Thursday, April 15, 2010

Abril 15, 2010, Núm. 58, Orange County




Lamento / ObedArt / El Boricua


Contenido 58



Francisco Garzón Céspedes
La política de estado sobre la oralidad

Marcos Rodríguez-Frese
Lo necesario

Carlos López Dzur
Manifiesto secreto de Nuestra Mirada
La Violencia, 1947 a 1958

Carlos Ardohain
Dinero
Parental

Extor Henrique Martínez
«La Silla Eléctrica» de Martin Romero [O cuando Bajtin hace los mandados]

Manuel Cubero Urbano
El cuervo que se dijo hombre
El ganso

Marco Denevi
Falsificaciones / Ensayo

Carlos Adalberto Fernández
Gente ganadora / Cuento

José Luis Díaz-Granados
Escritores y alcoholes / ensayo

José Pivín
Todo el mediterráneo
Todas las fiestas, cuando despunta el dia

Juan Disante
Fin de mundo

Fanny G. Jaretón
Paraje
En tus manos
Amor ridículo

Pedro Amador Lloréns
Hasta los cielos / A Yemayá

Long-Ohni
Hasta llegar al centro

Homenaje al poeta universal
César Vallejo


Alejandro Drewes
Palabra sobre palabra
Himno

Fernando Beltrán
Amar este error imprescindible
Si me quito el amor

Fernando Dorado
Ella sólo quería tocar el poder

Juan Domingo Argüelles
Un libro, este libro, cualquier libro

Guillermo Mayr
Marco Denevi: «La cultura de hoy es sólo mediática»


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Francisco Garzón

Francisco Garzón Céspedes (España)
La política de estado sobre la oralidad


Ante los 35 años, que se cumplen este año 2010, que lleva el escritor cubano-español
Francisco Garzón Céspedes apoyando y estimulando la narración oral escénica y el arte contemporáneo de contar oralmente, este creador y la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica, Ciinoe, han publicado, en forma de «donación a la sociedad», una serie compuesta de 22 documentos producidos entre 1975 y 2009 bajo el postulado común Por una política de estado sobre la oralidad, según se anunció en un comunicado el pasado 18 de marzo.

«Esta donación —deudora, como sus donantes, de lo tanto valioso recibido de lo mejor de la humanidad— es prioritariamente un llamado a la sociedad toda y, mucho, a quienes gobiernan a todos los niveles y/u ostentan responsabilidades respecto a la colectividad y respecto al desarrollo de su condición humana, de su sensibilidad, saberes, acciones e interacciones», explicó Garzón Céspedes.

«La oralidad nos hizo humanos y nos completa como humanos: No es sustituible porque es nuestro principal instrumento para la comunicación, la formación y la calidad de vida. La oralidad es la comunicación por excelencia», agregó el artista.

Los materiales incluidos en la donación, continuó Garzón Céspedes, están registrados legalmente y con derechos reservados, pese a lo cual han sido utilizados sin el debido crédito por diversos particulares. Es por ello que ahora el autor y la organización que representa han decidido publicarlos directamente en Internet, donde —espera— encontrarán un mejor destino.

Los documentos son en su casi totalidad de la autoría de Garzón Céspedes, salvo el identificado con el número 2, de autoría colectiva institucional de la Ciinoe. La donación comprende los siguientes documentos:

1. Manifiesto universal por los derechos de las niñas y los niños a la oralidad y a los cuentos (2009).

2. De 1975 a 2009: Oralidad, oralidad escénica y comunicación: Sus relaciones con la infancia, con la formación y con la lectura / “La oralidad es el camino natural a la lectura” / F. G. C. Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (Ciinoe, 2009).

3. La oralidad nos hizo humanos y nos completa como humanos (2009).

4. La oralidad y la literatura, o lo que es lo mismo, la comunicación y la expresión y sus presencias en la familia y en el aula (2009).

5. Oralidad y comunicación / Importancia de la narración oral en la formación de la personalidad y en la educación de los hijos / La oralidad y la calidad de vida de todos / La oralidad es el camino natural a la lectura. De la década de los 90 al 2009.

6. De las respuestas del entrevistado. Francisco Garzón Céspedes: La conversación dimensionada en arte (1997).

7. Definición de oralidad de Francisco Garzón Céspedes y los esquemas de este investigador referidos a la oralidad y a la oralidad narradora artística (de 1975 a 2007).

8. Llamamiento: Salvaguarda de las tradiciones orales desde la oralidad contemporánea (2008).

9. Manifiesto por el género del cuento de nunca acabar (2008).

10. Decálogo para crear cuentos de nunca acabar (2008).

11. Definiciones de la narración oral (1991).

12. El arte de la conversación escénica (1991).

13. En España, la NOE: El arte oral escénico de contar. Apuntes para la historia (2000).

14. Teoría y técnica del cuento y del cuento hiperbreve / notas y conceptos / del cuento al género del cuento relámpago (década de los 90 a 2006).

15. Reflexiones y apuntes, fragmentos: Hacia una renovación de la poesía oral artística desde la fundación de la poesía oral escénica.

16. Guía de las diferencias entre la narración oral escénica y el teatro en sí (1991).

17. Credo del narrador oral (década de los 80).

18. Credo del actor / credo de la actriz / credo del espejo (década de los 80).

19. Manifiesto de las significaciones de contar / contar cuenta (2006/2007).

20. Cuentos del narrador oral escénico (de 1991 a 1995).

21. La oralidad y la narración oral escénica resumen de propuestas, conceptos, definiciones, acciones, aportes (desde 1975).

22. Llamamiento por una política de estado sobre la oralidad. La primera expresión de la política... (2009).

«Esta donación es, además, en sí misma y por sus contenidos, un llamado a todas y todos los narradores orales artísticos a, continuadamente, como han hecho siempre los mejores, dignificar al máximo la profesión: a la oralidad
artística; a ser cada vez más rigurosos en todo y mucho en la terminología; a no asumir ni aceptar nada que no respete expresamente las altas responsabilidades y la imagen pública más elevada de quienes son hacedores de la palabra, la voz y el gesto vivo, desde el cuentero comunitario de la tribu hasta hoy: los artistas orales, los narradores orales artísticos, los contadores de cuentos, los artistas contemporáneos de concierto del arte de contar», explicó Garzón Céspedes.

Además de publicar la serie de documentos en la web de la
Ciinoe, la organización ha realizado la donación directamente, en la forma de un archivo en formato PDF de 152 páginas, a más de veinte mil direcciones electrónicas de los cinco continentes, muchas de instituciones gubernamentales, culturales, educativas y personalidades de gran prestigio, según acota el escritor. Igualmente, Francisco Garzón Céspedes y la Ciinoe enviarán la donación a quien lo solicite escribiendo a la dirección electrónica ciinoe@hotmail.com.

Fuente: Ciinoe



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Marcos Rodríguez-Frese (Puerto Rico)
Lo necesario


Uno se encuentra, a veces,
solo entre sus costillas y solo
entre toda la gente, hundida
la ternura al fondo de los poros. Toma
un libro de paz, una revista, recién
llegado amor. La desnuda
como partir el pan, y se va por su piel
bebiendo luces, palabras de una voz luminosa,
desconocida y nuestra, sin embargo.
Recuerdas el poema que quisiste
escribir entre agrios buches, cuando
Fidel dijo: es dolorosa-
mente cierta la muerte. Y lo dejaste
a medias con tus convencimientos
de amargura. Hoy lo tomas como
a un vaso que arde, lo llevas a tu boca
y se te sale el corazón. Por esa herida
sangra contra el viento inundado
de impurezas. Cuando acabes la sal
y el aceite que te llenan, sabe
que va el amor haciendo huella y lo más
necesario es pisar adelante
con todo lo que tienes, para aprender, al menos,
a escribir igual que en el principio,
diciendo así y llorando,
si es preciso: A,
como en ahora y en abrazo; B,
como en batalla y en bandera; C,
como en compañero y comandante,
y en el idioma antiguo de los héroes: Ch,
como en Che. Así seguido.

[Marcos Rodríguez-Frese (n. 1941, en Cayey, Puerto Rico). En 1965, obtiene su B. A. en Ciencias Sociales y comienza estudios hacia el doctorado en Derecho, los cuales termina en 1971. Antes, había trabajado con el Departamento de Educación, su División de Educación a la Comunidad, famoso bastión de escritores y artistas gráficos y cinematográficos. Fue presidente de la Federación de Universitarios Pro Independencia. Como dirigente estudiantil, y más tarde por su cuenta, ha viajado extensamente por Europa y América. Entre sus libros: Árbol prohibido (1971), primer premio de poesía del Ateneo Puertorriqueño, y Todo el hombre (1971), también, primer premio de la misma entidad. Inéditos: Poemas simultáneos y Carcaj de Diana, todo ello en un solo tomo con el título de Redor.]

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Carlos López Dzur (Puerto Rico)
Manifiesto secreto de Nuestra Mirada

a don Luis Muñoz Marín (1898 – 1980)

1. Don Luis, 1933

Usted está siendo observado por expertos.
Tiene un estilo compasivo, soñador,
no en balde es hijo de un poeta.
Usted conoce bien nuestro lenguaje
y sabe que establecemos requisitos.
Es graduado en Georgetown University
y es blanco, quizás un poco guandajo,
bohemio de Greenvich Village.
Los expertos asesoran:
«Candidato
idealmente calificado es él»,

(Y si es separatista, hay que seguir
trabajando con éso. Mr. Muñoz).

De la Coalición, aún del anexionismo agendado,
el Gobierno Federal no confía en ninguno.
En estos años de Depresión, hay que ser
cauteloso, exigente, compasivo.
La PRERA no la vamos a entregar a ladrones,
a codiciosos de La Mogolla, a anexionistas
de
La Colchoneta. «Usted es el hombre, don Luis,
usted y su gente. Usted con tal de que sea
responsable ante Washington».


¿Quiere usted forjarse como hombre
dándose en confianza y con buena obra por su isla?
¿Quiere que su nombre en Norteamérica
(lo mismo que en sus campos borincanos)
signifique respeto?... hoy que el hambre es intensa
y los partidos no sirven al pueblo en lo mínimo...

Oiga bien lo que Washington le manda por recado.
Ponga a un lado su izquierdismo, su ideal
de independencia, sálgase de ese grupo de inútiles
del Partido Liberal y atrévase a ser más que su padre,
poeta bizco, ex-Comisionado residente,
aquel viejo sin voto, callado, como el pájaro bobo.

Piense en este año, 1933, y lo significante
que ha de ser para sus campesinos
si aprobamos el dinero de la PRRA.
En Puerto Rico será fácil que se diga adiós
al decenio de los Hungry Thirties.
Usted puede ser nuestro hombre de confianza.

2. Don Luis, 1940

Cuando FDR visitó tu islilla, Nuestra Mirada
estuvo sobre tí. Tú eras el hombre que él,
Franklyn D. Roosevelt, se planteó conocer en 1934.
El Dr. Guening sobre tí hablo maravillas
y el único reparo de Chardón fue cuando dijo:
«Pero es independentista»; pero los padres
de los niños enfermos en el barrio Monte Llanos
de Morovis lo aman; las madres de la infancia
lombricienta, anémica, plagada de parásitos
no sólo en Sierra Baja, Guayanilla, dice
su nombre ¡Muñoz, Muñoz, el de la Pava!
como si fuese santo que da salud,
dios en la tierra. Dígase a Washington
que es de barrio a barrio que ocurre su milagro.
A García Méndez sólo un grupillo de élite
lo llaman El Pitirre, el campo lo nombra
vividor y sinvergüenza, enemigo del pobre.
¿Para qué sirve Miguel Pitirre electo
presidente a la Cámara, ese buscavotos,
vendepatria en tres [partidos], mogollero?
Pencas pelotas le faltan para enfrentar
al Gobernador que se impone desde Washington:
y es Blanton C. Winship?

Y la Mirada del Poder de Washington
quiere un pueblo fascinado con administradores,
gobernadores que no maltraten a la ciudadanía
y dijeron a García Méndez, «usted puede que sea
brillante, Miguel Pitirre, pero es un usurero
ante el pobre; en San Germán voló la mirada
sobre el Banco Caja de sus Economías
y la PRRA no la pondríamos en sus manos
y no es sólo tecnocracia lo que mira
este ojo allende su pobre Capitolio,
allende sus candenas...
Buscamos alguien «Grande» / «Heroico»
que sepa a cotidiana lucha con demonios:
alguien que no sea como Tacho Somoza
en Nicaragua, ni Trujillo en la isla dominicana,
alguien que no tenga visos de franquismo,
pero que no mate coroneles que enviamos
como ya hicieron con Riggs
los partidarios de Albizu.

Usted no puede ser nuestro hombre de confianza,
Miguel Pitirre. ¿De qué le vale un galardón de Princenton
si en derecho constitucional usted vende colonias
por un poco de avances industriales, con qué nexo
ganará el amor de jibaritos, intensidad
que nos ofrezca el triunfo?

Mire ese pueblo masacrado en Ponce,
mire a Winship yéndose con toda
la risa y el desprecio de la gente
y esta Miranda Nuestra que busca calma,
democracia, pueblos callados y contentos.
Usted no puede ser el hombre.
Pitirre malo, guaraguao de canto siniestro.

3. Don Luis, 1950

Quien puso su mirada sobre tí y te oyó que pidieras
el voto femenino y hablar de jibaritas con versos
de Lloréns y de De Diego, quien te oyó
fundar la patria, en Pan y Tierra, prerrequisitos
de otras libertades, dijo desde los días
del Plan Chardón y la PRRA, «Ese es el hombre»
y el Dr. Chardón y García Mendez unieron voces
y dijeron: pero él es independentista
y buscamos más hábiles y experimentadas voces
que dijeran algo bueno sobre tí, Don Luis,
y Antonio R. Barceló nos dijo:
«El es el hombre,
pero es cochino; ¿cómo rayos ha de soportar
como a tribuno / esos higiénicos burócratas de Washington /
ese olor de sobaquina / sus axilas peludas /
y casi mocos de mota colgados del mostacho /
cuando él se afana en las campañas, va pueblo a pueblo,
y no se baña y ni le importa; él fuma marihuana
hasta la mañana, buenos toques ante del almuerzo
y se junta a leer versos con Samuel R. Quiñones,
Ribera Chevremont, Archilla, Géigel Polanco,
se desmadruga y no oye razones».


A veces lo sigue una gringa y se acuesta con ella;
a veces es Inés Menndoza, una maestra que lo ama
como a un Cristo y lo obliga a bañarse
para que el amor y la patria sean sexo...

Pero la mirada está desesperada.
El mundo entero emplaza a esa mirada.
Hay que elegir al Hombre.
Hay que enterrar la sombra de aquel Gran Genocida
que bombardeó a la Ciudad de Ponce y asesinó
en los cuarteles un par de nacionalistas.
Y las Naciones Unidas han sonado las campanas.
Albizu Campos dice que la colonia es fascista
y la gobiernan generales policíacos
o federales burócratas que tratan con ladrones
en la Puerta de Fango de la Legislatura.

Y el oído consultó con la mirada
y la mirada se puso en tí. Muñoz. Te dijo:
«Mr. Muñoz, you're our man here in Porto Rico».
Eligieron entre Albizu y usted; pero Albizu no se vende.
Es más rígido. El es un hombre negro con frac
y chaleco; tú, don Luis, guandajo, te doblas
y la mirada lo sabe, lo consulta con expertos
y por eso, desde Tugwell, han dicho:
«La PRRA que sea para lo que digas.
Pónle destino y proyectos, véte en campañas,
hediondo, mariguano, lleno de versos,
visita montes que hiedan a mierda de puerco,
allá en Eneas, por Pepino, véte al barrio Las Tetas,
andurriales de Jayuya, tierra rebelde,
vete a Monte Llanos, Tierra Baja, Collores,
Barranquítate los Calzones, bigotón,
y cuenta con la PRRA porque de veras
la Mirada que te observa, sabe del ojo examinador
el tuyo que da cuenta de la escasez
de alumbrado eléctrico en cada ruralía,
que los pueblos están llenos de arrabales
de La Perla a El Fanguito, que hay más parásitos
en barrigas de la niñez que bilaharzia en los ríos
y hormigas en los hormigueros.
Tú eres el hombre, Muñoz Marín».

4. Don Luis, el selecto

Desde el 1937, después de la Masacre
(aquel Domingo de Ramos en el Pueblo de Ponce),
la Mirada te admira. Vio cuando sacaste agallas
y fundaste el grito de la Pava, «Pan, Tierra, Libertad»,
nos trataste de viles yankees coloniales«¡y a pan y tierra,
carajo libertad!» y te grabamos. Lo tenemos en archivo.
Un expediente de tu socialismo y conducta anti-americana.

Pero... nos lavaste la cara. Norteamérica no es facha.
El error de Blanton Winship que sea cosa del pasado.
Vé, don Luis, sudoso poeta que hueles
a madre enferma y culo cagado, ve a Luquillo
y dí ante el pueblo que «el Partido Liberal cayó en desgracia»
y a Antonio R. Barceló que haga maletas o se vaya
a joder la pita a otro lado y con él, Miguel Pitirre
y, además, todos los García Méndez
y botellas, hambreadoras del Fisco.

5. Don Luis, cuenta con la PRRA

Lávame los ojos, don Luis;
yo te lavo las axilas, yo hago que te bañes
en dólares y sólidas promesas por tu misericordia.
Y, para 1940, te garantizo la presidencia del Senado.
Vas a tener dinero, don Luis.
Haz esa fábrica de cemento.
Un día se harán muchas escuelas, caseríos,
residenciales, aceras, edificios públicos
y hay que tener millones de toneladas cementeras.
Lleva postes de luz y acueductos al campo,
aún a los arrabales, don Luis.
Washington pone PRRA, fondos, lo que cueste.
Que no haya hambre en la Isla del Encanto.

Tú pide, ojeroso poeta, lo que requiere el desarrollo agrícola.
Si hay que expropiar centrales cañeras a los gringos,
expropia, don Luis. Tú eres el hombre y por amor a tí,
concedimos el sufragio femenino y las tenemos
votando y en la costura. La agujita industrial del bordado.

Haz algo por Nilita Vientós «pa' que se calle».
La bruja pepiniana, ateneísta. Saca a los García Méndez
de las judicaturas, defienden hambre y patrones
en centrales azucareras. Pón a Nilita, primera fiscal,
batalladora de monopolios y de tierra inútil
en manos de privilegiados y ausentistas.
Ella, feminista, es loca de tu misma estampa.

Llévatela suave, sin embargo,
porque si no... Albizu se crece,
te alborota la patria,
y ni se acaba el hambre y la miseria
ni se acaba el dominio del yankee.

Has ese Banco Guurnamental de Fomento,
don Luis, ¿recuerdas que Miguel Pitirre lo quiso?
No. Házlo tú. Los buscones son muy parejeros.
¿Recuerdas al negrito Barbosa, otro que igual
que Albizu, desde bandos opuestos,
pide el fin de la colonia? El con plenas asimilaciones.
Te diré una cosa sobre la Mirada de Aquel
que te ha seleccionado: prefiere a los guandajos
como tú, honestos en el alma, pobres y malvestidos.
El hábito no hace al monje, lo sabemos;
pero no nos gustan los que visten con fajas y chalecos,
con levitas y frac, demasiado apretados por su ropa,
asfixiados en negro, bajo ese sol antillano,
cuando días vienen para echarse a correr,
días para andar sin pose, sin perfume,
sin los guardarropas, días de premura son,
de huída y trote, al natural, sudosos días,
días de quemarse en los montes
como si hubiera guerra
o nuevas invasiones de corsarios.

07-25-2002 / De mi libro
El libro de anarquistas / Bios / Carlos López Dzur

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La Violencia, 1947 a 1958

a Gloria Gaitán, hija del prócer

«National country: the country made up of citizens in need of better socioeconomic conditions and greater sociopolitical freedom»:
Dr. Jorge Eliécer Gaitán


1. A quien sirvo

Hay un país nacional, un pueblo al que sirvo
recelado por la nación política,
el sector de pueblo, oligáquico, controlador
que juega a las luchas internas
y en su rudo juego, reprime, mata,
engaña, hurta, difama. Minoría poderosa
el país político que a la patria nacional
tiene en miseria y hambre de libertad sociopolítica.

El Partido Liberal, tan ortodoxo, conmigo
no se sincera, tiene su agenda sucia.
La guarda, no la muestra. Se desplaza
con sus privilegios a la tiniebla, ala segunda
de la patria política. Y los del Partido Conservador
ya son indialogables; pero, ¿quién no los conoce?

Son los más criminales, dueños del café,
ferrocarriles, herederos de la gran hacienda,
dueños de vida y poder, sobrinos y nietos
de las grandes dinastías, militares e ingenieros
que se reparten todo en la patria política
una vez que regresan de estudios en Luisiana
y, ¿qué tal es esa izquierda comunista?
inmadura, envidiosa, infantil como niños
que buscan a perretas de la madre gigante
que se llama «las Masas» / afecto que aún
no se han ganado en justicia.

2. No puedo ser conservador

Gente que no quiere mirarse al espejo
son los conservadores; les duele todavía
que se eduque al que es pobre.
Pero Eduardo Santos, dio a Jorge Eliécer
el Ministerio para que el Partido Liberal
en esta decenio del '40
haga campañas alfabetizadoras.
La educación debe ser primero; la economía
participativa, democratizada, sin la virtud
del hombre educado, es imposible.
Y Gaitán dijo: Eduquemos al pueblo,
van a conocer las masas en qué precisamente creo:
«En tu cultura colombiano».
No en la sífilis de la mucha hembra y comadreo
ni en alcoholes por machismos y sentimentalidad barata».
Sepan de la esencia que está hecho este hombre,
el Dr. Gaitán, uno que no se vende
a las derechas y que no quiere que el colombiano sea
un alienado permanente en la patria política.

«Yo no puedo ser conservador», dice y se asusta
la gente de ese ala; «yo, más bien, soy socialista»
y se asusta la cúpula del Partido Liberal en que milita.
Ellos, conservadores y liberales, sin ningún compromoso
con el pobre, tienen el control de la tierra
«y yo creo en la reforma agraria,
en distribuir para mejor cultivar
en este país inmenso»; el campesino lo urge,
pero no los hacendados que cuidan
el segundo tesoro de su lucro:
sus cargos en la patria política.

3. ¿Qué de malo tiene un uniforme?

En esta ciudad tan populosa,
donde por falta de escrúpulos y decencia
de unos llamados listillos, el perverso viola y roba
pasajeros, hace chantaje y muerde en su millaje,
ensucia y envilece su gremio, ¿qué de malo hay
que comencemos a separar el grano de la paja
y hacer que el buen taxista, como el buen camionero,
vista con un uniforme y que el pueblo se habitúe
a preferir aquel que no se esconde en ropas
tan casuales, o en familiaridad inconveniente?

