealismo, dándole la razón a Niels Bohr, quien dijo: «Cuando se llega al átomo, el único lenguaje posible para explicarlo es la Poesía». Y ésta no ha sido una ingeniosa frase, una boutade (ocurrencia). Es el fruto de una profundísima intuición en concordancia con la energía poética, que es la energía física.

Es difícil de creer pero es así.

Por todos estos valores arriba sufridos creo que nuestro compromiso es limpiar a la poesía de obstáculos que la perecen, subirla al estrato que se merece y por el cual deberíamos ser merecidos.

Si por compro / meterse sea con la Belleza-esa estética, con el instinto genuino y con la Vida.

Llegar al Lugar Alto.

Me preguntaron qué es la poesía, y sin titubeos: «Poesía es la única posibilidad que tienen nuestros ojos vedados para ver a Dios». Y ahí la puerta que nos abre al compromiso para todos aquellos que nos renuncian, esa manera despreciable cuando apartados no nos quieren Ver.

Fanny G. Jaretón / En «Poemanía»

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Ajustes de cuenta

Tengo claro el objetivo:
Y haber atravesado el día punteándolo
Y haber caminado en las piernas de la noche
Y trazado el tornaluz desde tu silencio a mi anarquía.
Doy diente con diente, mordida indefinida sobre el labio
que hiere tu arrogancia.
Los cálculos del hacia vos
me hacen desconocer los límites del hombre.
Me pesan las privaciones vaciadas de tu imagen caliente.
Yo amo y es mañana.
Yo amo con la lengua que lame las espinas de tu corona.
Yo amo con las manos que aman a tus pies escarnecidos.
Imparidad de los colores me obligan al purpúreo
Obliga al ojo a ver como siente ardor el que me toca y es tocado.
Decir mi nombre unido a tu apellido es un hallazgo fácil.
Sólo basta no apartarse del objetivo:
Permanecer echados de pelvis al amor
Frote por frote la confianza
La culpa será devorada por el fuego
Mi garganta profunda que ahoga la distancia.

Fanny G. Jaretón

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Inconformismo

¿De qué me quejo?
Tengo la soledad acechando a mi cuerpo
y un cuerpo inquieto de buenas vanidades,
un color grisáceo en primavera
que taladra el jardín con aroma escondido.
Tengo las costillas izquierdas doloridas
de dormir siempre para el mismo lado,
solitario,
y un buzón de quejas que me escribo y examino
dándole la importancia que no se encuentra.
Tengo un mullido sillón que se desvencija
con lecturas foráneas
y un lápiz que termina de hacer sus deberes:
un poema más entre tantos guardados
que sirve para descuartizarme
por los horizontes de deseos insatisfechos,
tengo la cerviz mirando siempre a tierra
los zapatos desde ayer no quieren caminarme
y terca, en pleno desconsuelo,
haciéndome un recuento necesario
y preguntándome a mí, a otro no tengo
¿de qué me quejo yo exactamente?

Fanny G. Jaretón

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Manuel Rico
La serenidad lúcida de Blas de Otero


Hojas de Madrid con La galerna, editado por Sabina de la Cruz, viuda del poeta, se revela como un libro mayor. Los poemas, en su mayoría inéditos, fueron escritos entre 1968 y 1977

Más de treinta años después de la muerte del poeta bilbaíno, acaso el más hondo y exigente de su generación, aparece, como antesala de la próxima publicación de la poesía completa, su tan esperado libro inédito Hojas de Madrid con La galerna con prólogo de Mario Hernández y edición de Sabina de la Cruz, viuda del poeta y profunda conocedora de su obra. Al hablar de libro inédito es obligado hacer algunas precisiones: se trata de dos poemarios en un solo volumen; casi la mitad de los 306 poemas que lo integran han sido publicados, en las últimas tres décadas, en revistas, antologías y recopilaciones varias; el resto «han permanecido rigurosamente inéditos hasta hoy», tal y como subraya Sabina de la Cruz en su nota previa.

La ordenación, decidida por la propia Sabina , es cronológica, puesto que Blas de Otero siempre fechaba cada poema. Ello no obsta para que Hojas de Madrid con La galerna sea, en su condición de libro, de propuesta global, una obra inédita. No compuesta, como pudiera pensarse, por materiales sobrantes, prescindibles, sino por textos a la altura de lo mejor de su autor, de un altísimo nivel y de una madurez serena y contagiosa, casi perturbadora, que mira a César Vallejo, a Machado, al Alberti del exilio, a Nazim Hikmet, a Rimbaud entre otros. Acaso quepa objetar a su edición la falta de un índice que informe al lector de qué poemas son rigurosamente inéditos y cuáles y dónde fueron publicados el resto.

Todos ellos fueron escritos entre julio de 1968 y mayo de 1977, años de tránsito a la democracia, y de esa peripecia existencial habla la primera parte (el primer libro), Hojas de Madrid. La integran poemas apegados al tiempo histórico, en los que las urgencias de un compromiso construido desde su nunca negada militancia comunista se ven cruzadas por un hondo deseo de serenidad, por un impulso vitalista, de gozo de lo cotidiano, de recuperación de la memoria de la niñez y de reconciliació n con los paisajes y escenarios de la juventud. Todo ello, atravesado por la experiencia de un amor renovado, por la conciencia de la enfermedad (fue operado de un tumor pulmonar) y por la presencia de la muerte. La primera sección de Hojas la constituyen poemas compuestos en Madrid, recién llegado de Cuba, en el proceso de adaptación a una realidad nueva.

En la segunda, será el viaje a Bilbao, la recuperación del mar y de los paisajes de la infancia y los amigos. Las dos últimas secciones nos muestran a un Blas de Otero muy poco conocido: una poesía intimista (aunque siempre con ventanas a lo colectivo), sencilla y culta a la vez, una poesía de lo cotidiano, en la que el amor, la casa y sus rincones, un raro fervor doméstico, juegan un papel esencial. Un aire de sosiego, cierto distanciamiento irónico que bromea con la tradición y una madurez vital hija de los más duros años de la dictadura encuentran cauce en una lírica de gran tensión expresiva y formalizada, siempre con eficacia y originalidad, mediante las más diversas opciones (sonetos de una difícil e innovadora perfección, verso libre de tono conversacional, casi prosaico, juegos vanguardistas, poemas breves de factura clásica, canciones populares o con ecos de la lírica medieval).

En La galerna encontramos la crónica poetizada de los estados depresivos del poeta durante los años 1973 y 1974. Aunque la mayor parte de los poemas trata de la intimidad más honda, de la pugna de Blas de Otero con una realidad hostil, dura, condicionante de sus equilibrios emocionales, el poeta no abandona la ironía, ni la reflexión sobre la poesía como bálsamo para las heridas propias y ajenas (la enfermedad, el niño perdido, Vietnam, Camboya), sobre la moralidad del poema y el misterio de la escritura y sobre su experiencia viajera, casi nómada, durante dos décadas. Es una poesía moderna en su acepción más profunda, una poesía directa que no desdeña el experimento y que bebe de la complejidad del yo, que tiene algo de trastienda íntima, de recámara del libro Hojas de Madrid y en la que experimenta y juega con el lenguaje a pesar de los estados depresivos que la originan. Si la tardanza en la aparición de este libro generó no poca desconfianza respecto a su contenido, llevando a pensar que los mejores poemas estaban ya publicados en revistas y antologías, su lectura desmiente de modo radical esa sospecha. Estamos ante un libro mayor, ante uno de los más importantes poemarios publicados en lo que va de siglo.

Tomado de: © EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España]

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Carlos Adalberto Fernández (Argentina)
Los despojadores


Todo comenzó la noche –maldita noche- en que tuve un extraño sueño. El diablo y yo discutíamos acaloradamente (yo acalorado, el tenía algo de frío) acerca de las habilidades requeridas para descarnar y para deshuesar.

Con arte, sin huellas. No confié en que fuera simplemente un sueño. El diablo hacía generaciones que me seguía los pasos. Me desafiaba constantemente; el trofeo: mi alma.

En el sueño quedamos en que él me deshuesaría limpiamente, sin lesión de nervios, carnes, pieles, etc. Yo, por mi parte, apostaba a dejarlo puro hueso, una calavera, bah. Su trofeo: mi alma a su disposición; mi trofeo: su
reclusión absoluta por 777 años. En un horno, por supuesto, sin crueldades improcedentes.

Por la mañana no me dí cuenta de nada, hasta que al decidir lavarme las manos, sólo una de ellas se presentó a la cita con el jabón. La otra gesticulaba histéricamente a un costado. Podía levantar el codo, con la mano colgando como un trapo. Cúbito y radio izquierdos habían desaparecido. Llamé a mi dentista y acorde una cita por la tarde.

Al día siguiente me llevó toda la mañana una pierna ortopédica, por ausencia de tibia y peroné derechos. A los gritos exigí a mi dentista que se apurara La silla siguiente era hermosa, toda comandada por la mano derecha. Cuando se fué el dentista cerré todo, puse comida en el piso, en un lugar vacío en el salón y ahí me puse a dormir. Al despertar ya casi no tenía movimientos, sólo podía reptar trabajosamente.

Esa noche el diablo se me presentó en el sueño. Me dijo que no valía la pena demorar el final. Estuve de acuerdo. Cuando me desperté comenzó la operación final. Con ademanes artísticos me fué presentando uno a uno los huesos que me extraía. Me quedaban sólo los de los hombros, cuello y cabeza, para poder dialogar. Cuando terminó, luego de disfrutar su triunfo un momento en silencio, me cepilló, me entalcó, me perfumó y me colocó, bien estirado, con
la cabeza apuntando al sillón. Al rato dijo que debía hacer la tradicional foto del cazador. Se descalzó, me acercó más a su asiento, calculó todo, activó el disparador demorado de la cámara, la ubicó adecuadamente y vino corriendo a su lugar. Con sonrisa triunfante colocó su pie de vencedor encima de mi cabeza. O eso creyó. Haciendo fuerza con mentón y cuello, me encogí, retrocediendo mi cara unos centímetros. Abrí mi boca lo más que pude... atrapando el pié distraído. Clavé mis dientes, abriendo sus carnes y derramando el Agua Bendita brotada de mis colmillos falsos, rotos a la primera presión. Pataleó un tiempo, pero pronto comenzaron sus carnes a incendiarse lanzando un humo pestilente. Al rato sólo quedaban huesos brillantes y limpios.

Ahora tengo por delante 777 años de tranquilidad. Soy el felpudo preferido de una familia que me mima, aunque se enoja cuando muerdo a algún distraído. Lo que más me gusta es cuando me bañan y luego me cuelgan en el tendedero, al sol.

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Liliana Varela (Argentina)
La nena no puede-ni debe


La nena no puede-ni debe
faltar al código.
Ella es la esperanza,
el muro, el roble
y el futuro sin consentimiento previo.

Ella quiere abandonarse toda
mutilarse de a poco
pero no puede ni debe
porque la carga es pesada
porque el fruto no puede volverse oruga
ni putrefacción.

Ella quisiera escapar de sí misma
ser libre -no esclava
de su propio altar.

No desearía idolatrarse
no querría iconizarse
ni vestir de nieve
cuando el aire es tan negro.

Pero la nena no puede ni debe.

La cruz pesa tanto
y debe esconderla
seguir siendo risas
lágrimas de risa
aunque las inunde la sangre.

¡Ella no quiso no poder-ni deber!
¡no eligió ser santo de devoción
ni última esperanza!

Ella sólo sabe que será antifaz
mientras haya un latido dentro del pecho...


Liliana2010 / Serie En otra piel

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Mi Señoría: un clásico de la farsa política puertorriqueña

Mi Señoría, la obra maestra de dramaturgo puertorriqueño Luis Rechani Agrait será llevada a escena por el Conservatorio de Arte Dramático del Ateneo Puertorriqueño en su estreno este viernes, 11 de junio de 2010, en el Teatro del Ateneo, en funciones viernes y sábados a las 8:30 pm y domingos a las 4:00 pm.

Mi Señoría es una farsa cómica sobre la política puertorriqueña que se ambienta en los conflictos eleccionarios de los años 30, enmarcados por la compra y venta de votos para lograr el poder. Estos «chanchullos políticos» elevaban a puestos políticos a hombres de poquísima cultura pero de mucha verbosidad, a quienes les era «completamente inverosímil» el principio del bien ciudadano, si con ello recibían las prebendas de la corrupción. Es por ello que Rechani Agrait escribió una obra de amplia relevancia a la época actual.