Este edicto de la Alcadía bogotana,
no rebaja a nadie... ¿De dónde surge esa jactancia
de creerse empresario / con sensitivas prosapias /
el que protesta que al conductor se le asigne uniforme?
Es por el bien del pueblo.
Es por el mejor servicio.
Es por dar protecciones.
Es por evitar que al pasajero se le chumbimba.
Puede que sea una reforma insignificante
mas el unforme cuida el transporte público y privado.
Identifica. Asigna un deber de honrar la marcha.
La confianza. El pasajero. Personaliza.
No ofende. No humilla. Se humilla quien no lo viste.

Aquí presento mi renuncia a 8 meses en el cargo.
Quiero ser alcalde de un pueblo que obedece
porque comprende y, en consecuencia. respalda,
dignifica a quien sirve... ¿Quién levanta trabas
a mi labor con pretextos tan nimios y miserables?

Si no hay respeto a la idea, de nada me sirve
el cargo. Renuncio. Quédense con un transporte
de tránsfugas, conductores ebrios y ladrones.

4. El candidato del pueblo

Recuerdo aquella Convención en una Plaza Pública.
Fue en 1945 cuando delante de millares de ojos
(el escenario total de la patria nacional, el país)
se escucharon los gritos de los liberales:
«¡Gaitán, Gaitán!», él era el preferido.

Nunca antes fue en una plaza abierta a todos
y digo todo, dentro y fuera del Partido, que se grita:
«A él, lo queremos». El es presidenciable.
Pero en mayo de 1946 ganó el conservador Ospina
y con los votos de nadie...

El propio Partido Liberal dividió sus votos
entre Gabriel Turbay y Gaitán, el favorito.
Habría ganado tan fácilmente aquel hombre
al que gritaban ¡Gaitán, Gaitán! desde una plaza
(con el todo el fervor del País Nacional
que quiso al líder). Y se cabreó el Partido.
Sintió el miedo.

Intereses del País Político,
patria oscura de venganzas, privilegios,
aspiraciones logreras, anti-pueblo, sectarias,
echó el partido de Gaitán y Turbay a la burla y la derrota
y ganó el indeseado rival, jefe de los oligarcas,
Mariano Ospina Pérez,
el conservador, la voz del rico
en inmenso mar de pobres desgraciados.

5. Yo haré ganar la izquierda sin violencia

Ya no hay dudas de quién es el líder del Partido Liberal.
Se supo en la Plaza, no en un salón cerrado;
se supo por el aplauso de las masas;
por el discurso claro o el abucheo contra lo que no se quiere.
Ese fue un día verdaderamente democrático
en el Partido Liberal colombiano.
Se leyeron cartillas a Turbay.
«Usted no es el País Nacional, no es pueblo,
Turbay, aunque sea liberal; no hay diferencia
entre Ospina y usted; ambos son alas del País Político,
política que jode la patria».

No obstante, aunque ganara Ospina,
los liberales dominan los asientos del Congreso
y son gente, con fe en Jorge Eliécer
y se van conveciendo que para las elecciones del 1950:
«Eliécer ha de ser nuestro único candidato».
Y se supone ese año cuando leyó cartillas
a los comunistas: «Ustedes ni para una cosa ni otra».
Si no ayudan, no estorben.
«Ustedes están corridos de la teja».

6. La Operación Pantomima

Y habló del Embajador Willard L. Beaulac
que ha pretendido
ser su amigo y darle consejos, porque lo está espiando
y aunque Gaitán
(bien sabe lo que él susurra a sus espaldas),
ese Judas de la diplomacia yankee está instruído
por John Mepples Espirito
(alias Georgio Ricco)
y Tomás Elliot, para una «Pantomima» necesaria.
«Ese Gaitán es otro comunista
de la Guerra Fría
y hay que pararlo;
hay que congelarlo para siempre».


Así mismo, se llamó el operativo: Operation Pantomime.
Fue así que Juan Roa Sierra, al servicio de la CIA,
asintió a la tarea. Lo asesinaron,
a todo prisa y corriendo el 9 de abril 1948
para que no llegue la elección del 1950
y sea electo, abrumadoramente, y es que ahora...
dice los que mejor lo han conocido
«Estuvo llamado a ser un héroe
Jorge Eliécer Gaitán,
niño de Cucunubá,
ex-Ministro de Educación y Trabajo,
alcalde bogotano».

Ahora ex-compañeros del Colegio Simón Araújo
recuerdan que siendo pobre,
Gaitán fue a colegio de ricos
y allí comenzó a sufrir humillaciones
y, por eso, educar, educar a los mismos liberales
fue su obsesión de siempre,
Colombia es tan clasista,
tan engreídamente, narcicista su élite.
«Le cuento el chisme pero cayetano»:
Jorge inspiraba la envidia de todo el liderazgo.
Que era un gran criminólogo, ah, ahora lo recuerda
la prensa porque su cuerpo fue tronchado a balazos;
pero aquí no está Enrico Ferri, jefe universitario
de los alumnos de su doctorado, para explicar
esta muerte claramente maligna, criminal,
artera, conspiratoria
de su alumno querido,
el admirado Jorge, graduado
en la Universidad de los Reyes de Roma.
Corrido de la butaca, por muchos jijosdeputa
y jactanciosos chachos, sin chimbo.

7. El asesinato y los responsables

The angry mob kicked and tore him (Juan Roa Sierra) to pieces: Guillermo Pérez Sarmiento, Director of the United Press in Colombia

Cómo ha de de ser cruel esta Colombia política
que salvajemente mata al funcionario amado
por las masas, a Eliécer, la esperanza encarnada
de cambio, al defensor del pobre, al legislador
de su educación y de su empleo.

Cómo ha de ser mentirosa la lengua del País Político
que autoriza que un Jefe Policíaco haga que dos guardias
escolten al asesino y no lo amparen, sino que lo enfrentan
a la chusma amotinada, rabia popular
que se lo come vivo
y la guardia huye y deja a Roa, indefenso,
para que sea linchado, pateado, convertido en pedazos,
ante los ojos del mundo.

Cómo ha de ser el odio acumulado por generaciones
que, tras la muerte de Eliécer, se desata el Bogotazo
y antes de sumarse 300,000 cadáveres,
en el mismo Congreso de la República
discuten y se matan como bestias.

Cómo se justificará aquel septiembre,
a poco del primer aniversario de la muerte de Eliécer
(1949) cuando el Senador Amado Gutiérrez asesina
a su colega Gustavo Jiménez en medio
de una sesión congresional.

Cómo hablar sobre la democracia si la prensa que informa
estas tragedias tiene miedo, miedo a las venganzas,
miedo a hablar claro, a decir las verdades.
Inventan bobadas y ambivalencias desde las oficinas.
El mal no está en Colombia. Se trajo de países extranjeros.
Es por causa de la conferencia Inter-Americana.
Es cosa de buscar condenar el comunismo.
Es cosa del Congreso Latinoamericano de la Juventud.
Es por causa de Fidel Castro y Perón que admiran
a Gaitán y lo quiere para su causa.
Es que Juan Roa está demente,
pobre, no tiene trabajo,
y se cree la encarnación espírita de unos viejos patriotas:
Santander y Quezada;
es que cosa del espionaje ruso.
Es cosa del culo de su madre,
Es cosa de un pistolero que no tiene puntería,
a lo mejor quiso matarse a sí mismo,
es cosa
de una limousine de lujo que lo bajó en la escena
del asesinato.
Es cosa de fascistas siquitrillados.
Es cosa de Ospina, pero mejor no movamos.
Es que si ganara Eliécer, dice la CIA,
que el hemisferio
se jode,
que van a aparecer más izquierdas
y crítica anti-americana que impida los negocios.
Y esta dime y direte pasaron 15 años de violencia
de un pueblo que no se cree violento
y presume que todo está bien cuando está
interna y estructuralmente pudrido,
pero la culpa no es de los liberales
ni los conservadores,
es una culpa ignota
es cosa del culo de su madre,
es cosa de un pistolero que no tiene puntería,
es cosa del odio que se tiene a la Iglesia,
es cosa es cosa es cosa es cosa es cosa
de nada.

8. Si preguntara usted...

Laureano Gómez instituted authoritarian right-wing policies and suppressed the opposition and the courts. He suffered a heart attack in 1951... Ospina ultimately supported the coup d'etat against Gómez that established the military administartion of Gustavo Rojas: Ignacio Arismedi Posada, «Colombian Presidents», Interprint Editors Ltd: 2001

Si preguntara usted al pueblo, ¿por qué tras el asesinato
de Eliécer por quince años se arrastra inacable el odio,
enemistad, violencia? Son 300,000 muertos,
demasiado, o diga usted, 200,000, son demasiados,
o ponga menos, 100,000 son demasiados,
si preguntara usted por qué
si no salen del aire, ni caen del cielo,
ni rebrotan de debajo de la tierra, ni los trae Fidel Castro
ni Kruschev ni Mao Tsé Tung, ¿por qué?

Ellos sí saben. En la prensa, no.
Esa es mucha aguacate y adivina a pura arepa.
Son gente que el País Político mata, son estrategias
de Laureano Gómez y Rojas Pinilla;
son cosa de la Derecha Conservadora
autoritaria, la que sirve a Washington, D.C.
y el colombiano que sirva de chichunrria
a la desgracia. ¿Por qué tanta violencia?
... hablen claro: dictadura. El General Rojas Pinilla
con un trabajo sucio que trealizar desde 1953
al 1957, suplantarte Laureano, ser tu marioneta sucesora.
Sofocar esa ira necesaria que sintió la gente
cuando se mata un héroe y hay que matar a muchos,
descabezar la patria nacional, seguir matando
y matando, hasta que no quede nadie que se parezca
a él, a Eliécer; y por ese trabajo sucio
Laureano lo premia desde España, en su exilio
de cobarde, sin chimbo, y Ospina lo condecora,
liberales y conservadores hacen lo mismo,
«Vé, General Rojas Pinilla, mata patria,
mata izquierda, mata con el Batallón Colombia,
lo que se mueva que la ONU y OEA aplaude
porque aplaude y aplaude Ospina Pérez
y Urdaneta Arbeláez».

9. Avisos finales de Rojas Pinilla

Todo el que forje un grupo de apoyo en memoria
de bandoleros liberales, socialistas, o gente que invoque
a Eliécer, no se dirá grupo de auto-defensa.
mientras yo esté a cargo.
Con Rojas Pinilla han cambiado las reglas.
A cada grupo liberal o conservador
van a nacer Los Pájaros, los Chusmeros,
chulavitas policíacos, y se conocerán las víctimas
por la naturaleza del tajo: cortes
de franela, de T-shirt, de corbata, quien no está
armado; haremos decapitaciones, así
que no baje la guardia y dé papaya, el que no sea duro
porque el foforro es sangriento y la cifra
a matar ha de ser grande.

Nadie que desafíe las ambiciones de largartos
(en el País Político, el que sólo aspira a enriquecerse)
tiene derecho a la vida; despierte el langaruto
y vomite lo que sabe.
Locambia está en la inmunda vida:
la Violencia. Ahora comienza
el capitalismo de coscorria
y la Derecha enverracada.

22-06-2000 / El Libro de anaquistas / Carlos López Dzur

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Carlos Ardohain (Argentina)
Dinero

El dinero es una clase de poesía.
Wallace Stevens

Si el dinero es una clase de poesía
no está todo perdido para mí
podré pagar en palabras
el precio que no se puede comprar
cuando entienda la poesía de esa clase
dejaré de pensar en él, lo pondré
debajo de mi sombra como quien
guarda la llave bajo un tapete
construiré una casa con palabras
y un jardín y un árbol y arriba
del árbol otra casa
y en el jardín estará mi padre
y en la casa del árbol mi hijo
y en las palabras estaré yo

<>

Parental

Hay un momento
en que padre e hijo crecen
midiéndose uno en los ojos del otro
llega un momento
en que todo padre es pared
que es preciso saltar eludir atravesar
hay un momento
en que el hijo quiere ser el padre
para calzarse sus zapatos
y correr con tranco largo
llega un momento
en que todo padre es niño
y se monta sobre los hombros del hijo
para caminar en los pies de él
hay un momento
en que el padre es un buey
que toca todo lo que ve
y devora todo lo que toca
llega un momento
en que el hijo se vuelve voraz
y se alimenta con la carne
de cualquier buey de todo buey
hay un momento
en que la espalda del hijo
adquiere la forma de la espalda del padre
y ya no soporta más el mundo

[Carlos Ardohain es un poeta, actor y artista argentino (Mar del Plata, 1953). Reside en Avellaneda. Cursó estudios de artes plásticas en la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como actor en la La Plata formando parte del grupo Tal (1974-77). Trabaja como diseñador gráfico y redactor. Ha publicado las plaquetas El ojo secreto (1998), La hoja bífida (1999) y Ojo x ojo (2000). Su poemario 13 fue distinguido en 2004 con un accésit en el Concurso Poesía en Tierra, organizado por el Centro Cultural de España en Buenos Aires. Mantiene un blog:
Bitácora personal]

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Extor Henrique Martínez (México)
«La Silla Eléctrica» de Martin Romero [O cuando Bajtin hace los mandados]


FROM BEGINNING: ¿MAMAS O TE QUITO EL PECHO?: Se trata de una novela hecha por un escritor fronterizo, de acá de este laredo de Mexitlán de las tunas, pero su entorno geográfico no corresponde a este tafanario de San Diego, sino al país más poderoso del mundo. La silla eléctrica representa simbólicamente el encuentro —contrapunteándose la yuxtaposición, choque y rechazo— de dos mundos: el de la supraindividualidad pragmática (oportunista, racista y explotadora) del gringo, por un extremo y, por el otro, el del ser fronterizo, de cultura heterogénea, escindido en dos idiosincrasias y consignado a recibir unas cuantas migajas del american dream a cambio de un putizón laboral.

En la obra hay una profunda participación biográfica; el nivel de coexistencia semántica de las iniciales MR parece así suponerlo. Pero no hay que irnos con la finta, pues Mario Rojas, personaje principal de la novela, no representa al Martín Romero, ni es una réplica monológica redondeada por el autor.

Martín Romero al escribir La silla eléctrica se convierte en mero espectador de las acciones y vivencias del Mario Rojas; es, por tanto, el anfitrión de sus personajes. Es verdad que Romero ha creado a Rojas, pero entre los dos hay distanciamiento, una ruptura de cordón umbilical que libera al personaje de su autor. Mario Rojas actúa con una conciencia de sí mismo, que es una autoconciencia dominante en la estructura literaria de la novela; se mueve en su propio mundo.

Por eso el autor no habla de él, sino con él; o sea con su propio discurso. Puede verse en la novela que su autor no toma posición o partido por ninguno de sus personajes; sencillamente, son ellos —el samaritano y culturoso Mario, el mandilón y cuadripléjico Sampson, la culerona e histérica Carly, la desconsiderada e insensible Sara, el tecolín Bruce, el tacataca Way Lee, el suato Sika y el mezquino Casey— quienes se encargan de lanzarse sus respectivas frustraciones, sus manifestaciones e insinuaciones, sus descargas morales, sus matices peyorativos que ponen en relieve tal afirmación:

—Dime Carly, no me llames "señora Sampson".
"Que vieja más mamona" —pensé por un momento...» (p. 32).
«Al salir Carly de la casa, el señor Sampson dijo "puta” dos veces.
Volteé a verlo y observé que tenía cara de fuchi» (p. 58).
«No; mi vida con Sara era otra cosa: adiós party. Recuerdo la última de sus amenazas: "Escúchame bien, Mario. Si no te alivianas este año te mando a la puta chingada. Piénsalo bien"» (p. 60).

Y lo mismo ocurre al vislumbrar la lucha de voces ideológicas que resalta en los momentos de interacción sicológica de los personajes:

«—Mario, a mí me gusta proteger a mis animales. Tengo un perro chihuahueño. ¿Estás dispuesto a quererlo?
—Darle de comer sí, pero quererlo... no sé.
—¿Porqué no sabes?
Saqué el pecho y dije en tono severo:
—Porque la palabra querer es una abstracción verbal. No confío mucho en quienes dicen "te quiero" cuando el querendón hace todo lo contrario. Ahora bien, yo guardo en mi memoria los actos buenos que he ido registrando al paso de los años y que me dan más seguridad para hacer las cosas. En pocas palabras, estar en armonía con mis semejantes. Espero que me comprenda, señora Sampson» (p. 32).

La función del narrador es desarrollada por el personaje y se haya predeterminada, aparentemente, por el discurso biográfico. Pero esta es la forma en que Romero engaña al lector, lo cual le permite ahondar en campos más abiertos de posibilidades verbales. El tono y el estilo con los cuales estructura la obra son amenos, directos y sin ambages metafísicos para no sobrevaluar la palabra ni desgastarla en mamadas ridiculescas. Romero se tira a escribir al chile pinto y sin reservas, salpicando de caló sus enunciados. La lectura del texto jala; contiene un gancho sicológico que no permite al leyedor abandonar la mengambrea.

Y así comienza el menjurje narrativo:

«Luego de trabajar por más de cinco años como consejero de menores abusados física, sexual y emocionalmente, a mediados de 1995, me quedé sin chamba. ¿La razón? Debido a una pesadilla siniestra. Soñé el rostro fijo y baboso del exlíder multivitalicio de la Confederación de Trabajadores de México: Fidel Velázquez. Tuve que ir a un hospital para ser atendido de emergencia porque esa noche se me bajó la presión como nunca antes. Ese monstruo, aunque lo nieguen los racionalistas de la república, pertenece al inconsciente colectivo mexicano (tuve que pagar dos mil dólares a la ambulancia que me llevó a ese hospital de Chula Vista). Y como los gringos la hacen mucho de tos y son muy estrictos para aplicar las leyes cuando les conviene, el Departamento de Vehículos Motorizados (Departament of Motors Vehicles —DMV) revocó mi licencia de manejar por un año. (sic). Y no sólo tuve problemas con el DMV, sino que hasta perdí mi empleo [en el Centro Juvenil de Imperial Beach]. (sic). Luego de recoger mis pertenencias de un ropero y ponerlas en varias bolsas de plástico, salí de prisa de allí. (sic). Sin embargo, consideré injusto el despido, ya que aguanté bastante carrilla. (sic). También soporté insultos, gritos, mentadas de madre, intentos de golpes, pero tuve la suerte de nunca recibir uno. (sic). Por fin llegué a la parada del autobús que me llevaría a la estación del tren rojo (o trolley), que me dejaría en casa. (sic). Al subirme al autobús sentí un sabor amargo; imaginé que me llevaría la chingada si no conseguía chamba lo más pronto posible. Me dio coraje pagar dos dólares por utilizar un transporte caro; pero preferí dejar mi carro en casa para evitar así que la mala suerte apareciera de nuevo al manejar sin licencia y recibir, de un policía de caminos, un multón. (sic). [...] dentro de la unidad de transporte ocurre el espectáculo de todos los días: esquizofrénicos de distintos temperamentos molestando a los pasajeros, neuróticos en busca de pleitos, libidinosos que esperan el momento oportuno para dar el agarrón a quien se deje, menores de dieciocho años que se parten la madre a golpes y con armas, etcétera. Este show de sicópatas lo he visto por años. (sic). Me sentí un paria: de un día a otro me quedé sin trabajo y con la licencia de conducir revocada. (sic)».

Luego de que su esposa le arrima al Mario sendas giñadotas marca chillarás; tildándolo de talegas, el border boy ilustrado consigue una nueva chamba con un ruco tullido, macanas y racista, que a lado de su guaifa Carly, mujer vanidosa, culeis y manipuladora, es un pobre babiecas incapaz de pelar un chango a nalgadas.

El carácter mezquino y visceral de la fulana arrastra a la mayoría de los personajes romerianos hacia el encomio, la reprobación y la sumisión; los envuelve en una capa de desprecio y procura siempre humillarlos. La ruca invierte a su favor la sicología del esclavo; pero no la aplica a la esposa, no es necesario, el ruco ya está frito, pasivamente cinchado en su carreola.

He aquí un fragmento de la tremolina agobiante que vive el patrón de Mario Rojas:

«Volví a comprender que la neurosis de Carly y su control sobre su esposo eran de dar miedo.
—Disculpa, Mario. Todos lo días pienso que soy una mierda. La maldita parálisis, la cabrona inmovilidad sigue matándome. Las putas horas pasan y sigo esclavizado a esta silla eléctrica».

Antes de apearse de la burra que lo traslada a su cantón, Mario Rojas recoge un pápiro; es el Latín Power, «una publicación reconocida localmente por el número criminal de erratas, además de ser el portavoz del mitote caliente en esta región de California». En la última página del citado péiper, el protagonista se topa con la sección de empleos; la clava porque le interesó un jale consistente en chalanearle a un ruco jándicap. Y en cuanto aterriza en su chante, el MR avienta un foneto pa preguntar si todavía está vacante el camello que ofrecen. Cuando el bato marca el fon no hay güey que le reciba la llamada y deja su mensaje en la máquina contestadora.

—Luego de zamparse dos tanates cocidos —de gallina, of cors— se avienta una geteadita sobre un sofá.
—Al ratón, lo despierta el ring-ring de teléfono y, medio emputado, contesta.

«—¿Bueno! —dije enojado.
—Bueno —respondió la voz a través de la línea.
—¿Qué deseas?
—¿Se encuentra Mario Rojas?
—Con él hablas.
—¡Qué tal, Mario. Me llamo Michael Sampson. Recibí tu mensaje.
—¡Qué tal, señor Sampson....!
Fue directo.
—Déjame decirte en qué consiste el empleo. Tengo una discapacidad física: estoy paralizado de los brazos y las piernas. También soy gerente de un centro de ayuda a personas con discapacidades físicas a quienes les conseguimos empleos, habitación, ayuda médica, entre otras cosas. El trabajo de un asistente personal, en mi casa, consiste en levantarme a las seis y media de la mañana y acostarme a las diez de la noche de lunes a viernes (durante los fines de semana varía el horario), vestirme, prepararme el desayuno, la comida, y a veces la cena, así como bañarme, rasurarme, darme masaje en el cuerpo, etcétera. Respecto al dinero que pago... es muy poco: cinco dólares por hora, salario que ganarías por un año. Si decides trabajar más meses conmigo te aumentaría un poco más, todo depende de tu entrega al trabajo. Debo advertirte que cansa. Si estás interesado dame ahora mismo los nombres de dos personas que te conozcan y sus números telefónicos para pedirles referencias sobre ti. No creas que soy del Servicio de Inmigración y Naturalización, pero así se manejan estas cosas. ¿Te interesa el empleo?
Sentí que el señor Sampson pedía mucho y pagaba poco.
—Claro que sí. Perdone, ¿dónde vive?
—En Lemon Grove.
"En la madre —pensé—. La pinche puta ciudad donde viven los racistas más antimexicanos de California"».