Mi Señoría trata sobre los esfuerzos de Buenaventura Padilla para ganar las elecciones como diputado de la Cámara en un partido obrero que lleva 20 años en la lucha política. La cómica incultura de Buenaventura Padilla, sus pequeñas vanidades, sus escapes fuera de la ley y la nobleza de su causa, pasan por la escena camino a su angustiosa tragedia, mientras hace el ridículo propio de su desventura en una hilarante comedia.

La obra es protagonizada por Nelson Alvarado, Verónica Rubio, Ricardo Santiago, Jorge de los Ríos, Olga Vega Fontánez, Emilio Graciano, Ricardo Magriñá Vélez, Eddie Fuentes, Héctor Sánchez y Carlos Piñero entre otros actores del Conservatorio de Arte Dramático del Ateneo, bajo la dirección de Luis Javier López, director escénico laborante del Conservatorio.

«Mi Señoría» estrenará en seis funciones en el Teatro del Ateneo desde el viernes 11 hasta el 20 de junio, en funciones viernes y sábados a las 8:30 y domingos a las 4:00 p.m. en el Teatro del Ateneo en el Viejo San Juan. Para más información llamar al 787-977-2307.

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Leonel Flores Magallanes
Epitafio


Se ha ido
Claudicación
Encuerado verbo
Balazo y cruel
Se recompone el pensar
¿Será fácil pensar?
Animales cabrones
En voces retailantes
Presumen del Ser
Artificio aledaño a la nada
Perdidez ufana
Sin lisonja puñetiada
Hablando claro
El Sol vale mis huevos
La Luna ha muerto
Has muerto en tus ideas
Simón
He muerto
Reconstruyendo voy
En acción vivo
He muerto
He dicho
He muerto
Camina calles
Llega al final para que mueras
Imbécil tú
Imbécil yo
Búsqueda revocada en podredumbre
Amelcochada cultura que me dieron
Sin razón
Metafísica
Liandra cultura
Me muero en mi conocimiento atroz
Valedor
Sin encontrar respuesta
Muerto soy
He muerto
Putos *

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Guzmàn Lavenant (México)
La vida


¿En qué lugar de la ciudad,
entre estas calles de sonidos y unas amplias soledades,
te encuentras tú?
¿En qué ventanas te reflejas?
¿Vas de noche bajo luces inventadas
o de día entre ruidos de tambores
y sonrisas fabricadas a los gustos de los clientes y peatones?
¿Dónde existes?
¿En el valle?
¿En la playa?
¿En el agua de los ríos?
¿O dónde sea que no sea entre estas calles invadidas
de mentiras, apariencias o vanidades?

Guzmàn Lavenant

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Galán

que refleja el agua de la fuente
la luz de alguna estrella,
me llega aquel recuerdo del perfume
de esa planta verde de tu tierra.

Allá es galán, acá huele de noche,
que llena de su olor la casa entera.
Recorre luego toda la calle para buscar
los aromas de las rosas y los claveles
en los jardines silenciosos de la esquina

[ALBERTO GUZMAN LAVENANT: Nacido en Tijuana, B. C., México, es docente universitario. Colabora en las revistas y grupos Muestrarios y otros].

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Rachell E. López Ortíz (Puerto Rico)
Trece años después… con Silvio Rodríguez


El viernes 29 de mayo de 2010 fue nuestra primera cita con un Silvio Rodríguez simpático, relajado y conversador. Junto a su grupo, quienes lo acompañan desde hace seis años, se mostró muy abierto a la prensa que le inundó de preguntas que transcurrían desde la situación sociopolítica cubana, su presencia en territorio norteamericano, la huelga de la UPR y su música. Vale destacar el incidente con el reportero Juan Manuel Caba, de América TV (Miami), y las preguntas sobre sus expresiones y la doble moral en relación al tema de la situación política de su país. Desde esa primera cita, una conferencia de prensa con un alto matíz político que evoca ese misticismo con que se mira la Cuba actual, Silvio nos dejó muy claro dos cosas: cuál es su posición sobre la misma y su respaldo a nuestros estudiantes: “yo soy de los que defienden la Independencia de Cuba. Otros defienden otra cosa y están en su derecho». En torno a la polémica huelga de la Universidad de Puerto Rico, apuntó:

«Esta generación de jóvenes puertorriqueños inaguran un lugar en su civismo. Están conquistando con esta huelga un lugar en su historia cívica y en su historia como puertorriqueños. También considero que lo están haciendo desde el punto de vista personal, no sólo por el fin. Imagino lo que será para cada uno de ellos y para todos participar en una acción como esta, que es estratégica, un sentido de visión de lo que debe ser el futuro de Puerto Rico. Lo que están defendiendo es que no se cierre la universidad, que las clases más bajas de este país tengan la oportunidad en un futuro de llegar a la universidad. Me parece tan hermosa esa lucha, que es imposible que no la apoye con todo mi corazón y con toda mi inteligencia».

Por fin surgió la pregunta que nos llevó allí: ¿puedes decirnos algo sobre lo que sucederá en el concierto? Obviamente, la aceptación de los compañeros periodistas y la reacción de nuestro entrevistado no se hizo esperar: «yo de eso, realmente no sé nada» en obvia alusión al giro que había tomado la conferencia. Ese sería el preámbulo a nuestra SEGUNDA CITA (título además, de su reciente producción discográfica), Trece Años Después... su concierto en Puerto Rico?

El cantautor cubano Silvio Rodríguez Domínguez se reencontró con el público puertorriqueño el domingo 30 de mayo de 2010 a las 4:30 de la tarde en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot en Hato Rey. Inició su concierto con el tema Claro de la Luna, dejando «claro» desde el inicio su impecable calidad vocal, al igual que la magistral ejecución de su inseparable compañera, la guitarra. El público acogió esa primera interpretación con una ovación que duro varios minutos.

«Buenas tardes, buenas tardes. Estamos muy agradecidos porque hayan dedicado un rato de sus vidas para estar con nosotros. Muchas gracias por estar aquí. Debuté un martes 13 y, a la verdad, no me ha ido tan mal», señaló. Le siguieron El papalote, Cassiopea, Carta a Violeta Parra y El necio, esta última, acompañado por el público que fungió como su «coro» el resto del concierto. La Canción del elegido la dedicó a los cinco presos políticos cubanos que sufren condena en Estados Unidos.

El tema Escaramujo sirvió para reafirmar su apoyo a los estudiantes puertorriqueños que luchan por mantener un sistema público de educación superior:
“La educación no es un negocio. Entonces, esta canción se la quiero dedicar a todos esos jóvenes que se están sacrificando y que habla, precisamente, del derecho a la enseñanza», dijo, ganándose nuevamente los aplausos de un público que anhelaba su presencia y que le favoreció con un lleno total.
Valga señalar que entre los asistentes se encontraban el ex gobernador Aníbal Acevedo Vilá con su esposa y el actor puertorriqueño Benicio Del Toro, merecedor de un Oscar precisamente por su papel protagónico del Comandante Ché Guevara y a quien Silvio reconoció como su amigo personal y agradeció su presencia.

Uno de los momentos estelares de la noche y que diluyó el velo de misterio sobre si habría de suceder lo fue la presentación de a quienes reconoció también como grandes amigos: Roy Brown y Zoraida Santiago, quienes muy acorde con la tónica patriótica que había capturado la presencia del trovador cubano en nuestra isla, interpretaron a dúo Boricua en la Luna y Oubao moin.

De regreso al escenario, el intérprete de la llamada Nueva Trova Cubana siguió con Cita con los ángeles, Pequeña serenata diurna, Mariposas y Óleo de una mujer con sombrero. entre otras interpretaciones que dieron la oportunidad a los asistentes de disfrutar del magistral grupo músicos que le acompaña, integrado por el trío de cuerdas Trovarroco (Rachim López - Director, Michel Elizalde – Tres y César Vacarrón – Bajo), el baterista y percusionista Oliver Valdés y la flautista y clarinetista Niurka González (su esposa), quien se ganó la segunda ovación de la noche con su interpretación en flauta del tema La maza, que estaba pautada como cierre.

Pero a insistencia del público, Silvio Rodríguez entró nuevamente con su banda para interpretar Ojalá, seguido de La era está pariendo un corazón, que dedicó a Benicio Del Toro, Demasiado (incluída en su nueva producción), Te doy una canción, la cual dedicó al jóven cubano Carlos Muñiz Varela, quien fue asesinado en Puerto Rico en 1979. El cierre vino con Unicornio azul, que fue cantada al unísono por los asistentes.

Creo que trece años de espera valieron la pena para que Silvio Rodríguez revalidara en nuestra isla como uno de los íconos de la Nueva Trova cubana y de la denuncia de la situación sociopolítica que caracteriza el enigmático régimen cubano. Su visita no pudo ser en un momento más acertado, en medio de la esfervecencia y especulaciones sobre el tema de la isla hermana. No es casualidad que el favor del público se mantenga a través de los años. Y es que su mayor equipaje es el sentimiento, la pasión y una poesía que denuncia, lo que otros callan. Un Silvio analítico, un hombre, como el mismo señala forjado por su condición de cubano y por su propia historia. ¿Demagogia u objetividad? Puede ser. Imagino que esa misma visión con la que define la revolución y a la que gustaria quitarle la «R» es la que ha marcado su trayectoria y lo perpetua en el favor del público: «la revolución es un evento circumstancial, la evolución es una necesidad eterna.... ¡Ojalá! Cuba corra con la misma suerte...»

[Fundación Nacional Para la Cultura Popular].

Fundación Nacional para la Cultura Popular / Rachell E. López

Thursday, May 6, 2010

Mayo 1, 2010, Núm. 59, Orange County





CONTENIDO 59

Fredrick Alberto Higgs, Ph D.
Una hermenéutica kabbalística de la Familia, los Amigos y la Nación

Delmira Agustini
Serpentina
Ceguera

Francisco Antonio Ruiz Caballero
La Serpiente que se retuerce en un Soneto
Huixtilopxtli se Mira en el Espejo

Juan Manuel Pérez Álvarez
Fe íntima / ensayo

Arturo Cardona Mattei
Soy la soledad / ensayo

Ana María Maceda
El aleteo de una mariposa

Favio Ceballos
Respuesta del agua

Ana Lucía Montoya Rendón
Buscado


Juan Sagarda (seudónimo: Santoamor)

Rosa de Sharon
Fundamento y edificio

Carlos Adalberto Fernández
Hace tiempo llegaste

Oscar Portela
Meditaciones

Carlos López Dzur
El atentado contra el rabino Michael Lerner del editor de la revista y Academia «Tikkum»
After Attack on Rabbi Lerner's Home: What you Can do to Help?

José Ramón Santana Vázquez
Textos / sin título

César Vallejo
El buen sentido

Pablo Mora
Madre
Miradla

Dianne Loomans
Reflexiones de una madre

Nelly Jo Carmona
Adentro

Gocho Versolari
Poetas como monos
La noche primera de nuestra edad

Fanny Jaretón
Sisueño

María del Carmen Poyo Martínez
Calles

Ian Walden
Santiago

Bitácoras amigas y recomendadas


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* *

[Lamed, decimo segunda letra del aleph-beyt, con valor numérico de 30. Literalmente, signfica «aprender / enseñar». «Las palabras que te encomiendo [la Torah] estarán en tu corazón»: Dt. 6:6.; Mem, la letra de la Fuente de la Sabiduría o del Agua («Maim») y Guimel, la letra del Camello y del Dar y el Castigar («guemul»). Kabbalísticamente, la «Guimel» simboliza al pregrinaje del Camello, Puentes de Ascenso y Descenso, o Destete / hacia la adultez espiritual].

Fredrick Alberto Higgs (USA)
Una hermenéutica kabbalística de la Familia, los Amigos y la Nación


Para el proyecto personal de escribir sobre el tema de la La hermenéutica kabbalística de la Familia, los Amigos y la Nación en Teth y «El libro de la amistad y el amor de Carlos López Dzur, he propuesto al poeta y el filósofo una serie de preguntas que lo comprometen quizás a nombrar a quienes ama y a quienes excluye de su vida, o reprueba. Respetando el privilegio que concede con su amistad, lo abordamos un segundo día de entrevista, en que sé que le quitamos de su valioso tiempo, y estoy dispuesto a reservar, «off the records», de la grabación lo que nos pide.

—En la medida en que se lee tu obra, desde esos contextos kabbalísticos que desarrollas y cuya aplicación a la sociología del Caribe son tan originales, la misma noción de isla e hijos de sol resultan como metáforas en torno a la regeneración, la serpiente que muda de piel, la cancelación de lo viejo... Sé que escribes sociológicamente, que amas e investigas la historia; pero, como poeta, no me imaginaría este tipo de hermenéutica en persona que siempre ha sacado a flote marcos sistemáticos y objetivos de ciencia...

—Quizás ésto es un poquito la influencia de Luis Lloréns Torres, otro tanto de Francisco Matos Paoli, que es nuestro poeta místico por excelencia... Lo que es, primaria y técnicamente mío, al escribir estética poética, es la aplicación de la Kabbalah / la Torah / a ese proceso de redención política que está como preocupación en todos los grandes poetas de Puerto Rico. Lo que es mi instrumental crítico-teórico para hacer más consciente en mi obra lo social de mi Tikkum / o ese servicio clarificador que doy a mi poesía, es este acudir a este enfoque... La mística hebraica y Heidegger que pueden parecer agua sobre el aceite...

—Pregúntale a Averini...

—Sea como sea, hago mi defensa de la identidad puertorriqueña y la nación, que es tan universal como cualquier cultura superior de Oriente y de Occidente, claro que aquí con mi proceso sicoanalítico y mi análisis de Arquetipos... Cuando digo «sicoanálisis», no lo digo por la nocividad de alguna patología, aunque todos los pueblos tienen su cuota de ansiedad colectiva; en rigor, me refiero a la hermenéutica de lo sagrado que hay en mi país... Esos «hijos de Sol» son arquetipos. Sociológicamente, somos los Antillanos, hijos de las Tres Antillas Mayores, las Tres Madres. Cada isla representa un lugar donde hay un tesoro que los piratas quieren arrebatar...

—Y políticamente, ¿qué representan los piratas? ¿los Rivales de la primera parte de Teth?

—Sí, en primera instancia. Todo pueblo, no extranjero, que ha querido quedarse con las Antillas, robarlas y sojuzgarlas: holandeses, británicos, franceses, españoles y norteamericanos. Puerto Rico, como las antillas en general, siempre han tenido que defenderse de incursiones corsarias; pero el principal tesoro del que yo hablo, no es sólo su geografía y su carácter estratégico material. El tesoro mayor que me atañe es el anhelo de libertad. Y es el tesoro de su Hembra Virtuosa («Or Jozer»), la condición espiritual de sus «Hijos / Niños de Sol» y el sentido de «hermandad», «unidad» y «armonía», dentro de sus familias... De ahí la importancia de conocer a nuestras Tres Madres y a los hijos / hermanos / que ellas dan... En conjunto, son las niñas / féminas / que tienen linda «hebra» («Jut») y son también los varones de igual edad.

—¿Y por qué buscar en la judaicidad ese tesoro? ¿Cómo te entregas a ese Arquetipo Colectivo? ¿Por qué la Primere Madre tiene que ser la tan remota Matriarca Sara o el Patriarca Abraham, o Salomón y su hijo David? ¿O Rivka y Rachell?

—Si te refieres, ¿a por qué, en mi experiencia humana privada, en ese proceso sicoanalítico, me planteo redención personal y social y en un sentido espiritual utilizando lo judaico? ya te dije cómo escribo, yo primero sueño, luego racionalizo, interpreto y verifico. Soñar significa oír y ver lo que está dentro del proceso onírico privado... tengo que comenzar por ahí...

—¿Cómo es típicamente un sueño de esos? ¿Qué imágenes surgen cuando tienes sueños lúcidos del que harás un poema?

—Aguas, letras, sonidos, islas, yolas, y gente familar que hablan sus lenguajes desconocidos, idiomas que aún no había estudiado. Yo me fui a estudiar hebreo porque lo escuchaba en mis sueños, hablado por rabinos y yo soñaba a mi Abuela y Bisabuela Lola que escribían el alfa-Bet y ésto, como experiencia de la niñez, es inquietante... Luego, uno pregunta, ¿por qué sucede ésto que para mí es extraño? Y llegas a obsesionarte, crees que es algo perjudicial, o que no tiene un sentido lógico ni inmediatamente útil; pero no lo puedes poner a un lado. Esa energía de la líbido acumulada en el soñar, o la canalizas como angustia o la haces creación. Aprendí a hacerla mis «poemas», esos que escribía y no enseñaba a nadie pues acumulas en libretitas que uno tiene, en la pubertad, con garabatos y versitos, libretitas caóticas, con claves y disparates... poemas que no pretenden ser rimas ni las canciones que se te graban en la cabeza, porque te gustan mucho y te identificas, o ya andas enamorado y calenturiento... yo diría que siempre escribí cabalísticamente. Lo único que me quedaba claro, al hacerlo, es que escribí sobre mi familia, tal como es inferible de un sueño, y que lo que escribes es tan personal que lo guardas para que nadie lo vea...

—Hasta donde puedas recordar de algún sueño, ejemplifica con imágenes de esos primeros...

— ... esbozos. Bueno. Uno de los más agustiosos sueños de mi niñez contiene el elemento de Agua. Podía «oír» torrentes inmensos. Relámpagos. Soñaba con Mamá Laura, mi abuela, y con Mamá Lola y con mamá (Doña Yuya), como fue conocida y yo mismo le decía Mamá Yuya... Doña Bisa le decía; Julita, o Yuyita... Ellas estaban hablando, reunidas en Mirabales. Estaban muy preocupadas por una tragedia y, en el sueño, fue realmente curioso que yo estaba con ellas, lo que intensificara mi angustia. Este debe ser un sueño de antes de mis diez años...

—No fuiste a Mirabales esa vez...

—No. Tampoco es cosa probable, que si el sueño trata de un evento real, desfigurado por las imágenes, yo fuese testigo de lo que sucedió en el sueño... porque yo era bebito en ese entonces... y, bien no me veía en la escena. Debí estar en una cuna en mi casa. Sin embargo, al soñarlo años después, al dárseme la referencia onírica de los verdaderos hechos, las escuchaba hablar en hebreo, o en cierta jeringonza, para que yo no entendiera... Cuando yo conté a mi mamá, el contenido de ese sueño y le pregunté qué pudo significar, me dijo que ese sueño alude posiblemente al Huracán de Santa Clara, que ocurrió cuando yo era niño de cuna, en 1956... y me dijo que, por mi edad, no me llevaría a Mirabales, un barrio con muchas honduras y pozos, al Sur de Calabazas, Perchas y Juncal, barrio que se hizo uno de los más peligrosos, aislados y destrozados, cuando ocurrió ese temporal. No hay que tener miedo, «ya pasó» y mis abuelitas sobrevivieron y Santa Clara no les destruyó su casa, aunque que sí los sembrados, los viandales y ella salvó casi todas las gallinas, porque las encerró en un cuarto dentro de la casa y en la cocina puso una cabra que le daba la leche de la mañana...

— ¡Sea! ¿No serán ellas / en esa reunión onírica en Mirabales / el origen de las Tres Madres, como motivo literario en tus poemas de «Teth»?

— Sin duda. Lo más interesante de ese sueño es que, en medio de esa destrucción por agua y viento, a la sensación de ahogo que el escenario me produjo dentro del sueño, yo oía a mi Mamá y a mi abuela, emitiendo el sonido de la M... como quien mantriza el Oooom... La única que se articulaba plenamente con lenguaje era Doña Lola... yo desperté del sueño cuando ví que se cayó una Puerta, donde había colgado un rótulo, o una especie de cajita, con la letra M... «el agua verdadera de Mem»... Tiempo después yo comprendo que cada vez que esa puerta se cae, con su cajita negra colgada, la letra iba siendo distinta en mis sueños. Un motivo recurrente en mis sueños son puertas que caen o se abren solas... y siempre algo que cuelga de ellas. Es interesante que en mis visitas al campo, o la casa de una Tía materna, muchas de las cosas colgadas a su puerta, eran ofrendas a Santos, o Angeles, colgaban hasta trozos o rollos de pan...

Esas Puertas de mis sueños significan el misterio y la Caja Negra, el tesoro, y el tesoro es el alfabeto nuevo, que yo debo descifrar. Cada vez, durante estos sueños, o etapas de enseñanza onírica, ví una letra distinta y el contenido de imágenes la explicaba por sí mismas... Antes de estudiar la letra M y sus significados kabbalísticos, yo discernía su sonido, el elemento que representa, una fecha que se infiere de alguna estación del año y, bien, como dices, la M es la madre y toda «brajá», o bendición que es por Ella / la Madre.

Cuando mamá me dijo, respecto al resultado del Temporal de Santa Clara: «Ellas están bien» me puso en la bendición y se me quitó la angustia, la sensación de ahogo por agua... La primera heroicidad que uno experimenta es nacer. Y se nace en un viaje de aguas amióticas, placentarias y sobrevive y, una vez nacido, crecer es como defenderse de tempestades. Esa es la enseñanza inicial del agua y ninguna es más fiel, durante estas pruebas del Agua / de la M / que una mujer virtuosa, «Or Joser». Ella es la Verdadera Espada contra los males, las tempestades del alma y de las circunstancias desgraciadas.

La Luz que vuelve, alegre
desde la Derecha de su Amor,
reina será de tu descanso.
Llámala Mujer Virtuosa, tu espada
de Zaín. Ninguna guerrera separa y corta
como ella, tú la recibíste como brajá,
bendición para tu alma.
Espérala porque te trae la rosa,
el agua verdadera de Mem, te da
su jardín, la verdadera casa.
Te dice: «No llenes tu vasija con aguas
turbias; yo tengo el agua fresca,
el agua verdadera de Maim».
Llenará con su virtud tus recipientes.
Ella, por amor, da sus copas,
da su Ashavá y la Taavá, su deseo.

[Or Joser]

—Y acorde a esa lógica interna de tus sueños, pudíste instruirte en cada letra, o en cada símbolo de la Torah, en cada número, en cada significado kabbalístico...

—Sí. Eso es lo que te hace soñador, en el sentido del nombre egipcio de José, el hermano vendido como esclavo en Egipto, Zafnatpanea que significa «Quien revela cosas secretas». Esto es, el que ha sido esclavo y su marca está en la Oreja derecha; pero este esclavo es especial. Es uno que se pone en contacto con el inconsciente y el Sí Mismo (el «Selbst» junguiano) o arquetipo central de la Memoria Colectiva... Claro que uno no se puede quedar ahí. Tiene que regresar al Yo consciente, pues el Yo es el centro de la consciencia y de la libertad... yo, dicho irónicamente, soy desde niño un «hombre de letras». No puedo beberme unas sopas Campbell's sin que trate de escribir algo... y sé que he sido esclavo. He tenido un zarcillo en la oreja; pero el Sí Mismo nos dice qué es lo que tenemos que oír y tratar de ver y qué significa ser esclavo, o tener una oreja especial...

—¿Qué?

—La letra del Ojo vivo de lo Espiritual. Y el sonido de las aguas. El ojo o la «fuente de agua», el Adivoón. El número 3 de la esfera de Binah / Biná / que significa la Inteligencia de Dios y el sentido de verdadera atención que él solicita cuando dijo a Jeremías: «Los ojos de YHWH que observan» (Zacarías 4:10).

—Y, por lo visto, las letras te dicen algo sobre tu familia, las generaciones y el alma...

—Y la patria... Los kabbalistas dicen que las letras hebreas son los ladrillos de la Creación, no sólo el génesis de lo Cosmogónico, el Tzimtzum, toda creación, desde la sicología de la persona al libro que escribes, o escribirás... Todo es letra y número, así como es el código genético... Y ser adulto es Aprender y Enseñar contínuamente, en el sentido de la letra hebrea «Lamed»... pero, el escritor y poeta, sabe que este aprendizaje-enseñanza, que son inseparables, tiene la meta mayor de la Shejinah, como inspiración divina, la superación del mero intelecto animal sapiente. Algo que mis amigos judíos, Fanny y tú, siempre me recuerdan para que le haga mayor caso a mi corazón que a mi intelecto...

«Teth» es el libro del número 30, que equivale a «Lamed» como aprendizaje del Novio que busca la Novia / la niña serpentina. La niña serpentina es la que saltó la cuica de lo meramente animal e intelectual. Entonces, es la Reina / entendida como Malkut. Ella te premia el aprendizaje y te agradece que lo instruyas a otros, que hagas con tu libro un servicio... Esa es la etapa que vendrá después de este libro. Es mi misión... Hice ya el Trabajo Duro de los treinta atributos de «Lamed». Ahora soy realmente serpentino, que es ser el adulto que enseña o comparte y sigue su aprendizaje.

—Me dijíste que asumir el alma como judío, en Puerto Rico, es como salir del closet...