En las últimas líneas del discurso, aunque Mario hable para sí mismo y no exista un tercero oyente, el monólogo cobra el significado de un diálogo; pues el personaje habla con el fenómeno que se le presenta en su sesera. El diálogo consigo mismo adquiere el matiz de una orientación ideológica; es la voz del mundo la que entra en la conciencia de Mario, la cual genera el diálogo interno. La peculiaridad de estilo verbal es el «yo» del personaje que se desdobla en un «tú».

Dicho de otra manera: el personaje es el mismo discurso. No es necesario citar algún ejemplo al respecto, con los que ya he transcrito creo que bastan.

MARTÍN ROMERO O LA MENIPEA EN LA SILLA ELÉCTRICA: NI CHICANOL NI POCHOÑOL: «La silla eléctrica» es una buena novela fronteriza, estructurada en un rango estético muy superior al determinismo chicano que apesta a cholismo fatalista. Y es que a Martín Romero le caga de a madres repetir las mismas formulitas pendejas de un Bruce Novoa que pervierte la literatura en anecdotarios pasatistas, panfletos huecos, abstractos y chovinistas.

El autor de La silla eléctrica no se rebaja a tales demagogias. Y tampoco rinde pleitesía al misticismo guadalupano que caracteriza a la literatura pochoñola (sencillamente porque Romero sabe que Dios es gringo). Esas concepciones son ajenas al personaje, quien se define como un tijuanense:

«—Oh, como me da gusta tener a un chicano valiente a mi lado.
—Tijuanense, señor Sampson, tijuanense.
—Bueno, yo sólo quería decir que los chicanos son...».

Aunque la vida —vaya la rebuznancia— que vive Mario es relativamente perriada, tercermundista, su alma no se haya desvirtuada por la desdicha y las limitaciones locales del rodino acomplejado o del atípico mexican greaser que al llegar a Tijuana se incrusta en la clase media, chillona y vulgarizada. El discurso narrativo, si bien es cierto, proviene de la necesidad concreta de un fronterizo que a través de su autoconciencia junta tres mundos —el gabacho, el mexicano y el asiático—; mundos que en la realidad no se pueden unir.

En el plano literario los personajes llegan a conformar un sistema unitario de ideas; los pensamientos, voces y puntos vista de Mario Rojas, Michael Sampson, Way Lee, Carly, Sika y Bruce Anderson organizan el contenido temático de la obra. Sus vivencias, actitudes, intereses, valores, posturas, confrontaciones, etc, constituyen la unidad orgánica de la novela, es decir, conforman la composición y la argumentación literarias.

—Todos participan en los acontecimientos y en el mismo círculo de relaciones.

«Coexisten en todo hombre —afirma Baudelaire—, en todo momento, dos tendencias simultáneas: la una hacia Dios; la otra hacia Satanás». Similar a este dualismo tradicional (carne y espíritu), citado por el poeta maldito; en la novela de Martín Romero también descubrimos esa doble tendencia.

El mundo de Mario Rojas está partido en dos vertientes; la cómica y la trágica, que son, a la vez, la suma del discurso literario. En el momento que el personaje se queda sin sin chamba, persiste en él la obsesión de cometer un atraco bancario.

La desesperación se mezcla con la chusqueza para armar un método de expiación o válvula de escape para los futuros pesares y remordimientos:

«Si asaltaba un banco lo haría con una pistola de plástico, y no permitiría que el sentimiento de culpa viviera en mí como han vivido nuestras frustraciones al elegir gobernadores de todos los partidos que siempre la riegan. Además, ya Shekespeare lo dijo: «El mundo es un escenario». Sabía de antemano que estaba actuando en un drama político social» (p. 20).

Bíos / Colaboradores

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Manuel Cubero Urbano (España)
El cuervo que se dijo hombre


Por ti, vi llorar la tarde, decir adiós,
sin manos ni palabras, en soledad de muerte.
Por ti, oí pasar las noches, negras de luto y dolor.
Hoy… un soplo de aire limpió las esferas del mundo.
Tu negra sombra de verdugo escapó
entre aullidos de espanto
al encuentro de su propio hedor.
Ni aun el odio salió a recibirte.

Manuel Cubero Urbano

El ganso

Un ganso mefistofèlico
andaba un día melancólico,
y se encontró a un farmacéutico.
Éste, algo alcohólico,
recomendóle un buen médico
que, por no ser estrambótico,
pensó encontrarse ante un bucólico
ansioso de experiencias esotéricas.
Buscó fórmulas arquetípicas
en los libros coetáneos
entre elípticas parábolas.
Y encontró la solución:
recomendóle una ablución
y enjuagues de mentol
para evitar un bajón
en su débil corazón.

Manuel Cubero

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Marco Denevi
Falsificaciones


GOBERNANTES Y GOBERNADOS

Por las noches el Gran Tamerlán se disfrazaba de mercader y recorría los barrios bajos de la ciudad para oír la voz del pueblo. Él mismo les tiraba de la lengua. ¿Y el Gran Tamerlán? -preguntaba- .¿Qué opináis del Gran Tamerlán?
Invariablemente se levantaba a su alrededor un coro de maldiciones y de rabiosas quejas. El mercader sentía que la cólera del pueblo se le contagiaba. Arrebatado por la indignación, añadía sus propios denuestos, revelaba un odio feroz contra el gobierno.

A la mañana siguiente, en su palacio, el Gran Tamerlán se enfurecía. ¿Sabe toda esa chusma -pensaba- qué es manejar las riendas de un imperio? ¿Creen esos granujas que no tengo otra cosa que hacer sino ocuparme de sus minúsculos intereses, de sus chismes de comadres? Y se dedicaba a los intrincados problemas oficiales.

Pero a la noche siguiente el mercader volvía a oír las pequeñas historias de atropellos, arbitrariedades, abusos de la soldadesca, prevaricatos de los funcionarios, deshonestidades de los cobradores de impuestos y de nuevo hacía causa común con el pueblo.

Al cabo de un tiempo el mercader organizó una conspiración contra el Gran Tamerlán. Su astucia, su valor, su conocimiento del arte de la guerra lo convirtieron en el jefe de la conjura y en el líder del pueblo. Pero el Gran Tamerlán le desbarataba, desde su palacio, todos los planes revolucionarios, a menudo a duras penas y con gran sacrificio de soldados.

Este duelo se prolongó durante varios años. Hasta que el pueblo, harto de fracasos, sospechó que el mercader en realidad era un agente provocador a sueldo del Gran Tamerlán y lo mató en una oscura taberna, a la misma hora en que los dignatarios de la corte, sospechando que el Gran Tamerlán ya no tenía agallas para vencer a sus enemigos, lo asesinaban en su vasto lecho.

LOS ANIMALES EN EL ARCA

Sí, Noé cumplió la orden divina y embarcó en el arca un macho y una hembra de cada especie animal. Pero durante los cuarenta días y las cuarenta noches del diluvio ¿qué sucedió? Las bestias ¿resistieron las tentaciones de la convivencia y del encierro forzoso? Los animales salvajes, las fieras de los bosques y de los desiertos ¿se sometieron a las reglas de la urbanidad? La compañía, dentro del mismo barco, de las eternas víctimas y de los eternos victimarios ¿no desataría ningún crimen? Estoy viendo al león, al oso y a la víbora mandar al otro mundo, de un zarpazo o de una mordedura, a un pobre animalito indefenso. ¿Y quiénes serían los más indefensos sino los más hermosos? Porque los hermosos no tienen otra protección que su belleza. ¿De qué les serviría la belleza en un navío colmado de pasajeros de todas clases, todos asustados y malhumorados, muchos de ellos asesinos profesionales, individuos de mal carácter y sujetos
de avería?

Sólo se salvarían los de piel más dura, los de carne menos apetecible, los erizados de púas, de cuernos, de garras y de picos, los que alojan el veneno, los que se ocultan en la sombra, los más feos y los más fuertes. Cuando al cabo del diluvio Noé descendió a tierra, repobló el mundo con los sobrevivientes. Pero las criaturas más hermosas, las más delicadas y gratuitas, los puros lujos con que Dios, en la embriaguez de la Creación, había adornado el planeta, aquellas criaturas al lado de las cuales el pavorreal y la gacela son horribles mamarrachos y la liebre una fiera sanguinaria, ay, aquellas criaturas no descendieron del arca de Noé.

IN PARADISUM

Dios debe disponer que periódicamente los santos y los bienaventurados abandonen por una temporada el Paraíso, pues de lo contrario no saben u olvidan que viven en el Paraíso, empiezan a imaginar otro Paraíso por su cuenta, en comparación, el Paraíso les parece muy inferior, una especie de caricatura, eso los pone melancólicos o coléricos y terminan por creerse los condenados del Infierno.

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Carlos Adalberto Fernández (Argentina)
Gente ganadora


Me atropellaba, che. Desde que me vió que me entró a atropellar. Bueno, la verdad que con la sola presencia te amasijaba, te dejaba la voluntad hecha puré. Tenía un arma y la usaba como Fuerza de Exterminio. No era sólo lo físico, aunque con eso le bastaba. Es que te miraba, te casi sonreía o se estaba burlando, o no te hablaba pero se le veía en la frente como esos carteles luminosos donde las frases se van desplazando una tras otra. Te sentías como el ratón juguetito del gato, hasta que se cansa y despues…

Pero cuando te hablaba era el frágil cervatillo, la tenue burbuja iridiscente, temiendo y adorando al macho poderoso, al guerrero letal (que era uno). Pensar en sexo con ella, no era en una cama, era inmolarla en el altar extrayéndole el corazón entre espasmos. Pero nada de eso iba conmigo. Ya mi madre, desde que nos mudamos a la pensión y la cruzamos, me aplicó las vacunas, me inyectó los anticuerpos, me instruyó en todas las Medidas Preventivas. Porque en la mirada de esa mujer se asomaban siglos -milenios- de lucha contra el Demonio de la humanidad. «Heredó la cultura, las experiencias de generaciones de putas de todas las categorías, expertas en todas las cortes y baldíos…»

Reconozco que mis conocimientos no salen de la teoría, que en el momento de actuar los tomos me aplastan. Me dediqué a cultivarme físicamente (varios cinturones negros y otros títulos), armas de defensa personal, de combate y exterminio. Mi cuerpo tiene más nudos que soga de marinero. Esto suele dar una imagen de ganador, de tipo que está de vuelta. Yo nada que ver. Por lo menos aprendí a callarme, con lo que aparentaba sabiduría e indiferencia. Ella, la Luly, cayó. Se puso como objetivo doblegarme. Como en los duelos de las películas del oeste (del oeste norteamericano, naturalmente), ¿vio? Ya estábamos en la etapa de posicionamiento: ella de pie, en el medio de la calle, las manos mentirosamente flojas a los costados, donde están los Colt ciento y pico. Me mira, como invitándome. Yo salgo lentamente del saloón, desciendo los escalones, camino hasta el medio de la calle, giro, como distraídamente hasta quedar justo enfrente de él (ella), la miro como al poste de la parada del colectivo -o la diligencia, o el correo.

-Vos, dicen, practicaste sexo en Tailandia, la isla Maciel, las cuevas de Chtulhu, los baños de las estaciones de tren. No aprendiste nada. Yo podría enseñarte nuevos mundos, te podría hacer vibrar cada nervio, torturarte con el vaivén de mis pechos en danza ritual.

Yo, el único sexo que practiqué fue en el gallinero antes de la madrugada. La bataraza me despidió con cariño. Pero jamás lo iba a reconocer. Recordé las lecciones justo antes de lanzar las charlatanerías histéricas que me caracterizaban, y me quedé callado. Eso la impresionó. Dimos unos pasos en la calle, hasta vernos el blanco de los ojos.

-Encontré a un hombre que al lado de él vos sos cartón pintado -me lanzó un directo a la mandíbula-. Capaz de tener orgasmos con el páncreas -como coordinados un tipo comenzó a ingresar a la calle.

Lo oonozco. Es Guillermo el de la estancia «Los esteroides» -dije despectivamente.

Nooo. Ese pasó hace rato -dijo- un electrocardiograma de esfuerzo lo sacó de la competencia.

Roberto.

No.

Javier.

No. Todos esos fueron hace rato.

Yo estaba perdiendo puntos. Ella, notándolo, lanzó el golpe final. Lo tomó del brazo y se acercaron unos pasos hasta vernos el nervio óptico -Este es mi hombre- dijo

-Pero… ¿Este no es Perlita, el bastonero de la banda «Orgullo Gay»?

Un grito de fiera enjaulada inició el duelo final. Las manos volaban a la cintura. Ella, herida en su credibilidad, él ofendido en su suceptibilidad. Yo, muerto del julepe. Descerrajé la Magnum Parabellum alcance intercontinental. Lo dejé seco.

En la realidad, el salvaje oeste estaba en el salón del Club Social y Deportivo del barrio. La fatalidad nos enfrentó a la salida del baño. Si yo tenía nudos en los brazos, él hacía pesas con las pestañas. Grito va, grito viene, cuando ví que se me estaba por hechar encima, saqué el revólver 22 y se lo vacié encima.

El, ninguna objeción. Pero ella… se le cayeron los naipes. Debajo de la Terminator había una virgen vergonzosa soñando liberarse de la presión familiar, planeando casarse con Perlita, sea lo que sea. Puro teatro, su vida, pensaban escaparse a Timbuctú, borrarse. Ahora ella está de monja en La Pampa.

Yo, cuando cumpla la pena, con el equipo de supervivencia que compré y una bataraza descendiente de la romanticona, me voy a la cordillera, tercera montaña a la derecha.

Cuento de Cadal / Bíos / Colaboradores

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Ernesto Heminngway: Alcohólico

José Luis Díaz-Granados:
Escritores y alcoholes


Parece que al fin los biógrafos de Shakespeare han terminado por ponerse de acuerdo en que el poeta murió a causa de una intoxicación etílica a la temprana edad de 51 años. Aquel 23 de abril de 1616 —por coincidencia, el mismo día, mes y año en que moría Cervantes—, los vecinos comentaban que durante la noche anterior el autor de Romeo y Julieta «había bebido demasiado vino».

El que un autor literario haya sido de manera predominante consumidor de vegetales, de café o de drogas heroicas puede constituir algo sencillamente anecdótico: Balzac bebía 50 tazas de café negro al día (o mejor, durante la madrugada) y sólo así se sentía estimulado para escribir. George Bernard Shaw sólo comía vegetales sin haber probado jamás la carne ni el alcohol.

Y la mayoría de los novelistas del movimiento beatnik probaron la marihuana, la cocaína y el LSD. Pero que un escritor sea (o haya sido) un dipsómano impenitente parece ser casi un ritual paralelo al de su amor por las palabras.

No existe una razón lógica para creerlo. Incluso alcohólicos tan reconocidos como Hemingway, Karen Blixen o John Steinbeck aconsejaban no escribir jamás bajo los efectos etílicos. Sin embargo, no son pocos los textos y los libros en los que especialistas han intentado hallarle una explicación racional a esta extraña relación entre la creación literaria y la adicción al alcohol.

Precisamente Hemingway —quien en La Habana hizo famosos los eslogan: «Mi mojito en La Bodeguita; mi daiquiri en El Floridita»—, podía beber en un sólo día buenos tragos de vodka, ron y vino, al tiempo que ponderaba las «virtudes medicinales de la ginebra».

Un día, escribiendo en un café de París sintió sed. «Pedí un ron Saint James —recordó en sus memorias—. Con aquel frío me supo a gloria, y seguí escribiendo, sintiéndome muy bien y sintiendo que el buen ron de la Martinica me calentaba el cuerpo y el espíritu».

William Faulkner —quien al igual que el noruego Knut Hamsum recibió el Premio Nobel de manos del rey de Suecia en lamentable estado de embriaguez—, afirmaba que para escribir sólo se necesitaba un sitio acogedor, una mesa con una resma de papel, lápices y una botella de whisky. «¿Bourbon?», le preguntó el periodista refiriéndose al ron ordinario de Nueva Orleáns. No, respondió el novelista, no soy tan melindroso».

Las borracheras de James Joyce eran tan famosas en su exilio continental que no hay cronista de la Generación Perdida que no las registre. Su pobre mujer, Nora Barnacle, lidiaba con paciencia aquellas rascas de vino electrizante de Trieste, o del Fendant de Sion de Zurich, que según Joyce sabía a "mineral metálico". Según José María Valverde, «el alcohol y las reiteradas infecciones dentarias comenzaron a dañar los ojos de Joyce».

Zelda, la conflictiva mujer de Francis Scott Fitzgerald, sentía celos de la literatura. Apenas el autor de El Gran Gatsby se sentaba a escribir algunos párrafos de su nueva novela, ella lo arrastraba a una nueva borrachera hasta que él perdía el conocimiento luego de pelear y hacer las paces. Al otro día, trataba de curar la resaca sudando alcohol en largas caminatas con Hemingway para luego volver a intentar nuevos párrafos frente a su máquina.

Beodo hasta el Delirium tremens fue el desdichado y fascinante Edgar Alan Poe, al igual que Paul Verlaine, borracho feroz que casi mata con arma de fuego a su madre viuda, a su esposa y a su luciferino compañero Arthur Rimbaud. Pero el colmo del descaro lo llevó a cabo Truman Capote, el impecable narrador de A sangre fría, cuando ante 75 millones de televidentes declaró tartamudeando por la embriaguez: «soy marica, borracho y chismoso. Pero soy un genio».

El genial poeta galés Dylan Thomas, después de haber asombrado al mundo literario anglosajón con su Retrato del artista cachorro, realizó cuatro giras triunfales por los Estados Unidos, al término de las cuales murió luego de haber ingerido alcohol sin parar durante un mes. Tenía 39 años.

Un novelista olvidado, Halldor Kiljan Laxness, autor de Las campanas de Islandia, respondió a la pregunta de los reporteros acerca de lo que pensaba hacer con la fortuna obtenida con el Premio Nobel de Literatura en 1955: «Me la voy a beber». Lo que sin duda hizo, al igual que sus antecesores en el galardón: Sir Winston Churchill, dipsómano archiconocido, los ya citados Faulkner y Hemingway, el existencialista sueco Pär Lagerkvist y el controvertido André Gide.

El poeta colombiano León de Greiff, célebre por su cotidiana tertulia literaria del Café «Automático» de Bogotá, con Jorge Zalamea, Arturo Camacho Ramírez, Juan Lozano y Lozano, Jorge Artel y Luis Vidales, entre otros, celebró en sus versos las delicias extrañas del kirsh, el korn, el vodka, el aguardiente, el cogñac, la chicha y el mezcal. Pero también decía: «Bebamos en las cráteras de oro / que modeló el cincel benvenutino, / champán bullente y bullicioso vino».

Y no son pocos los poemas de De Greiff y de muchos otros poetas en los cuales se evoca al gran idólatra del vino Omar Khayyam, quien a su vez exaltó los dones y frutos de la bebida como símbolos de alegría vital y de optimismo.

En fin, la lista de los escritores-dipsómanos sería interminable y agotadora —Rulfo bebiendo pulque en las tiendas del D.F.; Miguel Ángel Asturias rescatado del guaro por una bella argentina; Onetti repleto de whisky mientras garrapateaba noticias en una agencia de prensa, «y el indio Darío borracho»—, pero haría válida la afirmación del poeta Juan Manuel Roca cuando se estaba proyectando la Casa de Poesía Silva
en Bogotá:

—Aquí se debe exhibir la pluma de José Asunción Silva, la estilográfica de Guillermo Valencia, la pipa de León de Greiff, la máquina de escribir de Aurelio Arturo, el cacho de marihuana de Barba-Jacob y la botella de todos!

[José Luis Díaz-Granados (Santa Marta, 1946), poeta, novelista y periodista cultural. Su novela Las puertas del infierno (1985), fue finalista del Premio Rómulo Gallegos. Su poesía se halla reunida en un volumen titulado La fiesta perpetua. Obra poética, 1962-2002 (2003)]. Texto proporcionado por Con-Fabulación, periódico virtual.



Jack Keruac: Alcohólico

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José Pivín (Argentina / Israel)
Todo el mediterraneo


Todo el Mediterraneo
desparramándose
bajo mi ventana.

El puerto casi vacío
el muelle frío
a pesar de este jamsim
que nos derrite
sofocante
irrespirable
la tarde toda parece
una caldera
hirviente
como el infierno.

A pesar de mi insistencia
tu boca sigue
sellada
como una caja fuerte.

A lo lejos
la Facultad de Medicina
toda de blanco
como una novia virgen
alta y delicada
se alza impertinente
rompiendo la chatura
casi provinciana
del paisaje.

Los contenedores se apilan
coloreando la playa portuaria
y la grúa enmudecida
sospechando que ha sido
traicionada
erquida sobre sí misma
calla.

A "la hora en que el sol
la siesta dora"
la teletipo enmudece
y el pájaro
velozmente
esquiva la pedrada.

(C)
JOSE PIVIN / Haifa - Israel

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Todas las fiestas, cuando despunta el dia

Todas las fiestas, cuando despunta el día
todos los soles, cuando la noche llega
todos los vientos, cuando la guitarra calla.

Y cuando el vino se derrama sobre la tarde
sólo pájaros en vuelo casi vertical, ascendente
como flechas disparadas al cielo
o misiles cargados de explosivos.

Así te recuerdo, oh muchacha de ojos claros
cuando despunta el día y tus cabellos sueltos
flotando al viento
como si fueran granadas reventando.

Solo cuando la tarde cae, cuando la tarde muere
te recupero en mi memoria adolescente
allí en el llano del litoral santafesino
cuando todo era más sencillo, más perdurable.

(C) José Pivin, Haifa, Israel

[José Pivin, poeta santafesino (argentino)-israelí, radicado en Haifa desde 1973. Nació en Rosario, en 1942. En 1945 se trasladó a la ciudad de Santa Fe junto con su familia. Allí vivió hasta 1973, año en que se radicó en Israel. Es Licenciado en Edafología por la Universidad Católica de Santa Fe, Republica Argentina. Trabajó como perito mercantil en la actividad privada, y especialista en suelos en el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Provincia de Santa Fe y en el Instituto de Suelos del I.N.T.A. (INSTITUTO NACIONAL DE TECNOLOGÍA AGROPECUARIA).

Fue profesor adjunto de la cátedra Fertilidad de Suelos II, en la Facultad de Edafología de la Universidad Católica de Santa Fe, Argentina. A fines de la década del cincuenta se despertó su interes por la literatura y el periodismo y comenzó a publicar poesías y reportajes a escritores y poetas.