—Sí, porque es un país católico. Pienso que ya con muchas sectas evangélicas y muy politiqueras... Ser judío, en los tiempos en que me criaba, era como ser fantasma indeseado... pero, en la actualidad, la mayor comunidad judía del Caribe está en la Isla... cuando comienza a verse una cierta visibilidad del judío, con sinagogas sanjuaneras y actividades educativas en su centro Shaare Zedeck, o se observa la distinción entre los reformistas de Beth Shalom y los ortodoxos de Sharei Torá en Puerto Rico es en el decenio del '30. Antes de eso y, especialmente, durante los tiempos de España, los judíos vivían «in denial», o fingiendo ser cristianos, o eran masones, como la cepa Colmenero, o Peruyero; yo supe, estudiando genealogía y entrevistando a mis abuelos y mi bisabuela, que entre mis ancestros, los Alicea-Prat era judíos, orgullosos y de señal. En Cuba, donde llegó a ver una comunidad judía, de más de 15,000 miembros, se redujo a cerca de 1500. La ascendencia judía queda; pero ya no la fe, o el conocimiento. Hay más 400,000 judíos en América Latina y el Caribe. Y, en los ancestros de todos los López y Vélez, ese «ez» les delata... pero, seamos marranos, o genéticamente judíos, el judaísmo es una cuestión de temple y alma. Es algo que concierne al hallazgo de los arquetipos del Sí Mismo y yo verso desde esa perspectiva... y desde ella es que hablo del closet de la multiculturalidad y del peregrinaje...

—¿Quieres decir que la genética no es importante para tí?

—Cierto. En el Olam Hazeh, la Eva-mitocóndrica de la humanidad quedó maldita y la Eva-espiritual tiene que reconstruirse. Este es lo más secreto, la ultimidad radical, del Tikkum... Cualquiera sea la genética de tu sangre, todos somos potencialmente los judíos... Tener «linda hebra» es tener genética con Luz, con lo mejor del Iejidá; pero si la hebra («Jut») es la misma de un asno o un pollo o un simio, por más mono sapiens, la sangre más pura del judío / la simienten tribal del Patriarca Abraham o de Jacob / cuyo nombre fue cambiado a Israel, es el mismo cacahuate. La sangre no hace al hombre espiritual o garantiza un Pacto. El pacto o el sello es circunsición espiritual, asunto de Corazón. En mi caso, el Trabajo Duro con la espiritualidad fue emprendido y no es cosa de buscar un refugio geográfico, negocios de asilo y exilio, para mí. Es cuestión de saber amparar el corazón nuevo yendo a la autoridad más alta del Espíritu, porque, por razones de alienación, hoy los mismos oprimidos y hostilizados, atacados a la distancia, van a la casa del opresor a decir «te vendo lo único que me queda de libertad por una sopa de lentejas, o un empleo, o un estatus de residencia legal». Es decir, se mudan a la casa del opresor para morir en espíritu y alma. Y, aún más atacan, a lo suyo. Michael Lerner, amigo de la organización Tikkum, sufrió hace unas smenas un atentado en su casa, porque él cree que casi todo lo que se discute en torno a los árabes es bluff.

—Hay una hipótesis de que Cristóbal Colón fue judío sefardita, «converso» al catolicismo y como sus co-patrocinadores de su viaje a las Indias, lo que les animó a sus travesías y colonizaciones fue la presión de la Inquisición...

—Sí y yo escribí sobre eso y la profesora Aracelia Maldonado-Greene, de la Universidad Estatal de Montana, en un ensayo sobre mi poesía, titulado Algunas constantes de los libros poéticos de Carlos López Dzur, comparte lo que pienso sobre Cristóbal Colón. Me cita cuando afirmo que «Teth» es esencialmente una parábola sobre el Novio / la Novia /, sin intención de introducir una temática de sionismo cultural o proselitismo religioso, sino que, por el contrario, se dirige a combatir las coersiones institucionales y opresiones descaradas y que, al hacerlo, utilizo el símbolo de los amalecitas, en Profecía de la Jerusalén en América ... El fin descrito / profetizado / de la hegemonía de los «Amalecitas», no es otro que el fin del León Ibero (España), el imperialismo europeo y el filibusterismo ultramarino, incluyendo el nuevo proyecto imperial de Norteamérica en el Caribe 4 siglos después... Mis amalecitas representan a los robadores del tesoro de mi isla:

Los idólatras y codiciosos, vestidos de shafán,
no entrarán aquí, sólo en apariencia lo harán.
No por siempre porque antes el mar
vendrá con sus dragones y las olas inmensas
los perseguirán y el carro de Neptuno
arreciará sus caballos gigantescos.
España, tú no eres para siempre.
León Ibero, águila del Norte,
la explotación no será para siempre.
Sinarquistas del imperialismo,
Británicos, piratas, holandeses y francos
del filibusterismo, no serán para siempre.

[«Profecía de la Jerusalén en América» y
«Convocatoria del 3 de agosto de 1492»]

—Combativo el tono...

—Colón, haya sido católico por adopción de nueva fe o haya sido ateo, o lo que sea, aprendió el oficio de navegante como pirata. Adoptó el nombre de Palomo / Colombus / en latín. La paloma fue el símbolo judaico del Espíritu… Interpretando todo ésto, escribo la «Convocatoria», prefiguro poéticamente su discurso a sus marineros antes de zarpar:

Antes que las espadas, arrestos y humillaciones
nos pongan en cadenas y cotas de marranos
sean nuestros vestidos, levemos anclas.

Subamos a los barcos con la cruz de aspas abiertas
en las velas. Dejemos la península
(que es Malkut de tiranía: su fe se ha corroído).

Vayamos con el «Palomo», en santo espíritu.
¡Marinos de Palos de Moguer, temple sea
el aliento y Martín Alonso y Vicente Yañez
sean los pinzones de sangre pinta
y niña del Pez, la Sarah!

Puedes citar (te daré copia) del artículo de Maldonado lo que gustes sobre los nexos de Colón con un rico judío de Génova, Francisco de Pinello, quien proponía financiar un «hogar» / «una reubicación» / de los judíos expulsados de España y Portugal / en las tierras del Nuevo Mundo, o las presuntas Indias... El artículo sobre mi poesía se publicó en 2007... pero añada ésto: Cristóbal Colón no se rodeó de la mejor gente. Siempre fue un impaciente, jugando sus ideales al mejor postor. Habría dicho, por seguro, lo siguiente: «Si mis círculos judíos, banqueros y rabinos, en Nápoles no me dan cierta financiación que necesto, voy con los reyes de España, con los opresores, y me les arrodillo delante y pido y doy lo que sea»... y, sabes, lo que comienza torcido, torcido crece... Uno no puede buscar salvadores en el gobierno extranjero. La redención es triunfo interior. ¿Quieres salvar a Israel en opresión, o su causa en Sefarad? Primero salva su Lengua, salva la Fe-Raíz-Madre y la Memoria histórica de su Ser-con la Fuente Amada... donde irás a beber...

—En uno de esos chispasos que se desprenden de tu percepción de lo sicológico hablas de la verdadera locura y la verdadera fe, ¿qué es lo que llamaste en un poema ser «un loco de verano»?

—Hay locos que se equipan con fe y avanzan hacia los abismos del desafío. Es inexplicable su divina terquedad. Sacan garra de lo inesperado e inspiran al prójimo, durante lo más difícil del viaje espiritual. Hay una sabiduría de lo espontáneo y el optimismo contagiante de ciertos locos… pero yo no creo en los chistosos por el chiste mismo... Pero si digo, hay gente que parece pequeña, inútil e incomprendida, como los locos en verano, pero que en los crudos inviernos, en tiempos de escasez y pruebas, son los que son más productivos, consoladores y creativos...

—¿Crees que Cristóbal Colón fue un loco de verano?

—Ahí está la esencia de quien me hizo meditar sobre los locos de verano: mis sueños con Colón... y los mulekitas... Una vez soñé con Sarah, una de las Primeras Madres... a la quien asigno el papel de directora de la Banda, Este fue un sueño muy musical y rítmico, juego de mantras, de sonidos sagrados. Intervino el alfa-bet entero y mi relación con todas las Antillas.. Quiere decir que estaba Rivka (Rebeca), Rachel, todas mis hermanas y mi madre; pero la idea central fue la «Zarabanda», «sarabanda», que es un tipo de danza, influenciada por negros e indígenas nativoamericanos; el concepto de muleque (aplicado a los africanos), esclavo, hijo de esclavo menor de seis años; «mulekitas», descendientes de Mulek, hijo del Rey Sedequías, esclavizado por Nabucodonosor; «Zarahemia»: capital de la civilización fundada por la fusión de las tribus semitas mulekitas y nefitas.

—Parece un poema complejo...

—No lo es, pero sus muchos elementos hablan como un Canto a la Diversidad Etnica, el nacimiento ditirambico de las Danzas Rituales o la profecía mormona del evangelio traido a América / por la migración de mulekitas y nefitas... Para mí, es una mantralización multicultural sobre Isvara / el Controlador cósmico}, mas ésto es lo que yo he comprendido a posteriori. El sueño fue sencillo... y, tras meditarlo mucho, me iluminó un poco sobre el término Adonai, o el tratamiento de la Fuente Suprema, como «Señor», lo personalizado de Dios. Adonai es uno de los nombres que dieron los israelitas al fenómeno de que no hay casualidad y sí orden organizado en el Cosmos, donde lo que sucede «es la única cosa que podía haber sucedido». Este es un poema que escribí hace diez años basado en notas sobre el sueño original y es previo a mi exilio de Puerto Rico, porque tiene que ver con el cómo me irá a donde me iré. El miedillo, me iría a donde no tengo familia ni nadie conocido, como un «loco de verano».

Sin embargo, una vez estoy estudiando, el sueño de la Sarabanda / la Banda de Sara / lo rítmico del Caribe, me asalta. La noción de Isla se vuelve «Ishvara (del sánscrito, Isvara, o el malayo «Iswara»), que significan el Supremo controlador, señor o posedor del poder. Las enseñanzas de El Vedanta declaran a Isvara comola causa eficiente, pero no material del Universo. «isvara-murtina» — la manifestación del Señor, que es el equivalente de Adonai... ¿Leemos el poema?

Correlones de Mulek, sufrientes huestes del último rey
de Judá, los nefitaré en la Banda de Sarah,
me serán saremios de Zara (es) mía.
Y dirán Sara me zara, en regocijos de sarabanda.

Los traeré al Occidente, con plumas
en la cabeza y desnudos, y olvidarán las babilonias
del baboso y que fueron hijos de la Sed
y las tragedias, ciegos ojos y boca amarga de Sedequías.

Mulequitas, muletas quitaré de sus bocas
para que caminen con lenguaje de ritmo
y sea mi canto en sus oídos. Canturréen,
pegostes de sorda algarabía, lloriqueos residuales
de la Desobediencia. En la Banda de Sarah,
les hallaré cobijo, entre indígenas
de América les ubico para que no vuelvan a decir
que no existe Jerusalén terrena
y que Mulek ha desaparecido para siempre.

Entre nefitas les pondré sobre sus pies
con danza nueva y ellos lavarán sus oídos
y limpiarán sus bocas que hoy maldicen
y en la Banda de Sarah fundarán Zara E-mla,
la capital de mi Verbo y mis canciones,
el cumpliemiento de mi mandamiento

Y ésto será la esencia: «Donde te envío,
mi bendición es contigo; aislado no estás, mulequita,
ni en el tiempo ni en el espacio».

«Mi chispito de luz eres en el Universo,
mi oruga de dolor, zarabanda es de mi alegría.
No sufras. Sólo obedece y no seas
como aquel Sedequías que sufrió en vano
porque orejas de burro tuvo siendo rey
entre mortales, enseñó «pudo ser de otra manera»
y mi Señor / Adonai / me ha desamparado.

Te nefitaré y seguirás los preceptos que te doy
en América, con el indio simple y desnudo.
No hay casualidad: Recibe al que te da compañía..
Es mi anfitrión bueno.

Al nefita lo mandé con el muleque
y en la Banda de Sarah te circulo,
interactúa con sus tambores, aprende su lenguaje
y avanza en cada situación en que estés entre ellos
y te darán amor, mulekita.

Lo que suceda es lo que yo quiero, lo que tenía que suceder
para que me obedezcas, porque yo soy el Isvara
del Círculo Infinito, Maestro de la Banda,
y dirijo la murga, y manifiesto el comienzo
del Comienzo Oportuno.

Este es el rumbo, huestes de Mulek.
Los nefitaré en la Banda de Sarah,
me serán saremios, murga y murtina de Isvara
y dirán Sara me zara y es mía la sarabanda.