Su primer libro de poesias, Infartodiario, fué publicado por Editorial Pardés de Buenos Aires en 1983. Su segundo libro, El inquilino que hay en mí, fue publicado por Ediciones Lucanor (Buenos Aires, 1897), su tercero De remotas tierras hablo, fue editado en Jerusalem, Israel, en 1996 por Neta Gonen del Hadassa College. Esta edición es bilingue: castellano con traducción al hebreo. Este libro fue traducido ultimamente del castellano al ingles por Jim Kates, poeta, traductor literario y editor (U.S.A.) y el Profesor Stephen Sadow, escritor, traductor literario y profesor de Idiomas Latinoamericanos en la Universidad North-Eastern de Boston, U.S.A.

Las poesías de Pivin en castellano fueron publicadas en revistas, diarios y antologías de Argentina, Costa Rica, U.S.A., Venezuela, Brasil, España, Israel, Corea del Sur y China. Traducciones de parte de sus poesias al hebreo, idish, polaco, ingles, árabe y al chino, fueron publicadas en diarios, revistas y antologías en Israel, Argentina, New York, España, Los Angeles, Corea del Sur y Chongqing (China). Parte de sus poesías están en proceso de traducción al catalán y portugués. La conocida poeta rumana Dra. Elena Liliana Popescu acaba de traducir varias de las poesías de Pivin al idioma rumano para ser publicadas en su pais.

José Pivín se desempeñó durante quince años como miembro de la Comisión Directiva de 'A.I.E.L.C.'- ASOCIACION ISRAELI DE ESCRITORES EN LENGUA CASTELLANA, siendo durante diez años su secretario general y dos años su Vice Presidente. Incluído en el Diccionario Biográfico Internacional de Cambridge, Inglaterra.(edicion 23, 1995). Desde hace 6 años es el editor y director de PAGINA 1, Revista digital de cultura, literatura, arte, actualidad, novedades, etc.]

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Juan Disante (Argentna)
Fin de mundo


El viernes 9 se vio, en el Teatro de la Cooperación con dirección de Norman Briski, una versión remozada de Potestad, con la actuación de un Eduardo Pavlovsky descollante y portador ahora de una excelencia superior a la de la etapa anterior. Teniendo en cuenta que la obra fue escrita en 1985 e interpretada en todo el mundo, especialmente por el gran actor francés Ives Montand, hoy acá disfrutamos de la gran madurez artística-enológica de Tato (77 años) que le permite improvisar en cada función y crear un hecho singular y perturbador cada vez.

(Alguien se retiró pensando si fuera Tato el pintor de la barbarie o un buen candidato político).

(...)

El sábado 10 en Carta Abierta, Biblioteca Nacional, se escuchó desarrollar con profundidad a Horacio González, «que una cosa es el «Plurinacionalismo y muy otra Pluriculturalismo». Que Mariátegui, siendo de origen indígena, era enemigo del mestizaje, mientras que el Gral. Lucio Mansilla y José Vasconcelos, no. (En Mexico, La raza cósmica es un texto étnico fundacional).

(Gente que confrontan ideologías, pero dicen cosas diferentes).

Sarmiento no tenía una política de mestizaje, por eso decía «Seamos EE.UU.», deslumbrado por la discriminación modernista.

Mientras que Castelli y Moreno proveían mestizaje, San Martín veía todo esto sólo desde una perspectiva militar.

La secretaría de J.A. Roca tenía dos adherentes: José Ingenieros, conceptualmente adversario del mestizaje y en la posición opuesta Leopoldo Lugones, contrario al socialista Ingenieros, pero que luego integraría las huestes conservadoras.

Calfucurá fue una de las grandes figuras argentinas, que estaba dispuesto a aceptar las normas del sistema burgués en una participación conjunta. Aceptó ser aliado de Urquiza al que lo unía una relación de amistad. Vestía el uniforme de Capitán. Sin embargo fue salvajemente despojado.

Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia en su momento ha dicho que «Obama no trajo ninguna solución. Es integrador de las etnias bolivianas, pero irónicamente es hijo de la globalización».

Marx tiene una opinión drásticamente condenatoria de Bolívar, pero éste es visto por los pueblos de otra manera para la unidad latinoamericana.

«Curiosamente, la globalización aglutinó etnias y unificó orígenes, pero el proceso actual no puede ser una suma étnica, sino una nueva renovación donde se busque la nueva síntesis».

«Argentina no es pluricultural, y debe serlo. No hay importantes yacimientos en nuestra memoria nacional, y por eso debemos escuchar otras voces».

(Estas diferentes posturas se expresan en México entre Carlos Fuentes y Octavio Paz).

La complejidad social de Argentina es la condición de la complejidad de la construcción del poder.

Ricardo Forst dijo que la lengua es el lugar de las maravillas, pero también el de las sospechas. Tiene dentro de ella todo lo admirable y liberador, pero también a la misma dominación.

Daniel dijo que el kirchnerismo está compuesto de distintas realidades y lo que se maneja es enmascarar algo que está detrás.

Cristina ha perdido su apellido propio (Fernández) para integrar un estereotipo.

Marcos Aguinis (doctorado honoris causa en la universidad de Jerusalén) adhiere a un discurso único ofensivo para mi condición de judío. Los judíos sostenemos una de las memorias más profundamente trágicas de la historia sobre el holocausto, pero entonces, ¿qué mejor que un judío para defender el holocausto y la discriminación?

«La discriminación destituyente no cesa nunca y no se toma descanso».

Pero es importante refutar porque existe una ley que dice que «el que calla otorga»

«La Ley de Medios ya está instalada, pero la batalla por la comunicación se juega todos los días».

Habló luego Marrioto sobre la Ley de Medios.
Hay grabación de todo para quien lo requiera.
Juan Disante / Buenos Aires

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Fanny G. Jaretón (Argentina)
Paraje


Siendo la máxima expresión
entre animal y ángel
su Dios apareciendo al alba de la muerte
carne la desembocadura del mundo
y otra vez aquel trueno que en su Voz
el relámpago que en su gesto
el agua vertiendo el milagro por sus ojos
el fuego que a todo mal hace mal.
En este juego peligroso
la palabra que se enrienda
con la pasión y el pensamiento
hasta dónde quiere llegar.

¡Hasta dónde quiere llegar!
Fatalidad del Verbo
participio enérgico del lenguaje
abundándonos la memoria.
Su carácter ensoñación de la sombra
el Grande tironeando del maniqueísmo
su infinito que eclipsa a mi rostro.
Y hasta dónde quiere llegar.

¡Hasta dónde quiere llegar!
Bajo la presión de mi pecho
que cede los derechos de admisión
mi agudeza que le grita:

¡Hasta dónde quiere llegar!
Mis pobres animales debatientes por su tormenta
la duda asfixia al quién se podrá salvar.
Su amor, el amor que yo le inspiraba
le hiso escribir de Teth la Serpiente
transformó al mundo en el Mundo
partió mi juramento contra su boca
la sangre perforando a la súplica:
hasta dónde quiere llegar.
Sumergió las frases sucias
las sacó huérfanas de heridas.
Pasó hacia donde el Hombre carece de mensaje.
Y hasta dónde quiere llegar.

Su vida devoradora
hambrienta de mi ser inocente
que a toda cualidad hizo a su metamorfosis.
Ya no pregunto.
Como Dios, más que Dios
se inserta al Libro más Antiguo
allí donde está escrito desde Antes
que el amor se hace, nos Hace,
donde piensa el silencio.

Fanny G Jaretón

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En tus manos

Contraer a los problemas
para argumentar que la fatalidad
fue triturada por la fatiga.
Saber que dos más dos
también existen
en la multiplicidad de los amores.
La palma que se fue por las raíces.
Puño que se ajustó a la Ley Primera.
Un sueño palpándose en lo imposible.

La Caricia de ser en lugar y tiempo.
Bendición que sobre las velas
resguarda la ascensión de la mirada.
El azote que espanta lo más allá del todo.
La ternura que se ofrece, que se ofrece
que siempre se ofrece
hace al pulso lo que nos late:
Dios está en nuestras manos
si Dios está en nuestras manos.

Fanny G Jaretón / En Colaboradores

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El Amor ridículo

Pareciera que a vos te gustan las mujeres sin cabezas. Esas que no maduran, esas que magnéticamente frente a la coronilla de lo deseado abren las piernas, sin entender que no es eso la rebelión de la avidez, sino lo que hay detrás cohabitando el nido de sombras.

Definitivamente, sos un infantil y tu segundero sigue el tiempo de lo absurdo. Me querés para vos, pero me invitás a que vaya con el otro.

¿Con qué medís la densidad de tu vida? ¿Nunca conociste la palabra intenso y qué es lo que ella estimula en nosotros?

Muchas veces nombré a Abelardo y Eloísa en ese motín que me sube por lo prohibido, pero no apunto a lo vedado sino al ardor de las cosas que deben hacerse de manera irrenunciable, como el amor más allá del amor; castrado siguieron siendo amantes con el amor más crecido y ardoroso.

Sand y Chopin estuvieron siete años sin tocarse y. sin embargo, ese fuego se convertía en flauta y furia, admiración y desvelo.

El amor, mi querido, es justamente lo que menos piensa la mayoría; es lo ilógico, lo postergable cuando uno sabe que lo que viene será siempre lo mejor, aun si ambicionamos lo que jamás vendrá como una posibilidad palpable.

¿Debería considerar, entonces, que cada vez que usted me invita a batirme con otro en la nieve de las alcantarillas, quedarme angustiada en la fricción de soportar mi cuerpo manoteado-maniatado aunavedepaso que me puso en la boca, la migaja de la angustia del amor incapaz, es lo que cree mejor para mí?

Te pienso en este intercambio, aquí y ahora, ver cómo tu mirada playa se arroja frente a mi costa, sentir la fuerza del deseo ante la llamada de mi necesidad, que sé que es la nuestra, pero te desabrochás siempre en el botón de indiferencia donde me haces estallar.

¿Es verdad que querés que vaya con otro? Que sean las manos, ajenas a las tuyas que secuestren mis ganas? Sea otra boca la que haga estremecer mi piel de bacana? Y otro el instinto que me sepulte en el mar de ambigüedades:¿quiero más? O ¿quiero todo?

Hay luna llena en mi vientre. Aquí mismo y en esta tarde, el aullido se me hace impostergable cuando me toca la noche de tus manos. Mientras me ensucies de renuncias, mis síntomas seguirán siendo inconcretos y tal vez termines muriéndote de muerte dudosa entre mis senos. Voy a asfixiarte como la mala nodriza, y te dará vergüenza abrir la boca hasta para decir: amor hueco esa idea tuya impremeditada producto de la embriaguez de tenerme entre la batuta y el tuto con que te castigo, porque me haces sonar con tu timbre insolente e inescrupuloso, por estigmático, por absurdo, por despojado, por vicioso; martillaré tu boca con mi boca hasta que digas basta, y sea esto lo último que digas mientras muerda tus labios, tu cuello, tu hombro con la rabia lloriqueante con la que tu ángel castigador me tiene acostumbrada.

Fanny G Jaretón

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Orisha / Diosa / Yemayá de la religión yoruba: Asociada a la Luna, los 0céanos y los Misterios Femininos. La Diosa Sirena de los Haitianos y festejada en el Nuevo Año por los brasileños.

Pedro Amador Lloréns (Puerto Rico)
Hasta los cielos / A Yemayá


Te vi volar sobre la espuma del océano bravío,
entrelazando sargazos oxidados que se perdían
en la lontananza de la playa solitaria.

Te vi volar en sueños sumándote al salitre,
como un duende, oxidao al hierro
de las venas que fluían en la sangre.

Te vi ondear tu silueta sobre la marea azul.
Tu cuerpo nadaba desnudo adornado
de burbujas meciéndose entre las olas.

Tus labios eran dos algas rojas.
Tu voz de coral recitaba el poema
al unísono del caracol en su canción
absoluta del mar.
No eras otra que Yemayá
Diosa y poeta africana hecha cubana.

Te vi volar encima de tu sombra.
Entre palomas y gaviotas.
Tu beso se hizo lluvia, tus dedos eran de sal
y tu cuerpo siguió hasta los cielos.

Tus ojos buscaban desde la altura
las aguas puras del océano profundo
para hacer tu hechizo de agua
sobre todos los mares del planeta humano.

Tu voz de diosa hechicera hizo
resurgir la Atlántida perdida
y el grito de los tiempos exclamó:
¡Hágase la tierra y los mares!
y se hizo la tierra y el mar desde el principio.

¡Cómo en un encanto!
El cuerpo de Yemayá salió seco de sus aguas,
con su traje de sargazo, lleno de nítidas escamas
y bella colirubia. Tomó la playa por suya
con su séquito de hechiceras.

Ejecutando su hechizo de agua,
hizo su libación de rigor,
en un grito esplendoroso y bello
de negritud antillana.

[Pedro Amador Lloréns es un ooeta y narrador hatillano, perteneciente a la Generación del Sesenta. Tiene a su haber siete poemarios, cinco novelas, un libro de cuentos y varios guiones para películas. Ha participado en múltiples congresos internacionales en República Dominicana, Cuba y Puerto Rico. Su obra literaria le ha merecido reconocimientos en instituciones universitarias. En el transcurso del año (2008) la Editorial Tanamá habrá de publicar su octavo poemario, El Karma del Ansia.

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Long-Ohni (Argentina)
Hasta llegar al centro


La voz del que no miente susurra entre las flores,
cava en el tierra el surco,
es dueña del relincho del caballo salvaje
y de la altura verde del ciprés y el aromo.

La voz del que no miente
habla el extraño idioma de la estrella y la rosa
y en el pájaro es voz de júbilo terrestre
y es una voz de agua que lava la miseria
de la mujer y el hombre después de sus exilios.

El que sabe que el alba se presenta obediente
como niña que asiste a sus nupcias primeras
con la pasión del lirio que sabe que la noche
trastocará su blanco,
y el lila de las lilas
y el gigante amarillo
de libres girasoles sobre extensa llanura.
me preguntaba entonces si me había perdido
metido en la espesura de la duda y la angustia.

Conversaba con Dios justo a la hora
en que el cielo desgrana
su llanura de luz sobre la faz del mundo
y aunque todo era claro como mi propio nombre,
que a veces aparece como si fuera mío,
un temor a la noche, plagiaria de la muerte
batía sus tambores con funestos redobles.

Con generosa enjundia el alba me miraba.
La voz del que no miente,
del que sabe el destino de la estrella y la rosa
me dictó en el oído con voz de clavicordio:

«Has de iniciar el viaje por la ruta del trébol,
por el surco del buey, la hilera de trigales,
por el rojo costado del canto y de la sangre
hasta llegar al centro de tu propio silencio»

Long-Ohni En Webcindario / Silvia Long Ohni / En Isla Negra

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[Latiendo entre sus húmeros carnales, / ancestral, ungulado y taquicárdico, / llega, llegando César por Vallejo, / y llegan con él Madres Españas y Maestras / que desfilan mundiales por los campos Eliseos. / [...] Llegas llegando, sin cesar, Vallejo, / incinerado en subjuntivas albas, / encebollado y turbio, caballísimo, / espumoso y giospérmico cadáver, / funeral e instantáneo. / ...llegas con campesinos, con mineros, / con miles de millones / de la insepulta gleba milenaria: Manuel Parra Pozuelo: Mi voz en otros cantos Ver]

Homenaje al poeta universal
César Vallejo


El 15 de abril del presente año se conmemora el septuagésimo segundo aniversario del fallecimiento del incomparable vate santiaguino César Abraham Vallejo Mendoza (Santiago de Chuco 16.03.1892 – París 15.04.1938), autor de Los Heraldos Negros, Trilce, España aparta de mí este cáliz y Poemas Humanos.

César Vallejo figura y está considerado entre las seis voces poéticas más universales del siglo XX, por su maravillosa poesía vital y su mensaje imperecedero de carácter social que trasciende el tiempo.

El Centro de Información y Cultura (CIC) de Yanacocha, el Frente de Escritores de La Libertad, el Consejo Hispanoamericano de Artes y Letras, y la Asociación de Poetas y Escritores de Cajamarca, brindarán al poeta de la solidaridad humana, un cálido homenaje este 16 de Abril denominado Cajamarca en el Mes de las Letras, para recordar el legado de Vallejo.

En este homenaje participarán músicos, poetas, escritores y declamadores. La ceremonia central está programada para las 7:30 de la noche, en el auditorio del CIC de Yanacocha (Jr. Del Comercio 251, Cajamarca. Perú). El ingreso es gratuito y los asistentes podrán disfrutar, también, de la Feria del Libro que se instalará ese día.

A ustedes, amigos y amigas e instituciones a quienes nos estamos dirigiendo, solicitamos difundir dicho evento y, si lo tienen a bien participar enviando sus mensajes, comentarios, aportes o poemas para darles lectura durante el desarrollo del homenaje. Pueden escribirnos a: jarapoeta@yahoo.es, wguillenpadilla@yahoo.es, wguillenpadilla@hotmail.com

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Alejandro Drewes (Argentina)
Palabra sobre palabra


Tiempo después
del derrumbe
cuando aún era el polvo
y flotaba como nubes,
sobre el agua inclinados
-sobre el agua dos veces pura-
escuchamos
el ominoso silencio

-Pero esto ha sido el Hombre
y estos los frutos
que ha tocado su boca-

Y los negros hijos deste tiempo
con su legado salvaje de ira,
y esta mísera sangre,
dura palabra sobre palabra

como el arco del día
en su noche final
de terrible belleza.

Alejandro Drewes

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HIMNO

Por sobre el inmenso
lamento del mundo,
que se escuche tu voz.

Como sombra que vuela
sobre la multitud aterida
entre todas resuene, ahora,
tu voz

Entre los violados
escombros de Beirut
y en las calles de Sarajevo,
en este hoy desolado.

Por encima
de los monederos falsos
de los funcionarios de la poesía
que se oiga fuerte tu voz.

Torturada entre los gritos
de los otros
viva entre los muertos
todavía se yerga
tu voz.

Contra el cristal
blindado de Dios
en donde hierve
el corazón de las estrellas
que pura como un himno
de otro tiempo
se estrelle
tu voz.

Poeta, yo invoco
contra el pleno abismo
del mundo
en su más profunda noche
apenas
tu voz.

Bíos / Colaboradores / Alejandro Drewes

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Fernando Beltrán (España)
Amar este error imprescindible


para poder vivir,
esta forma distinta de sentir la lluvia
cuando llega el otoño
y la saliva
de los parques más tristes
habla sólo al oído de los locs,
de los cuerdos de atar,
de este poema
empapado de sed,
muerto de amor y frío,
acantilado al borde un abismo
que antes nunca escribí

Del libro Amor ciego

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SI ME QUITO EL AMOR

desnuda me quedas,
no me pidas que rompa tus vestidos
ahora que llega el frío,
búscame en los armarios de tus calles,
en la ciudad sin ley de mis tres manos,
la derecha, la izquierda, la que te ama,
los pasillos y el tren donde una noche
descolgaré por fin tu gabardina
porque llegó el invierno,
la estación de las perchas,
los ojales más grandes del deseo
y mi cuerpo abrochándose a la espera
de esos días de lluvia que te pones
bajo la falda a veces

Fernando Beltrán / Amor ciego

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Fernando Dorado (Colombia)
Ellla sólo quería tocar el poder


Bajaba las gradas del edificio de la gobernación del Cauca con su corazón lastimado y llena de tristeza. Las lágrimas le corrían silenciosas por sus curtidas mejillas sin que ella hiciera el más mínimo gesto ni emitiera ningún lamento. Había sido humillada muchas veces en la vida pero nunca le había dolido tanto. Aunque era una campesina acostumbrada a sufrir sentía que este dolor no lo iba a superar nunca porque no lo entendía. Apretaba contra su pecho una mochilita de fique que tejió con todo cariño durante varios días a la cual le bordó el nombre de su destinatario: “Taita” Floro Alberto Tunubalá[1]. No le colocó el segundo apellido “Paja” porque un vecino le dijo que con ese apellido ese indio guambiano iba a ser igual de pajudo a los demás politiqueros oligarcas que engañan al pueblo.

Ella se enojó mucho y cuando le estaba colocando el nombre del primer gobernador indígena de la comarca se acordó de aquellas palabras tan hirientes de su vecino y por eso no le bordó el segundo apellido. Tres días atrás, había empezado a organizar el viaje a Popayán. Colocó en la mochila ocho de los mejores huevos de gallina de campo que tenía en la finca de su vereda Chisquío del municipio de El Tambo que está ubicada a los pies del famoso cerro de Munchique, en la cordillera occidental. Anhelaba con todas sus fuerzas sentir el cariño de ese indio que fue capaz de derrotar a esa soberbia aristocracia payanesa en las elecciones del año 2000. Se lo imaginaba sentado en una silla grande y alta como las que veía en las cartillas de sus nietos.

Quería estar a primera hora en Popayán y por ello decidió viajar en las horas de la tarde de ese domingo de principios de marzo. Se quedaría en el pueblo de El Tambo, en un hotel que administraba un viejo amigo desplazado por la violencia, y al otro día lunes saldría para la capital a cumplir con la misión que se había propuesto. Quería llevarle ese regalo al flamante gobernador quien hacía varias semanas se había posesionado como primer mandatario del Cauca. Le costaba mucho trabajo llegar hasta Popayán, ya que era muy vieja y no estaba para esos trotes. Sin embargo estaba tan entusiasmada con la idea de ir a saludar a Floro, como ella le decía, que ningún sacrificio le iba a impedir cumplir con esa meta. Ella participó en las movilizaciones campesinas e indígenas de los años noventa y compartió reuniones con muchos dirigentes guambianos en medio de esas luchas.

Para ella todos eran iguales a Floro, no porque lo conociera personalmente sino porque un sobrino le llevó varias fotografías publicadas en El Liberal y en El Tiempo. «Imagínese doña Inés, si salió en El Tiempo es porque es algo muy importante», le comentaba a su vecina días después de esa histórica elección. Había pegado esas fotografías al lado de una imagen de la Virgen del Carmen y del Niño Jesús de Praga, a quienes les rezó con mucha devoción pidiéndoles que ganara el candidato de La Minga.

El primer día fue imposible que la dejaran entrar siquiera a la gobernación. Se realizaba una protesta de los docentes y el edificio estaba rodeado de policías antidisturbios. Ella no entendía muy bien que era lo que pasaba pero se explicaba la situación diciéndose a sí misma que eso era que “el Floro” debía estar exigiéndoles a los maestros que trabajaran con más cumplimiento y dedicación, porque de acuerdo a su experiencia casi todos los profesores asisten un rato a la escuela y se van rapidito. No es como antes que los maestros vivían en la vereda y eran verdaderos líderes comunitarios, pensaba para sí. «Eso debe ser», se repetía a sí misma. Al otro día fue temprano como le había recomendado el policía que la atendió en medio del tumulto y la bullanguería que hacían los manifestantes.

Pudo pasar por la barrera donde requisan a la gente aunque no le querían dejar pasar los huevos, diciéndole que ellos se los guardaban. Se rieron sonoramente cuando les dijo que ese era el único regalo que le traía al gobernador y que no le podía entregar la mochila vacía. Después de unos minutos se la entregaron y la dejaron pasar.

Se la pasó todo el día esperando a que entrara para poder verlo y saber que estaba allí y que iba a poder saludarlo. Como a las 4 de la tarde un joven bien vestido se le acercó y le preguntó que a quién estaba esperando y que de dónde venía. Ella le dijo que era vecina de Chisquío en el municipio de El Tambo y quería hablar con el gobernador. Le explicó que desde por la mañana se había anunciado con la secretaria y que ella le había dicho que esperara, que el gobernador tenía varias reuniones por fuera del edificio pero que más tarde llegaría. También le dijo al joven que el gobernador no llegaba todavía porque no lo había visto entrar. «Pobrecito, esta es la hora y quien sabe si habrá almorzado», pensó en voz alta. El empleado sonrió y le explicó que el gobernador estaba adentro, en su despacho, que él entraba directamente por un ascensor interno y por eso no lo había visto pasar.

Le dijo que esperara, que él iba a ver qué podía hacer, pero que primero le explicara cuál era la petición que le traía, que si la tenía por escrito. Ella le dijo que no, que ella lo único que quería era saludarlo y entregarle un regalo que le había enviado la comunidad. Esto último lo inventó tratando de darle más importancia a su gestión. El joven le insistió que le contara sobre la solicitud que traía, porque su función era ayudarle a su jefe a preparar las citas y si no hacía esa tarea, de seguro lo regañarían. De todas formas la anciana campesina le insistió que quería verlo y saludarlo, que venía desde muy lejos y no se iba a ir sin que la recibiera. El funcionario se comprometió a ayudarla.

Ya faltaban cinco minutos para las seis de la tarde y seguía allí esperando. Un vigilante se le acercó y le dijo que ya iban a cerrar pero como ella estaba segura que la recibirían le dijo que no se preocupara, que se mantendría a la espera. A las siete y media de la noche la secretaria se le acercó y le comunicó que desgraciadamente el gobernador ya no podría atenderla porque se había presentado un problema de orden público, era una emergencia, y había salido a la carrera. Que con mucho gusto le entregaría el regalo y le daría las razones que fueran del caso. No le prometía que al otro día la fuera a atender porque el gobernador salía muy temprano para Bogotá y no volvería hasta dentro de diez días ya que viajaba para Francia. Al ver la cara de Polita, que así se llamaba la campesina tambeña, la secretaria se puso muy incómoda y trató de consolarla diciéndole que Floro era muy buena persona, que el problema era que estaba muy ocupado, que todo lo que hacía era por su gente sencilla, y que en un viaje que hiciera a El Tambo seguramente podría saludarlo. Ella no contestó nada y salió en silencio del salón hacia las gradas.

Un dirigente popular que días después se enteró de este caso afirmó con tristeza: «Ella lo único que quería era tocar el poder».

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[1] Dirigente pueblo Misak (guambiano), senador, primer gobernador del Cauca indígena y representante de sectores populares (Bloque Social Alternativo).

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Juan Domingo Argüelles (México)
Un libro, este libro, cualquier libro


Un libro,
sin el pensamiento
y la sensibilidad,
no sirve de nada.

Mucha gente que lee libros
olvida esto, pero tú no lo olvidarás.
Lo importante de un libro
no es el libro en sí,
sino lo que suscita el libro,
lo que sucede, irremediablemente,
después de leer un libro,
este libro, cualquier libro.

Tú, que lees libros,
por favor,
no lo olvides.

(Tomado de Cuando escribía poemas. Poesía 1999-2005,
Universidad de Guanajuato, 2005)

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Guillermo Mayr
Marco Denevi: «La cultura de hoy es sólo mediática»


Dos concursos literarios sirvieron para revelar a un genio escondido, Marco Denevi (1922-1998), y convertirlo en un escritor exitoso. Ganó el concurso Kraft en 1955 por su novela Rosaura a las diez, y el premio Life en 1960 por Ceremonia secreta. Otras obras de su autoría son las novelas: Un pequeño café (1966) y Los asesinos de los días de fiesta (1972), y los volúmenes de cuentos El emperador de la China (1960), Falsificaciones (1966), Hierba del cielo (1973) y Salón de lectura (1974). En septiembre de 1998, ya muy enfermo, recibió en su casa a la periodista Karina García, mientras trabajaba en su nueva novela que pensaba terminar a fin de año. En diciembre de ese año murió sin poder terminarla. Lo que sigue es un extracto del último reportaje a Marco Denevi que fuera publicado por la revista Lea, nº 5 (Buenos Aires, agosto de 2000).

Pregunta: ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas?

Denevi: Yo empecé a leer muy joven las clásicas novelas de piratas, hasta llegar a la obra maestra: «La isla del tesoro», de Stevenson. Luego pasé a las novelas de aventu­ras, como las de Alejandro Dumas. Recuerdo una en especial: «El conde de Montecristo», la más hermosa que se haya escrito jamás. A los doce años leí «El hombre que ríe», de Víctor Hugo, y por supuesto no me olvido del placer que me produjeron los textos de Juan Varela, Benito Pérez Galdós y Miguel de Cervantes.

Pregunta: Usted no escribió hasta los treinta y tres años. Durante ese tiempo, ¿pensó que iba a ser escritor y que su vida iba a estar dedicada a la literatura?

Denevi: No, nunca se me había ocurrido semejante idea. Me acuerdo que un profesor de Literatura me decía que tenía condiciones y yo, con la petulancia de los jóvenes, le contesté que quería dedicarme a vivir y lo hice. A los treinta y tres años me enteré de que la Editorial Kraft convocaba a un concurso muy importan­te de novela y me decidí a escribir. No le dije nada a nadie, envié «Rosaura a las diez» y salí premiado.

Pregunta: ¿Cómo concibió la idea de Rosaura a las diez?

Denevi:
Yo pensé en un hombre que intentaba hacernos creer que le ocurría algo fantástico, pero que en realidad tuvo un sueño, y todo lo narrado se convierte en una patraña. Impulsado por el concurso la escribí de corrido, sin corregirla, tanto que terminé de escribirla y la mandé el último día del plazo. La hice en dos meses y medio y a es­condidas. Nadie me creía capaz de hacerlo. Me acuerdo que escribía de noche hasta las dos o tres de la mañana.

«Ceremonia secreta» fue otra de sus obras premiadas, en 1960...

Ese fue el espaldarazo mayor, el premio «Life» de Estados Unidos. En Suipacha, frente a San Miguel, había una casa del siglo pasado que estaba siempre cerrada. Era una hermosa casa, y yo cada vez que la veía me decía que tenía que inventar la historia de esa casa. Pero me dejé estar hasta que apareció el concurso y entonces me decidí. Luego, cuando se hizo la adaptación para televisión, se filmaron algunas partes en esa casa y resultó ser más hermosa de lo que había imaginado. Después me enteré de que esa casa era de una gran familia que una vez al año abría el salón de baile para organizar una fiesta.

Pregunta: ¿Cuáles son sus caminos para la creación?

Denevi: Se sabe del mundo de la realidad por dos medios diferentes: por experiencias personales o por revelaciones ajenas. Si todo se supiera sólo por lo que le pasa a uno, los conocimientos serían muy pobres. Gracias a la literatura, que es la revelación ajena, sabemos mucho de la humanidad. El conocimiento que da la literatura de lo que es el mundo y de las posibilidades del ser humano es infinito.

Pregunta: ¿Para qué escribe?

Denevi: Yo tengo un solo propósito al escribir, el de ofrecer un momento de lectura feliz a quienes me lean, que la lectura sea agradable, que leer sea un placer. Hay tanto dolor en el mundo que dar una hora de lectura feliz es toda mi ambición como escritor.

Pregunta: ¿Qué busca cuando escribe?

Denevi: Poder comunicar lo que quiero decir. Lograr que mi mensaje le llegue al otro bien clarito, para que se apodere de él y haga con él lo que quiera. Busco que entre el lector y yo no se interponga un texto muerto. Sería ideal que ese lector no se diera cuenta de que lo está leyendo.

Pregunta: ¿Hubo diferencias en los procesos de escritura de Rosaura a las diez y de las obras que la siguieron?

Denevi: «Rosaura a las diez» fue escrita en un estado casi de inconciencia, de absoluta espontaneidad, sin otro im­pulso que el de escribir. Después la labor literaria se hizo más consciente, hasta llegar a los libros de ahora, que dicen que son más complejos, como «Nuestra señora de la noche», en donde la complejidad radica en una mayor madurez personal. Así como hay gente que se encarga de acumular dólares yo acumulé co­nocimientos e ideas, y esta novela es mi propia evolución.

Pregunta: La ironía es una de las características de sus cuentos...

Denevi: Así es. Porque yo soy muy irónico a cada momento y todos los días. En las reuniones soy divertido; además, la solemnidad me aburre. Un ejemplo de eso es la novela «Una familia argentina», donde cuento la historia desde la época colonial hasta nuestros días, pasando por Rosas y otros hechos. Creo que hasta se me va la mano con la ironía, al hacer una gran cachada de la his­toria argentina.

Pregunta: ¿Cómo ve el mundo de estos días?

Denevi: Creo que vamos hacia un mundo regido por la economía de manera implacable y sobre todo por un capitalismo anónimo y viajero. Nadie sabe quiénes son los verdaderos capitalistas, los que aparecen son siempre los testaferros de algo terrible. Es decir, el sistema político quiere ser cada vez más democrático, pero el sistema económico es cada vez más antidemocrático. Entonces, ¿de qué sirven los derechos y garantías constitucionales si después resulta que la gente se muere de hambre? La cultura hoy es sólo mediática, y las pantallas se convirtieron en el único instrumento de difusión, comunicación y expresión de nuestros días.

El jinete insomne

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BITACORAS RECOMENDADAS O PARA VISITAR:
Revista Literarte Digital / Sabana con mis palabras / Medianoche desnuda / Revista Isla Negra / Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico / Historia Actual / Venezuela / Revista peruana de literatura

Friday, April 2, 2010

Abril 1, 2010, Núm. 57, Orange County





Contenido 57


Camille Paglia y su batalla por la poesía

De Camille Paglia ante Think Tank

Carlos López Dzur
Criatura nocturna
Genésis tántrico
Vengo con Camille

Jacobo Kogan
Psicología y Poesía

Alejandro Maciel, M.D.
Conversando con Jacobo Kogan

Pablo Mora
Jesús, en su trinchera, guerrillero

Romelia Alarcón de Folgar
Epístola Irreverente a Jesucristo (Frag.)

Papasquiaro
Imito del gusano la acupuntura del arrastre

Alicia Fontecilla
Decisiones

Jorge Perera
Lectura crítica de la antología «Poesía en tránsito» (2010)

Rubén Vedovaldi
Reductio

Maritza Alvarez
Carta a Chile

Gustaf Munch-Petersen
El país de más abajo (fragmento)

Rabí Israel Meir Lau
Jah Sameaj

Fanny G. Jaretóm
Descaminada
VíSerás
No me cuelgo

Jorge Luis Estrella
Zarcillo

Julio Luis Acosta Toledo
Camino al Cielo

Carlos Adalberto Fernández
Anochecer en el bosque
Esperando a Manuel / Cuento

Ian Welden
Milagro / María

Pedro Du Bois
Fabular

Safo
Una amante ausente
Amo bulle en mi pecho
Moriré


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Camille Paglia y su batalla por la poesía

Camille Paglia, discípula de Harold Bloom en la Universidad de Yale, es una de esas personas a las que no conviene tener de enemigas a la hora de cargar contra cualquier atisbo de posmodernidad.

Paglia llama a Foucoult, Derrida y Lacan «la tríada terrible de autores pretenciosos, verborrágicos y vacíos que arruinaron la cultura del siglo XX». Para ella, Naomí Wolf es «la señorita Pravda, llena de cuentos paranoicos sobre el mundo, sin un párrafo coherente». La venerada Susan Sontag es «sinónimo de poses huecas que están a la moda». Y Hillary Clinton es, simplemente, «Hitlery». Paglia, profesora de Humanidades en la Universiddad de las Artes de Filadelfia, es autora de tres libros de enorme impacto sobre la cultura norteamericana: Sexual personae (1990), Sexo, arte y cultura americana (1992) y Vamps & Tramps: más allá del feminismo (2001).

Su nueva batalla es por la poesía. Acaba de publicar Bleak, Blow, Burn un libro en el cual The New York Times asegura que «vuela tan alto como es posible sin meterse en la zona sin aire de la crítica literaria». Allí Paglia construye un minicanon occidental del género poético, tomando 43 de los grandes poemas del inglés, desde sonetos de Shakespeare hasta la letra de una canción de Janis Joplin e interpretándolos «a la vieja usanza».

«Creo en la lectura detallada, línea por línea, o en lo que solía llamarse explicación del texto, y en nada más pretencioso que eso. No sólo es la mejor técnica para revelar la belleza y el significado en la literatura sino que es un instrumento extraordinario para el análisis de todo el arte y de la cultura. La concentración que requiere la lectura de un poema es cercana a la meditación. A través de ella uno aprende a focalizar la mente, afilar la percepción y refinar la emoción».

Cuando le preguntan por qué sostiene que los profesores ya no enseñan, responde: «Por la preponderancia del posestructuralismo o posmodernismo. Por la idolatría hacia autores como Foucoult, Derrida y Lacan, desde los años 70. Salvo en Oxford y en Cambridge, esta falsa ideología está totalmente arraigada en las universidades del mundo anglosajón (y argentino, diría yo). Lo que sostiene es que e pueden reducir las artes a unas fórmulas muy cínicas, que ahuyentan al lector al hacerlo sospechar de todo trabajo artístico, al decirle que éste no significa nada por sí solo hasta que él lo reconstruye. Es una falsa ideología que niega la grandeza intrínseca que puede tener una obra. Yo vengo de una familia de inmigrantes italianos muy pobres, pero la cultura en mi casa era algo serio. Seríamos campesinos, pero Miguel Angel era respetado como un dios. Y en Italia son reverenciados no sólo los autores, sino también los intérpretes de las obras. Yo estoy en guerra con los posestructuralistas porque insultan y disminuyen el valor del artista. La reverencia por el creador es la actitud correcta. No hay gran arte que pueda ssalir de las universidades norteamericanas hasta que no nos libremos de este veneno. En Harvard, Princeton, Berkeley, todos los profesores famosos son propagandistas de una mediocridad que destruye el entusiasmo de las nuevas generaciones con una falsa sofisticación, que es la interpretaión posmoderna».

Cando el periodista pregunta: ¿un poema no se escribe con un lenguaje más culto que el habitual?, Paglia responde:

«En la historia de las artes, siempre la poesía empieza con un lenguaje fresco y conversacional. A medida que es succionada por la cultura formal, por ejemplo en las universidades, se vuelve elitista y remota. Cuando esto pasa, viene la revolución, el quiebre con el viejo régimen. Luego lo antiestablishment se vuelve establishment yel ciclo vuelve a comenzar: Así avanza el arte.

Yo creo que hoy estamos por llegar a un nuevo punto de inflexión histórica. Es momento de volver a las bases, de responder a la poesía nuevamente de una manera simple y natural, con auténtico entusiasmo y pasión y no con la falsa sofisticación de los posmodernistas. Hay mucha gente que piensa como yo, sólo que no se animan a hablar. En Harvard, Princeton, Berkeley, soy una paria. Cuando me invitan a dar conferencias es siempre en los claustros de historia, nunca en los de literatura, en los que hay un partiular pánico de ir ontra la versión aceptada de la crítica actual».

Síntesis tomada de La Nación, 6 de junio 2005

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Carlos López Dzur (PR)
Criatura nocturna

«Y las bestias monteses se encontrarán con los gatos cervales, y el peludo gritará a su compañero: la lamia también tendrá allí asiento, y hallará para sí reposo»: Versión Nácar-Colunga en mención de Lamia, o la Lilit de la Biblia de Jerusalem: «Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilit y en él encontrará descanso».

Déjala conmigo.
Es tan hermosa. Se acomoda perfectamente a mi sueño
y su pelo largo, pelirrojo y rizado tapa mis ojos profanos
que ya no saben volar, ni filtrarse, profundos,
ni maullar como gatos, orgullosamente tiernos,
tranquilos y hermosos.

Desde que se fue, manos tengo que se agarran a las colchas
como su cimiento; la soledad es grande como el monte.
Entonces, si ella viene y a veces viene, es mi único gozo
de la libertad; con ella, soy un gato cerval
y desde el alma, gimo con regocijo.

Con ella, soy uno de los peludos entre las cavernas
que sabe darse vuelo, implorar por la luz, en medio
de estas oscuridades que nadie salva, sino esa hiena
que nos come los escrotos, a fin
de rescatarnos para el reposo.

Déjala conmigo. Que nadie ponga un amuleto
prohibidor, cartel de veda, cuando sea yo niño
de modo que me olvide cuando crezca; no...
que venga al Desierto, y lama como Lamia
mis Cromosonas-Y,
con su lengua de ADN
mitocondrial.

En el Desierto, como en montañas alpinas
o nevados inhóspitos, ella es la Leche que manda
el Sostenedor, el milagro que vuela para mi noche.
La lechuza.
La vida de lo Alto, la Eva dionisíaca
de la libertad, Lilit.

Déjala conmigo, ya que me densificaste
y estoy derramado en la miseria de las cosas
con el corazón endemoniado por todos los anhelos.
Déjala conmigo. Déjala conmigo.

Carlos López Dzur: Estéticas mostrencas y vitales

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Genésis tántrico

«Feminists grossly oversimplify the problem of sex when they reduce it to a matter of social convention: readjust society, eliminate sexual inequality, purify sex roles, and happiness and harmony will reign»: Camille Paglia

En el principio, era la mujer desnuda
y el varón lujurioso mirándole las nalgas,
extrañado de que no tenga un pene.
Así era la Naturaleza, desde que uno se podía
tocar, por ser palpable y tener olor y tener hormonas.
En el principio, bastaba los gemidos de la hembra
metiéndose los dedos en la raja,
bastó oír a las bestias, perros remolcándose
bajo su larga cola y con pito de color rosado
desafiando ladridos y miradas de escándalo,
para que se levantara la Soledad del Origen
y se negara el ángel y comenzará
las serpientes a ser lo más bello y deseaba
sobre la Tierra porque dan solidez
a la erección del hombre.
En el Principio fue la Naturaleza.
Esto dice el Evangelio de Paglia.
Que género y sexo siempre han ido de la mano
y si hay problema moral con este asunto, mejor
que no exista la Naturaleza como lo tangible,
que no existe el olor de hormona
de semen, de musgos
o de verijas de mujer.
Que volvamos a ser chispas amorfas
de luz, seres oscuros

Megillah de la Ovación



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Vengo con Camille

«I'm not sentimental at all about death or disease»: Camille Pagia

Con una de esas mentes, mi Dios,
que se atreven
a batallar a los dueños imperiales
de la violencia perversa, esos que destruyen
sólo con palabras, miradas o insinuaciones,
esos acosones con poder,
como tú mismo, mi Dios, vengo.

Junto a Hurricane Camille me tienes
en el centro de su ojo, observándote,
y muy seguro que ella sabrá decirte
cariñosa, respetuosamente, pero pateándote
el culo si fuese necesario:
¿Qué haces
o qué acabarás de hacer
con este hombre?
, conmigo.

Yo te lo pregunto y no me haces caso.
Pues dílo a ella. Es de armas tomadas.
Es atea y yo me identifico con el porcentaje mayor
de lo que dice. Es irreverente, extravagante,
mi dios, y tiene la autoridad de Nefertiti
y agallas subversivas para volar en pedazos
tanta podredumbre que posa
con el liberalismo o el coservadorismo social
o tantos ismo de mierda
en la historia, la filosofía o este capitalismo
que es lo más sucio e hipócritamente inhumano
de Amérikka... ando con ella, dejo
que me lleve para un lugar y otro.

Ella es del grupo de gente que ya no respira
por la nariz, como yo. Tienen la boca ancha
como jarra abiertota, caracajeante-luna,
y me da respiración boca a boca,
besos cardiovasculares, cuando me tiras
de bruces y me abandonas.
Ella es una de las que me recoge.

Y, por eso, te ofendas o no te ofendas,
nunca la dejo. Me gusta saber donde está Paglia
la palia que jamás será una palin, o palia pálida
y cabrona, o una hitlery-clinton.
Esta es una atea que te respeta y escucha.
Siente asco por las iglesias que levantan
en Tu Nombre y cómo han desguevado
a la gloria Shekinah; ella cree que en el hombre,
en la mujer, en cada cuerpo bellaco-libidinoso,
está Dioniso encarnado, inherentemente
oscuro y revolcoso sobre la mugre nebulosidad
del ensueño; pero no se asusta por eso.
Los feministas se asustan.
Los metafísicos. Ella no.
Es bueno de tenerla de respaldo
cuando tú grites, como el tirano mediante
la boca de tanto verdulero santo.

A veces es triste como Emily Dickinson.
Observa decadencia en todos lados.
Yo soy sentimental. Ella no.
Ella se atreve aceptar el caos, pero le dice
a todos sus verdades: que el puto es puto
por maníaco, porque le da la gana
y no hay nada de malo, es libre;
pero que no sea mentiroso.
Que sean ambiguos todo lo que quieran
(ella también lo es), pero al menos honestos
en pro de sexo, de vida, de gozo antisexual,
que las hembras amargas
no sigan llevando all mundo derechito
al nihilismo, brutal y descarnado,
ya no se sabe quién es peor Rush Limbaugh
o el feminismo organizado...
pero ahí está la lucha, ese frío mundo de Apolo
y ese Dioniso que agita las hormonas
para fundar el caos...

29-05-2003 / Estéticas mostrencas y vitales

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CAMILE PAGLIA: Recibió un B. A. de la Universidad Estatal de New York, en Binghamton en 1968. Pasó a Yale University, donde completó un M. A, en 1971 y su Ph.D. en Literatura Inglesa antes de hacerse docente en Bennington College en Vermont. Fue dirigida y supervisada en su tesis en Yale, por su mentor Harold Bloom. El título de su disertación fue The Androgynous Dream: the image of the androgyne as it appears in literature. Su tesis doctoral tiene el título: Sexual Personae: The Androgyne in Literature and Art (1974).

De Camille Paglia ante Think Tank

El 4 de noviembre de 1994, ante el sistema nacional de Public Broadcasting System (PBS) las escritoras y feministas Christina Hoff Sommers, autora de Who Stole Feminism?: How Women Have Betrayed Women y
Camille Paglia, autora de Sexual Personae: Art and Decadence from Nefertiti to Emily Dickinson (Yale University Press, 1990; Vintage Books, 1991) fueron las invitadas del programa Think Tank™, cuyo anfitrión es Ben Wattenberg.