[16-07-2000 / «Teth mi serpiente»]

—Con razón titulaste el poema «A los fugitivos / migrantes / de Mulek».

—Por eso ese poema es imprescindible para que entiendas que el Poder Verdadero es espiritual y deja libre al que quiere ser migrante; pero uno es fugitivo, sólo si no reconoce el poder controlador, pero armonizador de Dios como Isvara... Sin sabiduría uno suele ser como un animalito que sufre, un loco de verano, caminante por los Desiertos del Mundo. Esto es simbólicamente el camellar, la senda de «Gamal», la del Camello, que es la letra 3 del alfa-bet. O «Gimel».

—Dios quiere que uno tenga un Destete / una separación...

—Debido a que la Luz cuando es mucha, deslumbra y hay que mirarla desde lejitos, pero no perderla de vista. Te acercas y te separas. En la excesiva luz, puede estar el Angel de tu Muerte, que es el mismo ángel / mensaje / que te dice «no seas temerario». Es el mismo ángel que le dijo a Sémele, en el mito griego, 'no me pidas que me muestre en mi esplendor, en mi plenitud, porque mis rayos matan. Son demasiado divinos'... Lo indispensable es ir rumbo al Destete de Lamed y enfrentar el Angel de la Muerte para poder cruzar el Puente entre lo Natural de Malkut, o este Olam Hazeh, del mundo presente; pero, ya en el Puente, o en su cercanías, hay destete. Separación. Necesidad de cautela. Hay que examinar ese punto inicial de la entrada al puente. ¿Cuán sólidos son tus fundamentos? El Camellar que prosigue es el de un adulto... ser loco de verano tiene algo que ver con ser quijote y espontáneo; pero ser el verdadero Adulto Sabio es un aprendizaje... El loco sabe, pero no aprende. No crece como adulto, a pesar de su verdad y no la sabe explicar, sino con su chispaso de ocurrencia. En todo niño hay algo de quijote y en cada quijote algo de viejo... Sólo el adulto instruye y el niño, como su alumno, aprende. Juntos aprenden los dos. Yo no creo en Sabios por autoproclamación. Es mejor que el adulto que siempre se considera aprendiz, con la dignidad de un niño, el inocente y curioso. Muchos locos de verano se vuelven imprudentes. Cautela. /
CONTINUACION / VER COMPLETO

[Dr. F. A. Higg, profesor de Filosofía, en la Universidad de California. Judío estudió en España e Israel, antes de establecerse en los EE.UU. Miembro y colaborador de «Sequoyah» y «El Librepensador». Ver:
Judaísmo: Dr. F. A. Higgs / Dr. Higgs: Larga conversación sobre serpientes y luces. Carlos López Dzur, quien responde el interrogatorio es el fundador de la Revista Sequoyah Virtual: Larga conversación sobre serpientes y luces / 1 / Parte 2].

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[Delmira Agustini (1866-1914), nacida en Montevideo en el seno de una familia burguesa descendiente, de alemanes, franceses y porteños. Su primer poemario fue El libro blanco en 1907 y luego aparecieron Cantos de la mañana en 1910 y Los cálices vacíos. «Mujer de gran sensibilidad y sensualismo, asombró a Montevideo y Buenos Aires con sus libros de versos». Su matrimonio en 1913 fracasó a los dos meses, y un año después, en 1914, murió asesinada por su marido quien se suicidó después].

Delmira Agustini
Serpentina


En mis sueños de amor, ¡yo soy serpiente!
gliso y ondulo como una corriente;
dos píldoras de insomnio y de hipnotismo
son mis ojos; la punta del encanto
es mi lengua… ¡y atraigo con mi llanto!
soy un pomo de abismo.

Mi cuerpo es una cinta de delicia,
glisa y ondula como una caricia…

Y en mis sueños de odio ¡soy serpiente!
mi lengua es una venenosa fuente;
mi testa es la luzbélica diadema,
haz de la muerte, en un fatal soslayo
son mis pupilas; y mi cuerpo en gema
¡es la vaina del rayo!

Si así sueño mi carne, así es mi mente:
un cuerpo largo, largo, de serpiente,
vibrando eterna, ¡voluptuosamente!

Tu amor, esclavo, es como un sol muy fuerte:
jardinero de oro de la vida,
jardinero de fuego de la muerte
en el carmen fecundo de mi vida.

Pico de cuervo con olor de rosas,
aguijón enmelado de delicias
tu lengua es. Tus manos misteriosas
son garras enguantadas de caricias.

Tus ojos son mis medianoches crueles,
panales negros de malditas mieles
que se desangran en la acerbidad;

crisálida de un vuelo del futuro,
es tu brazo magnífico y oscuro,
torre embrujada de mi soledad.

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Ceguera

Me abismo en una rara ceguera luminosa
Un astro, casi un alma, me ha velado la Vida.
¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa?

No sé…
Rara ceguera que me borras el mundo,
Estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo:
¡Dame tu luz y vélame eternamente el mundo!

Delmira Agustini / Biografía

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Francisco Antonio Ruiz Caballero (España)
La Serpiente que se retuerce en un Soneto


En este soneto hay una serpiente
Venenosa y ruín, víbora y mala,
El soneto, que cae, no tiene alas
Para elevar tal bicho tan demente.

Se retuerce y ya muerde malamente
Enojada y sin gracia por la sala,
Escupirá su veneno como bala
Para dañar lo que pueda de la gente.

Mas si la miráis con ojos bondadosos
Veréis qué diseño tan hermoso
Lleva en la espalda el bicho tremebundo.

Todo un arabesco de bella simetría
Cantando a Alá por pura idolatría,
Bicho bello y mortal, soberbio, inmundo.

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Huixtilopxtli se Mira en el Espejo

Huixtilopxtli, diosa guerrera, se mira en el espejo,
Mira su rostro de canina mala,
Se sonríe, su risa tiene un ala
De dragón colosal, malvado y viejo.

Los dientes se le ven en el reflejo
Y la corona de plumas amarillas,
En su risa la dentadura brilla
Como un oro ruín perdido y lejos.

Tiene en su diestra un puñal que de obsidiana
Hecho curva afilada tiene muesca
De haber partido con él carnaza y hueso.

Y en su pecho del que la leche mana
Se amamanta una víbora grotesca
Que goza de la dulzura de su sexo.

Francisco Antonio Ruiz Caballero

En: Herederos del Caos: Revista de Creación / Factor Serpiente / Biografía: Francisco Antonio Ruiz Caballero

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Juan Manuel Pérez Álvarez (España)
Fe Íntima


Hay un crimen, amigo, que se perpetra todos los días, y es la maldición de la muerte. El pecado – el olvido- nos conduce a ella, horrible monstruo que nos devora. La soledad es de piedra, una lápida esculpida de belleza. Amamos la belleza, pero odiamos la muerte y su abismo de incomunicación. Cada paso que damos es una pérdida, una huella en la monótona extensión del tiempo. El estío llega, y el viento seco del dolor, la plaga de la tristeza y el ejército del miedo. La hoja de nuestro sentir se va dorando de experiencia, hasta que al fin, cae en dirección a la raíz de la verdad. Creemos que nos degradamos por el enemigo sin rostro de la ausencia, por el único Yo que puede decirse plenamente. En lo alto del monte del esfuerzo a veces se respira una bocanada de vacío. La armadura de la paciencia se ablanda, se derrite y se derrama gota a gota en el suelo pleno de la inclemencia, grávido, nefasto. Nos quedamos desnudos a la orilla del silencio. ¡Si supiéramos que detrás de ese crimen está la vida! Porque la negación de lo aparente implica la afirmación de lo invisible. Porque la semilla que sentimos latente es el árbol que se hará patente mañana, como un carro de estruendo en mitad de las nubes de nuestras tímidas ilusiones de hoy. Todo lo que sentimos es el centro divino de la realidad, que creará a partir del barro de nuestro amor en el tiempo la novedad absoluta y definitiva del mundo.

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Arturo Cardona Mattei (PR)
Soy la soledad


Ese es mi nombre. No soy masculino, ni soy femenina. Mi género es universal. En mi cabe todo el mundo. El mundo vegetal y el mundo animal también tienen su rincón en mi. No voy ni vengo, pero estoy en todas partes en todo momento. El pobre busca refugio en mi. El rico me encuentra cada vez que siente pesares. Tanto el hombre como la mujer ruegan por mi presencia. En fin, todos me necesitan. ¿Por qué? Porque la vida es un constante oleaje agitado que derrumba y gasta la paciencia de toda la humanidad. Toda la creación está llena de múltiples problemas. El mundo carga unas cadenas muy pesadas. Los días son largos y las noches eternas. La vida que vivimos -como promedio unos setenta años- es un tiempo terrible. Nos exige mucho y nosotros nos imponemos otras muchas cargas. Nuestro cuerpo se debilita. Nuestra mente se perturba. Nuestras emociones se dañan. Nuestros sueños muchas veces de disfrazan de pesadillas. Hoy estamos contentos, mañana padecemos agotamiento. Creemos que lo tenemos todo, pero seguimos en un enorme vacío. Creemos que lo podemos todo, pero nos damos cuenta prontamente que somos muy frágiles.

El bullicio es perpetuo. Los ruidos acaban con nuestra paciencia. Los vicios se entrometen hondamente en nuestras vidas. La competencia es una elevada montaña que nunca logramos alcanzar su cima. Competimos en todo y para todo. Competimos en la vida, competimos en la muerte. Competimos para vanagloriarnos. Hasta matamos por deporte. Toda esa competencia llena nuestros hogares de cintas, medallas y trofeos. ¡Y qué feos nos vemos!

Unos dicen que en mi hay una falta de compañía. Otros, que soy un desierto árido, esteril. Y está el que me achaca que puedo hacer más mal que bien. Nada de lo anterior es cierto. Yo, la soledad, soy refugio, soy roca, soy agua purificada, soy luz, soy descanso, soy fortaleza, soy esperanza, soy alegría, soy escudo, soy emblema de amor, soy curación.

Tal vez no está en tus planes el conocerme porque eres joven y fuerte, y aún no has tenido tu primera caída en tu vida. Desgraciadamente, ese período de tiempo que llamamos vida tiene muchos huecos y peligrosos desfiladeros. No ha habido un solo ser humano que haya transcurrido por ese camino sin sufrir contratiempos. El hombre cae y se levanta, pero vuelve a darse con la misma piedra. Sus experiencias no son un toldo protector que le garanticen que está libre de males y condiciones negativas. Y al final de la jornada, el hombre muere, el animal muere, la vegetación muere. Todo está terriblemente sometido a esa espeluznante ley. Es la ley inexorable que nos pone de rodillas, que nos humilla.

Para todos esos males, para todas esas circunstancias, yo, la soledad, tengo el calmante perfecto que todos necesitan. El psicólogo puede hacer muy poco. El psiquiatra se desvanece en largas y complicadas teorías. Esas ayudas son cortas, livianas, tediosas y muy caras. En mi recinto nada de eso existe. Cuando tú vienes a mi, yo te recibo con sinceridad y trabajo tu caso de forma amistosa, genuina, confiablemente confidencial. No tengo horario. Las puertas siempre permanecen abiertas. En mi oficina no hay empleados descorteces, ni celulares que rompan la bendita tranquilidad que se necesita para tratar tus sinsabores, tus amarguras. ¡Y no facturo por mis servicios! Yo tomo tu caso y te voy enseñando con empatía la vía de salida de tus cuartos oscuros. Con paciencia, sin prisa. Tú, solo tú, dictaminas cuánto tiempo tienes para darme, para estar conmigo. No halo a nadie hacia mi, pero tampoco empujo a nadie fuera de mi.

En mi no hay fealdad, tampoco rencores ni prejuicios. En mi hay rectitud y buen juicio. En mi hay buenos anhelos para que puedas ser verdaderamente feliz. Si llegas a comprenderme y pones tu confianza en mi, entonces yo me tragaré todos tus males. Tu suciedad yo la blanqueo. Tus arrugas yo las desaparezco. Tus dolores yo los calmo. Tus inquietudes yo las entierro. Tu cansancio yo lo apaciguo. En tus labios sedientos yo pongo agua de manantial no contaminado. Tu enfermedad la torno más liviana. Tu vejez la hago más honorable. Tu muerte -que es algo inevitable- la arropo con la esperanza de una resurrección, de una nueva vida más allá de esta que hoy vivimos y padecemos.