Otro de los libros de Pahlia es Sex, Art, and American Culture (Vintage Books, 1992), convertido en «bestseller» nacional como su Vamps & Tramps: New Essays (Vintage Books, 1994)/

Think Tank, producido por BJW, Inc. en asociación con New River Media, una cadena de TVcon sede en Washington. He aquí de los comentarios vertidos por Camille Paglia en la ocasión respecto al tópico: ¿Ha ido el feminismo demasaido lejos?

PAGLIA: Bien, he sido un feminista ardiente desde que el renacimiento del movimiento feminista actual. Consta en mi expediente que he sido rebelde contra mi papel del género, como lesbiana conocida. Temprano en la década de 1960, yo investigaba a Amelia Earhart quien, para mí, simbolizó el magnífico período del feminismo del '20s y '30s apenas después que mujeres ganaron el derecho de votar. Cuándo esta fase del feminismo avanzó en los '60s, era muy positiva al principio. Las mujeres dibujaron una línea divisorio contra hombres opresoresy demandaron la igualdad de derechos. Soy una feminista en pro de igualdad de oportunidades. Pero muy pronto degeneró en un tipo de grupo totalitario pensante que sólo ahora comenamos a rectifica a 20 años plazo... [...] La Organización Nacional de Mujeres (NOW, por sus siglas inglesas), que Betty Friedan fundara y a quien pronto se la expulsó, han asumido un poder en favor de una cierta clase de ideología y estoy en guerra constante contra ellos como feminista disidente... Pienso que el movimiento feminista actual ha tomado el crédito por la mayoría de los enormes cambios que las mujeres viven y que mi generación del '60s ha forjado. Había mujeres a mediados de '60s, cuando yo estaba en el colegio, que no llegaron a ser feministas... Barbra Streisand fue el ejemplo de una clase de mujer pre-feminista que cambió el mundo moderno, etcétera... Y aquí las puntos de mi programa. Hemos de obtener otra vez una visión que sea pro arte, con todos los derechos que conciernen a la clase, que sea pro belleza y pro hombres, dentro del feminismo...

MUJERES QUE SE SEPAN DEFENDER: Quiero a mujeres que se sepan defender a sí mismas. Recuerdo un ensayo que escribí sobre el ultraje sexual y comienza con la frase: «La violación es una atrocidad que no se puede tolerar en la sociedad civilizada». Aborrezco absolutamente la idea de la violación, que es una atrocidad, y esas cosas hoy entre las feministas fallan y hay de una comunicación pobreentre la élite que cuida de los campus colegiales... Debo decir, como maestra que he sido por 23 años, si alguien ofende verbalmente a las mujeres, debemos entrenar a las mujeres para defenderse a sí mismas también al hablar, con su discurso... Usted no siempre puede estar corriendo a los tribunales, yendo para su defensa a las figuras de autoridad como el padre o el juez, o quien sea, después de un hecho desagradable, porque quiera preservar así su persona y clase en el centro perfecto, decoroso...

PURITANISMO VS. PORNOGRAFIA: Ahora ocurren quejas y acciones que son ridículas. Esto forma parte del puritanismo de nuestra cultura... Estoy en el ala opuesta. Catherine McKinnon es el ala de ANTI pornografía del feminismo. Yo estoy radicalmente en el ala de la pro pornografía. Soy más radical que Christina Sommers... Nos falta una clase del feminismo que sea pro belleza, pro sensualidad. ¿Vale? ¡Eso no tiene que ser vergüenza ni trastornarse a nnguno porque sea un espectáculo de la belleza del cuerpo humano! [...] El tiempo de la hostilidad contra los hombres ya es cosa del pasado. Había que momento para eso... yo misma he dado un puñetazo a hombres y siempre habrá hombres pateados por mujeres y los golpean en la cabeza con paraguas. ¿Vale? ... En los EE.UU., la cultura masculina, homosexual urbana, parece ser una víctima de su propio éxito y ha sido arrebatada por un ostentoso, materialismo, de marca. El interés en las artes no es más su distintivo social. Las lesbianas se han interesador mucho más en la belleza, pero no ha transferido visiblemente estos intereses culturales. No obstante, soy optimista de que surgirán eventualmente del banalidad general para aprobar y celebrar las artes.

LA MUJER CONFRONTATIVA Y LA ARMONIA: Soy abiertamente confrontativa con los hombres. Como lesbiana confesa, yo les expreso mi cólera a hombres directamente. Yo no entro a un grupo y gimoteo contra los hombres abusadores. Los confronto... Así como les doy una interrupción, admito la grandeza de lo masculino, usted sabe, sus logros. Lo que nosotras tenemos que hacer ahora es canalizar esa cólera contra hombres, con todo derecho, y trabajar por la armonía entre los sexo. La conciliación entre los sexos es la primera orden en la agenda... Decir que mi visión sobre es el sexo es irracional, violenta o siempre heridora, es triviliazar lo qu explico... Lo mismo diría de la falsa interpretación que alega que, por estudiar a Sade, glorifico el sadomasoquismo o lo racionalizo.

LO PUBLICO Y LO PRIVADO: Hay conservadores que ante mis puntos de vistas sobre la sensualidad, la sexualidad y la pornografía etcétera, creen que mis ideas socavan y corroen los valores de la familia en América...pero mi argumento en total está en mis libros... Digo que la Cultura Occidental se formó como dos tradiciones magníficas, el cristianismo judeo-romano la influencia griega -- y se han contribuido uno al otro y están en pugna con uno al otro... Aunque mi sistema pagano de feminismo es pro sexo y exalta el desnudismo verdadero, de aret y el whore, lo que describí en Personae Sexual es específico. En mi libro se explica que la vida humana comenzó en la huída y el temor. La religión emergió de rituales de propiaciación, de los ratos de calma y elementos que castigan... La Biblia ha pintado a la mujer como razón de la caída en el drama cósmico de hombre. Pero hay un conspirador masculino, además de la serpiente, y el Génesis no toma en cuenta la misoginia, sino que se desvia defensivamentem sn ver al verdedero adversario de Dios, la naturaleza ctónica. La serpiente no está fuera de Eva. Está en ella. Ella es el jardín y la serpiente.

LO DIONISIACO Y APOLINEO: ... Lo que yo discuto, mi teoría libertaria es separar una esfera pública de la esfera privada. El gobierno debe permanecer fuera de la esfera privada, en cuanto al el uso del aborto, la droga y sodomía, etc.. La esfera pública es compartida por ambas tradiciones. Discuto, desde la perspectiva del arte y la cultura lo que ha sido llamado aischrologia – o tothasmos, concepto que se encontró también en los Misterios de Eleusinos Esto es un elemento de reversión del papel opresivo de la remota antiguedad – en que los ciudadanos de clase más baja podrían ridiculizar y mofarse de las clases superiores, o las mujeres podrían insultar sus parientes masculinos. Esto es una enseñanza que concierne a Dionsoc, ese dios incivilizado de todo, del animalidad innata de la humanidad que el ateniense había tratado de controlar. La Dionysia era probablemente un tiempo / o fiesta para dejar salir las inhibiciones mediante las tragedias altamente emocionales o comedias irreverentes.

Respeto el lado judeo-cristiano. Hice un llamado en El activismo en el feminismo para un respeto renovado para la religión, aunque soy un atea... Para información de ustedes, mi compañera, Alison Maddex, dio a luz hace cuatro años a un varón, Lucien Harry Maddex, a quien adopté legalmente. (El hereda sus nombres de los dos lados de la familia de Alison.) Mi diversión favorita en estos días consiste en tirar pelotas alrededor o interminablemente viiendo historietas del impertinente como Sponge Bob Squarepants, que pienso que es inmensamente superior a casi todo lo de más en la TV actual...

Otros trabajos y temas asobre los Paglia aplica su análisis del arte y la literatura occidentales incluyen: el arte de la Prehistoria, el arte egipcipo, las esculturas de la Greco Antigua, Donatello, Botticelli, Da Vinci, Michelangelo, Spenser y su Faerie Queene, Shakespeare, Rousseau, el Marqués de Sade, Goethe, Blake, Wordsworth, Coleridg, Byron, Don Juan, Shelley, Keats, Balzac, Gautier, Baudelaire, Huysmans, las hermanas Brontë, Poe, Hawthorne, Melville, Emerson, Whitman, los Pre-Raphaelites, Ingres, Swinburne, Wilde y Emily Dickinson.

Reseña preparada por el grupo Sequoyah

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En «How to Read and Why" / «Cómo Leer y por qué», de Harold Bloom, mentor de Camille Paglia, comenta en torno a lo necesitamos estar leyendo y por qué. El es muy apasionado y claro al da sus opiniones y explica el canon occidental de la cultura. Conocedor de Shakespeare y Cervantes, de Toni Morrison y Ralph Ellison, parte de que leemos, «en la búsqueda de una mente más original que nuestra propio mente» y porque es «uno de los estupendos placere que la soledad nos puede proporcionar». Dice que un crítico, cuando lo es, puede dar a poetas el ánimo mortal que lo pesada que su herencia y la responsabilidad que se tiene ante ella. «La crítica en las universidades». «ha entrado en una fase dónde estoy yo totalmente fuera de la simpatía con 95% de lo que pasa. Es estalinismo sin Stalin». «Los comienzos de la crítica - tienen que comenzar - con una pasión verdadera para leer. Puede que usted entre a la adolecencia, aún en su sus veinte años, pero usted debe enamorarse con poemas».

Harold Bloom: «Nunca he creído que el crítico se el rival del poeta, pero creo que esa crítica es un género de la literatura o de no ser así, no existe». «No creo en mitos de la decadencia ni en mitos del progreso, aún cuando así lo considera la escena literaria».

«Diría, por eso, que no hay el futuro para estudios literarios como tal en EE.UU.». «Verdaderamente las tres profecías acerca de la muerte del arte individual son, en sus maneras diferentes, ésas de Hegel, de Marx, y de Freud. Yo no veo ninguna manera de que se obtenga más allá de esas profecías. De hecho, es Shakespeare que nos da el mapa de la mente. Es Shakespeare que inventa la Psicología freudiano. Freud encuentra las maneras de traducirlo en vocabulario analítico.... Además: Shakespeare es universal. Es un autor verdaderamente multicultural. El existe, con sus ideas. en el total idiomas. El se pone la etapa de su ser y pensar por todas partes. Todos se sienten que ellos son representados por él en las etapa... En los críticos más finos uno oye el grito repleto del humano. Ellos dicen uno por qué importa que se lee. Mas ningún poema, ni aún de de Shakespeare, Milton o Chaucer, son jamás bastante fuertes en sí mismos s se excluiyen totalmente los textos crucial que son los precursores del poema».

«Lo que importa en la literatura en el fin, seguramente lo idiosincrático, el individuo, el sabor o el color de cierto ser humano que sufre... El mundo se pone más viejo, sin que lo que logre que sea mejor o peor y así es en la literatura. Pienso que el fenómeno actual es monótono para los estudios literarios en la universidad... En común con la escuela deconstruvista tengo el modo del conocimiento negativo, pensador negativo, en el sentido técnico y filosófico de la negatividad negativo, pero que viene a mí por teología negativa».



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Jacobo Kogan
Psicología y Poesía


El psicólogo y el poeta usan el mismo lenguaje, pero lo hacen con finalidades distintas. El psicólogo lo utiliza con fines de conocimiento, el poeta, con propósitos artísticos. El poema, como toda obra de arte, se integra con dos estratos esenciales: la expresión de lo vivido y el valor estético (o belleza en sus más variados estilos). Sea cual sea el mensaje expresado, las palabras se relacionan para configurar estrcturas de significación referidas a la realidad sentida o pensada, mientras que en el lenguaje poético la finalidad específica consiste en la invención de relaciones verbales y dan origen a composiciones de valor artístico, que son productos de la imaginación creadora. Además, la expresión en la obra no se limita, ciertamente, a su contenido temático, sino que incluye predominantemente la manera de sentirlo; así como la forma poética no constituye solamente una mera aprehensión de ese sentir, sino que tiende a un cambio total de actitud por parte del lector, en que los estados de ánimo aparecen transfigurados en una nueva atmósfera de ritmos, modulaciones y armonías. Todo ello da nacimiento a un halo estético en que todas las cosas envueltas en él parecen de cierta manera como sagradas.

El poeta usa la lengua por su resonancia en los afectos, pero atendiendo a que las palabras se revistan de cualidad estética dentro del verso y a una estructuración artística de las emociones dentro del poema.

Pero lo notable, y de interés tanto para el psicólogo como para el esteta, es que en la obra lograda ha de haber coherencia entre el contenido anímico expresado y la forma poética elegida, de manera que existe una interdependencia entre lo que el poeta como individuo siente y el estilo particular de las formas que inventa, brotadas de su imaginación artística.

Freud ha negado que el psicoanálisis tenga competencia para juzgar del valor estético de la obra de arte, esto es, sostiene que debe atenerse sólo a lo que ella expresa; pero la condición señalada de que la expresión en el arte debe verterse adecuadamente en la forma para que ésta revista cualidad estética establece un puente entre el plano de lo real sentido y lo imaginativamente valioso desde el punto de vista artístico. Con ello se abre un interrogante sobre la posibilidad de una psicología totalizadora que permita el paso de la expresión al estilo original del artista y viceversa. Lo cual constituiría a la vez una contribución al esclarecimiento del vínculo entre la emotividad en general con la esfera del arte.

Creo que la posibilidad mencionada puede fundarse en la unidad de la naturaleza humana y en la continuidad de la evolución de los seres vivos. En cuanto a lo primero, cabe señalar que la disposición a la actividad artística y el talento creador provienen también de la naturaleza del inconsciente, esto es, que no son productos de una voluntad capaz de originarlos artificiosamente. En las escuelas de arte se puede proveer a los alumnos de una técnica artística, pero no se puede enseñar originalidad creadora.

El principio de continuidad, a su vez, se manifiesta en la transformación orgánica de las especies. Es ineludible suponer que el ´mpetu evolutivo ha seguido operando en el hombre, sólo que en tal caso la transformación ya no se realizaría por obra de una adecuación al medio circundante, dado que el hombre ha alcanzado ya tan amplio dominio del mundo exterior que la evolución ha de proseguir en el interior de la mente humana, como he expuesto en trabajos anteriores.

Por otra parte, es evidente como lo ha mostrado Nicolai Hartmann que los estratos de la evolución cósmica se superponen, apoyándose los unos sobre los otros, de modo tal que los superiores no dejan sin efecto las leyes del sustrato inmediatamente inferior, sino que agregan a ellas un nuevo impulso de determinación: así el estrato de la vida no suprime las leyes físicas de la materia, pero organiza ésta con una finalidad de desarrollo del reino vegetal y animal; y lo psíquico, que ya ni siquiera es especial sino sólo temporal, se asienta en la sustancia viviente, pero se despliega conforme a otras leyes, que le son exclusivas. Finalmente lo psíquico culmina en lo espiritual objetivo o la cultura, con las determinaciones propias de las esencias, de la lógica, la materia y la historia, aunque dependiendo siempre todo esto de la existencia psíquica del hombre, que es quien las concibe.
Dentro de esta línea evolutiva se sitúa también la dimensión de la creatividad artística como esfera peculiar de la cultura. Aparece en un plano aparentemente libre, ya que no está sujeta a ninguna necesidad biopsíquica, y si bien no podría existir sin un ente corporal, viviente y anímico, se ordena según estructuras específicas, las de los valores estéticos.

Y ya dentro de la esfera misma del arte, la teoría de los estratos hallaría su confirmación si se considera lo expresivo como una base sobre la cual se asientan las formas estéticas creadas por la actividad del artista. El arte expresa siempre, pero no todo lo expresado es arte.

La expresión puede ser verbal o figurada, ya que también son expresivas las imágenes, las líneas y curvas del dibujo, así como los colores y los sonidos; pero es preciso insistir en que los sentimientos, por más complejos que sean y que todos estos recursos de expresión transmiten, no confieren de por sí valores estéticos; porque éstos no consisten en hechos o figuras que basta percibir y que quepa traducir a un lenguaje codificado, sino que son intuidos y experimentados como viviencias de un género particular irreductible a toda otra y que pertenecen al campo de la imaginación.

Y aquí hallamos una nueva estratificación dentro mismo de lo imaginario. Imágenes son casi todos los recuerdos, así como el material onírico que sirve de base al psicoanálisis para la interpretación de los símbolos del inconsciente. Así, se suele distinguir entre la imaginación reproductiva e imaginación productiva; pero tal división resulta insuficiente, pues los sueños no son solamente reproducciones o recuerdos, pero tampoco son productos artísticos. Lo esencial de la diferencia a lo vivido en el pasado o a deseos del futuro, y otras que constituyen una invención de algo enteramente irreal, y esto son las obras de arte genuinas. Las imágenes del primer tipo comportan siempre algún significado inteligible y son expresión de sentimientos comunes, mientras que las segundas no son conceptualizables, sino artísticamente valiosas, y no son dadas a la inteligencia o a la comprensión, sino a una resonancia estética.

Hay en la Estética un concepto emparentado con esta problemática que se designa como "distancia psíquica". La "distancia psíquica" surge en la experiencia común cuando se pasa bruscamente de la observación de un aspecto de la naturaleza o de objetos de uso práctico a su visión como, por ejemplo, un hermoso paisaje o una forma bella. En el arte esto ocurre en la esfera de la imaginación cuando imágenes que apuntan a la realidad y son expresiones de sentimientos o ideas, de propósitos de voluntad o de aspiraciones reales, se transmutan en imágenes desinteresadas de valor estético. Entonces ya no remiten a otra cosa, ya no son significados o símbolos de utilidad o de conocimiento, sino que se dan en la intuición directa como puras cualidades valiosas. De este modo, la imaginación estética se asienta en la expresión de lo vivido, pero la trasciende para elevarse a una dimensión inédita; aparecen en ella figuras y relaciones de formas que ya no se piensan sino cargadas inmediatamente de emoción que repercuten en la sensibilidad artística.

Todo está en el propósito inicial con que se emplea lo expresivo; la voluntad primordial del artista no es la de expresar sentimientos, sino elaborar estructuras sensibles: pintar, esculpir, escribir poemas o componer música. Estas actividades las realiza según corrientes estilísticas vigentes en la época en que vive, surgiendo lo particular expresado, consciente o inconscientemente, por sí mismo, pero sin que constituya verdaderamente la razón específica del crear. Todo esto aparece con la mayor claridad en el arte musical, cuyo contenido traducido en significados resulta inesencial.

De ahí la tendencia de todos los géneros artísticos a identificarse con la música. La poesía es especialmente apta para esta asimilación, porque posee sonoridad y armonía. La poesía emerge del lenguaje común, pero lo transfigura: las palabras ya no sirven directamente para transmitir conceptos, sino que cobran resonancia estética según su situación en la estructura de los versos, a la vez que transforman los versos por sus relaciones de contenido y forma en modulaciones que cantan, en vez de comunicar principalmente significados.

Es que la obra de arte opera en la imaginación pura, pasando a segundo plano los contenidos y connotaciones de la existencia habitual. La sonoridad, el color, el ritmo, se ordenan ante todo en tensiones y contrastes de contenido artístico. El espectador experimenta así una intensidad de vida exenta de las contingencias y ansiedades que acompañan inevitablemente la experiencia de la realidad: es esta libertad de las emociones la que produce la fruición estética y el objeto que estimula esta libertad aparece como bello. Por eso, hasta lo trágico y terrible resultan placenteros en la contemplación de un cuadro, en la tristeza de la música o en los conflictos que se anudan en el drama. El arte transfigura la expresión de lo vivido en plasmación de valores estéticos. En una elegía por la muerte de un amigo ella es sentida y expresada con sincero dolor, pero la magia de la poesía transmuta este sentimiento en goce peculiar: es como si el poeta colocara una flor en la tumba del ser querido, una ofrenda de belleza.

Cuando la psicología se ocupa del arte se refiere siempre al plano de lo expresado en su significación y no en los valores de belleza, o como quiera designarse lo peculiarmente estético. A la manera de toda la ciencia. sigue el método de la explicación, pero los valores artísticos son aprehensibles únicamente por una intuición que sólo se da en la presencia directa de la obra y de ningún modo pueden ser explicados en su ausencia. Cuando el psicoanálisis, por ejemplo, interpreta los sueños como productos simbólicos, concibe la facultad imaginativa como reveladora de conflictos reales, no como dirigida a la invención de formas estéticas. Y cuando la psicología adopta la teoría del arte como catarsis, como una liberación de sentimientos que nos oprimen, no toma en cuenta que cuando salimos de un concierto, de visitar una galería de cuadros o de un espectáculo conmovedor, no solamente quedamos vacíos de nuestras tensiones y preocupaciones comunes, sino colmados de una nueva emoción.

Todo lo dicho subraya la diferencia entre el enfoque general de la psicología, que atiende a lo expresado en las producciones artísticas su contenido, y no a la captación de las cualidades estéticas de la obra de arte. Pero volviendo a nuestra tesis inicial planteada al principio, que destaca la necesidad de coherencia entre el plano temático o emocional de la expresión y la de los valores estéticos, agreguemos dos hechos más que la robustecen: primero, cuando tal coherencia no aparece, notamos como una falta de sinceridad en la obra artística y tenemos la impresión de una creación malograda; segundo, históricamente se da siempre cierta correspondencia entre la sensibilidad de un período cultural y sus estilos artísticos, que es lo que define el Zitgeist o espíritu de la época. De manera que tanto en el estilo individual como en las formas históricas de una producción estética se comprueba cierta coordinación entre el contenido expresado y las formas artísticamente creadas.

Esto sugiere la idea de que el artista transforma las tensiones y distensiones de la vida real en equivalentes cualidades estéticas mediante ritmos, sonoridad, color y movimiento objetivos de otro orden, creando así nuevos modos de sentir en el plano de la libertad del arte. Un psicólogo que tuviera también educación artística podría por ello no sólo descubrir la sinceridad y la autenticidad de una vocación del artista, sino también constatar la educación de sus sentimientos al estilo que ha adoptado. Claro que para ello se exige un método intuitivo que fundamente este propósito y una cultura artística que debe poseer el psicólogo por un conocimiento directo de las obras, al que la reflexión debe ciertamente acompañar, pero no constituirse en punto de mira exclusivo.

[Tomado del libro «La religión en el arte», Guadarrama, 1975]

Revista de Cultura, Artes y Letras / Ciudad Moreno / Buenos Aires

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Alejandro Maciel, M.D.
Conversando con Jacobo Kogan


Conocí a Jacobo Kogan a través de quien fue su esposa en vida [1], la querida Aída [2] y dos de sus alumnos, Catalina Galatti y Coriolano Fernández. Nunca nos vimos frente a frente porque la muerte es porfiada y no ceja en la vetusta manía de separar a los amigos que nos aguardan; de esto se trata la siguiente discusión con Jaco. Hubiésemos sido excelentes amigos y de algún modo siento que es así y me permitiré discutir con él haciendo ningún caso a las advertencias de la muerte. Discusión que algunos considerarán ilógica pero, ¿acaso la religión no lo es, según el furibundo Tertuliano de Cartago?