En mi no existe la noche. Soy luz perpetua. Soy señal enhiesta, inconfundible. En mi no hay yugo ni carga pesada. En mi no hay lazo de perdición. Mis discursos son placenteros. Mi silencio es bálsamo inspirador. Mi garantía es la eternidad, las palabras son efímeras. Tienes mucho que aprender de mi. No temas en procurarme cuando sientas que tu cuerpo y tu espíritu están abatidos. No tengo lemas propagandísticos engañosos. No motivo por prebendas. No poseo títulos rimbombantes. En mi no hay categorías ni jerarquías. En mi todos son iguales. No exijo ni impongo cosa alguna que tú no puedas alcanzar.

Yo, la soledad, tengo ojos que ven. Tengo boca que habla. Tengo manos que tocan. Tengo pies que caminan. Tengo nariz que olfatea. Tengo oídos que oyen. Tengo propósitos adornados con sabiduría. Y no estoy muy lejos de tí. Si estiras tus manos, estoy a tu alcance. ¡Ya es tiempo para conocernos! No necesitas cita, tampoco carta de recomendación. Solo espero de tí un leve clamor, un suave susurro. En verdad, entre tú y yo no existe distancia alguna. Ni una sola barrera hay entre tú y yo. ¡Anímate!

Caguas, Puerto Rico

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Ana María Maceda (Argentina)
El aleteo de una mariposa


Creí que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algún lugar del universo
aleteó una mariposa.

Como un río viajando por su cauce,
la mente esculpida a cada instante
timonea emociones en la rutina.
El caos acecha transparente,
lo simple se vuelve complejo
lo equilibrado comienza el desorden,
lo invisible se presenta inexorable.

Porque la nostalgia es perversa, parásita, seductora.
Omnipresente, se mezcla con el flujo de la sangre,
con el aire que inspiramos.
El bello paisaje se cubre de neblina,
la música escuchada proviene desde las sombras
y pinta las caras extrañas que deambulan por las calles.
entonces...
El poema es incipiente y el temido llanto asoma.

Creí que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algún lugar del universo aleteó una mariposa.

[De La nostalgia desde el punto de vista del la Teoría del Caos. Mención honorífica en el Concurso Internacional de la Editorial Novelarte, Córdoba, Argentina, en 2006. Incluído en la Antología «Arte en Tres Tiempos»]

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Favio Ceballos (Argentina)
Respuesta del agua

a Bernardo Tapia (poeta chileno)

Bernardo alumbra con vertiente celeste,
filtra con luz quebrada por húmedos racimos
la vertical premura de la gota que calla
estira la pregunta que interroga por el agua
exégesis del ser en un mar milenario
para volver vestido de nube entre las charcas
pescando la molécula que respira en el verbo.
Después, calma la ira con miradas de tiempo
crimen de la semilla, resurrecta en la melga
para decirse espiga con el oro del verso
y pálidos augurios de lejana tormenta.
Pido para este acto sin funeral de estero
un vaso para el brindis diluvial de la historia
que olvidó criminal la poesía y el canto
y germinaremos todos los amantes del alba.
Con omnisciente vértigo desdeñando la altura-
«Vuelvo para partir», dijo el agua en la nube
y se cayó en congojas terrenales del hombre
por eso es esta sal que nace en la mirada...
La tierra es una lagrima que espera tu ternura.

Favio Ceballos –Granadero Baigorria – Sta fe

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Ana Lucía Montoya Rendón (Colombia)
Buscado


busqué refugio entre miles
tú, el elegido

busqué el pecho de la Vida
abarcara los deseos del mío

busqué esa voz
golpe de ola en el acantilado
huellas...

cada grano de arena
eterna playa
donde jugueteas desnudo
esperado por vidas...

Ah! mío
viento suave seductor
como macho embistes
sellas el celo con tu beso

abrazo apuntalado de mis ansias
levantas del lecho a los dormidos

consentido
en el sueño o vigilia...
secreto de las sombras
antifaz de Sol y Luna
gozado en la piel y el alma, siempre!

Mayo 2010

Ana Lucía Montoya Rendón: En: La voz de la palabra / Bitácora: Conversando

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Juan Sagarda (seudónimo: Santoamor)
ROSA DE SHARON


Cuando estoy contigo
tu fragancia brota,
y yo respiro.

Tu voz y tus caricias
mi exclusividad
anhelo el viento.

Eres;
Manantial y destino
copa que asoma su vino
sonrisa y paz.

Amor de tres pliegos
espíritu y complemento
eso eres angel de Dios.

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FUNDAMENTO Y EDIFICIO

No te quedes dormida
fuego profundo
las ondas de tus cabellos
son circulos que me apasionan.

Ven en silencio
quita tus atavíos
inmortalizate
en mis ojos sin sueños.

Derrama el bálsamo
que cargas en tus labios,
sobrepasa lo virtual
abasteceme de gloria.

Dame salud
sé mi fundamento y edificio.

SANTOAMOR

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Carlos Adalberto Fernández (Argentina)
Hace tiempo llegaste


Hace tiempo llegaste,
y aún te espero.
Me asomo a las ventanas de tu anhelo,
y me miras
y miras, y te espero y no llegas.

Y te traigo luceros y unicornios
y te cubro de nubes y arco iris
y te invento caricias
y te lleno de besos
y en las noches
a mi lado te siento que me lloras
y me pides que vuelva
y yo no llego;
y te espero,
aquí, a tu lado.

Era tu amor total, ilimitado.
Y te exigí tu entrega y te entregaste,
y dije Soy tu Dios y me adoraste,
El mundo era mío y yo, soberbio
eché a volar.
«Aquí te espero», me dijiste.
Y me fuí. Pero ya he vuelto,
Más no llego.
Tu corazón no me oye, no me siente.
Es en vano decirte: “No he cambiado.”
Te lloro a la vera de tu llanto.
Yo sé que aquí, siempre a tu lado,
un día he de decirte: no me esperes.
hecha vuelo.

© Carlos Adalberto Fernández

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Oscar Portela (Argentina)
Meditaciones

a Alejandro Drewes y Silvia Long- Ohni

Un muerto más o menos no hacen a la profundidad oceánica - de índole metafísica - (tan metafísica que «Abendland» significa crepúsculo, y los egipcios señalaban hacia Grecia, esto es, siempre a Occidente, estupro de Euterpe: Zeus travestido copulando con Leda cuando miraban hacia el el lugar donde el sol se ponía):

Ni la bomba atómica, ni la muerte de Dios, ni los genocidios del siglo XX aparecen de pronto y "ex-nihilo", sino se preparan durante miles de años. Tan tonta puede ser la inteligencia filosófica que Adorno dice que Dios murió en Auschitsz, cuando presisamente Auschitsz fué posible porque ya Occidente era sólo producto de la muerte de un Dios que en palabras de Artaud era ya sólo un cadaver nauseabundo, y aquí cabe recordar a Heidegger una vez más: «la bomba atómica comenzó a explotar en el Poema de Parménides»: En 1929 dice Winston Churchill: «si yo fuese alemán querría que un hombre como Hitler gobierne Alemania».

En algo se equivoca mi queridísimo Alejandro Drewes: Stalin no se dió vuelta como panqueque: resulta nesesario hoy más que nunca leer La Historia del totalitarismo de Arendt.

El idolón del Stalin que usurpó el poder de los soviets robándoselo a Trotski durante la agonía de Lenín fué un hombre llamado Adolf Hitler, quien a su vez tenía un solo ídolo.... Henry Ford: desde Churchill a Stalin, desde Pio XII a Franco, miraban a Hitler como salvador del bendito Occidente.

Y eso le costó la vida a Sorge cuando, como espía sviético y poniendo su vida en riesgo, llega a Moscú con la noticia de que Hitler iba a invadir Alemania. Contra el consejo de Molotov y el Alto Mando Soviético, Stalin trata de mentiroso a Sorge y lo hace ejecutar.

Quién no conoce la vida, digo la obra, no la vida, de León Felipe, militante del anarquísmo, no puede explicarse el odio que sentía hacia los países Liberales que permitieron que la Luftwaffe hiciera de España un campo de experimentación, y de Guernica un montón de escombros.

Por cierto que los 600.000 muertos de la guerra civil española no surgen tampoco de la nada: los anarquistas mataron tanto como los falangistas, y sin orden ni órdenes. Él mísmo León Felipe estuvo a punto de ser fusilado muchas veces.

EEUU no es sino el caps, punta de lanza, en términos de Derrida, del viejo logocentrismo Europeo.

La tragedia argentina en este punto, reside en no haber sábido buscar un mensaje propio, un propio destino mánifiesto, en ese punto axial de la historia planetaria.

De ahí la falta de una política exterior coherente desde aquel 1930 hasta nuestros días, que nos persigue como el espectro de la paternidad hamletiana. Son pocos los que han leído y analizado el Destino Manifiesto que llegó a América en el Mayflower, en manos de los resentidos calvinistas que poblaron el hediondo agujero de lo que llamamos EEUU.

Es el verdadero manifiesto de lo que hoy todos llaman con ligereza fascismo: (Husserl recomendaba en 1930 en Crisis de Europa, expulsar a todos los gitanos del ese continente), como si esa Europa no lo hubiera ejercido durante 2000 años: aquí Lutero sigue como Hamlet luchando contra las tentaciones del demonio, encarnado al modo del conquistador Lope de Aguirre en medio de la Selva Amazónica. La violencia, el horror, el caos, son los demonios de una visión maniquea y teleolóica que sigue impregnado e inspirando los redentorismos fundamentalistas que dominan hoy el planeta, porque el hombre - y el lenguaje: «el más peligroso de los bienes» (Holderlin), no están a la altura de los poderes desencadenados por la apropiación éticamente indebida de todo lo ente.

Es decir, de todo lo suceptible de ser materia prima de cálculo y razón. Y aquí definitivamente se trata de nuestro huésped privilegiado: el nihilismo que no será vencido por la razón, y menos por su hijo bastardo la techné, sino por la poesía y la iluminación del alma y ese opus nigrum, que Nietzsche llamó hace 150 años «transvaluación de todos los valores», anunciando que a partir de su muerte, las más grandes catastrofes se desencadenarían sobre el planeta.

Profecía autocumplida para la que nadie tiene (y hoy menos) una salida, a no ser el preguntar constantemente, porque el preguntar constituye la verdadera plegaria del pensar para quien pueda oír.

En el mundo de hoy, los enemigos mortales de ayer son los alíados de hoy.

16 de diembre del 2007

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Carlos López Dzur (PR / USA)
El atentado contra el rabino Michael Lerner
del editor de la revista y Academia «Tikkum»


En semanas recientes, el hogar del fundador y director de la Revista Tikkum y la oganización de igual nombre sufrió un atentado en manos de fanáticos. La sede del grupo «Tikkum», cuya labor lleva 24 años de servicio y orientación en cuanto a lo que son los verdaderos ideales del Pueblo Judío y no sus malos políticos, está en Berkeley, California, y ha sido crítica de cómo la Derecha sionista provocó el fin del proceso de paz impulado por el Ministro israelí Yitzhak Rabin, quien buscara el fin de la Ocupación de territorios y asentamientos ilegales. La vandalización del hogar del Rabino Lerner, los mensajes de odio contra él dejados, han dicho sus voceros no han sido diferentes a uan docena de emails que se cuelan en su correspondencia desde que iniciara su trabajo y revista bimensual y las amenazas de muerte que se le hacen cobardemente por teléfono, pero ya la escalada es mayor, como prueba la intrusión criminal a su casa.

Como un gesto solidario con los hermanos espirituales de «Tikkum» y con su idea de que «nadie tiene por qué sentirse inseguro en sus hogares por expresar sus puntos de vistas éticos y políticos», reproducimos esta de la organización y la Red de Progresistas Espirituales (NSP) (que incluye judíos y no judíos, teístas y ateos y que apoya a la Tikkun Magazine, en una labor que no es otra que trabajar por la noció de que el amor y la generosidad son «los verdaderos caminos para la paz y seguridad» en el mundo. Quien crea en el «cambio no-violento» y la «libertad de consciencia», sin duda, hallará muy interesante la respuesta de Tikkum a las inquitudes que ha levantado este atentado. ¿Qué se puede hacer ante estas olas de fanatismo y qué realmente quiere la organización
Tikkum Organization?

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After Attack on Rabbi Lerner's Home: What you Can do to Help?

You can help us demand of the media that they publicize this incident and, equally importantly, the meaning of the incident for Americans and for American Jews. And you can demand of the Jewish world that they stop encouraging incitement by allowing people or groups to be labeled as anti-Semitic or self-hating Jews when the only evidence for those charges is disagreeing with the policies of the State of Israel or supporting strategies like boycott, divestment or sanctions against the State of Israel or against products produced by settlers in the Occupied Territories, or calling for an end to US military aid to Israel, publicizing the human rights violations taking place in Israel. or taking other non-violent but confrontational approaches to changing Israeli policy.