Jaco escribió un ensayo aparecido en el libro póstumo (como nuestra amistad) Temas de filosofía [3] y que originalmente fuera publicado en la Revista de la Universidad Nacional de La Plata, Nº 18, 1964. El tiempo metafísico parece haber sido escrito para entrar en nuestro repaso iluminada lectora, resignado lector.

Como todos sabemos, empieza diciendo Jaco, la metafísica anhela responder a la pregunta ¿qué es la realidad? Y considerando que el tiempo es parte de dicha realidad, la pregunta ¿qué es el tiempo?, está entonces dentro del ámbito metafísico. ¿Me siguen hasta aquí? Por favor si osaren desviar de ruta o regresar al punto de partida adviértanmelo antes, no me dejen hablando solo, no sea el caso que me cruzare con algún colega y éste decidiera internarme creyendo que mi juicio de realidad flaquea. Además no dejen de recordar, lectores, que andar solos por caminos desconocidos es una licencia peligrosa desde los tiempos de Caperucita Roja.

Lo real se define como «todo aquello que está en el tiempo y en el espacio”, nos recuerda Jaco y luego asesta la pregunta: ¿estará el tiempo dentro del tiempo? Si respondiésemos «sí» transformaríamos al tiempo en una entidad metafísica. Si dijésemos no el tiempo no es una realidad metafísica, es otra cosa. Jaco dice momentáneamente «no lo sé».

... las viejas tres respuestas de la filosofía están de nuevo dándose la mano como las Tres Gracias[4] de Sandro Botticelli y deberíamos detenernos para analizar una a una. Empezaremos por el “No” donde nos encontraremos con un viejo amigo, el físico Erwin Schrödinger quien a pesar de encerrar gatos en cajas con cianuro[5] leía asiduamente a Kant. El doctor Schrödinger, nos conmina, nos recuerda Jaco, escribió que: «La teoría de Einstein no ha desmentido las profundas intuiciones de Kant sobre la idealidad del espacio y el tiempo, sino que, por el contrario, dio gran paso hacia su perfeccionamiento».

¿Cómo es esto?, nos instiga a preguntarnos el sibilino argumento del gaticida. Jaco nos lo aclara: confundimos fácilmente la realidad del tiempo con la de los hechos que ocurren en el tiempo.

(Es un fragmento, continúa en el libro)


Notas

[1] No me pregunten a mí por qué no escribo viuda, pregúntenselo a Aída que me lo prohíbe.

[2] Aída es una de mis mejores amigas desde 1993 cuando nos conocimos. Llevamos (ya que hablamos de tiempo) 14 años discutiendo dado su temperamento esencialmente pugnaz y propicio a polemizar con los amigos, siempre con respeto, en vez de abandonar la manía de beber vinos ordinarios envasados en tetra pak.

[3] Temas de filosofía, La belleza, el bien, el hombre, la realidad. Editorial Biblos, Buenos Aires, 1996.

[4] O las tres Parcas, viejas eter­/nadoras según los antiguos griegos, padres de la imaginación creadora.

[5] «Paradoja del gato de Schrödinger» formulada en La mente y la materia, Madrid, Taurus, 1958. Esta célebre paradoja formulada por Schrödinger también cuestiona el concepto de espacio y de tiempo como realidades absolutas. Juro que volveremos sobre ella en otro apartado si ya no lo hicimos.

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La Trinchera: Oleo de Orozco

Pablo Mora
Jesús, en su trinchera, guerrillero


Jesús, volcado sobre el mundo, injerto
entre los continentes y los mares,
sobrepasa el fragor de los azares
y acampa en el confín de cada puerto.

Jesús, con el mensaje al descubierto,
despliega su bondad entre los lares
y apacigua el dolor, los avatares,
con hondo afán entre su amor despierto.

Artífice de paz y sobrehumano
bastión por su evangelio altivo, ardiente,
fragua la hermandad en cada hermano.

Y es símbolo de amor incandescente,
para el mundo Patriarca Soberano,
con veinte siglos en su enhiesta frente.

Jesús, en el zaguán contemplativo,
le señala al mendigo su sendero;
le acompaña en su duro derrotero
y prodiga el milagro, compasivo.

Jesús, el incansable, pensativo,
escándalo, abatido, prisionero;
Jesús, la encarnación del misionero,
entre la historia un punto suspensivo.

Jesús, en cada amanecer presente,
convierte las tinieblas en aurora
y expande por el orbe su simiente.

Jesús, con su mirada abrasadora,
al desgranar perdón al penitente
eternízase en su obra redentora.

Jesús, radiante péndulo del mundo,
precisa cada horario de la historia
y surca los solares de la gloria
con claro acento y con compás rotundo.

Jesús, paciente, fraternal, fecundo,
enclavado en la cruz de la victoria,
martilla al peregrino la memoria
con ancha paz y con amor profundo.

Jesús, en el pesebre, en el Calvario,
Jesús, pastor, hermano, misionero,
Jesús, inconfundible visionario.

Jesús, en los olivos, prisionero.
Jesús, el del proverbio lapidario.
Jesús, en su trinchera, guerrillero.

Tú que sin duda fuiste el más valiente
de los hombres. El revolucionario
que prefirió morir en el Calvario
antes que doblegarse mansamente.

¡Sal de tu Iglesia! ¡Coge la montaña!
Y a quienes luchan rige y acompaña
en tan heroica y santa rebeldía!

© Pablo Mora

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Romelia Alarcón de Folgar
Epístola Irreverente a Jesucristo (Frag.)


I.

Cristo,
bájate ya de tu cruz y lávate las manos,
lava tus rodillas y tu costado,
peina tus cabellos,
calza tus sandalias
y confunde tus pasos
con todos los que te buscan
por las cordilleras y el mar,
por las comarcas,
por el aire,
por las alambradas de los caminos.
tú solucionas cualquier cosa,
para Ti todo es fácil
y entonces
¿qué esperas?
¿por qué no bajas de tu cruz ahora mismo?,
sin parábolas, con batas
y sueltos arrecifes vengativos
en las manos.
Y se llenen los pueblos de hombres liberados
y el sol de mediodía,
huertos, palomas y rosas
de corolas intactas
de clarines que anuncien
pacificas mañanas.

Cristo,
baja ya de tu cruz,
donde millares de hombres contigo
están crucificados:
lava tus manos y sus manos,
tus rodillas y sus rodillas,
tu costado y el costado de ellos;
lava tu frente y la frente de ellos
coronada de espinas.

Que no prosiga tu martirio inmóvil,
muestra tu ira,
baja ya de tu cruz,
mézclate con los hombres que te aman.

ROMELIA ALARCÓN DE FOLGAR
(Guatemala 1910)


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Papasquiaro (México)
Imito del gusano la acupuntura del arrastre


Imito del gusano la acupuntura del arrastre
Por marginal desboco el chingadazo a dentellones
A ras de suelo
Driblo el estipendio que envenena
Mis alturas no son paradigmáticas
Y ante el parangón de sus bajezas
Ofrezco mi pobre mi humana poesía

Este que ama en tropelía no se arredra
¡Vengan y chillen como puercos
Sus vicios sus virtudes!
Para ustedes
la ética es sólo un término académico
ventilador de aulas
cestos sórdidos en el rincón más sordo
de una clase
Para mí, la ética, es
una cosa de vida o muerte
(y aquí acaba todo)
aquí está la zanja
que no sortean los ineptos
este es el túnel en el que se pierden
los presos de su propia palabra

como un imbécil
he apostado todo a la literatura
sé que no podrá fallarme

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Alicia Fontecilla (Chile)
Decisiones


Pensó que no iba a ser capaz de verse a la cara esa mañana, pero la mirada que le devolvió el espejo estaba lejos de esa sensación de derrota que temió la invadiera cuando, después de una noche de mal dormir, sucumbiera al arrepentimiento tardío de la decisión tomada en la víspera.

Se miró con ojo crítico, nada podía hacer por las sombrías ojeras que oscurecían su mirada, pero, a pesar de todo, su rostro lucía tranquilo y descansado. Sonrió a su imagen y por un instante asomó la joven que fuera hacía veinte años. Un parpadeo y volvió a la realidad de sus cincuenta y dos años cumplidos, una mujer aún hermosa y con la risa grabada en las arrugas alrededor de la boca.

Supo entonces que no se iba a arrepentir, que una de las ventajas de haber avanzado y aprendido de la existencia es que, al momento de tomar una decisión, toda una vida de experiencias estaba al alcance de su mano para avalar sus elecciones.

El pitido de la tetera la sacó de su abstracción y, dirigiéndose a la cocina, se dijo que le apetecía tomarse un buen café. Quizás lo acompañaría con un par de tostadas con mantequilla. Sin darse cuenta, estaba sonriendo nuevamente.

Alicia Fontecilla

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Jorge Perera
Lectura crítica de la antología «Poesía en tránsito» (2010)


La lectura de Poesía en tránsito / Poesia em trânsito, Argentina / Brasil, obra compilada por Fernando Sánchez Zinny, (1ª edición de La Luna Que , Bs. As. de 2010), me ha planteado interrogantes éticos y estéticos. Tal vez «el poeta debe escuchar con respeto la crítica ajena, porque el libro lanzado a la publicidad ya no le pertenece. Él lo entregó al juicio de los hombres, sin que nadie le obligase a ello. Asístele, sin embargo, el derecho de no ser demasiado dócil a admoniciones y consejos, y le conviene, sobre todo, desconfiar aún de sus propias definiciones» [1][1].

Sobre los aspectos éticos y estéticos, Marinetti[2][2], avizoró hace un siglo, algunos atributos de lo que hoy leemos. En su «Manifiesto técnico de la literatura futurista», del 11 de mayo de 1912, expresa que «la poesía debe ser una continuación ininterrumpida de imágenes nuevas, sin las cuales no es más que anemia y clorosis». […] «El hombre, completamente averiado por la biblioteca y el museo, sometido a una lógica y a una sabiduría espantosas, ya no ofrece ningún interés. Por consiguiente, debemos abolirlo de la literatura y finalmente sustituirlo por la materia». […] «Sustituir la psicología del hombre, ya agotado, por la obsesión lírica de la materia». […] «El calor de un pedazo de hierro o de madera es para nosotros mucho más apasionante que la sonrisa o las lágrimas de una mujer». […] «Ser comprendidos no es necesario». […] «¡Es necesario escupir todos los días sobre el Altar del Arte!» […] «Por medio de la intuición venceremos la hostilidad aparentemente irreductible que separa nuestra carne humana del metal de los motores. En Fundación y manifiesto del futurismo, en Le Figaro del 20 de febrero de 1909, declara: «Hasta hoy, la literatura exaltó la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño. Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso ligero, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo». Agrega: «Un automóvil de carreras con su capó adornado de gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo..., un automóvil rugiente que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia.» […] «La poesía debe concebirse como un violento asalto contra las fuerzas desconocidas, para obligarlas a arrodillarse ante el hombre». […] «Admirar un cuadro antiguo equivale a verter nuestra sensibilidad en una urna funeraria, en lugar de proyectarla lejos, en violentos gestos de creación y de acción».

Lo precedentemente expresado, referido al contenido del mensaje más que a la forma; supera tal vez aún hoy, las expresiones más violentas y se aparta marcadamente de mi visión de la poesía; entendida ésta como una realidad espiritual que trasciende el ámbito de la lengua y del lenguaje y que se verifica en el encuentro con cada lector. Por su sutil ambigüedad, cada uno otorga nuevos sentidos al texto, expresión de emociones, sentimientos, ideas y construcciones de la imaginación. Ejemplo de síntesis y de asociaciones, enriquecidas por la metáfora como principal figura retórica, pues como expresa José Ortega y Gasset, «la metáfora es probablemente el recurso más fértil que posee el hombre», pues el lenguaje cuenta. Cuenta asimismo en la creación de imágenes como construcción con sentido, a la vez distinto y extraño.

Percibo a Poesía en tránsito, como una realidad semántica con pluralidad de enfoques, propios del eclecticismo de un grupo heterogéneo, donde se recurre en algunos casos a cierta aspereza expresiva, cuyo empleo es probablemente, materia opinable. La diversidad de recursos estilísticos seguramente justifica la dificultad asociada al logro de una mayor consistencia verbal; debe admitirse asimismo, que la referida consistencia, puede no haber sido un propósito de la compilación, pues, frente a una sociedad cada vez más uniformada, en sus hábitos y pensamiento, es probable, se haya procurado la diversidad y la disidencia.

Veo en Poesía en tránsito, recreación de paisajes emocionales; ruptura con las formas métricas clásicas[3][3]; notas de poesía social y también, cierto decadentismo culturalista o rupturismo con el pasado culturalista; cuestiones cotidianas; reflexiones sobre temas clásicos de la poesía como el amor, la soledad y la muerte; alejamiento del esteticismo; empleo de oxímoron o contradictio in terminis como en «… el gélido fuego de tus venas» (Hombre de máscara de pájaro de Graciela Maturo ), más que recordando a Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas; lírica humanizada e intimista ¾ intrahistoria ¾; tonos celebrativos y elegíacos; realismo, descripción de experiencias con léxico sencillo, búsqueda de la emoción, también irracionalismo alejado de los postulados de la experiencia; vagas reflexiones existenciales; desmarcamiento de paradigmas formales, sin adherir al coloquialismo; notas surrealistas; etc. Hay también, silencios minimalistas en los que cobran importancia los espacios entre palabras, con referencias al hastío y al desengaño.

Martin Heidegger en Hölderlin y la esencia de la poesía, publicado originalmente en 1936, busca analizar el ser de la poesía, partiendo de la obra de Johann Christian Friedrich Hölderlin (Lauffen am Neckar, Wurttemberg, 20 de marzo de 1770 - Tübingen, 7 de junio de 1843) y en particular de cinco sentencias. La esencia, no es lo general, sino lo que le confiere entidad a la poesía. La primera sentencia de Hölderlin, a partir de la cual Heidegger intenta lograr su propósito, versa sobre el hacer poesía diciendo que “esta tarea [es], de entre todas, la más inocente”; por ello, Heidegger interpreta la poesía como un juego, en el que todo se realiza en el marco de un imaginario creado por las palabras, liberando al poeta de la responsabilidad que implicaría la acción y señalando el camino hacia el dominio de la palabra, pues «… se le dio al hombre el más peligroso de los bienes, la palabra, para que creando y destruyendo, haciendo perecer y devolviendo las cosas a la sempiterna viviente… dé testimonio de lo que él es». Esto plantea una aparente contradicción con la sentencia anterior, pues ¿cómo puede ser que el más peligroso de los bienes sea, al mismo tiempo, el material de la más inocente de las tareas? La peligrosidad de la poesía radica en que el exceso de claridad que tiene el poeta lo sumerge en las tinieblas y la única forma de preservar, entonces, dicha tarea, es eximirlo de las responsabilidades de la cotidianidad por la apariencia inofensiva de su tarea.

«El hombre es un ser que ha de dar testimonio de lo que es»; de su realidad, que hace al hombre ser lo que es: Testimonio que se da a través de la palabra, instrumento de relato de su historia. Mas, ¿por qué considera Hölderlin a la palabra como el más peligroso de los bienes? Tal vez porque la palabra humana, cae fácilmente en el error y la desilusión y todo contraste con la realidad, exhibe falta de correspondencia e irrealidad o confusión entre lo esencial y lo accesorio. Los riesgos no menoscaban el valor de las palabras que comunican pensamientos y vivencias. «Únicamente donde haya palabra habrá mundo, ésto es: un ámbito, con radio variable, de decisiones y realizaciones, de actos y responsabilidades, alborotos, caídas y extravíos. Solamente donde haya mundo habrá historia». Heidegger continúa preguntándose ¿cómo viene al ser la palabra?, y pretende sustentar la respuesta en el siguiente fragmento:

Muchas cosas ha experimentado el Hombre;
A muchas celestiales ha dado ya nombre
Desde que somos Palabra-en-diálogo
Y podemos los unos oír a los otros.

La palabra viene al ser, entonces, en forma de diálogo; el hombre es hombre en el diálogo, esto es, en el decir y el oír, de origen equivalente. Pero no siempre el hombre ha sido diálogo, el diálogo sólo puede darse a partir de la permanencia del referente de las palabras, esto es, a partir de que el hombre logra detener el tiempo y fundar los conceptos de pasado, presente y futuro, sólo en ese momento la palabra logra referirse a algo que es permanente y dar paso a la historia. Es, entonces, cuando el hombre se hace histórico que nace el diálogo y la palabra logra referirse a algo consistente y permanente, es decir, cuando brota el lenguaje como tal. Pero ¿quién es el que realiza esa tarea de detener el tiempo y dar inicio a la historia? La respuesta es explícita en la sentencia de Hölderlin «Los poetas echan los fundamentos de lo permanente» y esta sentencia retorna a la cuestión inicial sobre la esencia de la poesía. La poesía, es fundación del ser por la palabra; ésto es, el poeta es el encargado de dotar al ente de ser y esencia a través del nombramiento inicial, del vocablo esencial, llamándolo para lo que es y reconociéndolo como ente, rescatándolo de la arrebatada corriente del devenir e instalándolo en la realidad histórica.

La sentencia final expresa: «Lleno está de méritos el Hombre; mas no por ellos; por la Poesía ha hecho de esta Tierra su morada»… «La realidad de verdad (Dasein) del hombre es, en su fondo, poética». Al ser la poesía el fundamento de lo permanente se hace entonces, fundamento y soporte de la historia y del mundo que el hombre habita; esa es su esencia, ser creadora de la verdad del hombre.

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Rubén Vedovaldi (Argentina)
Reductio *


MIENTRAS DORMÍA
albañiles profundos
levantaron el muro

ahora estoy buscando una ventana
una escalera para ir a
otro lado,
un agujero en la espesa pared

soy un ave
soy un ave de fuego en su música
soy un ave
de luz
soy el hijo de un huevo de estrellas escribo
y grito para que el
muro se abra

pero caigo en el sueño
y el muro sigue creciendo sobre
mi
y todo sigue cubriendo a mi alrededor
o mi cuerpo desciende
y
sigue reduciéndose

soy un ave
soy un ave de fuego en su música
soy un ave
de luz
soy el hijo de un huevo de estrellas escribo
y trino
y grito
para que el muro se
abra

ya no hay suelo ni cielo
sino muro ya no hay
hombre ni sombra
sino muro y murmurio mortuorio
soy un
ave
soy un ave
de fuego en su música
soy un ave de
luz
soy
el hijo de un huevo de estrellas escribo
y
trino
y grito para
que el muro se abra.

* Rubén Vedovaldi. RubenVedovaldi@netcoop.com.ar

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Maritza Alvarez
Carta a Chile


Amigo de mis entrañas
Naturaleza mía
Que afirmas mis pies
Casi todos los días
Tú que permitiste hace un tanto ya
Que dos ojos oscuros se abrieran
Y lloraran
Por vez primera
(Pero no la última)
Mirando hacia al mar
El que cautiva mi alma hasta hoy

Me preocupas tú hoy día…

Cuéntame cómo está tu alma
Dime qué dicen tus disparejas entrañas
Qué sucedió el día aquel
En que a todos sorprendiste

Quizás te subestimamos…

Cuál es tu amargura más terrible
Cuál tu dolor encargado a los hombres
Cuál tu distorsión hoy día
Cuál tu enajenamiento

Quizás te olvidamos…
Quizás mucho te maltratamos
O de manera infame te ignoramos
Cuál la palabra que quieres que digamos
Si de rodillas quieres vernos
En acto rogativo
Hermano-amigo- herido…

Tú que te has vuelto más ancho
Por tus brazos
Y más simple y carcomido por tus piernas
Como en un carcinoma severo
Te trastornas y transformas
Ante mis ojos
Estos ojos
Que hoy angustiados te miran
Que se mojan en la batalla
Que persisten en la lucha
Hoy te veo colmado de escombros
Maltratado de navíos
Contenedor de malogrados desaparecidos

Tú que quisiste a Valparaíso en una cima
Empinado
Con sus pobrezas, sus ruinas y sus barcos
Con sus cementerios centenarios
Abiertos hoy día
¿para dejar salir las almas?...
Mirando hacia el mar…

Y a Punta Arenas lo hiciste aplanado
Lugar de ventiscas sureñas…
Chile querido, tú que nos rodeaste siempre
De tus magníficos contrastes
Tú que has sacudido violentamente tu cuerpo
Como reclamando sanidad
Como expulsando demonios atrapados
Inquilinos que no quieren salir…

Hoy ponemos atención en tu contoneada faja
En nuestras islas tan curiosas
Como hermosas todas ellas

¡Tú nos quisiste así!

Cuéntame el por qué de tu brusca sacudida
Déjame entender la profundidad de tu dolor
Más grande que la sacudida de las placas
Más hondo que la tristeza en los ojos de la gente
La que aún no entiende, amigo triste
La que también busca a sus muertos
Pero sin calma van sus pies
Más aún en su mente
Un terremoto permanente
Toma su desayuno diario
Buscando una explicación
Mirando a todos lados
Muchos sin nada más que su respiración…

Amigo doliente
Pongámonos a cuenta!
Dime pronto tus dolores
Dame a conocer luego tu quebranto
No acumules todo dentro tuyo
Que no te quiero enfermo ahora
Mira que no existen pasillos tan largos
En los hospitales
Ni tanto especialista saludable
País de doscientos años…

Es tiempo de cuidar tu salud
Es tiempo de otoños y nublados
Tu cuerpo necesita de arropos
De mimos y reconciliaciones

Abramos las puertas
No para huir esta vez
Sino para que entres a nuestra casa
Te sientes a nuestra mesa
Y conversemos
Nos reconciliemos
De doscientos años ingenuos
Indiferentes y atropellados

Maritza Alvarez
mary2764@gmail.com / maritza_alvarez_vargas@hotmail.com

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Gustaf Munch-Petersen (Dinamarca, 1912-1938)
El país de más abajo (fragmento)


(…)

pero ¡oh
deberíais ir al país de más abajo -!
oh deberíais conocer a la gente del país de más abajo,
donde la sangre corre libremente entre todos-
hombres-
mujeres-
niños-
donde la alegría y la desesperación y el amor
pesados y maduros
resplandecen en todos sus colores sobre la tierra
oh la tierra es misteriosa como una frente
en el país de más abajo -

------

los véis por todas partes
vagar
amar
llorar-
sus rostros están cerrados
y dentro de sus almas hay tierra del país de más abajo-

Gustaf Munch-Petersen
De: Panter og kvinde / Pantera y mujer (1934)

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Rabí Israel Meir Lau (ex Gran Rabino de Israel)
JAG SAMEAJ


Imagine la diferencia entre una visita realizada a su patria por Julius Cesar y una por Moisés.