While Rabbi Lerner has written a book called The Socialism of Fools anti-Semitism on the Left and is well aware that this phenomenon is real and needs to be struggled against, his book takes pain to distinguish legitimate criticism or non-violent action against Israeli policies that are done in a spirit of respect for the humanity of the Jewish people, on the one hand, and actions and criticisms that reflect a double standard toward Jews or a determination to demean Jews or Israel that is not applied to other human rights violating states, on the other hand.

So, yes, there is anti-Semitism among some on the Left and some who criticize Israel, but, NO, the criticisms of Israel's policies or the advocacy of non-violent tactics of the sort mentioned above are not in and of themselves either anti-Semitic or prima facie evidence that Jews who support these activites are «self-hating Jews».

This labeling as anti-Semitic or self-hating Jews of those who seek to challenge Israeli policy is increasingly emptying those words of serious negative meaning, which is a big mistake. If everyone who challenges Israeli policy is anti-Semitic (which would include a majority of American Jews but not a majority of those one encounters in most synagogues or official Jewish institutions) then it may (mistakenly) appear to people that it's no big thing to be anti-Semitic. And that is very dangerous for the Jewish people.

To take a classic case of this rhetoric that can incite people to violence, consider Alan Dershowitz's op-ed piece in the Jerusalem Post on April 29th in which he labeled as «Rabbis for Hamas» all the 39 rabbis who had signed a statement urging South African Jews to allow Judge Goldstone to attend his grandson's bar mitzvah. He went on to say: «And Michael Lerner is the worst of them (and that's saying a lot).»

Everyone knows that Hamas is a violent terrorist group, and that Dershowitz has publicly championed the notion that the US and Israel have the right to take preemptive strikes to kill through «targeted assassinations» those who they suspect of being terrorists. So here, two days before the vandalism at Rabbi Lerner's home, Dershowitz associates Lerner and the others with Hamas and terrorism. We don't believe that Dershowitz ever explicitly intended a violent outcome and we don't know for sure that his article directly led to the violence in this case. We do know that it contributes to a climate of intimidation of those who wish to speak a truth different from that of the right-wing Zionists and that the Jewish world should be doing what they can to isolate and restrain this kind of language and demeaning of fellow Jews and of Jewish-friendly non-Jews who criticize Israeli policies or support non-violent means to change its policies.

In that respect, the response of the Jewish world has been misleading. Some of the Jewish institutions have issued statements like the following that came from the San Francisco Jewish Federation and the local chapter of the Anti-Defamation League (ADL): «We unequivocally condemn criminal acts perpetrated against Rabbi Lerner's home. Political disagreements must be resolved in a civil manner, and not by resorting to violence.

Our communities are especially disturbed that this crime targeted Rabbi Lerner at his home, thereby conveying to him the message that he may not be safe there. We are encouraged by the responsiveness of the Berkeley Police Department to this incident, and we urge its officers to investigate this crime as thoroughly as possible. The entire community must send a message to the perpetrators that we reject violence and criminality as a means to express our political opinions.»

This is at once a step in the right direction and yet an evasion of the central issue. We didn't expect that they would endorse violence. What we must demand is that these Jewish organizations publicly and repeatedly make attempts to stop the incitement to violence that happens on a daily basis inside the Jewish community and towards tens of thousands of Jews and non-Jews who speak out about Israeli treatment of Palestinians or who organize to try to change Israeli policies.

The Jewish world needs to stop labeling those people as self-hatingand or anti-Semitic, unless they have other grounds besides their strong and/or repeated advocacy of political positions about the State of Israel that critique Israeli policies or seek non-violently to change them. If we can get some change in the Jewish world in this direction, we can transform this attack on Lerner into a moment of repentance and transformation that would be good for the Jews, good for Israel and the Palestinians, and good for the U.S.

Until that happens, these attacks may increase, not just again Lerner but against others who speak out, and may even spread to attacks against non-Jews who support Obama (since many of the more extremist elements in the Zionist movement believe that Obama and his Administration seek to destroy Israel or to render it powerless in the face of hostile enemies, and hence could easily start manifesting the incitement or even violence toward Obama or his supporters that they have been willing to champion against peace activists in this country or in Israel).

Meanwhile, we should also make clear our opposition to similar kinds of incitement that we sometimes hear coming from Palestinian circles or Arabic or Muslim circles toward Jews--and we must similarly demand that the leadership of those communities take the same steps of isolating and preventing incitement in their communities just as we should be asking that of the Jewish world--for example on university campuses or in public debates about boycotts / divestment/sanctions. When, for example, Jews are told that they have the blood of innocents on their hands because of the activities of some members of the IDF (Israeli army) in Israel, thereby blaming all Jews for the activities of some, this is racism straight out, just as it was when Blacks were blamed for the criminal activities of some Blacks.

The Jewish people never voted in a referendum to give the State of Israel or its army the right to speak or represent all Jews around the world, despite their desire to do so, and Jews must not be blamed for the actions of that State unless the freely join organizations or synagogues that do in fact claim to be supportive of Israel's policies and its Occupation of the West Bank. So when liberals or progressives stand by passively while these kinds of statements are made by Palestinians or by Jews whose desire to prove themselves «true allies» to the Palestinian people leads them to extreme and distorted statements of this sort, understandably wanting to not interfere with the event happening at the moment, they actually are doing a great disservice to the cause of peace and justice for both Palestinians and Israelis-- not only because these statements are racist and should on moral grounds be condemned at the time they are being made, but also because they are then used by the Jewish establishment to discredit the peace forces and to raise the level of fear in the Jewish world against anyone critical of Israeli policies.

But at this particular moment in early May, the issue that has made itself apparent in the attack on Lerner's home is the hate-language and permission to demean and incite that takes place in many (not all) corners of the Jewish world, and so it is appropriate now to foucs on the changes needed to stop Jewish incitement.

So here is what you can do: write and call people in the media to urge them to do a news story (no national American or European media have picked up on this yet), to interview Rabbi Lerner, and to write editorials condemning incitement. Similarly, letters should be sent to national Jewish organizations asking them to challenge the free use of the charge of anti-Semtiism or self-hating Jews among Jews in their communities who are unhappy when they hear others criticizing Israeli policies or behavior.

To contact Rabbi Lerner either at RabbiLerner@tikkun.org or through his assistant will@tikkun.org 510 644 1200. And ask them to raise the larger question of how to preserve freedom of conscience for people to challenge Israeli policies without being demeaned or facing this kind of vandalism of their own private homes.

And yes, there is another thing you can do. You could yourself join the Network of Spiritual Progressives (for non-Jews as well as Jews, for atheists as well as theists) and help support Tikkun Magazine! Contacts: Natalie Wolner: natalie@tikkun.org or Will Palsey: will@tikkun.org 510-644-1200 Mailing address: 2342 Shattuck Ave, Box 1200, Berkeley, Ca. 94704.

Los giros serpentinos: Carlos López Dzur / Tarea Escolar / Carlos López Dzur: Entre la narrativa y la poesia / Carlos López Dzur: Master del Mapoe y el Toquen

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José Ramón Santana Vázquez (España)
Poemas


... cuando
la noche,
en
cuarentena
encuentre
al
dia
y te
abrace
al mediodia.
¡Me diras
amada mia!
¿Como te
amo aun
todavia?
Y si
de ese
amor ido
no hubiera
o ni
lo hubiese
+ abrazos.
Entre
- yo,tu ,el -
seria
mi limo:
¡limon y
vida via.
¡Hasta que
se une
sin ella
hoyo mio
aya es
aunque
se muera
alla vivas
don de ti
para contigo
y siempre...

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En un mayo donde
cargado de flores aun
se resiste los envites de la nieve
que da tras el aguacero
surgido de lo inesperado.
hado con sabor a fuente
agua planchada y vision
de roca al paso de la gaviota
mudo y quedo nos da
saludos sin que nos toque,
para tod@s.

[José Ramon Santana Vázquez es «maestro, aprendiz de vate, debate del alma», residente en Asturias (España), donde coordina Aula de Paz y dirige la revista Camin de Mieres del Principado de Asturias].

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César Vallejo (Perú)
El buen sentido


Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama París. Un sitio muy grande y lejano y otra vez grande.

Mi madre me ajusta el cuello del abrigo, no porque empieza a nevar, sino para que empiece a nevar.

La mujer de mi padre está enamorada de mí, viniendo y avanzando de espaldas a mi nacimiento y de pecho a mi muerte. Que soy dos veces suyo: por el adiós y por el regreso. La cierro, al retornar. Por eso me dieran tanto sus ojos, justa de mí, in fraganti de mí, aconteciéndose por obras terminadas, por pactos consumados.

Mi madre está confesa de mí, nombrada de mí. ¿Cómo no da otro a mis otros hermanos? A Víctor, por ejemplo, el mayor, que es tan viejo ya, que las gentes dicen: ¡Parece hermano menor de su madre! ¡Fuere porque yo he viajado mucho! ¡Fuere porque yo he vivido más!

Mi madre acuerda carta de principio colorante a mis relatos de regreso. Ante mi vida de regreso, recordando que viajé durante dos corazones por su vientre, se ruboriza y se queda mortalmente lívida, cuando digo, en el tratado del alma: Aquella noche fui dichoso. Pero, más se pone triste; más se pusiera triste.

—Hijo, ¡cómo estás viejo!

Y desfila por el color amarillo a llorar, porque me halla envejecido, en la hoja de espada, en la desembocadura de mi rostro. Llora de mí, se entristece de mí. ¿Qué falta hará mi mocedad, si siempre seré su hijo? ¿Por qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos, si jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas? ¿Y por qué, si los hijos, cuánto más se acaban, más se aproximan a los padres? ¡Mi madre llora por que estoy viejo de mi tiempo y por que nunca llegaré a envejecer del suyo!

Mi adiós partió de un punto de su ser, más externo que el punto de su ser al que retorno. Soy, a causa del excesivo plazo de mi vuelta, más el hombre ante mi madre que el hijo ante mi madre. Allí reside el candor que hoy nos alumbra con tres llamas. Le digo entonces hasta que me callo:

—Hay, madre, en el mundo un sitio que se llama París. Un sitio muy grande y muy lejano y otra vez grande.

La mujer de mi padre, al oírme, almuerza y sus ojos mortales descienden suavemente por mis brazos.

[De Poemas en prosa]

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Cuadro de Alex Alemany

Pablo Mora (Venezuela)
Madre


Vas por el mundo porque existe el hombre
antes del grito de la eterna entraña,
velas callada el fuego de la vida,
madre te llaman por llamarte hermana.

Hermana de la lumbre en la ternura,
desmoronas la angustia de los hombres
y mantienes su pulso en pleno vuelo
ante la dura ramazón del odio.

Compañera de siempre, compañera,
únicamente necesito vida
para llamarte siempre jardinera.

Quédate, no te vayas tan temprano
que solamente tú sabrás colmarnos,
camarada de siempre, jornalera.

Entrevista con Pablo Mora

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MIRADLA

Vino quizás de la loma o del aljibe nomás; del llano largo hacia adentro, de la montaña hacia el cielo o del viento en descontento. Un día alcanzó la luz; otro, alargó misterios; desde muy de madrugada, amasa el pan en la casa. Camino de la quebrada, se empeña en lavar tristezas. Las chamizas de la aldea dejaron huella en sus piernas: amor ardiente en recelo, le da por mecer los sueños. Cosechó cafetos, extendió atarrayas, bailó entre los maizales y hasta el barbasco se acuerda de ella. Enlazaba potros, calentaba eneldos. Primera en saludar el día, última en cerrar la noche. Libro sin índice siquiera. Agenda sin líneas vacías. Tango sin queja y sin letra. Llama en asombrado vuelo.

Miradla llena de honor y de ceniza. Miradla en los collados del amor delirante junto al lirio de tallo celestial, junto a los grandes bueyes de la tierra. Miradla naciendo desde un vientre de espigas misteriosas, desde un túnel de cálidas penumbras. La misma, la tremenda, la del mohín en los labios; la guaricha, la pícara, la Imelda, Cecilia, Gaudencia, Florinda, Lucrecia, Rosenda o Emeteria. La que se entendió con las flores, el luto, el llanto y el gozo. La simple, la cotidiana, la del humo de leña. La que ara el amor y cosecha su trigo, la que sabe el lenguaje de las cosas y el tierno frío del amanecer. La que se va con la neblina, apacentando sueños detrás de los rebaños. La oliente a piso de tierra, a musgosas tejas. La pobre, la grande, la hermosa; milenaria, aventurera del tiempo y del espacio; heredera del río y del relámpago, millonaria de lumbres y tristezas. La que de espaldas a la noche, vela con la estrella. La que entre barricadas de miseria, desgarra el corazón a la amargura o la amargura le desgarra el corazón.