Julius Cesar desembarca en el Aeroporti di Roma en Italia, e inmediatamente sentirá que algo está equivocado.

La gente no habla su idioma. La religión local es completamente diferente. Y Roma ya no es más la capital cultural del mundo.

Él no tiene nada en común con los habitantes de su tierra.

En el Ben Gurion Airport en Tel Aviv, la escena se despliega de manera muy diferente.

Un Moisés anciano sale del avión. La emoción lo supera cuando sus pies tocan la tierra de Israel por primera vez.

Habiendo llevado su nación a través del desierto durante cuarenta años y falleciendo allí sin alcanzar la Tierra Prometida ,

Moisés finalmente lo ha logrado.

«Shalom», le dice un joven maletero del aeropuerto que emigró hace poco de Argentina y que se acerca para ofrecerle ayuda.

«Shalom», contesta Moisés asombrado que el idioma hablado en este lugar maravillosamente moderno es el mismo que él hablaba hace miles de años.

Luego observa un grupo de hombres que reza en una esquina del aeropuerto.

Cuando se acerca, ve que cada uno de ellos viste Tefilín y Talit.

Después que terminan de orar, Moisés habla con ellos y examina sus artículos religiosos.

Son iguales a aquellos que él ordenó en el Monte Sinaí.

Más de tres mil años separan a estos hombres. Uno nació en Egipto; los otros en Moscú, Argentina, Etiopía, Nueva York, Casablanca, Bombay, Sydney, París, y Johannesburgo. Todavía comparten el mismo idioma, fe, tradición, y visión de vida.

Moisés dirige su cara al Cielo y grita: "¡Bendito es el Omnipotente, pues mi pueblo todavía está vivo!"

La nación judía ha sobrevivido imperio tras imperio de supuestos perseguidores. Egipto antiguo, Persia, la antigua Grecia , Roma,

ahora ¿dónde están?. ¿Cuál es el milagro de supervivencia judía?. Es nuestra unificada fe judía, historia y herencia.

Hemos sobrevivido a lo largo de los siglos debido a la cadena indestructible de nuestra herencia.

El 15 de Nisan todos los judíos se sientan juntos a un Seder de Pesaj.

Comemos la misma comida, la misma Matzá. Algunos recitan la Hagadá entera, otros un resumen, y otros, cantan unas canciones.

Tres mil trescientos años es un largo tiempo para guardar el mismo menú.

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Fanny G. Jaretón (Argentina)
Descaminada


He masticado cada hora de la noche
para disolver la oscuridad de la neuralgia.
Quererte de poco a poco me parte el Sistema
que nervioso no viene a juicio.
He frotado mis ojos con polvo de copal
para que la alucinación dulce
te viera bajo la ausencia iluminada.

Mezcalito sopla a la memoria
voy atrás donde se guarda la pacha
madre -has de gritarme- dame la vida
y yo te empujaré hacia el útero de la sombra
para que veas que las sombras no se parecen.

De mis pezones he colgado sendas amapolas
que chupes que chupes de lo que te transmigra
te desafiás en el gesto que te desafía
rompes lo que la realidad enseña
construís con el vocablo postergado.

Aquí en el temazcal del trueno,
aquí donde un círculo cohabita a otro círculo
aquí donde una mujer da vueltas sin sentido
aquí mordiendo una palabra que no encuentra al Sujeto.
Aquí suelta de vos me entreabro a tu carne
orillando en tu carne el río de la ausencia.

Fanny G Jaretón

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VÍSERAS

«... tú tratas de decirlo todo, de poseerlo todo.
Crees poder desaparecer al fin»


No me ha alcanzado el páncreas agorero
ni el corazón lastimado
ni el hígado insumiso a la derrota.
No me ha alcanzado la boca de pez
la sangre del estanque
el orín, el sudor, la bilis, el flujo
para sumergirte en las aguas
que nos dan existencia.

No me ha alcanzado la piel para tapar
lo que tus vocablos marchitaron.
No me han alcanzado los oídos
cuando vos no me hablabas.
Ni el aliento cansado cansado
que iba a rastras por tu nombre.

No me ha alcanzado el alma
que como la Torá, te decía:
este es el Principio.
No, mi útero que se ofreció
abierto a que me florecieras.
No me alcanzaron las uñas
esa desesperación por tenerte mío.

Ni las neuralgias, ni el ruido del silencio
con que tanto dolor te he llamado.
No me alcanzaron las manos
para escarbarte y llegar a tu Porfundis.
No me alcanzó el poema.
No me alcanzó la vida.
Me alcanzó la muerte.

Fanny G. Jaretón

<>

No me cuelgo

Yo no me cuelgo de la teta del Toro.
Esa leche no la necesito.
Mi paladar sublingual, Sabe descifrar
lo que por abajo nadie sabe.
Su pene es deleite para Golfas.
En cambio a mí me nutrió de su Bios.
Yo no necesito tender los trapitos sucios
a la soga de su Alter Lenguaje.
A mí me ha tocado el Cuerpo de la Palabra
conmigo hace el amor cada vez que me dice:
«es que eres Kundalínica, muy enardecida»
Esas cosas que yo ni le escucho
porque la fiebre se me hace desde otro lado
Anudarme a las bocas de las sesenta y cinco

Lenguas aborígenes, las hebreas, las castizas
de las Otras
para que sea la del clítoris que lo deje mudo.
Yo no necesito de tantos Pasantes
para merecerme de su ahogo lo que le falta:
una caricia aleve, sin el fraude del masaje
con la vaselina al hombro.

Ese refriegue para que me “haga famosa”.
De las Star, para el cielo del carajo.
Yo me afianzo a sus raíces, me prendo de su pomo
que aquí es Carnaval cuando los otros mueren
y riego mi alegría con la carcajada de mi pío.

Porque yo no necesito prenderme de su Teta.
Sus dos cojones me entran en las manos.
Así desde la base de su clepsidra me lo sostengo.
Así le marco en su Tiempo mi recorrido:
Fugas de amor por la retina del susto
Su Eternidad haciendo nido en mi Vagina.

Fanny G Jaretón

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Jorge Luis Estrella (Argentina)
Zarcillo


Ella me dio su zarcillo y su solera
y yo mi última duda y mi mejor recuerdo.
Se fue después caminando por un sendero de ogros
y yo me quedé solo abrazado a su solera
con el brillo del zarcillo en la repisa.
Sobre la cama sormían los perros
un sueño de pájaros azules
y no quise molestarlos con mis penas
así que me fui por un sendero de sirenas
para ahogarme de una vez por todas.
Pero me rescataron las algas del silencio
con sus manos de azúcar y nostalgias
y me llevaron a un lecho de frutillas
donde dormí tres años y dos días.
Al despertar la vi a ella al lado mío.
Había venido a devolverme la duda y el recuerdo
porque, según dijo, no le servían para nada.
Yo, en cambio, me quedé con su zarcillo, su solera,
mi duda, mi recuerdo y tantas cosas
que si alguien me dice que estoy solo
me le muero de risa
en la cara.

Jorge Luis Estrella

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Julio Luis Acosta Toledo
Camino al Cielo


Fui llevado hacia un coloso pétreo, en donde moraban guerreros,
vestidos de blanco, había, toda una población luchando por vencer a la muerte,
secciones y pabellones dividían las aflicciones, formando un acertijo,

en donde debían decidir poner una cruz.

Los días y las noches sumaban en mi mente los deseos y pasiones,
envueltas en imágenes bajo un torbellino de potestades,
que pretendían vivir dentro de mi.
No tenía manejo de mi cuerpo, estaba a merced de ellos,
entré a un espacio dentro de un espacio,
donde la vida es eterna, el tiempo no existe,
gocé la soledad de un mundo sin maldad,
mirando a los que pisaban la tierra, que vestidos de blanco,
luchaban con la muerte, interminable fue el tiempo aquella vez,
hermosa vida en espíritu, en un camino al cielo,
sembrado de humildad, sabiduría y paz.

Julio L. Acosta Toledo

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Carlos Adalberto Fernández (Argentina)
Anochecer en el bosque


Anochece, otra vez.
Sintió el levísimo temblor del aire
cuando la brisa acompañó a la hoja
en su salto al mundo.
Ojalá la suerte -y mis deseos- te acompañen.
Trata de volar, alejarte de aquí.
Son incontables las mañanas sin ver crecer retoños,
nacer tallos...

Me voy muriendo, hojita. Muero con el bosque.
Falta tiempo para dejar de respirar,
pero ya no siento la savia pujante recorriéndome
la agresividad de hojas y ramas haciéndose lugar.
Creo que fuiste mi última descendiente.
Quedó lejos el tiempo
en que me rodeaban como rebaño de ovejas.
Las máquinas están cada vez más cerca.

Fue tan lindo el tiempo de despertar
cada día más cerca del sol,
más lejos el horizonte de los viajeros.
Mis raíces incursionaban aquí y allá en busca de alimento
Y era generosa mi sombra, mullidos mis pastos,
candoroso el baile de mis ramas
y alegre el coro de mis pajaros.

Hoy todo cambió, hojita.
No nos dejan crecer,
Nos queman para hacerse espacio.
Hoy no se acostumbra retribuir con vida a la Vida.
¿Lograrán los humanos mejor vida con ésto?
Volá. Segúí volando, hojita.
Aca el desierto está cada vez más cerca.

© Carlos Adalberto Fernández / Cadal

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Esperando a Manuel

-Andá, preguntá. No te olvidés de averiguar si hay inmigrantes españoles, gente que conozca a Manuel…

La mujer, luego de instruir a su chofer, se quedó, quieta, erguida, al pie del desembarcadero. Ya no había barcos de inmigrantes, como en el que ella y Manuel habían venido, tiempo atrás. Puntualmente, en cada arribo desde España, ella se preparaba para recibir a su Manuel. Y a Miguelito… que hacía tanto que no veía.

Invariablemente, en este momento de la espera, una lágrima se deslizaba por la mejilla árida de la mujer.

Alta, seca, fría, como distante, la inquebrantable voluntad de esperar a Manuel, de no desfallecer, había marcado su rostro, surcado su frente, congelado su mirada, afinado su boca en un tajo endurecido.

Manuel tenía que venir, no podía haber muerto. Sólo su vuelta justificaba el esfuerzo heroico de preparar un futuro para ellos, para ambos. Primero la carbonería, luego el almacén, sola, sin amigos, con la única ilusión de reencontrar a sus amores. Hasta comenzó a mandarle plata, todos los meses. Su cuerpo pagó: puro huesos y nervios, sin huellas de pechos, las manos como parras, vestida de negro (antes para auyentar a los varones, ahora porque para qué color). Le daba miedo mirarse al espejo.

-No importa, Manuel me quiere -se decía–. Yo no tengo la culpa de haber quedado, enferma, en Buenos Aires; él no tiene la culpa de quedarse atrapado en España, de no haberme podido llevar después, de no poderse comunicar ahora. Cada uno tiene su infierno, pero ya va a pasar, y los veré bajar del barco.

Sólo se animaba al encontrar gente de su pueblo. ¿Y Manuel? Lo habían visto, hace un tiempo, ya no.

Sólo una vez:

-Lo vi, sí, lo vi, cuando yo estaba por partir para Buenos Aires, le dijo el hombre que descendía del barco-. Me dijo: «dile a Carmen que dentro de poco me voy a comunicar, que estoy resolviendo unos problemas».

Rompió el dique. En torrentes incontenibles volcó sobre el mensajero el recuento interminable de sus noches solitarias, sus dolores, sus terrores de morir sola, sin objeto, en un rincón del mundo.

Y lo tomó de chofer. Ridículo, para un coche económico, tercera mano. Pero la vida precisa de la vida. Lo interrogaba enfermizamente sobre su pueblo, su familia, sus amores…

Se distrajo. Ahí venía el chofer con dos personas, una pareja. Se mostraban incómodos. De Manuel sabían que se había mudado a la ciudad, nadie tenía noticias de él.

Ya en el auto, soltó:

-Tengo miedo, cada vez me cuesta más aguantar -la mujer dura era ahora una vieja doliente, vulnerable. Derrumbada en el asiento, su mirada desolada caía en el vacío. Pero fue sólo un momento-. Vamos, coraje, no perdamos la esperanza, ¿verdad?

-Claro que no, m… No señora, nunca -Miguelito tembló en su asiento.

¿Qué estaba haciendo? Bajó del barco decidido: Soy Miguelito, tu hijo.

Papá se casó, con otra, no se animó a escribirte. Vengo a vivir con vos, con mi familia. La mirada de la mujer, su madre, quemaba. Su espíritu pende de un recuerdo, pensó, si corto el hilo la mato. No se animó.

Y se quedó de chofer. Vivía en el depósito. Por las noches, las charlas que lo atraían y lo asustaban. Una mujer que, sola, era muda, ahora, con él, divagaba y gesticulaba, en las fronteras oscuras de la lucidez, un himno patético al amor.

-El lunes viene otro barco -murmuró ella, reconstruyendo su castillo de naipes. Ahora es el momento, pensó él. Está sufriendo, no se puede sufrir más. Yo no puedo sufrir más. Se lo digo y basta. No se animó.

Carlos A. Fernández


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Ian Welden (Chile)
Milagro / María

Y justo cuando te decides a decirle
Que no tienes amor para darle
Te atrapa con sus propios pensamientos
Y deja que el río responda
Que tu siempre has sido su amante:

Leonard Cohen / Suzzane.


1.

María murió de cirrosis y pulmonía hace ya tantos años. Nació en el pueblito alemán de Studsstad, y vivía con su padre, su madre y una hermana menor, un bebé llamada Angelic. Era la época del nazismo en Alemania, y el padre era el alcalde. Era un hombre tranquilo y sereno como un pan recién horneado. Pero las circunstancias requerían que fuera miembro de Partido Nacionalsocialista para mantener su
trabajo. Cuando Stusstad fue invadido por las tropas rusas, fue ejecutado, la madre violada ante los ojos horrorizados de María y también fusilada. Los soldados sacaron delicadamente a Angelic de su cuna, le cantaron tiernamente arrulladoras cancionas rusas y la volvieron a dejar tranquila y durmiendo en su pequeño lecho. A María, que en esos tiempos tenía diez años de edad, no la tocaron. Y habiendo quedado totalmente sola con su hermana, fueron cuidadas y alimentadas por los vecinos. Maria en su soledad y angustia iba con el bebé al lago del pueblo. Ahi se sentaba durante horas todos losdías a mirar a los jóvenes del pueblo y a los soldados patinar sobre el hielo.

Un comandante ruso, ahora el representante de la autoridad en la región, se fijó en ella. Le llamó la atenciónaquella pequeña niña silenciosa y tímida y su hermanita menor, apenas un bebé recién nacido, sentadas siempre solas en la ribera del pequeño lago congelado.

Ambas estaban estigmatizadas por ser las hijas de un funcionario nazi. Pero en realidad los vecinos que las habían conocido a ellas y a su familia y a sus ancestros durante generaciones les tenían cariño y compasión. En el pequeño pueblo de Stusstad nadie lo comentaba. Todos habian sido nazis antes y durante la guerra. Ahora eran comunistas. «Hay que mantenerse vivos», decían los comerciantes y viejos taberneros sacudiéndose de hombros.

Pero María por su status especial corria un grave peligro. Cuando llegara el general ruso a relevar al comandante sería con toda seguridad encarcelada o ejecutada a pesar de su joven edad. El comandante se compadeció de ella. La llevó rápidamente a Berlín y a través de la embajada Danesa allí logró que fuera enviada a vivir en una institución para huérfanos en Copenhague.

María perdió así a su hermanita. Angelic quedo a cargo de una familia en Stusstad y jamás la volvió a ver. Desapareció tragada para siempre por las formidables y monstruosas ruinas físicas y humanas de la posguerra.

2.

La conocí en un café en Copenhague. Yo estaba solo bebiendo litros de café y escribiendo mi eterno relato sin final acerca de la segunda guerra mundial en Alemania, que debería haber entregado a mi redactor hacía ya aproximadamente un año, cuando una mujer rubia, pálida como una sábana de hospital y con ojos azules como el cielo se sentó frente a mi y me dijo: «¿Qué estás haciedo extranjero? ¿Enseñándole a tus recuerdos a mantenerse despiertos en una taza de café?»

Se veía sucia y hedía a alcohol y sudor. Hablaba danés ininterrumpidamente con un leve acento alemán y esto hizo que me interesara en ella. En pocas horas me contó la dramática y peculiar historia de su vida y eventualmente nació entre nosotros algo parecido a la amistad.

Maria estudió medicina y trabajó en el Hospital del Reino de Copenhague. Siendo cirujana jefa tenia por supuesto acceso a drogas, especialmente morfina y heroina. Comenzó a robar pequeñas dosis para consumo personal y se trasformó rápidamente en adicta. Fue sorprendida y perdió su derecho a practicar medicina, y en la cárcel, además de ser violada por los guardias, se convirtio en alcohólica. Nos juntábamos a caminar lentamente por los canales melancólicos de Copenhague o a conversar en su pequeño departamentito oscuro y frío como una tumba. Siempre muy borracha, me contaba de sus padres y de su nostalgia por su pueblito alemán, pero sobre todo lloraba amargamente por la pérdida de su hermanita, su Angelic. «¿Dónde estará! Estará viva? La volveré a ver algun día?" me preguntaba hasta el cansacio, golpeándose violentamente el pecho como si estuviera tratando de cumplir una penitencia a algún dios sordo y lejano.

Me mostraba huesos humanos y cráneos que guardaba en un enorme ropero desde los tiempos en que era estudiante. Me enseñó a acariciar con mis propias manos ese material más ingenioso que el plástico, la textura suavísima y el diseño genial de esas sorprendentesosamentas intemporales. «¿Quién las habrá diseñado?», se preguntaba quedándose finalmente dormida en su viejo sofá cubierto de polvo histórico.

Yo la abrigaba con una manta todas las noches antes de volver apesadumbrado y conmovido en lo más profundo de mi ser a mi casa. Me producía una ternura muy especial con sus historias ilógicas, sus sorpresas casi infantiles, su vida tan insólita y especialmente tan solitaria.

Una de esas noches me besó. Yo no le respondí su beso ya que a pesar de ser una mujer hermosa me producía repugnancia. Olía a muerte y descomposición. No insistió pero me rogó que durmiera con ella en su cama una sola vez. Que la dejara poner su cabeza en mi hombro y que le cantara una canción de cuna hasta que se durmiera. Y yo lo hice. Estaba feliz y sonreía como la niñita de diez años que en realidad aún era, aferrándose a mí como si yo fuera su hermanita perdida. Se durmió en mis brazos y al amanecer salí silenciosamente para no despertarla de su felicidad.

María murió sola la noche siguiente en que no la fuí a ver. La policía me contactó por ser yo el único nombre y dirección que aparecía en una libreta que guardaba en un cajón de su mesita de noche. Acompañé su miserable ataúd de tosca madera de pino al cementerio una triste mañana azul como sus ojos.

Las primeras semanas después de su muerte me sentí como un hombre liberado. Pero dejé de ir al café y evité visitar los puentes de lo canales donde solíamos caminar juntos por las noches. Volví a releer mis anotaciones y borradores y me encerré varios meses en mi estudio intentando terminar lo interminable; el infinito relato histórico que llevaba un año escribiendo. Pero las palabras resonaban huecas en mi mente, muertas, porque la vida y las palabras, me di cuenta una noche crucial, se las había llevado María para siempre a su modesta tumba.

Comencé a visitar nuevamente el café con la absurda esperanza de que apareciera ante mi mesa y me dijiera con su borracho acento alemán, «Qué estás haciendo, extranjero! Enseñándole a tu soledad a mantenerse dormida con una botella de vodka?»

Una porfiada obsesión comenzó a desarrollarse en mi alma como un virus poderoso e inmune a la razón. Por las noche entraba calladamente a su departamento aún abandonado y me acostaba en su sofá hilachento bebiendo su cerveza y quedándome dormido hasta las madrugadas con su perfume a existencia abortada por un destino cruel e indiferente.

Ese acto compulsivo me abrió definitivamente una profunda grieta de dolor y desesperanza en mi corazón. Finalmente un día caminé borracho y tambaleándome hasta el cementerio donde lloré cual bebé abandonado sobre su lápida dándome cuenta de que por fin había terminado mi relato.

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Pedro Du Bois
Fabular


No final resta a história mal contada
e a moral recusada:

amadureço as uvas
as colho
e as uso como instrumento
cortante da verdade

(recolho a raposa à cela
irrecuperável da palavra:
a fera cala
e ordena
em silêncio
a continuação
do ato)

avisto formigas carregando folhas
em pedaços. Piso a desnecessidade
do inverno.

Pedro Du Bois

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Safo (c. 600-? a.C.)
Una amada ausente


Te igualaba a una diosa insigne,
y tú te embelesabas con su canto
como con otro ninguno.
Pero se fue, y ahora sobresale
entre las damas lidias lo mismo
que la luna de rosados dedos eclipsa
todas las estrellas una vez puesto el sol.

Y su brillo baña de plata el mar salobre,
e ilumina las campiñas floridas,
donde ha caído el rocío y han brotado las rosas,
el tierno perifollo, las dulces flores del trébol.

Mas en el ajetreo de su nueva vida no deja
de añorar el cariño de su amada Atis,
y en el pecho le duele de nostalgia el corazón.

<>

Amor bulle en mi pecho (Frag.)

Amor bulle en mi pecho
y sin cesar voltea
mi corazón amante
y acá y allá le lleva;
mis miembros desenlaza
su poderosa diestra,
y en viéndome rendido
ya me desprecia y vuela;
tiene sus lindas alas
cual ave, mas es fiera,
y dulce y apacible,
y de indomable fuerza.
Atis, de tu abandono
al crudo Amor te queja,
que en los ojos me abrasa
de Andrómeda la bella.

<>

Morirás

Morirás, bella joven;
ni servirá ser bella,
ni quedará memoria
de ti sobre la tierra,
porque las frescas rosas
no has gozado de Pieria:
y así desconocida
irás a las cavernas
del horroroso Dite,
ni será quien te vea
cuando en las vanas sombras
des fugitivas vueltas.

[Safo, poeta lírica griega cuya fama hizo que Platón se refiriera a ella dos siglos después de su muerte como la décima musa. Nació en la isla de Lesbos, probablemente en Mitilene. Aunque no se sabe mucho acerca de su vida, perteneció al parecer a una familia noble y fue contemporánea del poeta lírico Alceo, de quien se supone fue su amante, y de Stesichorus. Safo escribió nueve libros de odas, epitalamios o canciones nupciales, elegías e himnos, pero apenas se conservan algunos fragmentos de todos ellos. Entre estos destaca la Oda a Afrodita, citada por el erudito Dionisio de Halicarnaso en el siglo I a.C. En el siglo XX se descubrió un papiro con nuevos fragmentos de sus poemas].



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