Miradla, yacente sobre páramos helados, tendida en la soledad de la cascada, en la llanura implacable de la vida, con una rosa turbia en la mirada; a veces victoriosa, a veces en la esquina, sentando su lagrimón en la maleta, camino de la guerra, con la sordina de la retirada.

Miradla, llama entre las llamas, lámpara, estrella, para la angustia del hombre. Va por el mundo porque existe el hombre antes del grito de su eterna entraña. Vela callada el fuego de la vida, madre la llaman por llamarla hermana. Hermana de la lumbre en su ternura, desmorona la angustia de los hombres y mantiene su pulso en plena llama ante la dura ramazón del odio. Compañera del hombre, jornalera, únicamente necesita él vida, para llamarla siempre compañera.

Miradla, nacida en algún barrio triste del pueblo oscuro o la ciudad remota. Miradla, camino de su trabajo, la pobre piensa y piensa. Desde la calle de la melancolía, lluvia cantando de la sonrisa a los pies.

Miradla, cuando niña, zarrapastrosa, alrededor del fogón, cargando sobre la cabeza haces de chamiza; sobre los cuadriles, a los muchachos pequeños; pronto, unos pechos naranja brotan de su seno; entonces, los hombres comienzan a rondarla. Al fin, cuando los grillos chillan ensordecedoramente y el viento hace crujir las ramazones, se la posee.

Miradla, como a esta tierra, se la lleva en el corazón cuando uno se aleja de ella, y a flor de la pupila cuando se marcha en pos de ella por veredas y caminos. Después que el hombre la roza, se le mete por los sentidos y sensualmente lo amarra a sus árboles. Se la quiere en las sementeras, y se encariña uno con ella, abrazada al invierno de los retoños y al verano de las flores cuajadas. Eduvigis, Gumersinda, Críspula o como te llames, mujer de nombre infeliz que te puso el almanaque; india color de la tierra que se ha chupado tu sangre, siempre callada y humilde, concubina, bestia o madre. Flor de anónimo heroísmo, todo el color de esta tierra en el corazón te cabe con fe que no tuvo nadie. Hembra, menuda y cetrina de mis anchas soledades perdida en el triste olvido de un rancho cualquiera. Tu nombre no importa; da lo mismo si eslavo, sajón, latino o el que fuere. Vino quizás de la loma, de las uvas, de la montaña hacia adentro y se fue en ascuas metiendo, ensortijada en el sueño; fondo de llanto al acecho, bajo la luz redimida, bajo la luz de la pena; farallón de madrugada, despertador de su pueblo.

Miradla, a la orilla de las parvas consumiendo su cigarro; junto a la cerca de piedra, cabizbaja; frente al hierático pino, solitaria. A la orilla de las parvas, como naciendo de nuevo. Miradla, miradla naciendo bajo la luz que la espera. (Poesía, Sociedad Anónima).

[Pablo Mora nació en Santa Ana del Táchira (Venezuela), en 1942. Licenciado en Letras en la Universidad Católica «Andrés Bello» (1966) de San Cristóbal, Estado Táchira, Venezuela. Obtuvo doctorados en Psicopedagogía y en Periodismo en la Università degli Studi di Torino y La Università Cattolica del Sacro Cuore de Milán, Italia, respectivamente. Pablo Mora propone: «...la instauración de una nueva disciplina que venga a cubrir los vacíos en el estudio de la razón poética: la poiesología, estudiaría los signos de la creatividad y las leyes que la regulan en relación con la naturaleza, el hombre y el arte; al interior de la ciencia, la técnica y la tecnología». Mora ejerció el magisterio desde 1969 y la docencia universitaria desde 1973 a 1994.

Para conocer más sobre este autor, visite:
Axolotl: Literatura y arte en lo profundo y Azuldemar].

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Arte de
Juan Francisco Plaza / España

Dianne Loomans
Reflexiones de una madre


Si pudiera volver a educar a mi hijo…
Construiría su autoestima primero
Y la casa después.
Pintaría más con los dedos,
Y señalaría menos.
Haría menos correcciones
Y más conexiones.
Apartaría los ojos del reloj
Y le miraría más a él…
Me interesaría por saber menos
Y aprendería a interesarme más.
Atravesaría más campos
Y contemplaría más estrellas.
Haría más excursiones
Y volaría más cometas.
Dejaría de jugar seria
Y jugaría más en serio.
Daría más abrazos
Y menos tirones de orejas.
Vería el árbol en el fruto
Más a menudo.
Sería menos firme
Y afirmaría mucho más.
Enseñaría menos sobre el amor al poder
Y más sobre el poder del amor.

Tomado: Ampa La Latina

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Nelly Jo Carmona (Puerto Rico)
Adentro


Yo
universo cerrado
una constelación de raíces
capturadas entre piel y huesos
amasijo de visiones
guardadas
para otro siglo.

registered copyright 2010 NJC

[Nelly J. Carmona: Actriz, poeta]

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Fanny G. Jaretón (Argentina)
Sisueño


Cuál será el onirismo original.
De cuál sueño serhemos al hecho.

De cuál plegaria la santificación que nos omite.
De cuál la cara esférica
que hoy como ayer también duele.

Cuál el sentido de los días
sin sus noches, no tienen consuelo.

Cual el canto de la media tarde
la invocación pálida si el Amado no llega.

De quién he heredado el esternón.
De quién el Ojo de culebra.

De quién el alma sonriente y sonrojada
la pasión que me hace abrazarlo
sin brazos y sin piernas.

Electromagomismo así al verthebreo
Orgasmo que empuja otro orgasmo
para que el Nombre se acople con el Tiempo.

(¿Resumen de Dios?)
Numen del sabor sabroso

GolemTeo en la Lengüita galáctica
Ideoma de hacernos queja en el deseo:

de quién la megalomanía
sombra y luz que penetran por la puerta de la Muerte

Cansada del andar de esta ramera
revolcada a sus pies, desvadación del salto oblicuo;

remolcada donde su Árbol pene me Eleva
la Palabra Profana roba otro nombre.

Virilidad en la Voz del Profeta.
Mi grito se apoya en su boca de tormenta.

Me llueva todo lo que es blanco.
Me llene del amor por su viento.

Túnel interminable donde la sangre
nos Hace uno con el otro.

De quién la caldera de este diablo
que pone los rasgos fuera del amigo.

La muerte que nos transfigura
sabrá hacer de la verdad lo que nos queda:

Polvo por polvo
un continente que aun contiene.

Alas de Cielo obsesión de los vivos.
El sol que entre sus piernas vive

Hallazgo de lo que se encuentra
del otro lado de su Agua.

[...]

En: Palbras Salvajes / Entrevista con Fanny Jaretón / El humanismo erótico de Fanny Jaretón / Biografía y obra: Fanny G. Jaretón / Fanny G. Jaretón: una visión poética de su erotismo

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María del Carmen Poyo Martínez (Argentina)
Calles


No se puede andar impróvido por las calles.
Las ventanas procesan nuestra sombra para comérsela
en olvidadas estaciones de trenes.
Los grillos montan guardia detrás de los afiches
para libran su canto en vastas ceremonias.
Las calles, empedradas de mercaderes insomnes,
Vendedores de nigromancias y pócimas virtuales
que levantan altares profanos.
Las calles, que oscurecidas de voces monocordes,
no logran escapar al hedor de las gargantas.

Las calles, pisoteadas por el paso intransigente de las masas
(hundidas en el sopor de palabras deleznables)
Las calles que acceden a la sincronía del andar ciego
de quien llegará un minuto tarde y perderá su premio.
Las calles que confirman: la avaricia de las manos,
la ruptura de los pétalos, la fe desvalida,
tiritando en los convidados al festín del frío de la noche.
Las calles, cautivas de sigilos, albergues de extrañas coyunturas,
cómplices definitivos en desmanes programados,
Acequias recogiendo saliva y sangre, sudor, mendicidad y esclavitud.

No, no se puede andar impróvido por las calles
hartas de mestizajes sin credos ni esperanza,
hartas de savias aguadas que hallan muerte en la raíz.
No se puede andar impróvido por las calles,
aunque la lluvia, bautismo que celebra el cielo, las purifique.

Sé que están alerta para tragar mis afanes, cambiar mis símbolos,
y ofrecer mi pensamiento al mejor postor, en tanto asisten, flemáticas,
a ruidos circunstanciales que intentan contaminarme.
Pienso y pienso mientras escondo mi sombra detrás de alguna ocasional estatua.

María del Carmen Poyo Martínez

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Ian Welden (Chile / Dinamarca)
Santiago


Santiago
vieja amante gris
como te extraño
esta mañana.
Santiago
mira mi maleta
como añoro
estar junto a ti.
Santiago
cabellos obscuros
cayendo a cascadas
desde tu montañas azules
llévame en tus hombros
así como te he llevado
en mis solitarias noches sin luna.
Santiago
cochero pare
bastarda agresiva
dame tus formidables vibraciones.
Déjame terminar en ti
monstrua loca
lagarta floja
desperezándote en septiembre.

Quiero perderme en tus brazos.
Déjame perderme en tus brazos.
Si no puedo perderme en tus brazos
me voy a perder para siempre.

Lo he perdidido todo
todos mis amores
no oyes mi llanto
desde este paisaje ajeno?
Lo he perdido todo
valles y cordilleras
así como te perdí a ti
una mañana de primavera.
Pero por favor escucha
escucha mi ruego
yo quiero regresar
Santiago mi madre viejita.
No llevo regalos
estoy sumido en la miseria
pero tu sabes tanto de miserias
Santiago mi hermano desaparecido.

Ian Welden

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BITACORAS AMIGAS Y RECOMENDADAS: Angela Furiosa de la novelista y ensayista puertorriqueña Marta Aponte Alsina. En su número del primero de mayo, incluye «La palabra en pasarela», que toca el tema de la autenticidad y su relación con la guapura o su carencia. «La nobleza de los feos», dice, versus la «habilidad teatral, o si valoran, en efecto, ese circuito exhibicionista». Intresantes observaciones, pero, no sin su cuota polémica. Es un ensayo sobre «el por qué conformarnos con ser feos solitarios de manos limpias» y la «virtud del oficio», «o la relación entre palabra y poder». O como dijera el profesor Pedro Ortiz Feliciano, «el eterno debate, la literatura como artificio decorativo, adorno que se engancha en el espacio de la apatía y eufemismo elevado al opus de lo superficial... o verbo enardecido, imágenes que sacuden conciencia y despiertan pasiones». [...] Cada vez que visito la bitácora de Víctor Manuel Guzmán Villena, las vibraciones son más ardientes, las imágenes y poemas más bellas. Su lugar se llama Media Noche Desnuda. Lugar no apto para quienes no sepan valorar la divinidad de la mujer en la fotografía y la pintura... En internet, en la red Facebook, hay un lugar creado para «documentar y mostrar al mundo el arte de (los) artistas de Puerto Rico». Se llama PuntoRojo: Arte Contemporáneo Puertorriqueño.. «No somos galería, ni vendemos obras de arte. Sólo mostramos lo mejor de los artistas puertorriqueños y residentes. En este medio, incluye dibujo, pintura, arte digital, cerómica, escultura, fotografía, gráfica, instalación, multimedia, performance, arte publico».

PARAISOS CIBERNETICOS: Ya está a la venta este poemario de ciencia ficción Paraísos ciberméticos, publicado por Alfa Erdiano (que ha publicado por ejemplo los cuentos de Victor Conde el ganador del último Minotauro) y que se puede comparar en la porpia editorial y en varias librerías como Miraguano o Cyberdark. Incluso se puede solicitar a los propios autores si se desea firmado. El precio del librito no supera los 3 euros... La temática es muy variada y enriquecida con un bello lenguaje visual en el que aparecen paisajes futuros en los que mutantes, ciudades caótica, robots fuera de control, cyborgs desquiciados, humanos casi extintos y obsoletos. Así que crean una nuevas realidades con filosofías espurias, etc; componen un mundo futuro repleto de una amalgama en la que las próximas generaciones se desarrollan con nuevos valores y conceptos», nos informa el poeta y autor Carlos Daminsky. El libro incluye los textos de Carlos Sueiro Martínez, J. Javier Arnau y otros.